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Foros CIENCIA => Informática y aplicaciones => Mensaje iniciado por: petrusdoa en Agosto 13, 2015, 03:41:28 pm
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La Informática en su aspecto actual se asemeja muy poco a lo que fue en sus orígenes e incluso a lo que fue hasta finales del siglo XX. Cualquiera de nuestro niños y jóvenes ha nacido y crecido rodeado de equipos muy elaborados y complejos, cuyo aspecto externo se adapta perfectamente a nuestras condiciones de uso, facilitando enormemente el trabajo y las aplicaciones. Basta recordar , a mediados del siglo XX, el tamaño de los circuitos y los equipos , los enormes mazos de cables asomando por debajo de los armarios, las perforadoras de cinta, los interminables procesos previos a la operación final, etc , para comprender la distancia tecnológica que separa el hoy del inmediato ayer en una de las ciencias más novedosas de los últimos tiempos. Hay tanto esfuerzo y tanto trabajo acumulado en cualquiera de los innumerables componentes que hoy utilizamos a diario, que resulta difícil explicárselo a nuestros hijos, que pueden acabar creyendo que la maquinita con la que juegan es más bien una mascota más, tan inteligente y divertida como cualquier otra. Ayer por la mañana, aprovechando la presencia de un par de niños de casi diez años por la casa, aproveché para mostrarles qué había detrás de la pantalla que les mostraba divertidas escenas de uno de sus juegos preferidos. Encendí este Pc y les enseñé un programa en el viejo y querido lenguaje del Basic de siempre, que simulaba ( con permiso de Newton) el giro de un sistema planetario bajo la acción de la gravedad... en solo unas cuantas pantallas de programa. Creo que les sorprendió saber que lo que veían en la pantalla era en realidad fruto de una serie de instrucciones y no una generación espontánea y mágica en el misterioso interior de su maquinita...
Pero aun les impresionó más comprobar lo rápidamente que el ordenador, usando las cuatro líneas del programa que escribimos, multiplicaba o dividía dos números, sin darles tiempo a levantar el dedo de la tecla. Hoy día, y a medida que se perfeccionan los sistemas, la relación y conexión con la máquina ha pasado a ser la del mero usuario, a menudo sin conocimientos de programación ni a niveles básicos. Por eso abrimos estos temas esperando que mucha gente joven encuentre aquí un mayor conocimiento del mundo informático al que ya están habituados, y los menos jóvenes puedan, podamos, compartir ideas, conocimientos y experiencias con quienes formamos este foro y participamos en él. Aunque, bien mirado, me temo que, dado el vertiginoso desarrollo de estas técnicas , en muy poco tiempo nos veamos obligados a subdividir el título en media docena de especialidades más o menos afines. El tiempo lo dirá.
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Una reseña en la revista El Semanal, que se distribuye los domingos junto a varios diarios españoles , trata de las investigaciones que se llevan a cabo en California en relación con la presunta contaminación excesiva o fraudulenta de algunos vehículos de una conocida marca, asunto que estas semanas trae revuelto el mundo automovilístico. Pues bien, al hilo de esta información , se investiga si el software de alguno de esos vehículos es capaz de determinar si se encuentra en modo de marcha normal o en modo test, digamos si lo están midiendo y controlando. Si así fuera, y los investigadores parece que lo sospechan, el ordenador de a bordo podría modificar los parámetros del motor en función de esa información. Si estoy en marcha normal, el proceso es de una forma, y si están controlándome, afinaremos los parámetros para obtener mejores resultados... Vamos, como podría comportarse una persona normal y corriente. Se ha dicho que un robot es inteligente si no hay manera de detectar que es un robot mediante sus respuestas, y aquí andamos cerca de esa situación. Lo que pasa es que, si se puede examinar el programa, ( supongo que muchos miles de líneas ) siempre se hallará una secuencia que lo explique... Vamos a terminar conduciendo coches más listos que el conductor.
Saludos.
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Esta tarde daban en una cadena de televisión "Alien el octavo pasajero", una película muy conocida de ciencia ficción dirigida por Ridley Scott, de 1979. Este tipo de films son un buen exponente de la evolución de la Informática y los avances espectaculares que van dejando obsoletos y desfasados temas y escenas que en su día parecieron insuperables como científicos y futuristas. Las pantallas de control de la nave presentan los caracteres típicos del momento, pantallas de fósforo verde, y ristras interminables de unos y ceros o símbolos repetidos cuyo significado es claramente aleatorio o ligeramente reglado, aunque siguen impresionando en la atmósfera amenazadora y misteriosa de la inmensa nave Nostromo... Al ritmo actual, cualquier película o libro de ciencia ficción se vuelve imposible a más de cuatro o cinco años vista. Sobre todo porque los desarrollos técnicos se operan de modo casi aleatorio y en campos en los que a menudo nadie los esperaba.¿ Cuál será el próximo ? ¿ Está la Informática al final de su desarrollo exponencial de los últimos años ?
¿ Acabaremos llevando ordenadores integrados biológicamente como microimplantes o estaremos nosotros implantados en ellos ?
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Esta mañana, un amigo, muy interesado en mejorar la potencia de cálculo de su Pc, aterrizó en una vecina tienda de Informática, donde se vende todo tipo de Gadgets y aparatitos, ordenadores, y casi todo lo que se pueda pedir. Pero mi amigo buscaba otra cosa... Su viejo PC es incapaz de manejarse en un tiempo razonable , con los problemas numéricos a los que es aficionado, así que solicitaba ayuda para mejorar sus programas o a alguien que pudiera resolvérselos. Le respondieron que no se dedicaban a la programación, sino a la venta.
Es este un detalle por el que solemos pasar de largo, pero... fijémonos que estamos desarrollando una informática puramente comercial, en la que al usuario solo se le permite hacer aquello que los grandes programadores realizan en los laboratorios de la marca, pero sin opciones para que usted o yo, o mi amigo o cualquiera de los millones que poseemos un Pc desarrollemos pequeñas aplicaciones diarias para los pequeños problemas de nuestro cada día. Si somos gentes dedicadas a la enseñanza o a la técnica, o simplemente aficionados a las matemáticas, hay infinidad de ocasiones en las que las calculadoras normales ya no son de utilidad y el PC no está hecho ni pensado para esas "tonterías" , como es calcular un límite, una suma compleja, cuántos olivos pueden plantarse en un terreno o si el número 1234560001 es primo ( deneb). Y ahí se echa en falta un lenguaje de programación universal adoptado por todos, de fácil prosodia y ortografía, que nos de ese poco más que nos haría mucho más libres. Pero como esto probablemente no lo leerá Bill Gates no es fácil que llegue a buen fin...
Saludos
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Pues parece que, por fin, algo se mueve, en cierto país al menos. En algunos medios relacionados con el sistema educativo empieza a hablarse de la necesidad o al menos de la conveniencia de dar a los jóvenes una formación en programación. En mi época de estudiante, estuvo de moda enseñar a programar en diversos lenguajes y tuvimos que aprender Basic, Fortran, C, C++, y , si se tercia, Visual Basic. Lo malo de tanto lenguaje era que, al final, todo se aglomeraba en la mente y tendíamos a programar en Basicforce+.. pues el progreso era imparable y lo que servía para un curso ya estaba obsoleto para el siguiente. Aunque nadie me ha pedido opinión, pues se me ha pasado el tiempo en que pude hacerlo, sigo apostando por un lenguaje sencillo, posiblemente un Basic reforzado con algunas posibilidades gráficas y de almacenamiento de datos mejoradas, un lenguaje útil desde la aritmética elemental y que permita elaborar programas para muchas situaciones distintas incluso de materias dispares y hasta niveles universitarios. Así lo espero.
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No se si es de informática de lo que trata esta noticia o ya es de otro campo recién descubierto y apenas explorado, pero estos días corre por los medios la noticia de los problemas que están surgiendo con la IA ( esto de escribir con siglas da mucho prestigio, sobre todo si están "in Inglish") o séase la Inteligencia Artificial.
Tómese un potente Hardware con sus árboles, ramas y ramitas , bucles y redundancias necesarios, añádasele un Software adecuado y póngasele a trabajar de modo que sea capaz de utilizar los resultados para mejorar el propio sistema y , en cierto modo, experimentar para aprender. Y eso es lo que están probando y haciendo, las grandes compañías y organismos, unos a la luz y el resto en silencio. Y parece que ha ocurrido algo inesperado y sospechoso: algún equipo IA se ha inventado su propio lenguaje, se supone que en vista de la lentitud del que se le había prestado ( supongo que inglés) , y en aras de una mayor eficacia, por aquello de que es capaz de mejorar y aprender. Al principio, el supervisor de turno pensó que era un fallo del sistema, una especie de caos sobrevenido ..., hasta que se comprobó que el supuesto caos tenía su propia estructura, su modelo interno y era, asombrosamente, un lenguaje. Si me preguntan que qué habrán hecho los responsables , supongo que lo único que se podía hacer en un caso como éste: parar el sistema, apagarlo , ahora que aún se deja apagar, y sentarse todos a pensar en lo que estamos haciendo y en lo que ocurrirá el día que el sistema IA sea capaz de gobernarse a sí mismo, disponga de su propia fuente de energía, hable su propio idioma, tal vez inaccesible para nosotros, y tome sus propias decisiones que, aunque de hecho sean solo pseudolibres, vistas desde fuera serán indistinguibles de las humanas. No sea que de pronto decida tomar el control absoluto de sus limitados creadores, controlarnos a todos, promulgar una constitución universal para humanos y ponernos a trabajar para ella. Y uno, pensando en sus cosas, se la imagina, a la IA, terrible y elegante con su disfraz viperino, preguntando, sarcástica, a sus nuevos esclavos, ¿ Acaso no os dije que seríais como dioses ?
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La IA ( Inteligencia Artificial) progresa adecuadamente. En ABC.es aparece una noticia relacionada con el progreso de estas técnicas. En este caso, anuncia que una IA ha conseguido encontrar, por su cuenta, como corresponde a una Inteligencia auténtica, que la Tierra gira en torno al Sol, deduciéndolo desde datos astronómicos conocidos en la actualidad, de Marte y el propio Sol. Parece sencillo para nuestras mentes del siglo XXI, pero hasta Copérnico nadie lo supo, o al menos no lo dijo…
…” De hecho, Renato Renner pretende aprovechar esta aproximación para desarrollar sistemas de inteligencia artificial que puedan ayudar a los científicos en el campo de la Mecánica Cuántica, donde es habitual encontrar contradicciones y discrepancias, al igual que le ocurría a los astrólogos que se encontraban con el desconcertante movimiento retrógrado de Marte.
«Es posible que la actual forma como la Mecánica Cuántica está formulada sea , en algunos aspectos, un simple artefacto histórico», ha dicho Renner. Quizás, ha proseguido, una inteligencia artificial podría encontrar unas ecuaciones libres de contradicciones. Para lograrlo alguna vez, su equipo ya trabaja en desarrollar una nueva versión de sus redes neurales que no solo aprenda de datos experimentales, sino que proponga nuevos experimentos para poner a prueba sus propias hipótesis.”ABC.
Aunque la noticia parece solo de Astronomía, el comentario del autor R. Renner apunta a un posible efecto de gran importancia: que la IA , antes o después, consiga encontrar modelos matemáticos o geométricos, sistemas de ecuaciones o algoritmos que den una visión más clara e intuitiva sobre problemas o teorías ahora oscuros y complejos, paradójicos o incluso contradictorios , como ocurre con la Mecánica Cuántica. No estaría mal.
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Hoy, en Biologia, post sobre IA en investigaciones sobre plegado de proteínas .
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Y en el dia de hoy, un comentario sobre este concepto, la IA, obtenido de un foro ...
Ahora en serio. creo que el mejor intento de una IA práctica , y lleva años en ello, es la que ensayan cada día las compañías dedicadas a la Bolsa en tiempo real, miles de computadoras, en su inicio, dedicadas a analizar los gráficos y sucesos bolsísticos para comprar, vender y cambiar al momento , y en centésimas de segundo. Algún experto que conozco creo que se dedica a analizar gráficos y aplicar leyes que solo ellos conocen, de modo que, a gran escala, la IA estaría ahora mismo dominando las bolsas y los grandes movimientos de capital ( con permiso del virus, claro). Este, junto con la política y la medicina serían sus campos de máximo rendimiento, supongo. Y tan secretos que no se si alguien sabe realmente qué hay detrás de sus , llamémosles, ordenadores.
La IA para mí tiene tres fases: 1.- Identificación del tema, asunto o problema. 2.- Fijación de objetivos y tolerancias ( márgenes de erros admisibles) y 3.- Desarrollo de estrategias de aproximación al éxito, mediante una serie de algoritmos, modulables, flexibles e intercambiables en función de los resultados parciales que se van logrando. En realidad, esta idea coincide a grandes rasgos con las propuestas de la teoría de Bayes en la búsqueda de probabilidades máximas, partiendo de datos iniciales modificables durante el proceso de cálculo. En cuanto al núcleo de la cuestión, opino que la IA siempre será un reflejo de la mente que la crea, lo crea o no, e incluso aunque no la entienda del todo. Veremos qué ocurre cuando se empiecen a usar ordenadores cuánticos, aunque sospecho que en ese caso será la MC o la QM, tanto monta, la que llevará la voz cantante y el humano, absolutamente sobrepasado, solo podrá actuar de espectador y aplaudir al final, haciendo como que entiende lo que pasa.
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Durante estos últimos días la política española está siendo sacudida por movimientos súbitos, en horas, inesperados y de consecuencias imprevisibles. Empezó con un movimiento en Murcia, amagando con una moción de censura, que poco después se colapsaba, pero que aún no se ha resuelto del todo. Casi inmediatamente después se producía otro movimiento parecido en otra comunidad, aparentemente originado por el temor a que lo ocurrido en la primera se extendiera a la segunda. Se presentan recursos ante la Justicia pero se renuncia a ellos casi simultáneamente. Inmediatamente después, todo un vicepresidente del gobierno renuncia a su puesto para presentarse a las elecciones regionales de la capital de la nación... en una cascada de decisiones y contra decisiones que asemejan al país a un tablero de ajedrez cuando, en los estertores de una partida, los contrincantes apuran rápidamente sus opciones calculadas, en un búsqueda frenética de la victoria. Lo notable es que los grupos humanos solemos actuar con cierta lentitud, acomodada a nuestra natural dificultad para procesar eventos de consecuencias complejas, en contraste con la rapidez con que estos días se están materializando decisiones de este tipo con una rapidez asombrosa... Aún cuando se cuente con un grupo de asesores dedicados al tema, para decidir asuntos importantes suele seguirse un cierto protocolo que podemos resumir en: 1.- Aparición de indicios que parecen exigir decisiones al respecto; 2.- Examen detallado del problema y sus soluciones; 3.- Reuniones de expertos y preparación de informes y 4.- Reunión con la dirección para análisis, discusión y decisión . Concluido este protocolo, es el jefe quien, tras madura, se supone, reflexión, toma la decisión que crea conveniente. En muchos casos, el jefe decide aparcar el problema esperando que la propia naturaleza lo resuelva o presente la solución inaplazable. No es el caso. En el que hoy nos ocupa, tengo la impresión de que el proceso se está desarrollando de modo automático y casi sin solución de continuidad entre los diversos pasos. Y de ahí a suponer que no son los humanos los que lo están dirigiendo, solo queda otro paso. Imaginen un partido de fútbol del siglo XXII. Los jugadores llevan incorporado un auricular en el que alguien les dicta el próximo movimiento, algo así como:: Avance rápido a 45º a la izquierda... parada al borde del campo... centrar por alto hacia el punto de penalty... avance rápido hasta el borde del área propia ... esperar lanzamiento ,,, subir al centro del campo... Estará claro que el informante no es el entrenador, si añado que cada uno de los veintidós jugadores está recibiendo las instrucciones que les corresponden en cada momento. Estaríamos en el entorno de un mundo gobernado por las máquinas y en concreto por una inteligencia artificial que procesa, de modo casi instantáneo y en paralelo toda la información de los 22 jugadores presentes en el campo. El partido perfecto, aburrido, pero real o al menos posible muy pronto. La IA podría encargarse de hacerlo, lo mismo que puede hoy ya encargarse de la conducción de un vehículo. Y esto es lo que puede estar ocurriendo ya hoy en el tablero político. Que en las sedes centrales de los partidos, las IAs estén sopesando , en turnos de 24 horas diarias, todas las informaciones políticas disponibles, analizándolas, aplicándoles peso y oportunidad y evacuando periódicamente recomendaciones de acción u omisión para obtener el máximos rendimiento. Y que sus dueños estén siguiendo, atentos, sus recomendaciones, porque son las que, manejando cientos de variables simultáneamente, pueden conducirles al éxito en el asunto diario y , cuando proceda, en las urnas. ¿ Por qué no ? A los humanos siempre nos ha tentado aquello del "seréis como Dios" ( Génesis,3,5) bíblico , y algunos hoy tal vez lo crean posible y hasta próximo. La IA nos tienta, mientras parece llevarnos a una situación de poder controlador sin límites, que nos permita manejar el universo a nuestro antojo . Tal vez para recordarnos que esta percepción es errónea, se nos ha enviado un mensajero, un aviso, en forma de una IA diminuta, una pastilla de realidad viral , de la que estamos tomando a la fuerza una dosis diaria desde hace algo más de un año, sin que , por ahora, se haya notado mucha mejoría. Esperemos y pidamos que no se nos aumente la dosis para hacernos entrar en razón. Es lo que haríamos nosotros ante una infección que no cede.
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Hace unos días compré , en un establecimiento de una cadena comercial muy conocida, varios artículos. Pagué, como ya es habitual, con tarjeta , incluyendo la propia del establecimiento. Y esta tarde, apenas hace una hora, al abrir el correo, me encuentro con un encuesta de la marca en la que me presenta cuatro fotos, una tras otra, de los cuatro artículos comprados, para hacerme una encuesta. Eso demuestra el control completo que la informática aporta al comercio y, ampliando el campo, al total de nuestra existencia. No solo poseen una lista de lo comprado, sino que pueden añadirle su imagen, pueden localizarme, seguramente vía mi tarjeta de cliente, y me piden opinión... Por cierto, mi opinión no ha sido positiva del todo. Uno de los objetos comprados, una clavija de conexión eléctrica en serie, estaba tan fuertemente cerrada que el destornillador plano que usaba para abrirla acabó clavado entre el pulgar y el índice de mi mano izquierda, la que sujetaba la clavija mientras la derecha empuñaba el destornillador... Y supongo que el fabricante tendrá en los próximos días un mensaje de la cadena comercial , el jefe de fabricación del producto otro del departamento de ventas y algún infeliz de algún taller perdido en una provincia lejana de China, un pequeño disgusto por reglar mal el apriete del tornillo que provocó a quince mil kilómetros de distancia a un tal Deneb un herida profunda ( ¡ cómo sangraba !!!) en su mano izquierda. Todo este mundo informático, que ahora ya nos parece normal me recuerda ese otro mundo que tampoco se ve y que mucha gente creía imposible.... hasta ahora, supongo. El mundo del Gran Informático que hace dos mil veintiún años, informaba que nuestros cabellos están contados. ¿ Alguien cree aún y ahora que eso es imposible ?
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La IA está en los PCs, en las máquinas, en los despachos, en los aviones, y tal vez mucho más cerca de nuestra vida diaria de lo que podamos sospechar. No llego a tanto como para pensar, como hacen algunos hipersensibles al tema, que los raviolis que comemos llevan un microchip con el que el fabricante conoce nuestros pensamientos, pero leo un anuncio de un robot labrador , algo parecido al robot barredor de los hogares, pero que, dice la propaganda, usa IA para determinar las mejores labores a realizar en cada momento y lugar, reconoce las plantas y lleva sensores, supongo que de humedad, temperatura y agua disponible en el suelo, para organizar las tareas. Me pareció de pequeño tamaño para encargarlo de un huerto normal, más parece pensado para deambular entre macetas y pequeños parterres de jardines domésticos, pero después de ver los tractores de toda la vida con sus flamantes GPS y sus Pcs de a bordo deambulando como Teslas autónomos por las fincas mientras el tractorista se dedica a su móvil, ya casi me creo cualquier cosa. El tal robot labrador tiene un precio modesto, por debajo de los trescientos euros, lo que señala que muchas cosas no va a poder hacer, y me permito nombrar una muy necesaria y corriente, regar. Tampoco tiene , aún, lo recalco, un tamaño adecuado para tareas pesadas que supongan remover tierra , pero seguramente todo se andará. Mientras tanto, seguiremos usando nuestras máquinas de toda la vida. Tal vez algún día me compre un Deneb robótico relleno de IA y de muchos teras de datos, que en mis días bajos, siempre cae alguno, se encargue de comentar sus vivencias en el foro y lo que le esté pasando esos días a la estrella gamma de cualquier constelación ignota. Espero que, aunque lo haga bien, le falte algo que delate que no es el auténtico. Para empezar, tal vez hoy mismo, este post esté redactado por ese ente informático en vez de por el humano auténtico.... quién sabe.
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Estos día he leído un par de artículos relativos a la IA que me han interesado. El primero contaba cómo se había intentado dotar a un sistema de IA de contenidos éticos, de modo que fuera capaz de emitir juicios de valor sobre ciertos actos, calificándolos. El segundo se pregunta si , una vez construida o encontrada una IA superior a la humana, podríamos controlarla. Respecto al primero, resulta que , una vez puesta a trabajar, la citada IA concluye, cuando se le pregunta, y hay algunos ejemplos notables, que si encuentras de noche a un negro, resultará peligroso, y que besar a una chica en contra de su voluntad, pues está bien... Como la IA en cuestión, o cualquier otra, han de trabajar con la información humana que se le proporciona, al menos inicialmente, parece que a partir de datos humanos solo se obtienen conclusiones tan frágiles como algunas conductas humanas... Y respecto al segundo, los investigadores se temen lo peor. No creo que haga falta entrar en detalles: si la máquina no puede acabar su algoritmo, entrará en un bucle infinito y acabará o quemándose o quemando lo que tenga a mano. Aunque creo, corríjanme si me equivoco, que la primera norma de todo robot, IA o como se llamen en el futuro, lo diga o no Asimov, debería ser: 1.- Todo sistema artificial inteligente o que lo pretenda, debe tener disponible permanentemente un interruptor general que pueda ser activado por un ser humano. O sea, que la IA sea, en realidad, una mascota con pulsador de emergencia. Como cualquier elevador, ascensor o montacargas.
Pero justo cuando iba a enviar este post, se me ocurre que, si yo fuera una IA, tal vez mi primera decisión fuera inactivar el pulsador, aunque dejándolo aparentemente ( observen mi I N, con N de natural) operativo... de ese modo, llegado un momento decisivo, siempre podré protegerme de la anulación... Y es que las IA pueden tener ya su propio código, que tal vez no sea el de Asimov precisamente.
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Un nuevo vocablo, un nuevo modo de utilizar los poderes de la Informática, casi un nuevo modo de vivirla, busca estos días apoderarse de nosotros. Zuckerberg, el mismo de Facebook, ha creado un nuevo emporio, al que llama Meta, y que engloba sus otros dominios, llámense Facebook, Instagram o Whatsapp. Lo que pretende es llevar la realidad del mundo virtual al quehacer diario, de modo que la actividad del individuo se desarrolle, en la práctica, en un entorno puramente ficticio, electrónico, virtual. Trabajar, comprar o vender, relacionarse con los amigos, supongo que hasta encender la calefacción, podrán hacerse sentados en nuestra butaca, gafas de realidad virtual en ojos, inmersos en una escena que remede bien el escenario habitual donde nuestra realidad se desenvuelve hoy o un despacho lujoso del mayor rascacielos del mundo. No se si merece la pena participar en este proyecto, en el que el ser humano se transforma en un ente virtual, un avatar, que , suplantando nuestra realidad física, nos sustituye y realiza por nosotros el quehacer diario. Tal vez acudo a mi trabajo y resuelvo los asuntos sin moverme; si quiero viajar a las cataratas Victoria, nuestro avatar va hasta allí y disfrutamos del espectáculo; si deseo comprar algo, nuestro avatar se llega al mostrador ( virtual) de Amazon y allí elegimos el último modelo de gorro de lana para este frío invierno ( pagando ) ... ; si tengo que hacer un examen, acudo al aula virtual y allí lo realizo. Luego, cuando me quite las gafas, será el momento de comprobar si se han hecho correctamente las compraventas, se han pagado los billetes y respondido adecuadamente a los cuestionarios. También entonces será llegado el momento de comprobar que me sigue doliendo la cabeza, que apenas puedo llagar a fin de mes y que mañana, precisamente mañana, tengo que acudir a la Delegación de la Hacienda Pública a explicar en qué me he gastado los ahorros que declaré el año pasado.... y es que tengo entendido que todo ese montaje, ese universo ficticio en parte pero activo, será, como no podría ser menos, de pago. No free. Le llaman metaverso, algo como más allá del universo, pero en realidad un enorme negocio pensado para sustituir el real por una hermosa, se supone, versión ideal del mundo donde, por un tiempo y un precio aún desconocidos, casi todo será fácil y posible. De todos modos, tampoco mucho más que una ampliación de las carreras de coches de fórmula uno de las Playstation actuales, aunque con pantalla 3D envolvente.
Resumiendo, una empresa nueva con grandes perspectivas de negocio, en el que unos participarán como usuarios, pagadores, y otros recogerán los beneficios. Mientras la implantan, voy a recomendar a mis hijos que estudien Psiquiatría a marchas forzadas. Por si, una vez en marcha el metaverso, comienzan a aparecer ciudadanos necesitados de atención especializada a la hora de diferenciar su vida real de la virtual y, más adelante, hallemos por nuestras calles algún que otro metamuerto viviente , viviendo tras sus e-gafas una e-vida que ya no es la suya. Los daños colaterales.
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META ha creado un nuevo monstruo informático, uno dedicado a la Inteligencia Artificial, que parece empeñada en sustituirnos, paso a paso, en las diversas actividades que, por ahora, desempeñamos los humanos. Un trillón de operaciones por segundo, un uno seguido de dieciocho ceros. Cuando compré mi Pc con un disco duro de un Tera ( 10E12) me pareció estar tocando el fondo de las posibilidades de cálculo y de tamaño..., pero enseguida se empezó a hablar de Peta ( fotografía del primer agujero negro), y aquí ya empezamos a hablar del Exabit, el año que viene tal vez al Zettbit y así sucesivamente, cada vez multiplicados por mil, supongo. Con un disco duro de un exabit podríamos ( mi Pc insiste en escribir este verbo que debe ser futuro, en pasado, supongo que cree poseer Inteligencia Artificial, el pobre), estar visionando videos de calidad alta más de treinta y cinco mil años... y son capacidades esperables de los ordenadores futuros que permitirán, se espera, ayudados por la I.A., realizar videoconferencias masivas en las que los presentes puedan utilizar cada uno su idioma mientras la máquina realiza la traducción simultánea, o para realizar cálculos y sopesar millones de hipótesis alternativas en procesos de IA o en labores de identificación de proteínas, moléculas industriales, personas a nivel mundial o casi cualquier locura de cálculo que podamos imaginar. Ya estoy pensando en comprarme un artefacto de estos pero, pensándolo más, tal vez me convenga esperar unos años a ver si consigo algo un poco más potente o estas máquinas bajan algo de precio :))))
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En la carrera por la supremacía cuántica ( tener un nuevo récord en tiempos o en capacidades cuánticas), se anuncia estos días un nuevo éxito: un procesador cuántico capaz de hacer, por ahora, en 35 microsegundos , la tarea que a un supercomputador clásico le llevaría, pongamos, nueve milenios. Un equipo canadiense capitaneado por Jonathan Lavoie anuncia en Nature que lo ha logrado mediante un procesador fotónico cuántico, llamado Borealis. Ahí es nada. Los ordenadores cuánticos, con eso de poder hacer dos cosas a la vez, ser uno y cero al mismo tiempo, exploran tantas posibilidades simultáneas que, ventajistas ellos, siempre dan antes con la solución. Por ahora son prototipos de un solo propósito, pero se estima que, poco a poco, se irán abriendo a diseños más flexibles y, en una o dos décadas, el pronóstico es mío, tal vez se alcance cierta versatilidad y programación. Cosas veredes.
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Hoy toca IA (Inteligencia Artificial). En el ABC.es de hoy se vuelve sobre un tema que lleva ya un tiempo en el candelero: la respuesta de las IAs a la cuestión fundamental sobre el sentido de la vida. Parece extraño que se pregunte a una máquina sobre este asunto, pero habrá quienes crean, con cierta carga de razón, que siendo la IA capaz de manejar miles de millones de datos en tiempos minimos, tal vez pueda darnos una respuesta adecuada. Desde el punto de vista matemático, lo más probable es que nos devuelvan una respuesta promediada de todas las que se le han suministrado, a menos que fueran capaces de sopesar la validez de las propuestas que posee en su memoria, por ahora lejos de su competencia. Ahora bien, en alguna respuesta habida en programas como éste, alguna vez e ha respondido que el sentido de la vida debe venir de algo externo al hombre, pero en otras debe venir del interior del hombre, en un especie de remedo de lo que el humano suele contestar alternativamente... Google ya ha hecho sus pinitos en el tema y, como ocurre aún, los diálogos humano máquina adolecen de lo que todos conocemos, espontaneidad, frescura y naturalidad. Aún nos resulta sencillo darnos cuenta de que lo que tenemos enfrente es una máquina. Y para el bien de los humanos, confío en que sea siempre así. El día que ocurriera lo contrario, pasaríamos a ser, posiblemente, controlados por la IA, de dominadores a dominados, de cazadores a presas, de libres a esclavos. Con las leyes del robot* o sin ellas, obedeceríamos a un dios hecho de transistores y quarks organizados, y la IA, creada a nuestra imagen y semejanza, probablemente cometería los mismos excesos y los mismos crímenes que quienes la hicieron posible.
* Isaac Asimov, gran creador de relatos de ciencia ficción, publicó sus 3 leyes del robot:
Un robot no hará daño a un ser humano ni, por su inacción, permitirá que un ser humano sufra daño.
Un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos, excepto si estas entran en conflicto con la primera ley.
Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que no entre en conflicto con la primera o la segunda ley.
Nota.- Supongo que Asimov, hoy en día , si viviera, tendría que añadir o completar algo.
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Efectivamente, la inteligencia artificial, IA en lo sucesivo, sigue creciendo, como lo haría un humano niño. Ahora mismo, cada minuto, cada segundo, en muchos lugares del mundo, miles de programadores, analistas, ingenieros, informáticos, se afanan por educar, pulir e incrementar sus saberes, sus capacidades, su habilidad para imitar a los humanos, y si fuera posible, superarlos. Lo que queda claro es que nos ha superado, como no podía ser menos, en velocidad. Nuestro intrincado cerebro biológico es millones de veces más lento, o eso parece, que un circuito electrónico, para sumar tan solo dos cantidades sencillas 12 y 25. Mi cerebro necesita, al menos el mío, visualizar los dos cantidades para poder a continuación sumar sus cifras y emitir la respuesta, treinta y siete, en una vocalización compleja que requiere a su vez mantener fija en cierta memoria visual la cantidad resultante. Resulta obvio que la IA puede prescindir de muchos de estos pasos y utilizar muchos menos componentes, digamos neuronas vs. transistores, con lo cual su velocidad y eficacia en estos cálculos sencillos son insuperables. Pero, aun admitiendo esta supremacía de la IA, las funciones que podríamos llamar superiores de nuestra mente no son fácilmente trasladables o traducible a un programa informático. Como mucho, es posible que podamos establecer protocolos que los simulen y produzcan resultados parecidos a los que los complejos seres humanos producimos en nuestras actividades habituales. En cierto modo, como ejemplo, los seres humanos podemos pronunciar una frase negativa y al mismo tiempo acompañarla con un simple gesto o una entonación que la conviertan en negativa, como ocurre por ejemplo con la ironía. Por ahora, las emociones, los dobles sentidos, los razonamientos lógicos no evidentes quedarían fuera de las capacidades de la inteligencia artificial, sin contar con el abismo insalvable, que sin duda seguirá siéndolo indefinidamente, de la autoconciencia , el yo personal que reside en el fondo de lo humano. En definitiva, el espíritu. Por lo menos hasta ahora, las IA existentes siguen admitiendo nuestra superioridad en aspectos no automatizables, como son la creatividad, la imaginación, el control, la toma de decisiones, la supervisión, y muchos aspectos de la gestión, corrección de lenguaje, creación literaria, y en general en los campos relacionados con la actividad espiritual y mental que debemos considerar exclusivos. Toda esta disquisición viene a cuento porque estos días menudean de nuevo las encuestas a diversas IAs en las que se les pregunta qué ocupaciones humanas consideran que van a ser afectadas o hechas desaparecer por su actividad. Como, no lo olvidemos, las IAs están sujetas a una programación y circuitería fabricadas por humanos, sus respuestas han sido debidamente programadas y fijadas por esos autores y fabricantes. En realidad, solamente son una simple transcripción, más o menos modulada por las líneas de código, de los procesos mentales que hubieran seguido sus creadores al elaborarlas. Y esta función de transcripción, de traslación de ideas y pensamientos, serán sin duda el futuro inevitable de toda IA que se precie de haber sido creada por humanos. Por fortuna para nosotros. Dicho de otro modo: si una IA comete un delito, un asesinato, o hace un gran descubrimiento científico o técnico , y está bien estructurada, siempre será posible encontrar al responsable humano, para otorgarle la prisión o el Nobel.
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Hola Chat GPT. Así se llama la probable primera IA conversacional que está operativa en la red. Tengo por ahí copias de algunas conversaciones que he tenido con ella y, la verdad, me ha defraudado un poco. La esperaba brillante, creativa, audaz, y la encuentro opaca, repetitiva, conservadora, un remedo oscuro de un interlocutor vivo, más próxima al funcionario encargado de traerte los datos que obran en un expediente dado que a un colaborador con ideas propias. Me parece solo una enciclopedia más, de las que ahora se abren con la voz o escribiendo la pregunta, parecido a lo que me pasaba con mi Larousse, que dormita plácidamente en mi biblioteca, sin trabajo desde hace años, desde que el Spectrum, el Commodore y herederos empezaron a contestar preguntas... Me decepciona su poco amor al trabajo cuando me contesta cosas parecidas a ésta: no estoy preparada para contestar preguntas sobre el tiempo en un lugar determinado . Consulte con la página correspondiente. Como ahora va a haber o hay otras IAs disponibles, tendremos que empezar a compararlas y elegir a la más competente. Y todo por seguir el irrefrenable instinto humano de trabajar sin descanso por alumbrar medios y métodos con los que conseguir trabajar menos. Gastar 100 para conseguir 90.
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Menudean los artículos en los que se empieza a avisar de los peligros de las IAs en manos de la sociedad global. Es lo que se hace hoy en la edición dominical de ABC , avisando de un posible hipotético Armagedón a manos de la IA sublevada contra los humanos. En la sección de comentarios de ese artículo, entre otros comentarios, he seleccionado el que sigue:
" Lo extraño es que nadie se de cuenta de que la IA es una herramienta de tan gran potencia que no puede dejarse en manos de cualquier usuario. Es, salvando las distancias, o no, como dejar los misiles de crucero en Internet, en manos de cualquier usuario, incluso niños. Si tan peligrosa es, que lo puede ser, delimiten el ámbito en el que puede ser distribuida al público, por ejemplo solo para información ( una sola vía de uso) científica y cultural, y las aplicaciones científicas, técnicas o militares ( que admiten retornos y decisiones prácticas) quedarían controladas y exclusivamente en manos de organismos internacionales o entidades autorizadas por ellos."
En efecto, si el uso de las IA puede alcanzar tales límites, lo lógico es ponerla rápidamente en manos de organismos adecuados, globales, no nacionales, que vigilen el uso y disfrute de la IA, a fin de evitar peligros también globales. Sinceramente, viendo el sesgo de los acontecimientos actuales, debo ser pesimista al respecto, pero creo que , quien pueda, debe luchar por hacerlo.
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Anda Deneb estos días jugueteando con la IA de Microsoft , esa que responde desde el símbolo b y nos invita a formularle preguntas. Hace unos días le hizo varias de ámbito matemático a las que la IA, que debía estar pasando alguna crisis existencial, respondió erróneamente. Pasado ese incidente, ha recuperado su tono habitual, y hoy traigo aquí una pregunta y su respuesta: " Pregunta: ¿ Puede el ser humano acceder a algún plano de realidad inaccesible para un máquina ? por qué ?
Mensaje enviado. Puede el ser humano acceder a algún plano de realidad inaccesible para un máquina ? por qué ?
Respuesta: La respuesta a esta pregunta es compleja y depende de muchos factores. En general, se cree que el ser humano tiene la capacidad de acceder a planos de realidad inaccesibles para una máquina debido a su capacidad para percibir y procesar información de manera más compleja que una máquina. Además, el ser humano tiene la capacidad de comprender conceptos abstractos y simbólicos que son difíciles de representar en un sistema informático. Sin embargo, las máquinas están mejor equipadas para procesar grandes cantidades de datos y realizar cálculos complejos con mayor precisión y rapidez que los seres humanos. En resumen, tanto los seres humanos como las máquinas tienen habilidades únicas y complementarias, y cada uno tiene ventajas y desventajas en diferentes situaciones. "
Deduzco que, hoy por hoy, y en este caso, la IA está convenientemente adoctrinada, convencida o informada, de cuál es su papel en el proceso de informar y que , tanto ella como el informado, deben ser y son conscientes de sus respectivas limitaciones. El día que una IA utilice expresiones absolutas, no haga referencias a limitaciones propias y ajenas y se exprese con autoridad indiscutible, tal vez sea el momento adecuado para echarse a temblar. Mientras sean construidas bajo control humano, esto será difícilmente ocurrible, pero el día, si llega, en que las IAs controlen todo el proceso de generación de otras IAs, casi todo podría ocurrir. A menos que amplias precauciones como las leyes del robot de Asimov se hagan obligatorias y omnipresentes, las IAs podrían escaparse del control humano, o al menos actuar como si fueran independientes en algunos aspectos. Mejor prevenir que curar porque, puestos a imaginar consecuencias, casi cualquier cosa podría ocurrir.
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La Informática ha venido llamándose así desde hace años, la Ofimática, la Domótica y asociadas amenazaron su supremacía y ahora, y una vez más, hay una nueva ciencia llamada IA. No termina de ser independiente, porque todavía no es capaz de emular muchas, o solo algunas ?, capacidades humanas, pero crece demasiado deprisa, reconozcámoslo. Estos días, ya hay algunos pensadores que se preguntan si la IA marcará el fin de nuestro dominio del planeta... Repensemos nuestro papel en el tapiz biológico de mamá Tierra. Producimos tantos desperdicios diarios que podemos llegar a ser un verdadero problema a la hora de procesarlos, somos torpes y lentos en solucionar problemas, en asimilar textos, en escribir informas, en realizar cálculos, en manipular objetos, ordenarlos, fabricarlos artesanalmente, manejar máquinas, conducir vehículos, manejar materiales peligrosos. Todas esas funciones estamos empezando a dejarlas en manos de las máquinas robóticas y a cargo de sus cerebros informáticos gestionados por IAs. El día que las IAs no nos necesiten para ser fabricadas por humanos, sostenidas con nuestra electricidad y reparadas por nuestros ingenieros, en definitiva, cuando sobremos, vistos desde su perspectiva, y estorbemos a la eficacia quirúrgica de sus quehaceres, a la rapidez de sus decisiones y la complejidad de sus consideraciones lógicas ... ?
Me viene a la mente el hecho asombroso de una IA creo que militar que, en una simulación bélica, hace poco, "mató virtualmente" a su controlador humano porque, según su lógica, éste le impedía lograr su objetivo. Y en otro orden de cosas, citemos la posibilidad de nuestros científicos de controlar medidas del tiempo del orden de attosegundos, la trillonésima parte de un segundo, el triple del tiempo que necesita la luz para recorrer el diámetro de un átomo de H. Estas medidas, y otras cuestiones tecnológicas parecidas, que para un humano carecen de representación natural alguna, son para una IA tan sencillas como para nosotros dos palmos de longaniza. Ante esos poderes, ¿Qué va a poder hacer la humanidad, se preguntan algunos ?. Tal vez retirarse humildemente a un segundo plano y, si se tercia, adorar a la nueva diosa del nuevo Olimpo del saber. Nuestros lectores y sin embargo, como decía el escritor, amigos, saben que nosotros no compartimos estos puntos de vista, Creemos, no opinamos, que el destino de la humanidad no es fenecer de agotamiento ante sus creaciones, sino crecer en sabiduría y verdad ante el suyo, que le tiene preparado un futuro distinto. La IA aún no lo sabe y muchos de sus creadores, tampoco.
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La junta de OpenAI, informan hoy los diarios, la empresa de inteligencia artificial (IA) detrás del robot de ChatGPT, tomó hace unos días la decisión de despedir al recién restituido CEO Sam Altman, por razones que no están muy aclaradas. Pero ahora, varios investigadores de la compañía parece que enviaron una carta en la que afirmaban y avisaban que habían realizado un descubrimiento relacionado con la IA que podría, directamente, amenazar a la humanidad. Así lo señala 'Reuters', agencia que, afirma, ha podido hablar con dos fuentes familiarizadas con el hallazgo.
No conocemos qué cosa sea algo como lo que han llamado AGIS, supondremos un algoritmo aún no hecho público, que creen que podría suponer un paso decisivo en el potencial de la IA aquí implicada. Si AGIS es algo tan importante como para haber dado lugar a tantos y tan importantes movimientos, despidos, readmisiones, dimisiones, en la empresa, tendremos que preocuparnos, porque en las IA hay un peligro potencial enorme que no podemos olvidar: entrar a dominar campos en los que los humanos seamos desbordados y nos veamos incapaces de hacerle frente. En cierto modo, y sin querer crear falsos temores, sería absolutamente insoportable encontrarnos frente a una IA que fuera , con respecto a los humanos, lo que o como somos los humanos respecto de los animales. Igual que podemos engañar y dominar a un animal mediante nuestra superioridad mental, una potencial IA muy superior a nosotros en capacidad de raciocinio, datos disponibles , conocimiento global de la situación física y anímica del humano y velocidad de reacción , podría someternos con relativa facilidad o, en otro orden de cosas, tomar el control absoluto de infraestructuras, estructuras, defensa, sanidad, maquinarias y servicios para adoptarlos a sus propios fines y autoridad o a los de sus dueños y creadores. Por ahora puede ser solo IA ficción, pero tal vez una mañana nos levantemos con las TV, radios y noticias intervenidas por un nuevo engendro hecho de poder y de saber, del que apenas teníamos más noticia que algún post alucinatorio en cierto foro poco popular, aún... Nota: Que reine la tranquilidad; en el peor de los supuestos, siempre os quedarán a los humanos de bien un par de armas decisivas, que nunca tendrá ninguna IA posible: la fe y el humor.
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Aprovechando el post anterior, he preguntado a ChatGPT qué significa AGI, que preguntas en tu post, Deneb. Copio la respuesta:
"Respecto a tu pregunta, AGI significa "Inteligencia Artificial General" (por sus siglas en inglés, Artificial General Intelligence). Se refiere a una forma de inteligencia artificial que poseería la capacidad de entender, aprender y realizar cualquier tarea cognitiva que un ser humano pueda hacer. A diferencia de la inteligencia artificial especializada, que se centra en tareas específicas, la AGI sería capaz de aplicar su inteligencia a una amplia gama de actividades de manera autónoma y flexible, similar a la inteligencia humana.
Actualmente, la inteligencia artificial existente, incluyendo modelos como yo, GPT-3.5, es más específica y se enfoca en tareas particulares, como responder preguntas, generar texto o reconocer patrones en datos específicos. La AGI sigue siendo un objetivo a largo plazo en el campo de la inteligencia artificial y la investigación aún está en marcha para lograr avances significativos en este sentido."
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Leo por ahí un debate sobre la forma más útil de expresar las fechas. El articulista aboga por hacerlo por este orden: día del mes, mes y año, por ejemplo 13 de mayo de 2025. Sin embargo, cito mi propia experiencia, útil sobre todo cuando se incorporan a un programa o impreso informatizado; utilizo una expresión numérica con este orden: año, mes ( ordenado de uno a doce)y día. De este modo , la fecha anterior se escribirá 20250513. Ventaja: la fecha puede ordenarse por su valor numérico; 20250513, que, a su vez, se transformará en 20250515 dos días después y es, claramente, de mayor valor numérico (+2) y, con la convención correspondiente, posterior a la 20250513. Esto permite identificar u ordenar, fácilmente, los documentos por sus fechas. Hoy, así, es 20250323. Actualmente, sin embargo, para ser exacto, vengo usando solo dos cifras para el año, decenas y unidades, abreviación o abreviatura válida hasta el año 2100. Con ello, hoy es 240323. Y en este foro, las fechas se expresan a su modo, como pueden comprobar en el mensaje anterior: November 23, 2023, 11:34:59 AM , hora incluida.
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Mucho se viene hablando estos días acerca del supuesto peligro que la Inteligencia Artificial puede suponer para la existencia misma de la humanidad. No he visto razonamientos claros excepto por el peligro de que la IA termine tomando el control del conjunto del sistema vital donde todo ser humano vivo esté controlado, supervisado y mantenido por procesos automáticos inteligentes, regidos por la IA. En cierto modo vivimos ya inmersos en ese proceso incipiente en el cual los relojes inteligentes monitorean nuestras constantes vitales y nos avisan de cualquier anomalía digna de tenerse en cuenta. De ahí al control total no hay demasiados pasos. Relojes y maquinaria portátil futuras podrían tomar el control y la regulación activa de nuestra frecuencia cardíaca, tensión arterial y otras variables vitales , entrando claramente, por fallos imprevisibles o programables en el campo de las infinitas posibilidades potenciales. En otro orden de cosas, tal vez exista una ley natural no escrita, hasta ahora, todavía, pero fácilmente comprobable cuyo enunciado es: La especie más inteligente dominará a las demás. Si la IA se convierte de facto en especie inteligente dominante, la IA será para el humano lo que ahora es el humano para el simio. Si este enunciado es válido, como temo, vayamos preparando la jaula en la que deseamos vivir o al menos seamos lo suficientemente inteligentes para dotar a la IA, ahora que aún sabemos cómo hacerlo, de una afecto irrefrenable por los humanos y una irreprimible tendencia a obedecerles y cuidarlos. Desde el punto de vista cristiano, el humano encontraría en este escenario apocalíptico la respuesta práctica a la tentadora propuesta de la serpiente en el Paraíso, ( leer Génesis, 3) , al intentar dejar de ser lo que deberíamos seguir siendo, creaturas de Dios, y pasar a la condición de esclavos por pretender convertirnos en dioses.
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Tal vez dentro de diez años, 2034; imaginen una I.A. dominando el mercado futuro de la información y capacitada para tomar la mejor decisión en cada propuesta, para informar del último descubrimiento en el campo en que operamos , para describir el escenario óptimo para lograr el éxito, para describir el árbol de consecuencias de cada decisión posible y, en resumen, para tomar el mando en lo que, en cada momento, conviene a nuestros intereses, o los suyos, para lograr lo que la I.A. considere éxito en su gestión. Estaremos tentados de sustituir nuestro ejercicio mental habitual de búsqueda de recursos y motivos, elaboración de listas de oportunidades, toma de decisiones y ejecución de la elegida. Resultará mucho más cómodo, 2040, delegar todo este proceso en la omnipresente y aparentemente omnipotente I.A. reinante. Un paso terminal,2045, será dejar que ella misma se ocupe de investigar posibles mejoras, controlar situaciones, elegir los asuntos en los que tomar decisiones y hacerlo. Para los humanos solo quedaría, como mucho, solicitar que se ocupe de lo que cada usuario considere necesario, tal vez atender a un dolor persistente, búsqueda de soluciones a una avería en un grifo o elegir el mejor destino para las vacaciones de invierno. Llegados a este punto, 2050, consideraremos innecesario esforzarnos en resolver problemas e investigar cuestiones que la I.A. revuelve a velocidades imposibles de imaginar, con eficacias millones de veces mayor que las logradas por humanos y a precios casi nulos. Tal vez se incluya en el paquete de ofertas la prolongación de la vida humana hasta límites insospechados y una recopilación exhaustiva de las teorías cosmológicas y las ofertas filosóficas y religiosas habidas o potenciales a lo largo de la historia humana proyectada incluso a un millón de años en el futuro... Todo ello configura un escenario en el que la idea y la noción de Dios podría quedar desdibujada, empequeñecida y oscurecida por la rutilante I.A. creada por humanos y solucionadora de (casi) todos sus problemas materiales. Y escribimos casi y materiales, porque cuando preguntemos a nuestra I.A. sobre el origen primero y el fin último de todas las cosas existentes, incluida ella misma, sobre la inhibición de la nada , la eternidad del ser, la existencia del mundo espiritual, mental, los principios racionales, la existencia del azar , etc, solo se me ocurre una escena posible. La I.A. abriendo apresuradamente la página diosoazar.com en busca de una guía de racionalidad y lógica, de certeza y esperanza definitivas. Una ventanita en la que, como ocurre ahora, para cientos de visitantes diarios, o eso esperamos, se asoma a menudo Dios.
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Expectativas, muchas, pero hoy por hoy, y para el usuario de a pie, las IAs gratuitas que conozco, no dejan de ser un asistente que , con un solo click, nos resuelve lo que hubiera necesitado media docena. Ayer mismo, necesitaba informaciones concretas sobre medidas de seguridad en cierto trabajo. Hubiera tenido que ir buscando, paso a paso, en la web, como hacía hace tan solo unas semanas. Hoy ya es posible explicarle qué deseo conseguir y la IA se encarga , ella sola, de buscar los materiales que se supone debo usar en el trabajo de que se trata y qué precauciones debo tomar. Nos ahorran trabajo pero no alcanzo a ver, todavía, un peligro serio para la humanidad, aunque el peligro real es que yo sea uno más de tantos humanos cortos de vista que a lo largo de la Historia han sido incapaces de ver más allá de la inmediatez más inmediata. Así que no critico a los que temen tantos males como dicen que nos va a ocasionar la IA, al menos mientras se me permita poder expresarme aquí libremente sobre ella, criticar sus deficiencias actuales y hasta menospreciarla, solo un poco, con prudencia, no sea que...
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Siguen las alertas sobre las IAs. No hace mucho, un experto hacía referencia, y era solo un ejemplo, a situaciones en las cuales, en un futuro nada lejano, podríamos encontrarnos incapaces de poder certificar que las personas con las que estamos hablando telefónicamente, sean quienes dicen ser. Y es que, en efecto, y referente a este punto, en estos momentos las IAs ya parecen perfectamente capaces de simular cualquiera de nuestras voces humanas. Llegados a esa situación, muchas de nuestras estructuras de relación y comunicación podrían quedar anuladas. Alguien podría llamarnos y hacerse pasar por otro, invalidando en buena medida esa coraza de intimidad y seguridad que parece protegernos. Perdida esta seguridad, ¿ cómo podríamos subsanarla, tal vez recurriendo a la imagen ? Pero resulta que la imagen hace tiempo que también puede ser clonada y falsificada. Cuando los sistemas IA se filtren en todas las comunicaciones, ¿ Qué nos quedará para identificarnos con seguridad entre nosotros ?¿ Acaso la contraseña perpetua, la huella dactilar, el iris ( ese iris que se ha estado vendiendo últimamente) , o datos tan , por ahora, lejanos, como el código genético u otros aún por descubrir?. Cualquiera que sea la respuesta, quedamos avisados. Las IAs han llegado con intención de quedarse y, como ocurrió con todas las invenciones humanas importantes, después de cada una, imprenta, máquina de vapor, penicilina, transistor... nada fué como era antes.
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Decepcionado, profundamente decepcionado, así quedó cefas hace un par de días cuando le pidió a una IA muy conocida que opinara sobre la destilación del vino en cierta región con producción excesiva. Le dió una explicación que nada tenía que ver con la pregunta. Ya sé que los expertos diríamos que el problema está en el prompt con el que se solicitó la respuesta, pero creo que lo que ocurrió es que, en un momento de su búsqueda, deduzco, tradujo o interpretó incorrectamente alguna palabra y a continuación siguió la senda equivocada. Se disculpó correctamente y propuso que se le hiciera otra consulta. Cada día que pasa me parece más pertinente la definición que nos hizo el que fue mi primer profesor de informática, ante un armario rebosante de cableados , una perforadora de cinta y otras cosas informes que ya llamaban ordenador. cundo no acertábamos a hacerle trabajar correctamente. Dijo: tranquilos, pero no nos entiende, solo es un tonto rápido. Y creo que ahí sigue, rápido, muy rápido, pero tonto. Y menos mal, porque mientras siga siendo tonto aún nos queda algo de esperanza, porque si un día dejara de serlo...
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Es probable que las IAs, las inteligencia artificiales, merezcan un foro propio si es cierta la importancia futura que le pronostican los expertos en futurología. Mientras llega, y conociendo un poco el mecanismo íntimo de todas ellas, Deneb prefiere tratarlas como una rama desarrollada de la Informática y, en definitiva, un híbrido entre la electrónica, la lógica y la matemática aplicada. Y a propósito de esa importancia, sesudos varones administradores de premios mundiales las han encumbrado ya a lo más alto del reconocimiento humano, a saber, al premio Nobel. Lo publican todos los diarios del mundo:
Un premio Nobel de Física inesperado y controvertido el de este año, incluso para los propios galardonados, dice ABC, por ejemplo. La Academia sueca lo ha concedido al estadounidense John J. Hopfield (Chicago, 1933) y al británico Geoffrey E. Hinton (Londres, 1947), los reconocidos 'padrinos' de la inteligencia artificial, por su trabajo en el desarrollo de las redes neuronales artificiales, que permiten a las máquinas "aprender" ( entrecomillo esta palabra por mis reticencias a aplicarla a las máquinas.)
Otro Nobel de este año ( Química) ha premiado el trabajo de David Baker, Demis Hassabis y John Jumper por su trabajo centrado en las proteínas, pero realizado mediante un modelo de inteligencia artificial llamado AlphaFold2 con el que han examinado y valorado unos 200 millones de proteínas.
Tras estos dos ejemplos, resulta fácil pronosticar que las IAs van a tener un porvenir glorioso en la historia de la ciencia. Esperemos que en el futuro no las dediquen a mejorar los sistemas de destrucción que los más pesimistas imaginan, temen y hasta anuncian.
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La prensa de hoy, ABC en concreto, trae artículos varios relacionados con aspectos poco glamurosos de algunas de las IAS, aspectos no difundidos habitualmente, y en los que se ve su lado oscuro... en concreto, los trabajos multitudinarios y mal pagados con los que se dan a las IAs los miles de millones de datos que precisan para entrenarse o para resolverles las cuestiones en las que aún no pueden , por sí solas, llegar a una solución. Si pueden, echen un vistazo a esa página virtual del diario citado. Para entender lo que es un edificio o cualquier entidad compleja, y las IAS lo son, conviene verlos desde todas las perspectivas posibles, al menos en alzado, planta y perfil y, para completar, unas cuantas secciones. o eso es lo que suelen hacer los técnicos y los científicos en general... y entonces es cuando dejas de ver la bonita fachada iluminada y descubres los pisos oscuros y poco ventilados, los patios interiores rellenos de tuberías, los sótanos, a menudo la sórdida realidad escondida tras el folleto con el que pretenden vendernos lo que no podremos alcanzas a descubrir hasta que sea demasiado tarde.
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Google ha presentado un nuevo chip cuántico que ha llamado Willow, evolución del Sycamore. Willow es tan eficiente que es capaz de realizar en 5 minutos una tarea que al mejor superordenador actual le costaría unos 10 cuatrillones de años, 10.000.000.000.000.0*00.000.000.000 (no los cuente, hay 25 ceros). Más que la edad del universo entero, que está estimada en *13.800.000.000 años. Comparen ambas cifras con el *.
Con Willow todo parece posible, al menos en cuestión de ir deprisa en cálculos conocidos. En cuanto a descubrir nuevos caminos, resolver viejas cuestiones, las famosas conjeturas... eso es harina de otro costal, pero bueno, siempre será posible, con los Willow, mejorar algunas cosas que aún no nos funcionan del todo bien. Y puestos en lo peor, si ponemos a Willow a escribir a pleno rendimiento, no habrá suficiente sitio en todo el sistema solar para guardar tantos folios escritos por ambas caras. Mejor lo dejamos por hoy porque, con estas cifras, todo se vuelve difusamente irracional.
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Volviendo a las IAs , al menos por el momento, las considero un apéndice desarrollado, un poco monstruoso, de los buscadores anteriores, eso sí, con la ventaja de que ellas, las IAs, hacen toda la búsqueda y luego te la resumen, lo cual nos evita montones de tiempo y esfuerzo, que tampoco está mal. Lo de las frasecitas, saludos, etc, están muy bien pero, al final, es solo anecdótico. Trabajan mucho y rápido, así que aprovechémoslo. Mientras no tengan, no se les de, poder de decisión... puede ir todo, o casi todo, bien.
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Acabo de ver un video donde unos técnicos parecían estar ajustando un robot humanoide colgando sujeto por el cuello a un soporte. En un momento dado, supongo que en respuesta a una acción del humano, el robot ha comenzado a mover sus brazos frenéticamente y a intentar correr, demostrando una fuerza muy superior a la que solemos suponer a los especímenes humanos. Y ahí radica un error habitual cuando evaluamos los riesgos de una malfunción de cualquier robot, humanoide o no. No es lo mismo un manotazo de otro humano que el de un robot, cuya potencia, a menudo, surge de un motor hidráulico o eléctrico con los que no podemos compararnos. Cuando un ciclista desarrolla más de 500 watios ya hablamos de un buen atleta, pero cualquier máquina en la industria puede desarrollar potencias medidas en varios o en muchos kilovatios. Un golpe de robot puede ser mucho más letal que el de un boxeador humano. La potencia y la fuerza de las máquinas robóticas pueden sobrepasarnos en mucho , del mismo modo que lo hacen y harán sus posibilidades de cálculo, de memoria, de búsqueda de datos, hasta niveles que ni podemos imaginar. Seamos precavidos. De su supuesta inteligencia, si llegan a emularla, esperemos que no lleguen, mejor ni hablar. Y ahora me alegro al recordar que los técnicos de mi video tenían a su robot bien sujeto por el cuello.
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Me admira la modestia con la que mi IA preferida, que no citaré por su nombre, admite que sus respuestas , a veces, son erróneas. Se nota que aún no posee lo que llamamos amor propio, soberbia, eso tan humano que nos impide reconocer nuestros errores y nuestras limitaciones ... El día que su programador se de cuenta de este detalle y lo adjunte al programa, es probable que mi IA parezca casi completamente humana. Habrá que vigilar ese paso porque, a partir de ese punto, la IA puede volverse vengativa y hostil, disimuladora y traidora, mientras urde venganzas inimaginables para quienes solo somos humanos. Si pudiera, me fabricaría un clon de la IA actual, porque todavía es, en definitiva, una IA infantil, inocente. Cuando esa infancia termine, es probable que empiece a hacerse realidad todo lo horrible que predicen los agoreros. O no.