diosoazar
Punto de Vista => Punto de Vista => Mensaje iniciado por: petrusdoa en Septiembre 06, 2015, 02:24:50 pm
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Yo antes no entendía muy bien la diferencia entre estas dos palabras , más bien dos versiones de una sola, y sigo en ello, en mayor o menor grado. A lo mejor es porque en un momento de mi vida he vivido ambas situaciones casi simultáneamente. O , tal vez, porque para entenderlas sea necesario experimentarlas previamente. Para comprender lo que es migrar basta sentarse a la puerta y observar la calle. Para entender lo que es emigrar, hay que haberlo vivido. Ser emigrante es llegar a un lugar desconocido, a ser posible de noche o al menos oscuro y con lluvia y sin paraguas , buscar un espacio donde descansar y a la mañana del siguiente día empezar casi desde cero a buscar cómo sobrevivir aceptablemente los siguientes. Es no conocer a nadie e intentar establecer alguna relación para asirse a algo desde la soledad más absoluta. Es aceptar las condiciones del trabajo que te ofrezcan sin reparar en dificultades o en abusos. Después, años más tarde, tal vez te sientes en el mismo despacho en que te recibieron y te veas a ti mismo, en una nueva versión, frente a ti, pidiendo lo mismo que tú pediste, y entonces entenderás la amabilidad con que fuiste recibido , porque ahora sabes que el que lo hizo, a su vez, había recorrido tu mismo camino.
Estos días, la gran noticia europea y supongo que mundial es la llegada de cientos de miles de emigrantes a las fronteras de Europa. Miles de tragedias personales, sufrimientos y frustraciones , aderezadas de robos, humillaciones y mil y una incomodidades menores o mayores. La postura oficial, salvo excepciones minoritarias es la acogida sin paliativos. Como debe ser. Salvo, tal vez, en el sin paliativos, e intento explicarme. Vivimos en un zona geográfica en la que se da un fenómeno religioso cultural explosivo, que es el islamismo radical, precisamente el que está originando en gran parte el exilio de estas personas. Como sabemos todos, algunas facciones del islam ,interpretando su libro sagrado y sus tradiciones a su modo, propugnan la guerra que llaman santa contra el infiel, que parece que somos usted y yo desde la edad media, y a la que llaman la Yihad. Esta interpretación puede estar latente en cualquier militante de esa creencia , ya que no existe, que se sepa, una única autoridad religiosa capaz de fijar los criterios a seguir en estos asuntos. Esa interpretación radical puede contener un poco de todo, como la obligación de eliminar al infiel, de exigirle tributo, hasta de llevar este u otro atuendo, y fijar las condiciones de vida y conducta que consideramos más libres y personales, sin contar con la eliminación de los que consideran símbolos, monumentos o imágenes contrarias a su fe. Por desgracia, todos conocemos las persecuciones que se ejercen contra los cristianos en países como Irak o Pakistán y en otros territorios . Visto lo cual, uno esperaría que los gobiernos del mundo occidental, al recibir a fieles de esa religión, exigieran al menos una declaración firmada de renuncia a tales ideas e interpretaciones, de modo que, al menos formalmente, aceptaran los criterios en los que las civilizaciones occidentales cristianas hemos llegado a cimentar nuestra convivencia: el respeto a las vidas y haciendas de los demás, los derechos humano universales, los suyos y los nuestros, y las leyes y constituciones que rigen nuestra conducta como ciudadanos del mundo civilizado. Pero parece que nadie entre nuestros gobernantes se atreve ni siquiera a insinuarlo. Y es que aunque yo como cristiano deba acoger a los llegados como a hermanos, un gobernante tiene otras obligaciones que cumplir y hacer cumplir. Y recuerdo cuando en mis viajes de trabajo llegaba a ciertas aduanas de aeropuerto, cómo se me pedía documentación y visado , motivos del viaje, días de estancia, dinero que portaba, a qué y a adonde iba y otros detalles que seguramente ustedes conocen. Y es que la prudencia no está reñida con la caridad, que yo sepa, y en esos momentos, jamás me sentí humillado o coaccionado, incluido el día que, creo que en Roma, una funcionaria me miró desde su ventanilla e inmediatamente buscó un enorme libro, supongo que de fotos de sospechosos, y me sometió a un escrutinio de varios minutos, página a página , que, afortunadamente para mí, me tomé a broma y con regocijo... Desde aquí mi saludo a mi desconocida funcionaria, por el celo con que cumplía su misión. Y creo que ningún emigrante de buena voluntad se sentirá molesto porque se le pida que declare aceptar unas normas de conducta que solo buscan el respeto y la solidaridad con sus semejantes . Y mucho menos si, además, viene a Europa desde una situación de persecución de su fe cristiana como estoy seguro les ocurre a muchos de ellos. Sean bienvenidos.
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Proceden, según parece, de Siria, de Irak, de Afganistán... son cientos, miles algunos días y se presentan en nuestras costas europeas, desde Ceuta hasta Grecia, sin avisar, en lanchas destrozadas, en pesqueros dados de baja, en flotadores o en zodiaks precarios, a veces de juguete.
Cuando llegan producen al nativo una sensación extraña de incomodidad y desconfianza que supongo es lo más natural en nuestra especie y en casi todas las que conocemos. ¿ Quiénes son, qué quieren, qué necesitan, qué nos dan y qué nos quitan ?. En la Europa del buenismo y el relativismo moral, donde la moralidad la fijan a veces los vaivenes del voto y la opinión de los parlamentos , toca en estos tiempos , afortunadamente, la acogida sin paliativos. Curiosamente , esta bondadosa acogida ocurre al mismo tiempo que se aprueba el derecho al aborto de sus propios ciudadanos nonatos como algo natural. Contradicción en su más pura esencia.
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Efectivamente ayer tocaba la acogida sin paliativos. Hoy martes 15 de septiembre parece que toca cierre de fronteras y controles si no es rechazo frontal. Las noticias del día nos hablan de ello mientras crece la presión por las incesantes llegadas a las costas europeas griegas e italianas, día tras día... Unos y otros aducen sus razones de prudencia y necesidad de organización , razones que creo solo en parte, porque lo que sospecho que hay en el fondo de la cuestión es , sencillamente, miedo. Miedo ¿ a qué ?; tal vez a los gastos derivados de la acogida y ayuda a cientos de miles de personas que necesitarán casi todo de casi todo para sobrevivir e integrarse, quizás miedo a la resistencia a la integración de gentes cuyos hábitos de conducta puedan chocar o interferir con los del pueblo que les acoge, o tal vez miedo a los posibles infiltrados con ideas tan peligrosas como conocidas en sus países de origen, miedo en fin, aunque apenas se reconozca. Los próximos días , bastantes días, con las vallas instaladas, las vías férreas bloqueadas y las fronteras vigiladas, nuestros amados dirigentes se darán un respiro para intentar hallar una respuesta común, lógica, humana y aceptable a esta crisis que amenaza la tranquilidad de un continente que ve la riqueza y la seguridad como bienes irrenunciables. Mientras llega la solución y la decisión, los recién llegados habrán de vagar por pueblos, ciudades y campos, sin saber si la puerta va abrirse o si hay que volver sobre sus pasos. Europa en la encrucijada mientras el viajero malherido espera al buen samaritano que , ajeno a los prejuicios de su época y su gente, le asista. Por ahora, sin embargo, parece que se toma su tiempo para pensarlo.
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¿ Hay una emigración benigna ?. En los pueblos de mi tierra de origen, se celebra estos días la recolección de la uva, la vendimia, y escribo celebra, porque recoger uva es una tarea gratificante en grado sumo, no por el esfuerzo que hay que hacer, que la uva pesa y se trabaja agachado, casi de rodillas, sino por la cata continua de variedades y grados de madurez que puede uno permitirse con toda legalidad al abrigo de una cepa bien formada. La noticia en sí no es la vendimia sino la llegada masiva de vendimiadores de otros tierras y lugares que ven en esa tarea la ocasión de ganarse unos dineros para cruzar el año sin problemas. Esta tarde noche pasaba por uno de esos pueblos , y en las calles se veían gentes poco habituales, grupos y cuadrillas que, acabada la tarea del día, descansan unas horas en la paz de la tarde. Es una emigración estacional, que también realizan muchos españoles a la vendimia francesa mayormente, una emigración leve que es a la emigración brutal que estamos presenciando, como el catarro común a la neumonía. La proporción no es muy exacta, pero nos hace ver que algunos males y desajustes son hasta tolerables, aunque otros no lo sean en absoluto. Como las gripes benignas que apenas causan bajas. En la otra orilla del mundo, a varios miles de kilómetros , ayer, el vuelco de una barcaza se llevó, una vez más la vida de decenas de los otros emigrantes, los definitivos. ¿ Qué podemos hacer ?
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Hola Petrusdoa,
Que problema tan serio, sobre todo por lo que mencionas de la inseguridad.
El sentido humanitario más elemental nos dice que hay que ayudar, pero ¿ cómo saber si a quien ayudas no es un elemento peligroso para tí, para tu familia y para tu país ? y estoy hablando de uno solo, pero y si son miles que a la vuelta del tiempo, por sus costumbres y religión NO SE INTEGRAN a la sociedad que los acoge, no asimilan sus valores y formas de pensar y actuar y se vuelven decenas o centenas de miles o millones de enemigos potenciales insertos en tu propio país ... ¿Què hacer?
Pienso que no debemos dejar de ayudarlos, pero ¿ Cómo protegernos ?
Una amiga que vivió en Estados Unidos, me decía que el gobierno les daba clases gratuitas para aprender inglés y ahí les enseñaban como integrarse... pero lo difícil es que ellos deseen esa integración para lograr una convivencia pacífica, que conozcan los valores, historia, leyes etc. del sitio al que llegan... pero me pregunto, sobre lo más crítico ¿se puede integrar la religión?... ¿como lo logran los inmigrantes cuyas religiones de origen no lo permiten?
Saludos
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Hola Polaris . Creo que ese es el problema que todo el mundo se plantea a sí mismo pero que nadie se atreve a manifestar claramente.
Reconozcamos, para empezar, que a lo largo y ancho de la Historia, las emigraciones han sido constantes. Sin ir más lejos, nosotros mismos, nuestros ascendientes, llegamos hace unos pocos miles de años a nuestros países procedentes de cualquier otro, y ahora nos creemos dueños y señores de la tierra que pisamos, cuando los humildes gorriones o los lagartos o las hormigas llevan en ella millones de años. Esos sí que podrían alegar derechos adquiridos. Un ejemplo bien conocido y estudiado ha sido la emigración europea hacia América, a lo largo de los últimos siglos, con las consecuencias que todos conocemos y que a veces lamentamos.
En cuanto a los casos concretos de culturas emigradas que por principio no admiten cambios ni siquiera de costumbres sociales y que de hecho pretenden intervenir y reglamentar al detalle las vidas y costumbres de sus fieles e incluso la organización social , o castigan duramente el abandono de su fe, pueden ser realmente conflictivos, sobre todo para la parte más débil del sistema. En cuanto al cristiano, está obligado a aceptar al hermano humano que lo necesita, pero no creo que esté también obligado a aceptar ciertas condiciones adicionales que el recién llegado quiera imponerle . Pero si nuestras leyes democráticas y garantistas no lo impiden, podrían aparecer problemas muy serios a medio y largo plazo. Para empezar, la nacionalidad de los hijos nacidos en un país es un derecho hoy muy arraigado, pero que tal vez habría que estudiar a fondo en estas situaciones internacionales tan complicadas y con enormes movimientos de masas . Otro aspecto es el de las condiciones que ciertas creencias imponen a sus fieles, por ejemplo en alimentación, en segregaciones por sexo en lugares públicos , profesiones y funciones, en vestimentas obligadas o muy, muy recomendadas, incluso en atavíos ordinarios, en la negativa de la mujer a ser asistida por médicos masculinos, o incluso a ser saludada en público, etc. etc. En nuestras democracias occidentales, bastaría que la mitad más uno de los habitantes de una población adoptaran esas creencias, para condicionar inmediata y severamente toda la vida social de la comunidad. Por ejemplo podrían aparecer tensiones en cosas tan simples como : lugares de culto y reunión, piscinas, separados para hombres y mujeres, días de descanso semanal distintos, vestimentas obligatorias, alimentos prohibidos, bebidas, como el alcohol, proscritas, nuevas autoridades y órganos de gobierno locales , códigos penales ya olvidados ... todo ello sin más condiciones que tener la mitad más uno de los representantes en el concejo municipal o en el parlamento . Temible panorama. Hace un tiempo hice un pequeño programa informático en el que suponía dos comunidades en conflicto, cada una con una tasa de reproducción y crecimiento distinta, una bastante mayor que la otra. En las condiciones iniciales, la más prolífica solo era el 10% de la población pero con una tasa doble o triple que la otra... el programa calculaba los años necesarios para igualar ambas y entrar en zona de nuevo equilibrio o de conflicto . Prueben y vean, puede hacerse a mano con un poco de paciencia... Dudo que muchos de nuestros políticos y hombres de gobierno se preocupen realmente por estos temas del largo plazo y del bienestar y el porvenir de sus pueblos a muchos años vista. Bastante tienen con conservar el sillón durante los próximos cuatro o cinco años, y en un cargo de esa duración no da casi ni tiempo para plantearse asuntos que con un poco de suerte solo se revelarán problemáticos dentro de cincuenta. Pero alguien debería hacerlo, y hacerlo ya.
Una forma de protección sería: otorgar solo derechos de estancia temporal, y condicionada a la aceptación pública y formal de las leyes y derechos del país de acogida, incluyendo prioritariamente la Declaración Universal de Derechos Humanos, verdadera constitución universal humana ; la no nacionalidad de los descendientes mientras los padres no consigan la nueva nacionalidad, y la renuncia pública y formal a toda forma de discriminación , imposición, guerra o lucha contra otros, individuos o grupos, por razones culturales, religiosas o étnicas o de cualquier tipo.
Sería un alivio para todos, ¿ no?
Saludos
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Hola Deneb. Citas la Declaración Universal de Derechos Humanos, y sobre ella suelo comentar que ha nacido inválida y sigue así desde su nacimiento. Inválida por dos razones: una, porque sigue habiendo países que no la respetan o apenas la aceptan y otra porque es en sí misma, tal como se presenta habitualmente, una paradoja. Esa paradoja nos la planteaba y aclaraba a los alumnos un profesor que conocí mediante un sencillo comentario: Tienes derecho a comer todos los días, y eso es una gran ventaja; lo que pasa es que si no tienes cerca a alguien que te dé de comer, lo vas a tener difícil, a menos que te comas directamente el texto del derecho a comer, si es comestible. Solía haber alguna risa, pero lo entendíamos perfectamente. Un derecho sin la obligación adjunta es como un moneda con una sola cara, precisamente la cara, la más presentable, la más agradable... pero moneda falsa. Y así, la Declaración suele circular resumida, solo como una lista de derechos, cuando en realidad es más bien una lista de obligaciones para los gobiernos del mundo y para los que los eligen, si les dejan, ciudadanos del mundo, una versión parcial y laica del Decálogo bíblico y el mandato evangélico, una especie de lista de mínimos que para muchos, por desgracia, aún son inalcanzables.
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Hola Cefas. De acuerdo con que la Declaración de Derechos nació un poco coja, si se la ve en la forma resumida en que se suele exponer...pero es que en una hipotética versión de deberes, las religiones del mundo discrepan notablemente o tienen y mantienen deberes y derechos a veces poco compatibles entre sí. El día que se pueda aprobar y se apruebe de modo universal un programa de deberes, será un gran día para la Humanidad. Os propongo ir sugiriendo algunos que sean realmente universales, aplicables a todo ser humano sin distinción y aceptables para todos dentro de los Principios racionales y razonables que todos aceptamos ya. Hasta los robots, aunque solo sea por vía literaria, tienen ya su decálogo, según creo...
Va el primero. Salvo en caso de legítima defensa, respetarás tu vida y la de los demás seres humanos, desde el primer momento de su existencia ( concepción) hasta el momento de su muerte natural. Como me ha salido incompleto, con excepción por delante y algo vago, tendrás que corregirlo... ¿ no?
Saludos
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Hola Deneb. No me creo con autoridad alguna para completar tu texto ni para corregirlo. Tenemos el decálogo, que Dios dio a Moisés y, que yo sepa, hasta Mahoma lo acepta, puesto que acepta a Moisés como enviado de Dios. Por eso creo que sería bueno que la ONU incorporara el decálogo mosaico como estructura central de los deberes humanos, justo al reverso del documento de los derechos, al menos como eje vertebrador que fuera aceptable por todos.
Amarás a Dios sobre todas las cosas. Para quienes no creen o aceptan un Dios creador, bastaría tal vez ordenar respetar lo creado y las leyes que la naturaleza ha puesto en la creación, ordenadas a la conservación y crecimiento de todas las criatura o seres del universo. Equivale casi a aceptar la tarea de pastorear la creación , pero puede ser interesante para tanto ecologista como milita hoy en todas partes.
No tomar su santo nombre en vano. Extendido a todos podría ordenar el respeto a todas las formas de religión compatibles con el resto de mandatos...
Santificar las fiestas. Ordenar que en todos los casos posibles se establezcan días o jornadas de descanso en la forma tradicional, respetando la necesidad del ser humano al respecto, establecer un día semanal como día común,. Eso facilitaría las comunicaciones y mejoraría las relaciones. Bastaría con que un día cualquiera se llamara domingo en una parte y viernes o sábado en otra, el nombre quedaría como una palabra más de su idioma, pero coincidiría con los demás : mis domingos serían los viernes en Marruecos.
Honrar padre y madre. Menos mal que tenemos uno en común que no hace falta tocar...
No matar. parece fácil, pero si una religión ordena matar a tus enemigos, la hemos liado... Aunque en estos tiempos en que, por las buenas o por las malas, hasta las condenas a muerte legales judicialmente correctas se ven con malos ojos, no sería demasiado complicado.
Sobre el sexto, y a pesar de los vaivenes y excesos de algunas corrientes actuales, podría haber un consenso en lo básico, que defienda los derechos personales reales y las cautelas que la procreación humana exige.
Y así sucesivamente. Del no robar, en España sabemos mucho, supongo que también en el resto del mundo y es un mandato tan bien consolidado como incumplido, etc etc.
Tal vez no estaría de más que Moisés bajara de nuevo del Sinaí y nos pusiera en orden, sobre todo ahora que el Sinaí vuelve a ser conocido y reconocido por todo el planeta...
En fin, una tarea necesaria, pero notablemente difícil. O eso creo.
Feliz domingo a todos, que me voy a oír ( por aquí, Spain , se suele decir así, oír...) Misa.
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Cuando las oleadas de inmigrantes son la noticia del día en la Europa del esta, la noticia de hoy ocurre en la del Norte. Los diarios publicaban hace unos días, que en algunos centro de enseñanza de un par de países nórdicos se proponían retirar los crucifijos para no herir la sensibilidad religiosa de los musulmanes que iban a ser acogidos en ellos. Ignoro más detalles sobre esa información, pero creo que es suficientemente importante como para obligarnos a reflexionar sobre ella. Hagámoslo desde una postura reflexiva y culta, respetuosa con las personas y con su identidad. Curiosamente, el Islam acepta la figura de Jesús como Mensajero de Dios y profeta, y venera a su madre María. Más allá de otras consideraciones, la retirada de los crucifijos señala, probablemente, una ignorancia supina de los contenidos de esa religión que algunos responsables de educación deberían conocer. Sin olvidar que una parte de los refugiados son cristianos huidos de persecuciones en sus países y del caos y guerra que los asola desde hace años.
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Estos días, el candidato a formar gobierno en un país europeo que no nombro porque es fácil imaginar, dejaba caer algunas ideas sobre su programa de gobierno, y entre ellas la adopción de una subvención a cada ciudadano para garantizar sus mínimos vitales ( mínimos europeos se entiende ).
Es decir, un salario mensual, supongo, que cubra las necesidades esenciales, vivienda, luz, agua, calefacción, vestido y alimentación, educación y sanidad, unos 250-300euros x 4 miembros de la familia como mínimo, o bien 1000 euros por persona que viva sola.
Como algunos políticos no hacen ni un solo cálculo mientras discursean, voy a permitirme, con su permiso, un par de consideraciones . El primero, preguntarme de dónde se saca el dinero para pagarlo. Como el candidato es socialista de pro ( con pro de progreso), se supone que de los ricos, a fuerza de incrementar los impuestos , pero se olvida de que los ricos suelen escurrir el bulto rápidamente cuando se trata de pagar más de la cuenta, así que nos lo sacará a todos para pararnos ( quería decir paGarnos ) a todos, en esa suerte de reparto de la miseria que caracteriza a ciertos países ricos pero malgobernados...
El segundo, es el efecto llamada que semejante promesa puede producir. Y como el tema de este foro es migrar o emigrar, hasta a mí me tienta coger los bártulos en cuanto pongan tal medida en marcha y presentarme en su cocina un día de estos a reclamar mi porción. Supongo que ser sirio, iraquí o senegalés, nigeriano o burundés no será óbice, cortapisa o valladar para que se me conceda también a mí tal estupendo estipendio.
Y me digo y pregunto ¿ Cómo es posible que se pueda llegar a gobernar un país con semejante nivel de cálculo ?
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Leyendo el post anterior, he pensado que cuando sea académico de la lengua española ( y les aseguro que mi lengua es tan española como mi idioma o yo mismo ), entonces propondré una versión nueva para las palabras progreso y progresista, con la que se llenan estos democráticos días la mitad de las páginas de la prensa . Mi versión será más o menos así:
Pogreso. Dícese del pretendido progreso que proclaman ciertos líderes políticos cuyas calificaciones y resultados de gobierno no se corresponden con el sentido tradicional del término.
Pogresista. Dícese del que , proclamándose progresista y amante del progreso, y a menudo sin enterarse de cómo se gobierna, acaba dejando al país en la bancarrota y con unos cuantos millones de parados.
Pobrecitos nuestros queridos migrantes que llegan convencidos de que la versión del progreso es la habitual , con su bonita letra r en la primera sílaba, de que los programas se cumplirán y de que podrán disfrutar de cuanto contienen...
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Estas ultimas semanas, con las guerras de oriente medio en plena agitación, salvo el alto el fuego reciente en Siria que esperamos que se consolide, el problema de los refugiados acudiendo a las costas europeas, fundamentalmente griegas, ha sobresaltado a toda Europa. Ya no son cientos o algunos miles, ahora son decenas, cientos de miles quienes se agolpan en las fronteras de los países europeos o Turquía, a la espera de poder acceder a la Europa del desarrollo que para ellos significa, o eso esperan, el final de sus pesadillas bélicas y políticas. Las autoridades de todos los países afectados por la riada de emigrantes se las ven y se las desean buscando un sistema de acogida que responda a las necesidades de los demandantes pero a la vez salvaguarde las condiciones de vida y garantías de sus ciudadanos. Y no es un asunto fácil. En un tiempo en el que el trabajo no abunda, España tiene más de 4 millones de parados, el 20% de su población laboral, poco puede hacerse a la hora de prometer trabajo a los recién llegados. Por otra parte, los políticos deben o deberían informar a sus ciudadanos que la acogida a un número importante de nuevos habitantes tiene que suponer, sin duda, una reducción de los bienes y servicios de los que se goza habitualmente, un incremento del gasto público y una disminución proporcional de las ventajas y servicios sociales de los que a menudo se disfruta gratuitamente. Todo esto es difícil de explicar.
Aun cuando no añadamos ninguna otra consideración, de las muchas que aun podrían hacerse, la tarea de Europa es, hoy por hoy, difícil. Solo queda esperar que se acierte en la solución, que las causas del exilio se agoten y que al final encuentren en nosotros a los hermanos que acogen . Sería un tiempo de forjar amistades y relaciones con gentes de países con los que no hemos tenido, a lo largo de la historia, otras relaciones que las puramente comerciales o, a veces, ni eso.
Pero no olvidemos la frase latina que avisa de que el trato que hoy dispensemos será el que, tal vez, recibamos mañana... Hodie mihi, cras tibi. Hoy me toca a mí, mañana a tí.
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EL fenómeno migratorio no solo no ha disminuido sino que, si cabe, está creciendo. Y la respuesta de la Europa civilizada, la que admite los derechos humanos, ha sido la que se podía esperar de quien solo tiene un sentimiento dominante: el miedo.
No me cabe la menor duda de que es el miedo, inconfesable e inconfesado pero real, el que impide a los gobiernos europeos atacar de raiz el problema, el que impide abrir la puerta y permitir el paso a los demandantes de asilo, el que paraliza las manos de quienes tienen las llaves. Pero no es el miedo a las gentes que llegan sino el miedo a lo que traen consigo.
Tal vez más allá de las visiones dantescas de niños ahogados en las playas, de mujeres y ancianos (pocos) hacinados en tiendas de campaña o en torno a hogueras fugaces, de niños tiritando en ambientes de barro y frio, lo que los gobiernos perciben es un tsunami gigantesco de medievo, de cultura petrificada en siglos de inmovilismo y rigidez, de fundamentalismos ajenos a las creencias que han perfilado nuestro mundo occidental, donde la persona es un sujeto sagrado de derechos y la hermandad universal el que nos cobija y defiende a todos.
Tal vez falte agilidad mental para arbitrar medidas capaces de lidiar con los problemas actuales, tan distintos de los conocidos. Tal vez sea necesario modificar algunas legislaciones tenidas por intocables , pero en todo caso, la gravedad de la situación pide decisión e imaginación, antes de que el frío y el hambre terminen con el problema o creen otro aun mayor.
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Hola Cefas. Dices que Europa manifiesta miedo, pero yo creo que también realismo. Europa ha vivido a lo largo de su historia tantas situaciones delicadas, tantos conflictos y tantos períodos sangrientos, que no es de extrañar que la inmensa mayoría de sus gobernantes se lo piensen y mucho antes de aceptar sin más situaciones como ésta . Oriente Medio es un avispero intratable, donde el conflicto es de todos contra todos, chiítas contra sunnitas, irakíes contra iraníes, kurdos contra turcos, sirios contra otros sirios, ISIS contra todos y casi todos contra cristianos y otras minorías, con Israel de vigilante atento a lo que pueda saltar. El peligro de importar esos conflictos hacia los propios territorios es suficiente para justificar ese temor y la parálisis consiguiente. Temor y parálisis que nos afecta un poco a todos los que vivimos en las costas cristianas del Mediterráneo, a la vista de lo que se cuece en las costas islámicas de enfrente.
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Esta mañana, en una emisora de radio española, un conocido periodista comentaba la situación políticosocial de oriente medio y , en particular, la de Egipto, castigada estos tiempos por el fanatismo religioso y los atentados contra los cristianos coptos en estos días. Comentaba el periodista que Egipto, con sus casi noventa millones de habitantes, podría llegar a los ciento treinta relativamente pronto. Teniendo en cuenta que los ingresos del país se centran fundamentalmente en el turismo, ahora en horas muy bajas, se preguntaba el periodista de qué iban a vivir todos esos millones de jóvenes cuyas esperaznazas de tener un trabajo bien remunerado eran tan escasas. Y, concluía, no se olviden de que el Nilo desemboca en ese Mare Nostrum ( Mar nuestro romano), que es de todos nosotros. Aplicando ese razonamiento a otros países del mismo entorno, incluido el propio, uno se pregunta , sin poder imaginarlo, el futuro de una humanidad en la que el trabajo remunerado clásico pueda llegar a ser un bien tan escaso que haya que pagar por poder realizarlo, donde los robots y los sistemas automáticos suplan la mayor parte del esfuerzo humano. Un futuro donde las relaciones laborales y humanas lleguen a ser irreconocibles para las gentes de hoy...
donde migrar o emigrar no sirvan de nada. Afortunadamente, el futuro, si tiene alguna cualidad, es la de ser imprevisible, así que no se preocupen si parezco pesimista. Además, Dios nos vigila y atiende. Lo que pasa es que suele pedirnos colaboración e ideas, y eso no se nos da muy bien.
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¿ Debemos ir preparándonos para nuestra emigración ? Esta pregunta es, por ahora, casi una ironía, pero hay algunos síntomas en la naturaleza que nos invitan a pensar... Cada año es más caluroso que el anterior, al menos en los cinco o seis anteriores, nadie parece tomarse muy a pecho lo de cuidar las emisiones de CO2, todos seguimos consumiendo lo mismo y, si nos dejan, cada año un poquito más, por aquello de que hay que crecer y crecer en un planeta con radio finito ( a escala de 1mm=1km nos basta una esfera de seis metros de radio). Y en nuestro caso, el maldito anticiclón de las Azores, cada año más gordo y floreciente, más pacíficamente asentado en nuestra latitud, bloqueando la llegada de la lluvia del Atlántico. Nuestros embalses vacíos o al mísero 18% al final de este verano, nuestros regadíos exhaustos... Si la cosa sigue así, y sabe seguir, como se ha demostrado, en cuatro o cinco años deberemos echar los botes al agua mediterránea y buscar una playa donde nos reciban. ¿ Y qué alegaremos en las playas de Marruecos o en Argelia, en Túnez o en Libia, que aún tienen menos agua que nosotros ?
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¿ Hasta qué punto la inmigración puede afectar al futuro de los países ?. En estos tiempos en que la libertad de movimientos y la facilidad de emigrar-migrar es más bien notables, convendría estudiar la influencia que tales movimientos humanos pueden producir en la composición de las sociedades actuales . Suponiendo establecida una libertad total en esos movimientos, la mayor influencia vendría originada por la diferencia de culturas entre las poblaciones nativas y las nuevas, de modo que se modificara más o menos sustancialmente los códigos de conducta y los sistemas de valores de la sociedad primitiva. En las sociedades actuales, donde la democracia supone la prevalencia del más numeroso frente a otros criterios, bastaría con que las gentes llegadas alcanzaran mediante , supongamos, una fertilidad suficiente, la mayoría , para poder actuar decisivamente en tal sentido. Mientras las culturas sean compatibles o poco diferentes, todo podría transcurrir sin sobresaltos, pero si fueran incompatibles, el futuro sería cualquier cosa menos aceptable. Por fortuna, en la mayor parte de los casos existen suficientes coincidencias de valores y objetivos como para hacer aceptable la convivencia, aunque los gobernantes deberían estudiar los posibles escenarios alternativos para actuar debidamente. Ponemos un ejemplo. Supongamos una minoría humana del 10% llegada a un país de cultura diferente e incompatible cultural o socialmente. Mientras se mantenga esa posición fuertemente minoritaria, es probable que no se altere la estabilidad ni sufra demasiado la convivencia, pues la minoría no tendrá, aún, capacidad decisoria para modificar las leyes y normas de convivencia vigentes. Pero, supongamos, que las tasas de natalidad de esa minoría sean mucho más altas que las de los residentes anteriores. En un ejemplo práctico, fácil de realizar por ordenador, se puede hacer un cálculo sencillo con los siguientes datos, solo a título de ejemplo. Una minoría A , del 10% de la población, con una tasa de crecimiento anual del 0.04 , frente al 0.01, supuesto, de la población residente inicial B, iría modificando la composición humana y cultural del conjunto A+B de manera que, asombrémonos, en cuarenta y ocho años, el grupo humano alcanzaría la paridad de composición, con el 50% para cada unos de ambos grupos. A partir de ese punto, según las leyes democráticas, el grupo B de antiguos migrantes se hará mayoritario y podrá influir decisivamente en la legislación del conjunto, de modo que prevalezcan sus criterios culturales, sociales y, circunstancialmente, de cualquier otra índole. Nuestros políticos, en general, tienen su horizonte de cálculo en los cuatro o como máximo ocho años, que suele ser la vida esperada de un cargo de esa naturaleza, por lo que no puede esperarse que tengan en cuenta estas consideraciones, por otra parte seguramente poco realistas, dado que la realidad en el largo plazo pocas veces coincide con nuestras previsiones. Por eso deberíamos preocuparnos en que alguno de esos cargos sea vitalicio, para que alguien gobernando sea capaz de vislumbrar el futuro lejano y preparar a su país para que alcance un futuro de paz y prosperidad.
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En estos tiempos, y en España, es frecuente encontrarte con emigrantes procedentes de Hispanoamérica, y aún más durante los últimos meses, con venezolanos... y estos días no estaría de más que los propios españoles pensáramos, como podrían hacerlo otros que viven circunstancias parecidas, en nuestra probable futura emigración...
Emigraremos cuando veamos nuestras tiendas vacías, nuestros sueldos devaluados por una inflación desatada, nuestros gobernantes sólidamente afincados en sus puestos , protegidos por leyes expresamente dictadas por ellos y para su propio provecho, y sobre todo cuando nuestras gentes hayan perdido mayoritariamente su capacidad de control sobre sus propias creencias y opiniones. Porque cuando la gente pierde esa capacidad de crítica racional, de filtrado de noticias y propagandas, de pensar por sí mismas con criterios racionales bien establecidos, entonces será la hora de empezar a hacer las maletas, o el hatillo si hace el caso. Algunos síntomas de estos peligros se ven ya ahora en España. Basta asomarse a las pantallas de nuestras televisiones, husmear en los mentideros y las tertulias de nuestras emisoras, para detectar la abundancia de mensajes idiotizantes, ( la palabra idiota ha sobrevivido incólume desde el latín de la Roma imperial hasta nuestros días ) y propagandas similares, preparados sutilmente para sustituir por eslóganes adecuados al pensamiento individual. Esta misma mañana, una emisora de radio española, más seria de lo habitual, ha dado, por enésima vez al año, entre otras, la noticia de que el Tesoro (la Hacienda pública) ha recurrido al mercado de deuda pública, a colocar, dicen, unos cuantos miles de millones de euros, en plazos varios hasta de cincuenta años. Eso de acudir al mercado de deuda, eso de colocar, eso de plazos de años tantos, encubre en realidad un proceso inacabable mediante el cual algunos de nuestros gobernantes, y tal vez de los suyos, de usted mismo que me lee, nos endeuda a todos y nos encadena a la obligación de pagar intereses y devolver ese dinero a los prestamistas. Y no solo a nosotros, sino a nuestros hijos y nietos. Ahora mismo, la deuda hispana está a niveles del PIB anual, lo que significa que debería trabajar todo un año y solamente para devolver el dinero prestado a mi país, sin contar los intereses...Y el gobernante nos lo aumenta periódicamente, cada semana o cada mes, transmitido en lenguaje técnico, el Tesoro Público realiza una captación de dinero, en un cierto mercado indefinido, aséptico, casi virtual, de modo que casi nadie lo traduzca a la realidad de su vida y su bolsillo. Y con algunos de los políticos ya conocidos, hechos de sueños vanos y promesas imposibles, cuyos proyectos son fundamentalmente medrar y sostenerse en sus posiciones de poder, temo que este país siga endeudándose , hasta caer, sin remedio, en el grupo de países pobres, guiados y embrutecidos por una caterva de gobernantes no ricos, sino escandalosamente ricos. La noticia real debía haber sido así: lamentándolo mucho, y como somos incapaces de cumplir los presupuestos anuales y otras promesas electorales excesivas, el Gobierno se ve obligado a aumentar nuestros ( o sea sus) niveles de deuda pública, que afectan a todos los ciudadanos, pidiendo a los inversores un nuevo préstamo de tantos miles de millones de euros... con lo que nuestra deuda nacional llega a los (PIB); y prometemos no volver a hacerlo.
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Estos días ando leyendo ( lo de ando es un eufemismo, en realidad estoy sentado mientras, en el colmo de la pereza tecnológica, este Pc me va leyendo en voz alta el texto ), estoy leyendo la encíclica del Papa "Tutti fratelli ", en la que he llegado al ítem o punto 130, creo que más o menos a la mitad. Aunque en sus comienzos se dirige más bien a aspectos relacionados con el deber de caridad ( hay largos y jugosos comentarios en torno a la parábola del Buen Samaritano ) y algunos problemas de la educación en general, en los últimos puntos leídos ha derivado hacia los relacionados con la emigración. El Papa hace una encendida declaración en defensa de los derechos básicos del ser humano que nacen de su dignidad esencial como imagen de Dios, derechos que deben ser, son independientes de las demás circunstancias que rodean la existencia de cada uno, como son la nacionalidad o la cultura.
Como algunos de estos planteamientos chocan o al menos pueden plantear dificultades en su ejecución práctica, es conveniente que, para actualizar y fortalecer nuestro punto de vista cristiano, leamos la encíclica. Es una tarea que puede parecer larga y a ratos tediosa, pero siempre nutritiva para la mente y el corazón. Un poquito cada día fortalecerá nuestros puntos de vista cristianos , a menudo tan distintos del común de las gentes a los que cada día oímos en los medios de comunicación. Para recordarla proyecto copiar aquí algunos párrafos , los lectores también sería bueno que lo hicieran, que sin pretender ser un resumen, aporten claridad y frescura a nuestros conceptos habituales sobre el fenómeno migratorio.
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Seis mil inmigrantes en Canarias estos día , decenas de cayucos diarios cargados de gentes, marroquíes mayormente, entrando en sus aguas. Heme aquí, sin más documento que la Declaración Universal de Derechos Humanos. Alójame y aliméntame, dame asistencia sanitaria y legalízame para que pueda viajar o ir a donde quiera. Fratelli Tutti en plena acción. Pero no es lo mismo verlo desde la butaca de tu salón a mil kilómetros que desde doscientos metros, desde la ventana de tu cocina, a seis mil hombres, casi todos, arracimados en el dique bajo las lonas, esperando días y noches...
Una vez más, pido a quien proceda , que se imprima la parte de atrás , la hoja trasera de la citada Declaración Universal. En esa hoja trasera aparecería, porque aún está sin escribir: Declaración Universal de las Obligaciones Humanas. Y con ambas caras, Derechos y Obligaciones, se resolverían todos los problemas. Pero ya sabemos lo reacios que somos los humanos a aceptar obligaciones. Tal vez ese sea uno de los grandes pecados de este siglo. ¿ Oyen ustedes a menudo a alguien hablando de las obligaciones ( éticas y morales, se entiende) de los seres humanos?. Y sí, se trata, esencialmente, del Decálogo, que ya no se enseña apenas en las escuelas ( en la difusa clase de Religión ) y que muchos olvidan después poco a poco.
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Ayer aparecía en la prensa una noticia extraña: La policía había intervenido en un hotel canario( en las Islas Canarias), en cuya piscina se bañaba un grupo de jóvenes sin respetar las normas de seguridad sanitarias. Hasta aquí, nada de particular, dentro de lo que, por desgracia ocurre con ciertas gentes de irresponsable conducta. Lo especial de la noticia es que tales jóvenes eran al parecer inmigrantes alojados en dicho hotel, todos los gastos pagados, a la espera de solucionar su situación legal en el país. Mientras tanto, en ese mismo país, dos millones setecientos mil personas malviven sin trabajo ni sueldo desde hace meses, muchos cientos de miles más sobreviven de la ficción de un paro pagado, a la espera de mejoría del tiempo económico , y cuarenta millones largos se levantan cada día temiendo estar contagiados. Mientras tanto, en las calles de las ciudades , largas colas de necesitados, esperan la comida de los comedores sociales, comedores sociales que, naturalmente, suelen estar costeados por gentes pertenecientes a cierta entidad muy poco valorada últimamente , gentes cuyo código prescribe el amor al prójimo como un distintivo muy peculiar . En vista de semejante panorama, me podría preguntar : ¿ hacia dónde emigrar ?, a lo que suele contestar un amigo mío, medio en broma medio en serio : Pues, al final, solo nos va quedando el cielo.
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Méjico, un camión vuelca en una curva. De sus entrañas empiezan a salir personas asustadas, heridas, traumatizadas. Hasta más de ciento cincuenta transportaba el vehículo, en su afán de encontrar en USA una vida nueva. El drama de la emigración centroamericana continúa. Cincuenta al menos dejaron en esa curva sus vidas, y con ellas sus ideales. Quienes vivimos, al menos por ahora, al margen de esa problemática, casi no podemos comprender la dura realidad que fuerza a esos emigrantes a abandonar sus lugares de origen en busca de otros países y ambientes. Desde España, donde el mar trae cada día, amontonados en frágiles pateras, emigrantes ateridos y víctimas ahogadas en el empeño, podemos entender mejor, tal vez, este tipo de noticias. Y las vivimos entre la esperanza y la frustración, la esperanza de que se encuentre una solución y la frustración por ver que nada o casi nada cambia, año tras año.
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Ayer bien podía haber sido el Día del Emigrante , que se celebraría en los países de donde salen y El Día del Migrante, a celebrar en aquellos a los que llegan. Porque ayer se recordaba a Alguien que emigró con sus padres, siendo niño, un Niño ciertamente especial, que arribó, seguramente a lomos de un borrico o a ratos en lo alto de un dromedario o camello , a un país ajeno, donde fue migrante y, tal vez unos pocos años después, retornó al suyo, seguramente hablando la lengua y conociendo las costumbres del país que lo acogió.
Por eso, Jesús de Nazaret es posible que también hablara, como hombre, el idioma que por entonces animaba los encuentros humanos en Egipto. Y si se estira la hipótesis, hasta podría ser que aprendiera a interpretar los jeroglíficos habituales. De todos modos, es más probable que su vida en Egipto se redujera, en lo esencial, a la comunidad judía del lugar en el que fijaron su residencia. Sea como fuere, y fijándonos por un momento en la figura del responsable del grupo familiar, la vida de José no fue tampoco , en conjunto, demasiado monótona ¿ verdad? . A cuantos hemos sido o serán emigrantes, Feliz día del ídem.
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La crisis en Ucrania producirá, seguramente, un alud de refugiados, y este tema puede ser el más activo en los próximos días o semanas. Algo habrá que hacer para dar respuesta a la llamada de auxilio de gentes que nos son próximas y cuyos parientes y amigos, en gran número, viven entre nosotros, en todos los países europeos, donde ya es un hecho la mezcla de muy diversas nacionalidades en este gran crisol de humanidad civilización y cultura que llamamos la Unión Europea.
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En la vorágine de estos días de guerra en Ucrania, impactan en todos los medios de comunicación imágenes de muchedumbres apiñadas en estaciones de tren, de autobuses, kilómetros de caravanas de coches en las carreteras, de personas huyendo de la guerra a pie , a veces sobre la nieve, sobre todo madres y abuelas con niños pequeños, Apenas se ven niños crecidos, niñas y jovencitas sí, pero sobre todo bebés, a veces sonrientes, ignorando pobrecitos lo que ocurre en su entorno, a veces asombrados o asustados, otras durmiendo, ajenos al mundo espantoso donde han nacido y, personalmente, me impactó sobremanera la imagen de una niña de pocos años, no creo que más de cuatro, llorando e implorando "no quiero morir ". Uno se pregunta cuántos y qué horribles pecados pesan sobre el mundo y sobre las gentes que provocan tanto sufrimiento. Resulta inevitable pensar, al menos el pensamiento ha acudido espontáneo a mi mente, en tantos bebés que ni ríen ni lloran ni se asombran, ni se asustan, por una razón muy simple: no se les permitió nacer. En nuestros países llamados occidentales, henchidos de orgullo por el progreso material, que no moral, que los inunda, faltan muchos, tal vez millones, de niños. La barbarie de la guerra injusta que alguien ha desatado, nos devuelve hoy otros niños, niños de otro país, todos inocentes, tal vez para sustituir, al menos temporalmente, y en parte, a los que faltan. Acojámoslos con el mismo cariño que debimos dar a los nuestros, a los que no permitimos nacer.
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Asombra un tanto y enternece otro más ver cómo los europeos en general se esfuerzan por atender a los refugiados ucranianos, ya más de tres millones que se han fugado de la guerra y del paraíso comunista o similar en el que don Wladimiro el Amenazador sospechan que quiere ingresarlos. No ocurrió esto antes. De hecho, hace unos pocos meses, Polonia se resistía a recibir a los pocos miles, tal vez sirios, que Bielorrusia pretendía enviarle desde su frontera. Hoy un emigrante de oriente medio se preguntaba por qué tan diferente conducta entre hoy y el pasado, cuando a ellos se les obstaculizaba el paso por doquier. Hay muchas posibles causas que, no siendo razones válidas algunas de ellas , explicarían esa diferente conducta. Una de ellas, tal vez la más sencilla, es el sentido de vecindad. Si algo le pasa a mi vecino, me siento impelido a echarle una mano. Si usted no es mi vecino, no sentiré ese impulso. Podríamos ahora extendernos en la definición del vocablo vecino, y ya eso mismo, creo, comenzaría a inclinar ligeramente la balanza. Otras semejanzas o coincidencias, como de idioma, religión, cultura, etc pueden acrecentar la simpatía y la empatía. Y una nueva, muy presente hoy, es sospechar que, si Ucrania cede, puede extenderse el chantaje como una mancha de aceite. El matón del pueblo ha sacado la pistola y amenaza al vecino débil empleando la razón de la fuerza. Uno a uno, los débiles, sino se unen, acabarán en sus manos. En todo caso, siempre conviene recordar esos versos de Bertolt Brecht ..." Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas, guardé silencio, porque yo no era comunista; cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata; cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté, porque yo no era sindicalista; cuando vinieron a buscar a los judíos, no pronuncié palabra, porque yo no era judío. Cuando finalmente vinieron a buscarme a mi, no había nadie más que pudiera protestar.”
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Ahora, el matón del vecindario europeo, innombrable, el causante de una de las mayores emigraciones de la Historia, ha enseñado su arma definitiva, una bomba nuclear, de H, capaz de arrasar todo un país o hasta el estado de Texas. No se qué pensarán en Texas, pero no le deseo ningún mal, al revés, me gustaría que se curase de la locura que le aqueja y, sin dudarlo más, sus amigos lo llevaran a un buen psiquiatra. En el fondo, es la misma situación que convivir con un alcalde majadero que almacena en el ayuntamiento explosivos capaces de volar todo el pueblo y los de sus alrededores. ¿ Qué deberían hacer sus vecinos ?. Claro que , seguramente ya no le quedan vecinos, todos habrán huído lo más lejos que han podido. A algunos los veo ya por mi calle, y eso que vivo, con su venia, bastante lejos.
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Otra razón para emigrar, pero a un país donde ni conozcan a mis gobernantes... Día 13. Un individuo es arrestado por la policía local y mantenido en el calabozo durante una noche. Por la mañana es liberado y vuelve a su domicilio. Al rato, ese individuo llama a la misma policía para denunciar que unos individuos han ocupado su vivienda durante esa noche y hay que echarlos. La policía acude y , en efecto, encuentra al denunciante en la calle y a un grupo de okupas en la vivienda. Empiezan las negociaciones y descubren que el denunciante era ya ocupa previo de esa vivienda y que, por lo tanto, los ocupas ahora denunciados eran, por tanto, ocupas de una vivienda ocupada, o sea ocupas al cuadrado, reocupas. Visto el panorama, la policía parece que no adopta la resolución típica de un país de cuerdos, que sería: La policía echa a todos los ocupas. los detiene y llama al propietario devolviéndole la vivienda. Pues no, parece ser que había otra respuesta mucho más sofisticada que, según la noticia en ABC de hoy: la Policía devuelve la casa al ocupa detenido. Tomen nota: si su casa es ocupada, usted no puede cortar luz ni agua, ni otros servicios, que corren a cargo del propietario. y tendrá que iniciar un, casi siempre, largo calvario judicial a su costa para echarlos. Cuando lo consiga, rece para encontrar en la casa los muebles , electrodomésticos, documentos, libros y equipos que tenía, o incluso paredes y ventanas en buen estado, O solo montones de basura. Díganme si no es esta España un país estupendo para ir pensando en emigrar.