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Foros Ciencia y Religión => Ciencia y Religión => Mensaje iniciado por: Fegapa en Febrero 22, 2014, 11:07:43 am
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El libre pensamiento ateo declara que:
"Como está claro que la fe no puede ser utilizada para justificar en forma racional una creencia, debe concluirse que la fe es irracional”
Me gustaría preguntar:
¿Una creencia basada en la fe, es siempre contraria a la razón?
En relación a la existencia de Troya por ejemplo, Heinrich Schliemann, sin ninguna evidencia científica tenía de joven una gran fe en lo que la Ilíada decía sobre este tema... su sueño era demostrar que Troya realmente existió y años más tarde logró comprobarlo ... ¿Era su fe juvenil irracional?
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¿ Podría alguien citar algún caso en que la fe sea contraria a la razón ? Sería interesante encontrar uno que sea contrario, no solo excesivo para. También en Física hay teorías contrarias a la razón, como que la materia es a la vez onda y partícula, y no leo por ahí ningún caso de apostasía...
Saludos
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¿ Podría alguien citar algún caso en que la fe sea contraria a la razón ? Sería interesante encontrar uno que sea contrario.
>La fe en la nada (el no ser) como causa del ser (o del cosmos) es contraria a la razón... pues la nada tendría al ser (o al cosmos) en potencia y por lo tanto, sería algo... Afirmar implícita o explícitamente que el no ser (la nada) es, no es otra cosa más que una contradicción ¿no crees?<
También en Física hay teorías contrarias a la razón, como que la materia es a la vez onda y partícula, y no leo por ahí ningún caso de apostasía...
>Sobre esto publique una respuesta en e-ciencia, offtopic, tema: Principio de no contradicción, mensajes 15 y 18.
Saludos cordiales
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En mi opinion
cuando desconocemos la verdad de algo en un sistema abierto como es el Universo, la existencia de Dios,...o quien ganará el campeonato de fútbol, nos basamos en indicios.
Los indicios cambian los ,nveles de plausibilidad y de certidumbre de nuestras hipotesis.
La Fé no puede violentar una hipötesis de plausibilidad nula. Pero... mientras la Ciencia no demuestre la imposibilidad de Dios... Su existencia es plausible. El nivel de certidumbre, o más bien, el optimismo o pesimismo, que coincide con nuestra exigencia de certidumbre, hará que tengamos o no tengamos Fé.
Un creeyente en Dios es claramente un optimista, pero nunca un ser irracional. Los ateos son meros pesimistas.
Un saludo
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Ya lo creo que son pesimistas. Conozco a alguno que vive aterrorizado cuando se acuerda de que su destino ( según él) es hundirse en la nada en cuanto se muera. Sigue vivo por ahora, pero no consigue creerme cuando le digo, en broma, que si el cosmos es infinitamente cíclico, ya ha pasado por esto infinitas veces y sigue por aquí otra más. No les envidio, a pesar de que suelen darse un aire de elegancia intelectual difícil de convencer ... Además, si Dios es personal, no se le puede tratar y estudiar como si fuera un virus en el microscopio, porque no creo que le guste, o como la probabilidad de que hoy pase por mi calle entre las seis y las siete de la tarde... Queda mejor decirle cosas como a las personas, tal vez , buenas tardes Dios, aquí ando, entre papeles, tratando de tus asuntos.
Un saludo a ambos.
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Hola a todos.
No hace mucho estuve varios días al lado de la cama de un familiar que acabó falleciendo. Largas horas que intenté aprovechar recopilando mis ideas sobre Ciencia y Fé.
Ya hemos hablado de todo ello. Reconoceréis los argumentos de Fegapa, Petrusdoa y todos vosotros.
Creo que, aunque para algunos serán algunas ideas discutibles, globalmente es un escrito de Esperanza.
perdonadme la longitud de este post. Gracias y un saludo.
La siguiente argumentación pretende demostrar que tener Fé no es irracional.
Para poder admitir una conjetura, como la existencia de Dios, o que va a ganar la liga nuestro equipo favorito, consideramos y evaluamos indicios.
Cada indicio del que disponemos, cambia los niveles de plausibilidad y certidumbre de la conjetura.
Nuestra manera de ser nos exige a cada uno diferente niveles en estas valoraciones para decidirnos a creer en ella. Un pesimista exige un gran nivel de certidumbre y un escéptico necesita elevada plausibilidad.
El creer algo que nuestra razón personal nos niega, es irracional, pero creer en una conjetura a la que atribuimos suficiente nivel de plausibilidad, es perfectamente racional. Dispongamos o no, de pruebas de certidumbre sobre ella.
Para contrastar y analizar la compatibilidad de los conocimientos científicos actuales con nuestras creencias religiosas, debemos analizar qué es el hombre. También tenemos que pensar qué creencias religiosas podemos admitir, y conocer lo que la ciencia opina sobre determinados temas que pueden ser claves, como son las modernas teorías cosmológicas y las ideas que hemos obtenido de los sistemas caóticos.
Dios
Dios. Autoser. Que no ha sido Creado. Ésta es su definición. Suelen atribuirse a Dios las propiedades de Omnisciencia, y Omnipotencia y decirse que es Atemporal, -que está fuera del tiempo-. Además de otros atributos como Infinitamente bueno, etc, lo que tiene que ver con Su motivación.
Desde hace al menos 3,000 años, y quizás desde hace 100,000, el hombre ha creído en la existencia de Dios Creador.
La filosofía nos aporta las razones de peso más sólidas para que creamos en la Creación universal.
Los principios fundamentales, de los que derivan la lógica y las matemáticas, no pueden provenir del azar. Tienen que emanar de un Principio Racional existente desde siempre.
Los principios de identidad y de no contradicción, no se cumplen por casualidad, e, independientemente del origen universal, son la clave para poder asombrarnos como estaba Albert Einstein cuando dijo que Dios no juega a los dados, y que lo más asombroso del universo era que pudiéramos entenderlo. Que el universo esté gobernado por leyes racionales. !Desde antes de la existencia de la razón humana!.
Es razonable pensar en la existencia de un Principio Racional.
Si el universo fuese de geometría espacial y temporal euclídea. Fuese inmutable, y existiese desde siempre y hasta siempre, no necesitaría de un Creador. Pero sabemos que el Universo cambia. Nacen y mueren sus estrellas. Se expande y muta siguiendo procesos irreversibles. Parece haber comenzado hace un tiempo finito: 13,700 millones de años.
Por lo tanto el propio universo no es el Autoser. Y, si no lo es, ¿Cómo ha surgido?
Aquí entra la cosmología.
El Origen del Universo
Nuestro cosmos.
Se piensa que en el universo hay unos 100,000 millones de galaxias. En la nuestra, La Vía Láctea, hay unos 100,000 millones de estrellas..
A comienzos del siglo XX la ciencia física dio un inmenso salto. Se realizaron hallazgos y se formularon teorías, como la teoría de la Relatividad y las ecuaciones de Maxwell Se descubrió la radioactividad...y Eddintong explicó el equilibrio estelar -entre su gravitación y la presión de su radiación-.
Tanto de Sitter como Lemaître propusieron soluciones de la relatividad que mostraban un universo en expansión. Aunque inicialmente estos modelos fueron rebatidos por Einstein, finalmente los aceptó, pero no antes de que Hubble demostrase, que la luz proveniente de las estrellas, al descomponerla espectrográficamente, mostraba en sus características líneas de absorción, un desplazamiento hacia menores frecuencias -corrimiento hacia el rojo-.
Este desplazamiento de frecuencia demostró que las estrellas emisoras se alejan de nosotros. También se comprobó que la velocidad de alejamiento aumenta con la distancia de la estrella. Hubble que había trabajado con un tipo de estrellas variables denominadas cefeidas y había estimado indirectamente sus distancias, pudo utilizarlas de patrón para formular la ley de Hubble, que permite averiguar la distancia de cualquier estrella sin más que analizar su luz.
Finalmente ha podido saberse que hace 13,700 millones de años el universo comenzó con una gran explosión.
Esta explosión se llamó el Big Bang. Y las ideas creacionistas tuvieron en ese momento un enorme impulso. Efectivamente el universo había nacido.
La teoría general de la Relatividad utiliza la métrica de Riemman y explica que la materia curva el espaciotiempo de manera positiva y que el universo en su conjunto tendrá una curvatura neta positiva o negativa dependiendo de su masa total.
Si la densidad media del universo fuese menor de 3 protones por metro cúbico, el universo se expandiría eternamente. En cambio, por encima de esa densidad crítica, la gravitación frenaría la expansión y pasaría a contraerse llegando al final a haber un Big Crunch.
Desde los años 70 se han realizado grandes esfuerzos para dilucidar esta cuestión clave. En esos años las discusiones científicas eran sobre si los neutrinos pesaban, o si existiría una materia obscura, no bariónica que ayudase a frenar la expansión.
De cualquier manera, al universo parecía faltarle masa, y hasta finales de los 90 se consideraba que la densidad era casi la tercera parte de la necesaria para frenar su expansión, por lo que se aceptaba mayoritariamente que el universo era ilimitado y abierto.
Muchos científicos hubiesen preferido un universo cerrado y una secuencia infinita de Big Bangs, seguidos de Big Crunchs. Esa secuencia no exigiría de la Creación. Se intentaron explicar el problema de la entropía. La entropía mide el grado de irreversibilidad de los diferentes procesos. La entropía nunca disminuye y los procesos son o isentrópicos o irreversibles. Una secuencia de ciclos universales supondría una flagrante violación de las leyes termodinámicas. Se han planteado multitud de diferentes modelos, cada vez más alambicados para compatibilizar las observaciones cosmológicas y las leyes de la física.
Pero a finales de los años 90 se descubrió la radiación de fondo de microondas. Este descubrimiento lo ha cambiado todo.
Modelos teóricos predecían que cuando el universo primigenio tendría unos 300,000 años y se separaron diferentes masas protogalácticas se originó una radiación que hoy en día podría observarse y correspondería a la radiación de un cuerpo negro a pocos grados kelvin de temperatura. Y que esta radiación presentaría un patrón espacial muy homogéneo. No habría casi ninguna variación dependiendo de la dirección en la que mirásemos. Además, analizando el patrón de las pequeñas variaciones según cada dirección espacial, podría determinarse la curvatura del universo en su conjunto.
Una variación espacial de las pequeñas irregularidades, con una apertura angular característica de medio grado demostraría un universo abierto de curvatura negativa, mientras que una apertura de dos grados significaría que el universo era cerrado con curvatura positiva. Alrededor de 0,9 grados se encontraría la planitud universal.
Las mediciones realizadas por diferentes satélites desde 1998, y que ahora está realizando el satélite Planck, demuestran que el universo no se separa de la planitud ni en una parte en 60,000.
Este hecho es un verdadero asombro, porque de acuerdo con los modelos y ecuaciones cosmológicas representa una solución inestable. Un poco más o menos de masa llevarían -deberían haber llevado- al universo fuera del fiel de la balanza.
Rápidamente algunos cosmólogos se sacaron un conejo de la chistera. La materia obscura. La justa y necesaria para equilibrar el universo y volverlo plano. Sin preocuparles Ula casualidad. ¿por qué tanta casualidad?.
A mi entender más que materia obscura, en el universo falta materia gris en esos conglomerados materiales que forman nuestros cerebros y soportan nuestras mentes.
Ya que hemos hablado de materia obscura, tenemos que hablar del último conejo sacado de la chistera cosmológica. La energía obscura. Todavía más absurdo, aunque la Academia sueca les haya otorgado el nobel de física en el 2012.
Parece ser que medidas realizadas con el telescopio espacial, sobre la luz que nos llega de las supernovas surgidas en las galaxias más lejanas y por lo tanto primigenias. -de cuando el universo tenía la mitad de la edad actual-, muestran un brillo un 25% inferior a la que debería corresponder de acuerdo con la distancia estimada a partir del corrimiento hacia el rojo de sus espectros. Este hecho, de aceptarse la exactitud de las medidas, -que estaba en entredicho hasta el galardón sueco-, parece indicar que la expansión del universo se está acelerando, y la ley de Hubble no ha tenido la misma constante a lo largo de la vida del universo. Una energía obscura y repulsiva, adaptaría los valores experimentales. Ni prueba ni lógica alguna. Conejo bendecido, pero conejo montaraz. Absurdo.
Tenemos un universo con déficit de masa y espacialmente plano. Que parece que comenzó hace un tiempo finito y que seguirá expandiéndose eternamente.
Es curioso pensar en algo que ha tenido un comienzo y no tendrá final.
La gran pregunta de cómo surgió el universo, no es qué había antes de su nacimiento, sino preguntarse si el comienzo ocurrió sin injerencia exterior del mismo. ¿Por azar?.
La explicación argumentada repetidamente es que el comienzo del espaciotiempo está oculto tras una singularidad. Y tanto el espacio como el tiempo surgieron a la vez y ....blablablá, que preguntarse sobre el antes... es tan absurdo como preguntarse qué hay más al norte que el propio polo norte, porque no existía el tiempo.
Para explicar cómo pudo generarse un universo tan especial como es el nuestro, -!Que permite que nosotros, -parte de él-, estemos aquí observando!, -lo que se llama Principio Antrópico-, se han propuesto muchísimas teorías. Probablemente los universos cuánticos de Everett y alguna de las modalidades de teorías inflacionarias parecen los más serios contrincantes del simple nacimiento universal por acto creativo.
He nombrado el Principio Antrópico. Resulta que todas las propiedades del universo deben estar definidas al fijar exclusivamente 26 constantes físicas, unas cuántas de ellas del mundo de la mecánica cuántica. Así, parámetros como la constante de Planck, tienen un valor tal que de ser solo ligerísimamente diferentes, o no habría habido materia ordinaria, o no se habrían formado elementos atómicos por encima del He, o la existencia del agua hubiera sido imposible, o cualesquiera otra necesaria condición para que nosotros estemos aquí.
Solo hay dos posibles explicaciones naturales: O bien es una tremenda casualidad, lo que es plenamente absurdo porque derivaríamos de un azar imposible. O bien hay infinitos universos cada uno de ellos ligeramente diferente de los demás, con todas las variaciones paramétricas posibles. De manera que el principio antrópico se cumpliría obligatoriamente en un universo concreto. Y sería tautológico felicitarnos por nuestra buena suerte..... O el universo ha sido creado a propósito con determinadas propiedades.
La forma de expandirse que tiene nuestro universo recuerda, con una dimensión espacial menos, al globo que se va inflando con gas. Un globo es una cáscara o membrana bidimensional que se hincha según otra dimensión espacial que no tiene.
Así, si nos imaginamos unas bacterias planas que viviesen es su superficie, su mundo sería ilimitado, tendrían dos direcciones y no se darían cuenta de que su mundo, -el globo-, separaba dos regiones de un espacio de una dimensión mayor. Pero percibirían que su mundo se estaba expandiendo según el globo se hinchaba.
La teoría de Branas, o membranas se postuló inicialmente como complemento de la teoría M de supercuerdas. Hoy en día la teoría M está prácticamente abandonada, pero en cambio la teoría de Branas está siendo considerada seriamente.
En Septiembre de 2013 se publicó en Nature y el pasado año en Science y otras prestigiosas revistas la teoría de que nuestro universo es una brana 3d, membrana o cáscara, resultado de una explosión cataclísmica en un universo con, al menos, cuatro dimensiones espaciales. Como si nuestro universo hubiese sido aplastado por un martillo pilón. De manera que una región de ese supra-universo colapsó en un déficit topológico que separa dos regiones hiperespaciales. Somos como el frente de onda de una megaexplosión en ese suprauniverso. El frente de onda que se aleja de su origen explosivo. Como si una hiper-supernova hubiese explotado y nos hubiese producido.
Todo encaja. Ningún conejo ni chistera. Nada de materia obscura. Nuestro horizonte de sucesos que nos oculta lo previo, no es una singularidad, sino que está en otra dimensión de la que somos defectivos. El tiempo no empezó con el Big Bang. El tiempo es común en ambos universos.
Así que, posiblemente, nos faltaba una nueva perspectiva en nuestras ecuaciones y va a resultar que nuestro universo nació sin una injerencia divina (O sí), y quizás por causas naturales.
Somos como los encadenados en la caverna de Platón que viendo sombras proyectadas por una hoguera sobre la pared de piedra nos imaginamos el mundo exterior. ! Cómo pensar en las estrellas del cielo?
Resulta que nosotros, polvo de estrellas, estamos en un pequeño planeta que orbita una estrella de las 100,000 millones de nuestra galaxia, que es una de las 100,000 millones de galaxias de nuestro universo, que forman, con el espacio que las separa, una cáscara producida por una superexplosión en un universo de una dimensión espacial más, del que nada sabemos.
Bueno, Sí sabemos algo. Tiene explosiones. Por lo tanto cambia y muta con procesos irreversibles. En ese suprauniverso, seguramente se cumplen leyes racionales -entendibles por la razón-, de las que derivan las leyes de nuestro universo.
Leyes que no pueden cumplirse por azar. Y que tienen que emanar de un Principio Racional. El Autoser.
Ah, si nuestro universo fuese un brana 3d, podríamos ser observados, queridos y cuidados por un ser no defectivo en esa dimensión que a nosotros nos falta, desde una distancia infinitamente próxima a todas y cada una de nuestras posiciones espaciales. Tanto desde fuera como desde dentro. Incluidos nuestro cerebro y corazón.
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Una Nueva Realidad
Vemos que nuestro universo es inmenso. Es infinito ante nuestra pequeñez humana. Es un infinito de las cosas. El número de estrella del universo es un infinito a nuestra escala. El número de protones del universo es un infinito algo mayor. El número de protones que cabrían en el volumen de nuestro universo si lo cambiásemos además cada microsegundo desde el nacimiento del universo...es un infinito mayor. Para nosotros un número grande. Pero nada para llamar la atención.
Por encima de los infinitos de las cosas hay otros infinitos. Los infinitos de las posibilidades. Que son infinitamente mayores que los infinitos de las cosas.
Por ejemplo, el número de posibles ordenaciones de 170 sencillos elementos es mucho mayor. Es un problema Np-completo. De complejidad no acotada. Es el problema del viajante con 170 ciudades por las que quiere pasar gastando la menor gasolina. Es intentar buscar el recorrido óptimo de apuntamiento con mi radiotelescopio si quiero recorrer cada noche 170 galaxias minimizando los tiempos muertos de desplazamiento del sistema entre galaxia y galaxia.
El número de posibles caminos es 170!
=725741561531000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000
que son 306 dígitos (solo he escrito los 12 primeros significativos, el resto lo he rellenado con ceros). A la escala de este número de posibilidades, los infinitos de las cosas son infinitamente ridículos.
Imaginémonos que en vez de 170 elementos tuviésemos 1 millón de estrellas por recorrer…
Hay problemas en la física en el que las posibilidades son tan inmensas que cambia el significado de lo que es conocer el resultado del problema, o la evolución de un sistema: Cuando se juega con los infinitos de las posibilidades.
Ejemplos los encontramos en multitud de áreas de la física. Por ejemplo los movimientos caóticos de los fluidos o en el crecimiento cristalino.
En el movimiento turbulento de los fluidos, pelotones de moléculas intercambian sus posiciones y realizan un transporte efectivo de sus propiedades -cantidad de movimiento y energía-. Aparecen fenómenos en una multiplicidad de escalas y su análisis preciso exige de una discretización espacial con tamaños en el entorno del recorrido molecular libre, -en la llamada escala de Kolmogorov-, lo que significarían trillones de celdas volumétricas. La complejidad es tan inmensa que la predicción exacta es un problema imposible para la mente racional. Se necesitan filtrados espaciales y/o espectrales para encontrar una aproximación de la solución.
En estos casos, conocer la evolución de un sistema, es encontrar una solución aproximada, suficientemente buena. Aún sin tener ninguna seguridad de si en la realidad el sistema evolucionará de manera radicalmente diferente.
Ilya Prigogine, premio Nobel de Química en 1977, considerada el padre de la teoría del caos escribió:
“Existen distintas concepciones de lo que significa "realidad". La acepción más corriente de realidad significa una visión determinista y mecánica. Desde este punto de vista no soy realista, pues no creo que la realidad pueda ser reducida a un mecanismo de relojería, ya que de esta manera el universo sería como un autómata. Mi búsqueda se orienta hacia el nuevo tipo de realidad que también puede ser expresada en términos científicos. En otras palabras, soy un realista para una nueva realidad.”
Cuando el numero de posibles opciones es tan inmenso que el propio número no tiene cabida en el universo, el concepto de realidad cambia. El determinismo mecanicista -que se decanta por la mejor opción-, se relaja y sirve una opción simplemente buena. Surge el concepto de "determinismo causal débil o flexible".
Hoy en día se piensa que los seres vivos elegimos con este nuevo concepto de realidad flexible. No solo la mente humana resulta impredecible y siente su libertad -El libre albedrío-. Los animales se decantan por una opción, sin más miramientos, al contrario que los robots que como vemos en las películas quedan paralizados por indecisión entre dos opciones idénticas,
Un pulpo, ante dos almejas idénticas se inclinará por una de ellas, de manera impredecible porque.... ni por asomo va a quedarse sin cenar.
La diferencia fundamenta entre la mente humana y animal no es "El libre albedrío", que ambos tenemos, sino que el hombre es capaz de visualizar un futuro y preveer las consecuencias de sus actos. Su impredecibilidad está marcada por su idea de lo que va a pasar. Claro, y por otras capacidades cognitivas superiores, entre las que se encuentran los sentimientos.
El Hombre
Yo pienso. Existo. Me reconozco a mí mismo como entidad autónoma. Soy, pero .. ?Qué soy?.
Mi cuerpo es una colonia de 100,000 millones de células nerviosas que tienen a sus órdenes un número mucho mayor de otras células: 80,000,000 de millones (80 billones). ?Hay algo más?. ?Somos solo materia?.
La filosofía griega habló de ánima. El alma que yustapuesta a la materia confiere a ésta la propiedad de lo vivo. El alma racional que separa la mente humana de la mente animal y le confiere la libertad de elegir.
Este alma producto de la filosofía, con el atributo de inmortal y producto divino se adopta en la religión judaica y se entronca en el cristianismo a partir de los propios Evangelios.
Puede apreciarse el cambio filosófico a lo largo del Antiguo Testamento. En los textos más antiguos, Dios recompensa con largas vidas y con descendientes tan numerosos como las estrellas del cielo. En los textos tardíos, como en el Libro de Daniel, -conocido por Jesucristo-, aparece el alma inmortal y la Vida Futura.
Creer en el alma de la tradición judeo-cristiana es difícil. Dios, además de Creador del universo, es un fabricante de almas que regala una de éstas a cada neonato de la especie humana, y la recoge y juzga tras su muerte.
Cuando pongo estas creencias en entredicho suele argumentarse ?Es que solo somos materia?.
Es un error. Hay muchos conceptos inmateriales que no son Espíritus creados por Dios. La información por ejemplo. Tanto la información deportiva del fin de semana, como el software con el que programamos las computadoras y que consiste en instrucciones que relacionan estructuras de datos y realizan operaciones matemáticas.
Yo creo que no soy materia. Resido en mi cerebro. Soy información. Vivencias y recuerdos, impulsos y sentimientos. Surgí, a la edad de 3 o 4 años y tras un periodo de aprendizaje, en un complejísimo sistema cerebral. Perviviré mientras disponga de mis recuerdos que son el nucleo de mí ser. Desapareceré sin remedio el día en que pierda esos recuerdos, respire y se mueva mi cuerpo, o no lo haga.
Alrededor de 1990 se realizó un experimento entre los miles de asistentes a un congreso y al acabar este.
Se les dieron dos cartulinas a cada persona, roja y verde, y se les explico que unas cámaras, desde el escenario captaban la cantidad de cada color, según se distribuía por el auditorio.
Se les explicó que con la cantidad de color en cada zona del auditorio, un computador gobernaría un simulador de vuelo de un avión. Asi, del pasillo hacia delante controlaba el mtor, y otras zonas controlaban diferentes mandos. Alerones, timón de profundidad y timón de dirección.
Nadie, o muy pocas personas sabían pilotar un avión, y su úica posible actuación, además de levantar alguna, ninguna o ambas cartulinas, consistía en convencer a sus inmediatos vencinos, o, en su caso, dejarse convencer pot ellos.
El caso es que en unas pantallas gigantes apareció un avión en vuelo, controlado efectivamente por los colores del auditorio.
Tras un rato de bruscas y aleatorias maiobras... el avión empezó a hacer algo parecido a ejercicios de aprendizaje. Subidas y bajadas suaves y giros cada vez más coordinados.
Fialmente apareció un aeropuerto... y el avión aterrizó con éxito.
En un sistema complejo, había surgido un ente. Estúpido, por otra parte, dado que solo servía para pilotar el avión. Obviamente ese ente se disolvió en la nada una vez disgregado el sistema de complejidad que lo había formado.
Nuestro cerebro es un sistema infinitamente más complejo: una neurona por cada estrella de nuestra galaxia. 7 y pico por cada año desde que existe el universo. 10,000 conexiones individuales como mínimo. 4,000 millones de años de evolución.
Desde finales de los años 80 en teoría cognitiva se cree que en todo sistema suficientemente complejo en el que se establece un proceso de aprendizaje, -lo que requiere memoria-, surge de manera expontánea un Ente, al que también podríamos llamar Espíritu.
El universo ha evolucionado. El polvo de estrellas se ha conformado en sistemas biológicos -nuestros cuerpos- capaces de contener mentes.
La mente de cada persona es una concrección de posibilidades infinitas. Es el resultado de una lotería genética y de los avatares de cada una de nuestras vidas.
La serie de acontecimientos relacionados causalmente que a cada uno de nosotros acontecen, supone un experimento global impredecible. Al igual que nos confiere el Libre Albedrío, la Nueva Realidad, nos hace únicos. Cada uno somos diferentes de los demás y por lo tanto valiosos e irrepetibles.
No somos complicados. Nuestra complejidad individual no es excesiva, porque el número de pensamientos que realizamos a lo largo de nuestra vida es pequeño.
El conjunto de vivencias, recuerdos, cualidades, valores, ideales... y el Amor nos hace valiosos. Somos el producto evolutivo del universo. En nosotros culmina un largo proceso de leyes escritas y no escritas que ha llegado a producir mentes que se preguntan por Dios.
Leyes físicas que produjeron elementos atómicos pesados.
Leyes químicas que les agruparon formando la vida.
La Ley de la supervivencia que produjo su especialización evolutiva.
La curiosidad y el juego de aprendizaje que condujo a que surgiesen nuestras mentes en el cerebro biológico. Nosotros.
El Amor... que quizás sea la última Ley impresa en el universo, que nos hará despegarnos de la materia y asemejarnos al Principio Racional del que derivan las Leyes racionales.
Ser imagen de Dios. No lo somos por nuestra mente racional. Creo que el Hombre se asemeja al Padre en la medida que ama. En la medida que dispone de ese conjunto de cualidades cognitivas superiores que transciende el mero análisis de su bienestar futuro.
Ya no es solo nuestra visión egoista individual la que mueve nuestros actos. Es el amor desinteresado por el prójimo. Es el sacrificio por los demás sin recompensa. Es el heroismo y valentía por los ideales de justicia y fraternidad entre los hombres. Es nuestro corazón que nos mueve a actuar.
Estas cualidades humanas superiores hacen imposible que el Hombre como conjunto pudiera haberse producido de otra manera que siguiemdo las leyes anteriores y jugando los juegos infinitos de las posibilidades. Nunca construcciones mecánicas o robóticas podrán equiparar la enorme potencialidad de nuestra especie. Somos semejantes a Dios. De su Imagen.
La Salvación
Hemos visto que el universo ha evolucionado hasta producirnos. ?azar?
Hemos visto que el Principio Antrópico con los justos valores de diferentes parámetros fundamentales, ha permitido que ésto llegase a ocurrir.
Hemos planteado la necesidad filosófica de un comienzo, dado que nuestro universo, o el conjunto de universos relacionados causalmente, no son inmutables.
Hemos visto que probablemente existen dimensiones espaciales adicionales a las de nuestro universo, que nos faltan y desde donde podríamos ser observados. Justo aquí al lado podría haber un Reino que no es de este mundo.
Hemos constatado que los infinitos inmensos de las posibilidades configuran una Nueva Realidad, con la que se explica de manera natural el libre albedrío y la infinita variabilidad humana.
Hemos considerado las cualidades humanas no podrían obtenerse salvo siguiendo las leyes evolutivas y jugando en La Nueva Realidad.
Hemos visto que si bien somos valiosos y únicos, nuestra complejidad es baja.
Hemos visto que somos información.
?Que sentido podría tener todo esto?
Quizás el Universo tiene sentido. Quizás es la granja del Creador para conseguir seres de Su Imagen.
El Amor es el mensaje central. La última Ley que deberemos seguir para unirnos con Dios. Para que nuestra información. Nuestros recuerdos y nuestro Yo, no se dejen atrás. No se ignoren y desaparezcan en el Olvido.
Yo desapareceré en el olvido cuando mi cerebro deje de poder contenerme debido a enfermedad o muerte. Salvo que Dios Padre me acoja en su seno. Me recoja en Su complejidad. Porque me considere su semejante. Valioso para la Eternidad.
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Hola c81021
Solo decirte que siento mucho el fallecimiento del familiar que mencionas y por otro lado, que me ha impresionado mucho la claridad y profundidad que muestran en general tus últimos posts.
Los leí un par de veces, pero quiero leerlos una vez más con detenimiento y así poder preguntarte sobre dos o tres puntos que no tengo aún totalmente claros, pero en general me han gustado... felicidades !
Un abrazo
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Hola, c81. Es domingo por la tarde y hasta tenemos un rato para dedicarlo a elucubrar, lo que significa que , en nuestro civilizado mundo, vivimos en una época y lugar especialmente generoso con seres pensantes como nosotros, lo que siempre es de agradecer. Siempre me ha fascinado el concepto de información y lo que comentas en tu post. No solo porque hasta hace unos años significaba algo bastante difuso sino por el hecho de que, desde hace unos cuantos, por fin, hemos definido su unidad. Se que es una cuestión tan compleja que pueden ponerse en tela de juicio casi todos los conceptos involucrados en las tres líneas que voy escribiendo, pero eso mismo puede significar que es ella misma, uno de los conceptos fundamentales de nuestro universo e incluso de nuestro ser, tan necesaria para definirnos como puede ser cuerpo, materia, espíritu...
Así, podemos decir que la información no tiene existencia como tal si no existe el ente que la posee como tal, el ente informado de hecho o capaz de serlo. Una biblioteca en un universo sin seres capaces de informarse tendría información potencial pero que no llegaría a ser real mientras no apareciera el usuario. Por tanto, el concepto de información va asociado, necesariamente, a un segundo concepto, que podemos llamar usuario, y la información sería un concepto no primario, expresable con un solo término, sino binario, lo mismo que en Ciencia conocemos entidades con dos dimensiones o entidades ligadas por sus ecuaciones de dimensiones, como L/T= velocidad . Si aceptamos esto, el bit unidad de información tiene dos componentes ligados: el bit físico, 1 ó 0 y el usuario que lo percibe como tal. Bit= bit físico and usuario.
La existencia de bits de información es, supongo, un axioma extraído de la propia realidad que nos rodea. En cuanto al usuario que la percibe, no precisa ni de axioma, desde el instante en que estamos tratando de ello. Luego la información existe.
Y llegamos con ello a un punto con ciertas reminiscencias, aun mejor, con reminiscencias ciertas de aquel otro en el que nos preguntamos por el Principio racional que debe sustentar todos los sucesos racionales posteriores. Nosotros, racionales extinguibles, necesitamos un Principio racional que sustente nuestra propia racionalidad... racionalidad cuyo primer paso, ineludible y necesario es la aceptación de nuestra existencia , nuestro primer bit de información, base de nuestra racionalidad consiguiente. ¿ Probaría esto la existencia del Principio racional o estaría incluida en él ? Ya se que todo son preguntas pero, como humano, es lo que siempre he hecho mejor.
Saludos
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Hola deneb.
Perdona la tardanza en contestarte. Realmente no entiendo mu bien lo que auieres decir.
Yo creo que la informacion, ES. Existe... ergo es un "ente". Es inmaterial. Yo tengo un programa de ordenador, en un disco duro, escrito en papel,...o en fichas perforadas (como eran los primeros programas que escribi cuando era joven). Te diré que no influye.. ni el lenguaje de su programacon. Lo importante es su algorítmica.
Aunque no haya ordenadores que puedan ni ejecutarlo.
?Tu sabes que hay compositores que escriben música que no puede tocarse?. Que solo es para ser leida. Imaginada.
?Es que no existe una realidad sin observador?. Para un observador fuera del horizonte de sucesos de un hecbo concreto, su realidad se vuevlve difusa. ?Esta vivo o muerto el gato de Schroedinger?.
En el fondo subyace una gran pregunta. Porque existe algo?.
Ha habido teorías que han postulado que todo lo imaginable existe en realidad, O que la existencia y realidad de las cosas responden a la imaginación de alguien. Quizás somos un sueño divino. Como esa música escrita para no ser tocada.
uff para mañana de un dia de vacaciones creo que me estoy sumergirndo demasiado en las profundidades imaginativas.
Un saludo.
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Eso de ¿ por qué existe algo? sí que es una buena pregunta... A veces, yo me decía: lo racional, lo razonable, lo que podríamos esperar o lo que parece más lógico es que no existiera nada pero henos aquí a nosotros y ahí fuera está el resto.¿ Cómo es posible y cómo y quien ha conseguido dar la vuelta a eso tan racional de que lo razonable es la nada ? Visto así, la existencia de algo parece irracional, ( ¿ de dónde salió si no había nada antes de él ? ), porque que algo o alguien exista de por sí y desde siempre, con o sin tiempo, contradiciendo a la nada que podíamos esperar... Aunque esto ya lo hemos discutido antes por aquí.
En cuanto a la información, trato de dilucidar si existe separada del informado, pero desde que sabemos que existe algo por sí mismo, está claro que ello mismo es ya información disponible o al menos una parte necesaria.
Está claro que antes de empezar cualquier discusión es preciso establecer claramente los significados de cada uno de los términos que se utilizan. En matemáticas eso es vital y todos lo recordamos con admiración.... aquello de que el punto es un lugar sin dimensiones, por ejemplo, o qué es un axioma y qué es un postulado. Aquí deberíamos empezar el tema definiendo qué es información y cual es su unidad, y de manera unívoca. En mi post abogo por definir la información como una entidad de dos componentes, por analogía con las magnitudes de dos dimensiones, como la velocidad ( L / T ),la información tendría como componentes el bit y el sujeto que la percibe, el informado. Pero si aceptamos esto, las consecuencias son demasiado obvias y el asunto merece toda una biblioteca... Otra opción es aceptar que todo es información y que la mera existencia la posee, haya o no alguien que pueda captarla . En resumen, creo que demasiado para un post o para doscientos. Y creo recordar que Touring acabó malamente después de saber tanto sobre este tema... Mejor lo dejamos por hoy. Saludos
Saludos
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Einstein vuelve a la palestra con el tema, tan debatido, de su fe o su incredulidad. El diario ABC.es, en su sección Ciencia informa hoy sobre la subasta pública de una de sus famosas cartas, de un año antes de su muerte, en la que defiende algunas de sus opiniones sobre Dios y las religiones.
Algunas de sus conocidas frases, como "Dios no juega a los dados" o «esa fuerza que está más allá de lo que podamos comprender», daban a entender que el físico poseía cierta espiritualidad más allá de lo que probaban sus cálculos. Sin embargo, según este diario, "una carta manuscrita de Einstein en la que califica a Dios como «el producto de la debilidad humana» podría dar al traste con todas estas teorías. El documento, escrito de su puño y letra en alemán un año antes de su muerte, se va a subastar en los próximos meses y se calcula que puede alcanzar los 1,5 millones de dólares (1,3 millones de euros). Einstein redactó esta misiva en 1954 a la edad de 76 años desde Princetown (Nueva Jersey) dirigida al filósofo judío alemán Eric Gutkind en respuesta a su libro «Escoger la vida: la llamada bíblica a la rebelión».
La palabra Dios no es para mí nada sino la expresión y el producto de la debilidad humana, la Biblia una colección de leyendas venerables pero aún bastante primitivas», se puede leer en la carta, y continúa: «Ninguna interpretación, no importa cuán sutil, puede (para mí) cambiar nada de esto», añade el ganador del premio Nobel de Física en 1921". Abc.es del 5/10/2018
Sin embargo, añado por mi cuenta, sabiendo de la sutileza de la mente einsteniana, no resulta fácil simplificar a través de una sola carta toda la complejidad de sus pensamientos. Espero confiadamente que una de las mejores mentes humanas conocidas, a pesar de sus dudas y vacilaciones, haya encontrado por fin, en Dios, el descanso y la verdad que siempre admiró y buscó.
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Leo la prensa del día. Artículo extenso sobre "De dónde surgió la materia en el Big Bang". Propuestas de teorías varias y a todo trapo, desde la fluctuación de la nada clásica al universo cíclico, al multiverso etc etc... De entre los comentarios que lo siguen copio uno que resume en unas líneas, una propuesta muy razonable.
Hay un axioma inicial, un teorema y su demostración. " Teoría de límites, como en matemática pura. Axioma inicial: Hay algo ahora ( hasta Nietzsche se dio cuenta). Teorema inicial: Si (if) hay algo ahora, jamás hubo la nada; siempre hubo algo. Demostración: si se hubiera dado en algún momento la Nada ( absoluta) , de ella no puede surgir algo pues entonces no sería auténtica Nada sino más bien un huevo cósmico... Ergo siempre hubo Algo. Yo, por si acaso, lo escribo con Mayúsculas. Porque el universo tiene visos de buscar un equilibrio final, como todo lo conocido, y una vez logrado, ¿para qué y cómo iba a desmelenarse otra vez y empezar de nuevo ?"
Añado: además, el universo tiene que conservar memoria de lo ocurrido anteriormente, y cada vez que reiniciara, debería añadir uno al contador... es lo que hace todo lo que conocemos en el mundo físico. Lo llamamos Entropía y está hasta en este post.
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En la misma línea, sobre el mismo artículo, otro comentario:
Respondiendo a un comentarista, Fuji, que pregunta ¿ Por qué hay Algo ( una mayúsculas)? , otro le contesta así:
Fuji: Los por qué apelan siempre a un motivo o causa. El Algo eterno sería anterior a cualquier motivo o causa ajena a él mismo. Desde luego, de dónde obtuvo el Algo inicial su esencia o naturaleza es también (otro) algo que no podemos explicar, pero sí que podemos demostrar racionalmente que ese Algo tiene que estar ahí desde siempre, inhibiendo , impidiendo, la Nada. Y si también negáramos que la razón nos lleva a la verdad, no podríamos afirmar o negar nada con verdad , ni siquiera eso mismo.
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Cuando hablamos de Ciencia, a menudo pensamos en Einstein, porque desde que se erigió en su máximo representante hace un siglo, no ha dejado de serlo, y en los últimos tiempos su figura o sus escritos están presentes en casi todos los campos punteros del saber científico. En cuanto a la Religión, la figura de Einstein también es citada a menudo, sobre todo cuando se analiza la posición del científico en general ante los problemas de la trascendencia y la religión.
Por eso, una vez más, y mientras leo un libro que recoge un amplio muestrario de resúmenes de conferencias, cartas, ensayos y publicaciones de Einstein, me parece interesante transcribir aquí uno de los párrafos, que puede describir su postura en aquel momento de su vida, su posición respecto de la religión en General. Helo aquí:
" La experiencia más hermosa que tenemos a nuestro alcance es el misterio. Es la emoción fundamental que está en la cuna del verdadero arte y de la verdadera ciencia. El que no la conozca y no pueda ya admirarse ni maravillarse, está como muerto y tiene los ojos nublados. Fue la experiencia del misterio ( aunque mezclada con el miedo), la que engendró la Religión. La certeza de que existe algo que no podemos alcanzar, nuestra percepción de la razón más profundo y la belleza más deslumbradora a las que nuestras mentes sólo pueden acceder en sus formas más toscas. Son esta certeza y esta emoción las que constituyen la auténtica religiosidad. En este sentido, y sólo en éste, es en el que soy un hombre profundamente religioso. No puedo imaginar a un Dios que recompense y castigue a sus criaturas o que tenga una voluntad parecida a la que experimentamos dentro de nosotros mismos. Ni puedo ni querría imaginar que el individuo sobreviva a su muerte física; dejemos que las almas débiles, por miedo por absurdo egoísmo, se complazcan en estas ideas. Yo me doy por satisfecho con el misterio de la eternidad de la vida y con la conciencia de un vislumbre de la estructura maravillosa del mundo real, junto con el esfuerzo decidido por abarcar una parte, aunque sea muy pequeña, de la Razón que se manifiesta en la naturaleza." Forum and Century, vol84.
No podemos precisar cuál fue, definitiva, su última percepción de la Religión, pues se le conocen muy diversas manifestaciones al respecto. En el momento que escribe estos textos, sin embargo, parece que se sitúa en el escepticismo, pero sin apagar en modo alguno su convicción íntima de que Algo misterioso, que no alcanza , subyace y preside la belleza y la armonía del mundo. Esperemos que ese algo , que busca y que llama " La Razón que se manifiesta en la Naturaleza" , le tenga acogido en su regazo.
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Pero existieron realmente, físicamente, una par de humanos , que llamamos Adán y Eva, de los que descendamos todos los humanos actuales ?. Hace unos años, cuando empezaron a publicarse estudios sobre ADN humano, se analizaban los resultados obtenidos y se comparaban entre las diversas poblaciones humanas del planeta, leí algo que me llamó poderosamente la atención, y decía así: Si se cruza usted en la calle con una persona originaria de Guinea, es muy probable que su ADN se parezca al suyo , un hispano de a pie, más que el de su vecino del piso de abajo, por ejemplo. Yo esperaba, entonces, que la diversidad del ADN fuera enorme entre poblaciones humanas alejadas geográficamente, y tan grandes similitudes me hicieron preguntarme cómo era posible tal hecho. Desde luego, la existencia real de Adán y Eva sería una respuesta adecuada, pero la interpretación bíblica deja un poco en el aire la justificación científica , al modo actual, de los detalles del escenario en el que se desarrollan los primeros capítulos de la historia religiosa humana.
Por eso, estos días, ojeando la revista Science, encuentro una artículo que puede arrojar bastante a luz al respecto, presentando un escenario en el que bien podrían haberse dado las condiciones necesarias y suficiente para que los hechos físicos que narra el Génesis , los religiosos serían materia aparte, tuvieran lugar. Esas condiciones pudieron ser la existencia, en un período dado, de una población exigua hasta la extinción, de homínidos presapiens o. puestos en el límite, la generación de una sola o nueva pareja convertida, Dios mediante, mediante la acción de Dios, en protagonista de la mayor aventura de la historia del planeta Tierra: la nuestra.
Si desean hacerlo, pueden examinar el siguiente artículo de esa revista:
Science
Inferencia genómica de un cuello de botella humano severo durante la transición del Pleistoceno temprano al medio
WANGJIE HU HTTPS://ORCID.ORG/0000-0003-4102-4191, ZIQIAN HAO HTTPS://ORCID.ORG/0000-0002-5335-1918, PENGYUAN DU HTTPS://ORCID.ORG/0000-0001-7767-1361, FABIO DI VINCENZO HTTPS://ORCID.ORG/0000-0002-2830-6971, [...]Y HAIPENG LI HTTPS://ORCID.ORG/0000-0001-7856-4488 +4 autoresInformación de los autores y afiliaciones
CIENCIA
31 Agosto 2023
Vol. 381, Número 6661
págs. 979 a 984
DOI: 10.1126/science.abq7487
Resumen del editor
Abstracto
Hoy en día, hay más de 8 mil millones de seres humanos en el planeta. Dominamos los paisajes de la Tierra, y nuestras actividades están llevando a un gran número de otras especies a la extinción. Sin embargo, si un investigador hubiera observado el mundo en algún momento entre 800.000 y 900.000 años atrás, la imagen habría sido muy diferente. Hu et al. utilizó un modelo coalescente recientemente desarrollado para predecir el tamaño de la población humana pasada a partir de más de 3000 genomas humanos actuales (ver la Perspectiva de Ashton y Stringer). El modelo detectó una reducción en el tamaño de la población de nuestros antepasados de unos 100.000 a unos 1000.100 individuos, que persistió durante unos 000.<> años. La disminución parece haber coincidido tanto con el cambio climático importante como con los eventos de especiación posteriores. —Sacha Vignieri
Suponemos que seguirá disponible por un tiempo.
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"La relación entre la fe y la ciencia ha sido un tema de discusión durante mucho tiempo. Aunque algunos creen que la fe y la ciencia son incompatibles, otros argumentan que ambas pueden coexistir armoniosamente. Según el Grupo Ciencia, Razón y Fe (CRYF) de la Universidad de Navarra, “la investigación metódica en todos los campos del saber, si está realizada de una forma auténticamente científica y conforme a las normas morales, nunca será en realidad contraria a la fe, porque las realidades profanas y las de la fe tienen su origen en un mismo Dios” 12.
La ciencia se basa en la observación empírica y el método científico para descubrir verdades sobre el mundo natural. Por otro lado, la fe se basa en creencias religiosas y espirituales que no siempre pueden ser probadas empíricamente. Aunque estos dos enfoques pueden parecer contradictorios, muchos argumentan que ambos son necesarios para comprender completamente el mundo que nos rodea 3.
En resumen, aunque hay diferencias entre la fe y la ciencia, ambas pueden coexistir armoniosamente. La ciencia puede ayudarnos a comprender mejor el mundo natural, mientras que la fe puede ayudarnos a encontrar significado y propósito en nuestras vidas."
Los párrafos anteriores han sido generados por GPT-4 de Bing tras preguntarle: relación entre ciencia y fe. Como puede verse, es un resumen sencillo de la posición habitual en algunos de nuestros entornos guías, como la Universidad de Navarra, de raíces cristinas. SI la IA consultada tomara su información de datos relacionados o generados desde o por universidades islámicas, taoístas, comunistas, ateas, es más que probable que las respuestas fueran bien diferentes. Vista la diversidad de las llamadas "culturas humanas" , resulta difícil siempre y a veces imposible, conducir un análisis de modo que todos los lectores admitan su línea argumental y las conclusiones que vayan surgiendo. En efecto, hasta los mecanismos de funcionamiento de la razón pueden estar viciados con los axiomas existenciales de la cultura humana, llamémosla tribal, del razonador. Afortunadamente, desde que la ciencia ha llegado a ser patrimonio universal, y el pensamiento humano ha conseguido, dentro de ciertos límites, una cierta uniformidad y coherencia, en ciencia resulta sencillo desarrollar razonamientos complejos que puedan ser aceptables a una gran mayoría. No obstante, persisten todavía grandes lagunas, pozos sin fondo , en materias tan importantes como el respeto a la vida humana, la distinción animal persona, los códigos morales de cada religión, etc, donde todos sabemos que resultará difícil lograr un consenso. Sin tener en cuenta la diversidad religiosa, ocurre que en el campo de la ciencia todos nos obligamos a una común aceptación de leyes y normas, y a una coordinación mucho más rígida, pues los resultados experimentales suelen ser , aunque no siempre, poco dudables. En cierto modo, la ciencia misma termina pareciéndose a una religión universal en la que todos creyeran, cuya constitución esencial es el conjunto de leyes físicas y de las teorías que las explican y aplican. Pero esta religión de la ciencia no consigue resolver los principales misterios del ser. Explica los fenómenos pero ignora las causas primeras. Por ello, sin fe que las explique, y en cierto modo calme la necesidad de explicaciones últimas del ser humano, sin los dogmas y a menudo solo supuestas certezas ofrecidas por las religiones, se carecería de los fundamentos mismos, los motivos y las claves para cualquier consideración ética que fuera más allá de los planteamientos puramente animales del ser humano, sin más horizontes vitales que mantenerse vivo y disfrutar mientras dure. Pero incluso quienes se ven a sí mismos como seres sin fe, están obligados a sustituirla por la razón, que no deja de ser una fe en algo que todos llamamos, unánimemente, la Verdad. Por tanto, todos, creyentes en algo o no, podemos y estamos forzados a preguntarnos cómo simultanear la ciencia, de todos, con la fe, también de todos, pero a veces demasiado diversa e incompleta. Unifiquemos la fe y habremos resuelto muchos problemas.
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A veces podemos preguntarnos por qué resulta tan sencillo y natural aceptar las premisas y métodos, los resultados y hasta las simples teorías en los diversos campos de la ciencia y por el contrario es tan complejo y difícil aceptar los mismos o parecidos componentes en las religiones. En cierto modo, podríamos afirmar que muchos de los humanos actuales son devotos seguidores de una ciencia única , la actual, sus dogmas y preceptos y son, a la vez, rebeldes y difíciles a la hora de aceptar su equivalente religiosa. Científicos poco religiosos. En cierto modo, puede llegar a entenderse. En efecto, la ciencia, como disciplina mental, tiene , en los humanos, unas características parecidas, y sus herramientas, la razón, el sentido común, la experimentación, son las mismas para todos. Lo mismo podría suceder respecto de la fe religiosa, pero la diferencia esencial, la causa de las dificultades, puede radicar en otro aspecto que vamos a examinar. Tanto la ciencia como la religión, en su acepción más amplia, coinciden en su objetivo inmediato: dar una explicación , dotar de sentido a la realidad. Pero divergen en la definición de realidad. La ciencia limita el concepto de realidad a lo tangible, visible y audible, lo sensible, lo experimentable, mientras que para toda religión bien establecida, la realidad abarcará lo tangible y lo intangible, lo físico y lo mental, lo natural y lo sobrenatural, el todo. La ciencia explica el mundo físico y la religión afirma explicar la realidad completa, el todo. Así visto, ambas materias coinciden solo parcialmente en sus objetivos pero difieren notablemente en sus métodos, pero hay una posibilidad de entendimiento: el todo para la ciencia se reduce a una parcela, el mundo físico, y es potencialmente ilimitado para las religiones. A favor de la ciencia deberíamos decir que su parcela de estudio es ampliable sin límites establecidos, llegando, en el mejor de los casos posibles, a extenderse hasta el mismo objetivo absoluto de las religiones. Si lo lograra, ambas materias coincidirían. Es más, podría llegarse a algún caso de civilización perfecta, en la que ambas, ciencia y religión, fueran una misma cosa. Esta situación perfecta e ideal, sin embargo, no podría llegar a darse en la Tierra actual, simplemente por exigencia de los padres fundadores de la que llaman ellos ciencia moderna, al exigir pruebas experimentales antes de aceptar un nuevo conocimiento, negando, de facto, la posibilidad de existencia a los conocimientos no experimentales, asunto que no deja de ser una petición absurda y fuera de toda lógica. Como ejemplo simple, muchos axiomas básicos relativos a la razón, no pueden probarse más allá de su aceptación universal y necesaria, como ocurre con los principios racionales, como el de identidad y el de no contradicción, y los relativos a la ética y moralidad universales ... Si aceptamos que ambas, ciencia y religión tienden, en común al conocimiento de la realidad en su sentido más amplio, podemos comenzar a examinar la cláusula de la necesidad de la prueba experimental para todo conocimiento posible. La Realidad ( con mayúscula en su sentido más amplio, que abarca lo sensible y lo no sensible, hasta el todo absoluto) no queda así reducida a un universo como el que nos rodea, en el que todos sus componentes conocidos obedecen a leyes precisas y se muestran dispuestos a obedecerlas sin excepción. La Ciencia ( del todo, con mayúscula) dirigiría ahora sus preguntas a todos los posibles objetos de estudio , a todos los niveles y en todas las circunstancias. Llegamos ahora a una postura uniforme. Solo quedaría validar los métodos de prueba que serían aceptables, incluidos los experimentables , desde luego, pero no en exclusiva, sino ampliables a los logrados por la razón, la experiencia e incluso, aunque suene extraño en el siglo XXI, la revelación. Así lograron, por ejemplo, los nativos americanos del siglo XV llegar al conocimiento de otras culturas, otros humanos y otros continentes... y, de facto, todos los humanos llegamos a la ciencia a través de la información recibida, revelada por otros. La validez de esos conocimientos deberá estar avalada por su fiabilidad, la experiencia anterior y su compatibilidad con el resto de conocimientos y, en cualquier caso, con los principios de la Razón.
Llegados a este punto, hemos de admitir que una buena Ciencia no debe estar limitada por condicionamientos ligados a su propia limitación actual sino, y solo en situaciones límite, por las exigencias de la Razón. Así hermanadas, Ciencia y Religión caminarían juntas en pos de un mismo objetivo: El conocimiento del Todo y nuestra relación con él, que daría sentido a la existencia de cuanto es o existe.
Otra conclusión de cuanto antecede es que cualquier religión que opte a considerarse apta para el consumo debe respetar dos condiciones previas: 1.- Pretender explicar el todo y sobre todo hacerlo , y 2:_ Ser compatible con los criterios de la Ciencia y de la Razón. Si no cumplen el primero, pasarán a la categoría de religiones parciales, particulares, filosofías más o menos complejas o creencias tradicionales, más o menos folklóricas o serias. Si no cumplen el segundo, fundamentalmente si son incompatibles o contrarias a los principios de la Razón, deberían ser cuidadosamente analizadas antes de proponer su reclusión, cuando proceda, en el Gran Museo de las creencias antiguas.
Corolario: independientemente de que la ciencia actual derive o no en Ciencia del Todo, las religiones actuales deberían examinar seriamente si son tales, explicando el todo y respetando ciencia y razón o son simples filosofías que lo pretenden, y si sus objetivos y métodos contradicen algún principio racional o axioma moral, de modo irreversible. Como resumen final, concluiremos afirmando que solo una Religión puede llegar a ser completa y consistente y sin conflicto con la Ciencia. Ambas en busca de la Verdad.
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Hay mentes que ya desde la infancia, se plantean cuestiones trascendentes como algo obvio y natural. A menudo los niños, en su inocencia sin marchitar, nos hacen preguntas que, ya mayores, no nos haríamos. Se de uno que, mirando al cielo de noche, en un lugar desde el que aún hoy se ven muchas estrellas, preguntaba: ¿ Dónde está la pared del fondo ? Desde entonces acá ha leído mucho sobre ese asunto y todavía puede preguntarlo sin que nadie sepa qué responderle; es más, sin que nadie sepa siquiera si esa pregunta tiene sentido. Sabiendo que hasta la lógica matemática, tan sublime, lleva en sí misma un germen de limitación, eso tan retorcido que llamamos proposiciones indecidibles, por ejemplo, habrá que sospechar que la ciencia humana en general posee sus propias fronteras, ante las que solo caben tres posturas: la humilde de reconocerlas, la soberbia de sufrir por saberlas y la cuerda, la cordura de reconocerlas y, sin embargo, luchar para ampliarlas, en lo posible, aunque solo sea un poco más.
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Pongo este articulo de quien es el nuevo Papa Leon XIV, en Ciencia y Fe, porque es exactamente lo que caracteriza este Papa.
Los Pontífices y la Ciencia. León XIV
En octubre de 2010, Benedicto XVI habló ante los participantes en la plenaria de la Academia Pontificia de Ciencias. En ese encuentro, se refirió al papel del conocimiento científico en el siglo XXI y a los cambios que este trajo en la comprensión del universo y del lugar del ser humano en él.
Dios nos ha dado a un excelente Papa, León XIV,
Se licenció en Ciencias Matemáticas y también se especializó en Filosofía en la Universidad de Villanova, en Pensilvania. Se licenció en Teología y a los 27 años fue enviado por sus superiores a Roma para estudiar el Doctorado en Derecho Canónico en la Pontificia Universidad Santo Tomás de Aquino (Angelicum).
Profesor de Derecho Canónico, Patrística y Moral en el Seminario Mayor «San Carlos y San Marcelo».,
Su lema episcopal es In Illo uno unum, palabras que San Agustín pronuncia en un sermón, la Exposición sobre el Salmo 127, para explicar que «aunque los cristianos somos muchos, en el único Cristo somos uno».
El 26 de septiembre de 2015 fue ordenado Obispo de Chiclayo, Perú y el 30 de septiembre de 2023 lo creó y nombró cardenal, asignándole el diaconado de Santa Mónica. Monseñor Prevost tomó posesión el 28 de enero de 2024.
En Resumen, Teólogo, Matemático, y Filosofo. Hay cuestiones doctrinales que la humanidad del Siglo XXI necesita ser adecuadamente aclaradas, necesitan mejorar su interpretación, como subrayo el Papa Francisco. << Interpretar Mejor>>. Y solo un Papa con estas características, de Ciencia, Filosofía y Teología. sumamente analítico, puede hacer ese trabajo que tanto necesita la humanidad.
Además, León XIV, continuara el legado del Papa Francisco. Mejor imposible.
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Premios Nobel. Dios y la Ciencia:
Más del 90% de los físicos ganadores del Premio Nobel del siglo XX creen en Dios.
Mientras que la mayoría de los científicos comunes y corrientes son ateos, la gran mayoría de los científicos de primer nivel son teístas.
Richard Dawkins, llama a la religión un virus mental, y aunque casos como estos puedan expresar cierto sentimiento generalizado, ciertamente no son un ejemplo de lo que piensan los científicos de más alto nivel.
Una encuesta del Pew Research Center mostró que el 51% de los científicos encuestados cree en Dios y el 39% en un poder superior o espíritu universal.
En el estudio realizado por Baruch Shalev, publicado en su libro 100 Years of Nobel Prizes, el científico israelí sondea las creencias de todos los Premios Nobel del siglo XX. Resulta notable que entre los laureados son los físicos los que más creen en Dios: sólo el 9.7% de los Nobel de física se identificó como ateo o agnóstico.
Los laureados en letras los que menos se inclinan a la religión: el 35% de estos manifestaba una visión agnóstica o atea. Quizá esto viene de que, en muchos casos, el hombre de letras se dedica más a pensar en sí mismo y en la sociedad que en la naturaleza del universo.
Recordando lo que dijo Francis Bacon padre del empirismo filosófico y científico, aquella frase famosa: "Un poco de filosofía hace a los hombres ateos, una gran cantidad los reconcilia con la religión".
De alguna manera el ser humanos se acerca a la Mente de Dios, justamente porque la mente humana participa en esa misma mente divina, Como decían en la antigüedad, "conócete a ti mismo y conocerás al universo y a DIOS".
El Papa Francisco dijo el 2 de julio de 2021. No puede ni debe de haber oposición entre Fe y Ciencia.
Esto es una llamada de atención que dio el Papa a los que tratan de poner palos a las ruedas de la ciencia y fe, y menosprecian la posición de muchos premios Nobel. Obviamente esta posición incoherente y sin fundamento beneficia a los ateos.
El Papa afirmo que la ciencia y la fe no son opuestas, sino que pueden complementarse y enriquecerse mutuamente. hablar de ciencia y fe es estar en comunión con el pensamiento de la Iglesia Católica.
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Ciencia es saber. Religión es creer. Este es el mensaje del científico sin Religión. Como si la Ciencia tuviera un fundamento y la Religión careciera de él. Para el científico, el fundamento de su saber es el testimonio de la Naturaleza, que muestra su organización interna, su cohesión en un modo de ser y obrar que la mente humana denomina lógico. En cierto modo, el modo de operación de la mente humana y la Naturaleza participan de un mismo sistema de relaciones, una especie de álgebra común, que los hace sentirse coherentes y parte de un solo ente global. De ahí parte la idea sorprendente de que el mundo sea entendible para nuestra mente. Pero, siempre hay algún pero, de pronto la Naturaleza ha exhibido una conducta contradictoria. Cuando el científico ha indagado y profundizado en los secretos de lo muy pequeño, la naturaleza ha perdido sus modales, ha mostrado su lado incomprensible. Nos ha dicho, en principio sospechamos que mintiendo, que sus elementos más pequeños, son dos cosas a la vez: partícula y onda. Al observar esos comportamientos, algunos de nuestros más preclaros científicos, como R. Feynman, Nóbel, afirman , despechados, que la naturaleza es absurda. Y enseñan técnicas y teorías acordes con ello, teorías que, por otra parte, el despecho debe crecer, funcionan. Una de ellas: la luz recorre todos los caminos posibles desde el foco al objeto, todos significando todos... todos con una probabilidad asociada, resultado único ganador aquel camino cuya probabilidad sea máxima, uno. Y con esa teoría y método descubren que a ellos se adaptan fenómenos ópticos complejos. De ahí la única cualidad posible: absurda. es la misma conclusión a la que se llegaría en el ejemplo siguiente. Pongámonos frente a una máquina que expide panecillos. La máquina puede expedirlos de dos tipos, aparentemente iguales en la forma, uno con gluten y otro sin él. Si la máquina funciona al azar, concluiremos que hay panecillos de dos clases, con o sin gluten, pero si la máquina puede detectar, mediante algún detector, la celiaquía del demandante, se comportará de modo lógico. Lo absurdo desaparecerá. Si Feynman supiera que el fotón- panecillo que va a observar, detectar, está pasando bajo un sensor que también comprueba si él mismo, que está observando, es o no es celíaco, no diría que hay dos posibilidades incompatibles y azarosas. Feynman sabría que algo o alguien le observa a él.
Y hete ahí que en el mundillo de la circuitería electrónica se comprueba que, si manipulamos un circuito intentando engañar a la naturaleza, el circuito se da cuenta y se comporta de modo distinto en respuesta a nuestra manipulación. Pongamos un ejemplo. Montemos el conocido circuito con dos caminos posibles, por el que enviamos un fotón, que debe comportarse de un modo u otro, con o sin interferencias, como onda o como partícula, según vaya a encontrarse, en el último tramo, a la salida, con o sin un espejo. Para los no avisados en el tema, el fotón debe desdoblarse o no apenas ha arrancado su recorrido, según exista al final el espejo o falte. Resumido: el fotón debe saber, al arrancar, lo que debe hacer, si tiene que desdoblarse o no. ¿Imposible ? Pues funciona. Actúa como si lo supiera. Y si Feynman lo diagnostica: más absurdo. Empeoremos el diagnóstico: Dejemos que el fotón arranque y cambiemos el espejo DESPUES, cuando el fotón ya se ha desdoblado ( onda) o no ( partícula)... Si siempre acierta, si siempre lo hace bien, será porque se entera de nuestra trampa y rectifica su conducta ( no se sabe cómo) o , como se comprueba, actúa siempre como si supiera lo que íbamos a hacer más tarde, cambiando el espejo o no. Feynman ahora seguramente sabe por qué, pero ya no puede decírnoslo. El juego es como enviar a mi amigo celíaco a pedir a la máquina imaginada el panecillo y, después, con el panecillo a punto de ser servido, cambiarlo por mi otro amigo, no celíaco y comprobar que la maldita máquina, siempre descubre nuestra trampa,, aunque el cambiazo lo hagamos un microsegundo antes de que el panecillo asome por la ranura. ¿ Cómo elige la masa, de trigo o maíz, durante el primer segundo, cuando aún está mi amigo celíaco frente a ella si aún no puede saber ( o incluso nosotros no lo hemos decidido) que se lo vamos a cambiar ?. Pues así funciona la cosa con las partículasondas . Algo o Alguien sabe lo que hemos hecho e incluso lo que vamos a hacer, si vamos a poner o no el espejo en el circuito real o si vamos o no a cambiar al amigo en el ejemplo imaginado.. Algunos científicos deben creer en ello o volverse locos. La explicación de una Inteligencia que nos observa e incluso sabe lo que vamos a hacer a posteriori resulta tan evidente a esas escalas de tamaño, que parece absurdo, aún más que absurdo, que nos neguemos a admitirla. Ella sabía que, al acabar este mensaje, me iba a referir a Ella. Mi afectuoso saludo y agradecimiento por haberme permitido escribirlo y a vosotros, queridos usuarios, leerlo.