México ha tenido un lugar privilegiado en el corazón de nuestra Madre del Cielo, al dejar su huella (su imagen) en la tilma de San Juan Diego , el 9 de Diciembre de 1531 ... Pocos son los países que han tenido la fortuna de haber sido honrados con una aparición semejante.
En este momento en que vivimos con violencia y amenaza de guerras por demás sangrientas, que han escalado con las armas más mortíferas en el siglo pasado y en el actual, amenazando una y otra vez con atacar al contrario con armas de destrucción masiva qué, de utilizarse, no solo destruirían países enteros haciéndolos desaparecer en minutos, sino también haciendo que los campos que nos proveen de alimentos, queden radiactivos por generaciones enteras, provocando la escasez de comida y de agua potable, durante siglos, y acarreando las peores hambrunas que haya conocido la humanidad.
Cuando le preguntaron a Einstein que cómo sería la tercer guerra mundial, respondió “no sé como sería la tercera, pero la cuarta sería a pedradas”.
Ante semejante situación, nuestra Madre, La Virgen, no ha dejado de aparecerse en distintos lugares, pidiéndonos una y otra vez que nos acerquemos a Dios orando, para decirle que nos envíe su Espíritu de paz y de amor, pues es el único que puede sacarnos de la tremenda situación en que nos hemos metido, al alejarnos de Él.