Resumiendo: los investigadores examinan las superficies casi perfectas, y observan que hay pequeños agujeros semicilíndricos*. Las superficies, tanto externas como internas no presentan a simple vista ni irregularidades notables ni inclusiones de materiales extraños notables, como es habitual en la naturaleza. Se examinan al microscopio y se determina una gran regularidad en el tamaño de los gránulos que las componen. También, rara aparición, pequeños huecos donde se detecta material no pétreo, sino aparentemente orgánico, semejante al caucho o la goma, dice el ponente. Se pasa al microscopio electrónico y el material sospechoso se manifiesta más claramente como ajeno al resto. Se analiza su composición y el espectro señala la presencia notable de C, O, N y otros elementos compatibles con materiales orgánicos. ¿Cómo llegó hasta ahí y si fue aportado artificialmente, por quién, cómo y con qué fin?. Paralelamente, se han investigado las fuentes posibles de donde fue extraída la piedra de los monumentos examinados, hallando, en un radio de pocos kilómetros tres o cuatro candidatos probables. Las piedras son, calizas unas, y otras de andesita, piedra volcánica, con un volcán próximo, pero en territorio peruano, que dicen no ofreció facilidades para los exámenes. Se centraron, pues, en la calcita. Una de las fuentes posibles ofreció una pista notable, pues las piedras sueltas y lascas, calizas, resultaron fácilmente desmenuzables, incluso usando solo martillos de materiales pétreos más duros. Por otra parte, el análisis del material sospechoso de servir de amalgama iba ofreciendo posibilidades de ser análogo a los extraídos de plantas y suministros de la zona o aledaños. Asimismo, el material arenoso obtenido del desmenuzado de la calcita mostraba, al microscopio, una excelente semejanza con el extraído de las muestras del material del monumento. Todo apunta, por tanto, usemos la navaja de Ockham, a sillares obtenidos a base de moldear arena de calcita mezclada con aglomerantes de la época que, a su vez produjeran el endurecimiento posterior de la masa desmenuzada. Ese procedimiento les permitiría fabricar al detalle superficies planas casi perfectas y modelar ángulos internos y huecos geométricos exactos usando piezas prefabricadas como nodos, modelos o núcleos al modo que se usan en fundición actualmente. La masa amorfa y plástica formada por la arena de calcita, mezclada con el aglomerante y endurecedor se podía modelar en moldes apropiados de gran tamaño, y los núcleos servirían para producir los interesantes huecos geométricos que muestran, en negativo, los perfiles exteriores de los núcleos logrados con gran precisión con técnicas conocidas desde hace milenios. En cierto modo se usarían los mismos procedimientos con los que en la fundición de hierro actual o en la cerámica se consiguen formas y perfiles, huecos y salientes variopintos. El paso siguiente, para los investigadores, fue intentar conocer qué tipo de material , llamémosle ligante, aglomerante y endurecedor posterior, se usó. Conocida su composición química por el análisis espectral, se buscaron materias orgánicas ad hoc disponibles en la antigüedad y candidatas apropiadas. Los análisis de algunas de ellas muestran una composición casi idéntica a la del material ligante orgánico observado en los megalitos en O, C, N etc. Al parecer hay varias disponibles , que pueden incluir savias de plantas, como maíz, por ejemplo, alguna bebida, e incluso con guano, con rutas comerciales de la probable época de la construcción, desde la costa hasta el altiplano boliviano, rutas cuya importancia no se correspondería con el simple consumo humano, dada la escasa población de la época, lo que reforzaría la hipótesis de su posible uso en la construcción monumental en nuestro caso.
Conocida la posibilidad técnica del método de moldeo que tan bien soluciona las incógnitas hasta ahora no resueltas, temo que me será difícil, en lo sucesivo, saborear ese aire de misterio que acompañaba la visión de los sillares de la Puerta del Sol, por ejemplo, tan exquisitamente encajados o las endiabladas piedras de Machu Pichu con sus formas redondeadas ajustadas al milímetro. Queridos machupichusienses, incas , quechuas o habitantes del Tahuantinsuyo, bienvenidos a la dulce cotidianidad de la fundición del siglo XXI como siempre entre arenas y fuegos o a la más asequible del barro cocido que da ladrillos , platos, cacerolas y botijos de mil formas y calibres. Tal vez dentro de unos milenios, un explorador encuentre uno de esos botijos y se pregunte admirado cómo pudimos hacer, en las negruras de la ignorancia de nuestra época olvidada, un objeto tan maravilloso.
También lo siento por los alienígenas que se hayan quedado sin trabajo. Solo me resta confiar en que esta información no sea un falsedad proporcionada por algún amante de las fantasías más desbocadas o una IA malévola. No obstante, creo que el desarrollo de los razonamientos del ponente, cuyo nombre lamento no recordar**, es serio y el posible proceso me convenció, por estar de acuerdo con los procedimientos de fabricación actuales de piezas fundidas o cocidas, mayormente aceros y cerámicas, tan acordes con lo descrito y que conozco de primera mano..
Notas
* En los objetos de fundición y análogos, el aire incluido en la materia fluida debe ser retirado y el que queda sube a la superficie formando pompas cilíndricas que rompen al contacto con el exterior y dañan la calidad de la pieza. A veces son poros formados por H.
** Espero encontrarlo en breves días