Autor Tema: La infalibilidad del Papa  (Leído 105 veces)

cefas

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La infalibilidad del Papa
« : febrero 23, 2019, 09:50:42 am »
Posiblemente, ningún dogma sea tan controvertido y falseado dentro y fuera de la Iglesia católica como éste, tan atacado desde los sectores del cristianismo no católico, ni tan mal entendido incluso para algunos católicos.  Trataremos de aclarar qué es y qué no es la infalibilidad papal, y en qué casos se aplica. Y aunque algunos creen que es una invención o descubrimiento reciente , veremos que es algo que siempre ha estado presente en la tradición viva de la Iglesia, desde los tiempos apostólicos hasta nuestros días.

Tinog

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Re:La infalibilidad del Papa
« Respuesta #1 : febrero 25, 2019, 12:47:12 pm »
Hola cefas:
El Cardenal John Henry Newman, contemporaneo del Concilio Vaticano I a finales del Siglo XIX, quien se había convertido del Anglicanismo al Catolicismo a mediados de ese siglo y fue ferozmente atacado por la jerarquía Anglicana y también por el Primer Ministro Británico Gladstone, contestó a estos ataques a través de la carta que le escribió a su amigo Católico, el Duque de Norfolk, quien le pedía que contestara a los arteros ataques que abundaban en la prensa Británica de la época. Aquí envío un resumen de esta carta, en lo referente a la Infalibilidad del Papa que mencionas. Saludos, tinog

INFALIBILIDAD DEL PAPA, DEFINIDA EN EL CONCILIO VATICANO 1°
                         (Extraído de la “Carta al Duque de Norfolk”, del Cardenal John Henry Newman)
 
“Puesto que la Iglesia es de institución sagrada y divina, su historia -su maravillosa sucesión de acontecimientos, la multitud de agentes que han tomado parte en ella, sus abundantísimos escritos- aunque esté manchada por el pecado y el error de los hombres, aunque haya sido escrita por autores no inspirados, a pesar de todo, es obra divina. Y quienes hacen poco aprecio de ella o recelan de sus enseñanzas, contraen una gran responsabilidad (….)
Por mi parte, me limitaré a afirmar que ningún punto de doctrina de la Iglesia puede demostrarse rigurosamente a base de evidencias históricas (….) afirmo también que ninguna evidencia histórica puede desautorizar punto alguno doctrinal de la Iglesia (….) Quien tenga fe en los dogmas de la Iglesia sólo por que los ha encontrado confirmados por los datos de la historia, no es Católico. El Católico cree en el uso de la historia que hace la Iglesia para enseñar su doctrina. La Iglesia emplea, además, otras fuentes, La Escritura, la Tradición, el sentido de Iglesia, una sutil capacidad de raciocinio, que en su orígenes un don de Dios.  De esclavitud o de “renuncia a la libertad mental” hay lo mismo que hubo en los conversos de los Apóstoles respecto a los Apóstoles cuando les predicaban o enseñaban sirviéndose de las Escrituras.
Lo que acabo de decir acerca de la Historia en relación con las definiciones formales de la Iglesia, se aplica también a la Razón. La lógica de la Iglesia -que es un don de Dios- tiene derecho a que se respeten sus fuentes (….) nuestra constante enseñanza ha sido que, lo mismo que hay verdades para las que no existen evidencias históricas directas, hay también verdades que trascienden los descubrimientos de la razón (….) en todos los casos el motivo principal por el que un católico recibe esas verdades no es que vengan certificadas por la Historia o la Razón sino que las ha revelado Dios a través de su Iglesia, Maestra, que es su legítimo intérprete.
Se aplica también esto a otras verdades en que la Razón tiene que ver más que la Historia, conocidas como Desarrollos de la doctrina cristiana; verdades que no están en la superficie del depositum apostólico –esto es, el legado de la Revelación- pero que, extraídas y formuladas por los teólogos al cabo del tiempo, llegan a ser propuestas a los fieles como objeto de Fe. Ningún católico dirá que tienen que deducirse lógicamente en toda su integridad y exactitud de lo que se creía en los primeros siglos, sino sólo esto: puesto que la Iglesia es Infalible -esto es, capaz de superar cualquier objeción excepto una contradicción directa- no hay nada que repugne a la razón al cotejar esas Verdades Desarrolladas con la enseñanza de los Padres de la Iglesia; esos desarrollos son evidentemente la forma nueva, la explicación, la transformación, el resultado de lo que en sustancia se había creído desde el principio; lo que los Apóstoles dijeron pero no se puso por escrito, o hubieran dicho en otras circunstancias, o si les hubieran preguntado, o si hubieran previsto la existencia de determinado error. En este sentido son realmente parte del Legado de la Verdad que custodia la Iglesia -y todos sus miembros pero especialmente la Jerarquía.
Semejante evolución de la doctrina cristiana ha sido, desde el principio, una práctica constante en el modo de enseñar de la Iglesia, y nada ilustra mejor su título de semper eadem que la perfecta correspondencia que se da entre la antigua y la moderna exposición de la doctrina. (….) 
Tengo un comentario que hacer al método argumentativo que llevó al Concilio Vaticano hasta la Definición. La Pastor AEternus cita varios testigos que con sus pruebas contribuyen a la determinación del contenido del depositum: la Tradición, los Padres y los Concilios, la Historia y, especialmente, la Escritura (…) habla de Evangelio y Escritura. Y pone especial énfasis en tres pasajes concretos de la escritura: “Tu eres Pedro…”(Mt 16, 16-19), “He orado por ti…”(Lc 22, 32) y “Apacienta mi rebaño…(Jn 21, 15-17). (….)
¿Qué ha sido la larga polémica a favor y en contra de la Infalibilidad del Papa, sino una progresiva indagación a lo largo de los siglos en el sentido de esos tres textos que acabo de citar; indagación que ha culminado en el refrendo final de la Iglesia a una doctrina que se le ha ido desvelando gradualmente?.
Hablaré ahora de la Definición Vaticana por la cual ha pasado a ser de fide la doctrina de la Infalibilidad del Papa; esto es, una verdad que debe ser creída necesariamente como parte de la Revelación Divina original, puesto que los términos Revelación, depositum y de fide son correlativos. Comienzo con un comentario que esboza el tenor de cuanto voy a decir aquí: la fe, contando incluso con un especial auxilio divino, es una virtud muy difícil en la medida en que requiere el ejercicio de la razón. Asentir interiormente a proposiciones que no nos vienen certificadas ni por la razón ni por la experiencia sino que las recibimos fiados de la voz de la Iglesia como oráculo de Dios, es tan difícil que la Iglesia ha mostrado siempre el mayor cuidado en restringir al máximo el número de verdades y el sentido de las proposiciones de las que reclama asentimiento tan absoluto. La Iglesia sólo habla cuando es necesario hablar. (….)
La Definición Vaticana, que nos llega en forma de Bula, la Pastor AEternus, declara que el Papa “goza de la misma Infalibilidad de la Iglesia”. Para determinar qué se entiende por Infalibilidad del Papa debemos examinar primero qué se entiende por Infalibilidad de la Iglesia. Y a su vez, para determinar en qué consiste la Infalibilidad de la Iglesia, tenemos que considerar cuál es la esencia del Cristianismo como Revelación de Dios.
El Divino Maestro … quiso que el Evangelio fuera una Revelación reconocida y auténtica, pública, fija y permanente. En consecuencia … constituyó una “sociedad de personas” para que fuera el hogar, instrumento y garante de su Revelación. … Él transmitió a los Apóstoles las verdades sagradas de viva voz. Cuando iba a irse de la tierra, les dio el gran encargo; les ordenó “enseñar” a los que se convirtieran “a guardar todas las cosas que os he enseñado”. Y añadió “Mirad, que estaré con vosotros siempre, hasta el fin del mundo”.
Así pues, les mandó, en primer lugar, “enseñar” Su Verdad Revelada; después, “hasta la consumación del mundo”; tercero, para darles ánimos, aseguró que estaría con ellos “todos los días”, siempre, pasara lo que pasara, hasta el final. (….) Esa promesa de ayuda sobrenatural no caducó con la desaparición de los Apóstoles, puesto que Cristo añade: “hasta la consumación del mundo”, dando por supuesto que los Apóstoles tendrían sucesores y comprometiéndose a estar junto a esos sucesores lo mismo que con los Apóstoles. (….)
Hay otra verdad implícita … Si la Iglesia, Iniciada por los Apóstoles y continuada por sus sucesores, ha sido fundada con el propósito explícito de conservar, proteger y proclamar la Revelación bajo el amoroso cuidado de su fundador divino, estamos diciendo en otras palabras que, en lo que se refiere al Mensaje que le han confiado, la Iglesia es Infalible. (….) ¿Por qué esas palabras “Yo estaré con vosotros hasta el fin del mundo”, sino como respuesta anticipada al miedo y a la alarma de un mísero grupo de pescadores y hombres de campo que se sentían aplastados por el peso y la responsabilidad de una misión sobrehumana?. (….)
En pocos trazos, esto es la Infalibilidad de la Iglesia; y esta será también, básicamente, la Infalibilidad del Papa tal como la han definido los Padres del Concilio Vaticano … , podremos determinar en concreto lo que ha sido definido en 1870 sobre la Infalibilidad del Papa. Y con esto concluiré.
La Iglesia tiene la misión de enseñar (….). Por “enseñanza de la Iglesia” se entiende no la enseñanza de tal o cual obispo sino sus voces unánimes, y un Concilio es la forma que la Iglesia debe adoptar para que todos los hombres reconozcan que Ella está enseñando algo en un punto concreto. De igual manera, el Papa debe presentarse ante nosotros de una forma o con un gesto especial para que entendamos que está ejerciendo su poder y oficio de enseñar. Esta forma se llama ex cathedra. El término es muy adecuado puesto que Nuestro Señor mismo lo usó en una ocasión. Los doctores de la Ley enseñaban sentados en la cátedra de Moisés, ex cathedra; por eso debían ser obedecidos por el pueblo, cualquiera que fuese su conducta privada.
Las condiciones para que un Concilio General sea representativo de la Iglesia son bien conocidas. Pero ¿Cómo es esa cathedra moral en que se sienta el Papa que le confiere Infalibilidad?. La nueva definición da respuesta a esta pregunta. El Papa hable ex cathedra o infaliblemente cuando habla: 1°, como Maestro Universal; 2°, en nombre y con la autoridad de los Apóstoles; 3°, sobre algún asunto de fe y costumbres; 4°, con la intención de  obligar a los miembros de la Iglesia a aceptar y creer en su decisión. (….)
Ni el Papa ni los Concilios están al nivel de los Apóstoles. La Revelación se concedió a los Apóstoles de forma íntegra; la Iglesia solo la transmite. Ni una sola verdad nueva se nos ha dado desde la muerte de San Juan. La única misión de la Iglesia es salvaguardar en su integridad “ese noble depósito” de verdad de que San Pablo habla a Timoteo. Por eso la Infalibilidad de los Apóstoles era más amplia y más efectiva que la que necesita la Iglesia. En el caso de los Apóstoles la llamamos Inspiración en el de la Iglesia Assistentia. (…..) Puesto que el proceso de definir la verdad es humano, está sujeto a error; lo que la Providencia ha garantizado es solo que no habrá error en el paso final, en la definición o dogma resultante. (….)
En cuanto a preceptos de tipo moral, orientativos de la conducta concreta, el Papa no es infalible en todos sus preceptos. Lo mismo que una definición de fe debe ser tomada del depositum de la doctrina Apostólica -si no, ni el Papa ni el Concilio es infalible-, de igual manera, para que un precepto moral adquiera infalibilidad debe estar tomado de la Ley Moral, que es la Revelación más primordial de Dios al hombre.
Esto supone, en primer lugar, que debe referirse a cosas buenas o malas en si mismas … el Papa no tiene poder sobre la Ley moral.
En segundo lugar, sus definiciones morales deben referirse a aspectos necesarios para nuestra salvación….
Además, su Infalibilidad no se verifica a no ser que se dirija a todo el mundo; para ser dogmática, su enseñanza, ha de ser necesaria para la salvación, y, por tanto, destinada a todos los hombres. Por tanto, indicaciones que haga dirigidas a países determinados o comunidades sociales o religiosas concretas no pueden de ninguna manera reclamar Infalibilidad. (….)
Llego ahora el principio minimalista, necesario, a mi juicio, para una sensata y sana teología… la Infalibilidad de la Iglesia y del Papa se manifiesta exclusivamente de dos maneras: declaraciones explícitas de verdades y condenas de proposiciones heréticas, próximas a la herejía o erróneas. En ambos casos la Iglesia, siguiendo a su Maestro, desea cargar lo menos posible la fe y la conciencia de sus hijos. (….)
De donde se sigue que son muy escasas las definiciones papales o conciliares obligatorias para nuestra fe. (….)
La Infalibilidad del Papa y su suprema autoridad sobre la Iglesia han sido declaradas materias de fe en el Concilio Vaticano; …. Pero su autoridad no significa que no pueda errar en mandatos o medidas que pueda tomar (salvo en los casos concretos ya indicados)".
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« Última Modificación: febrero 25, 2019, 05:36:02 pm por Tinog »

agustin44

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Re:La infalibilidad del Papa
« Respuesta #2 : marzo 04, 2019, 02:08:41 pm »
Hola tinog y cefas:
Como complemento a lo posteado sobre la Infalibilidad del Papa y, para enmarcarlo históricamente, transcribo a continuación un amplio extracto de la extensa carta que el Papa San Clemente escribió a la comunidad de Corinto en el año 96, demandándoles que depusieran la actitud cismática que habían tomado al expulsar a los legítimos Presbíteros de Corinto. San Clemente fue el tercer sucesor de San Pedro en el Papado (después de los Papas Lino y Cleto). Esta carta muestra con claridad la primacía del Obispo de Roma desde esos tiempos de la primitiva Iglesia, al demandar obediencia a la Iglesia de Corinto; hay que resaltar que esta carta fue escrita cuando aún vivía el Apóstol San Juan, y gozaba de un prestigio grandísimo (y, sin embargo, recurrieron al Papa Clemente -y no al Apóstol San Juan- para que depusieran su actitud los cismáticos). Con esto, queda  claramente señalada la historicidad de la Primacía del obispo de Roma en la Iglesia. San Pedro había recibido originalmente esta Primacía directamente de Jesucristo, junto con la Infalibilidad Papal, al hacerle Jesucristo entrega a San Pedro de "Las llaves (de la Iglesia)", con la potestad de "atar y desatar":
Epístola del Papa Clemente a los Corintios:
    San Clemente Romano (3er sucesor de San Pedro durante los años 92-101) escribió su Epístola a los corintios  a fines del siglo I (año 96) para poner paz y orden en la Iglesia de Corinto, que se había visto agitada por la actitud cismática de un pequeño grupo de  alborotadores que habían depuesto a los legítimos presbíteros. Busca y consigue el Papa Clemente, que los revoltosos depongan su actitud.
    Esta Epístola es la pieza más antigua de la literatura cristiana fuera de los libros Canónicos del Nuevo Testamento y, fue considerada de forma unánime, en la época, como otro de los libros qué podían ser Canónicos, hasta el siglo IV (cuando por primera vez se fijó este Canon de los Libros Sagrados. Explica la carta, con gran claridad, el origen y posterior desarrollo de la Jerarquía eclesiástica; se consideró de tal importancia esta carta en la Iglesia de la época, que se leía constantemente en las reuniones Eucarísticas todavía 70 años después de escrita; y, es claramente indicativa de la Primacía del Obispo de Roma en la Iglesia, al haberse acudido a él para resolver este problema del grupo cismático de Corinto, cuando aún seguía viviendo y tenía gran influencia el Apóstol San Juan.
    Por su importancia, y para qué el lector tenga una visión correcta de la historia de la Iglesia a finales del Siglo I, incluimos a continuación, el texto de partes relevantes de esta extensa Carta de 65 Capítulos del 4º Papa, S.  Clemente:
    ‘La Iglesia de Dios que reside en Roma a la Iglesia de Dios que reside en Corinto.. . Gracia a vosotros y paz del Dios Todopoderoso os sea multiplicada por medio de Jesucristo.
I.      Por causa de las calamidades y reveses, súbitos y repetidos, que nos han acontecido (refiriéndose el Papa Clemente a la terrible persecución contra los Cristianos del Emperador Domiciano), hemos sido algo tardos en dedicar atención a las cuestiones en disputa que han surgido entre vosotros.. y a la detestable sedición.. tan ajena y extraña a los elegidos de Dios, que algunas personas voluntariosas y obstinadas han encendido hasta un punto de locura, de modo que vuestro nombre, un tiempo reverenciado.. a la vista de los hombres, ha sido en gran manera vilipendiado…
II.      Y erais todos humildes en el ánimo y libres de arrogancia, mostrando sumisión en vez de reclamarla.. . Así se os había concedido una paz profunda y rica, y un deseo insaciable de hacer el bien.. y, ejecutabais todos vuestros deberes en el temor de Dios..
III.      Os había sido concedido toda gloria y prosperidad.. (pero) entraron los celos y la envidia, la discordia y las divisiones, la persecución y el tumulto.. . Y así los hombres empezaron a agitarse; los humildes contra los honorables, los mal reputados contra los de gran reputación, los necios contra los sabios, los jóvenes contra ancianos. Por esta causa la justicia y la paz se han quedado a un lado, en tanto que cada uno ha olvidado el temor del Señor y quedado ciego en la fe en Él, no.. viviendo en conformidad con Cristo..
IV.   …
V.   …
VI.   …
VII.      Estas cosas , amados, os escribimos no sólo con carácter de admonición, sino también para haceros memoria de nosotros mismos. Porque nosotros estamos en las mismas listas y nos está esperando la misma oposición.. . Observamos.. y vemos que.. el Señor ha dado oportunidad para el arrepentimiento a aquellos que han deseado volverse a Él..
VIII.      Los ministros de la gracia de Dios, por medio del Espíritu Santo, hablaron referente al arrepentimiento.. . “Vivo yo, dice el Señor, que no me complazco en la muerte del malvado, sino en que se arrepienta”..
IX.   …
X.   …
XI.   …
XII.   …
XIII.   …
XIV.      Por tanto, es recto y apropiado, hermanos, que seamos obedientes a Dios, en vez de seguir a los que,  arrogantes y díscolos, se han puesto a sí mismos como caudillos en una contienda de celos abominables. Porque.. acarrearemos, no un daño corriente, sino más bien un gran peligro si.. entregamos de modo temerario a los propósitos de los hombres que se lanzan a contiendas y divisiones, apartándose de lo que es recto..
XV.   …
XVI.      Porque Cristo está con los que son humildes de corazón y no con los que se exaltan a sí mismos por encima de la grey..
XVII.   …
XVIII.   …
XIX.   …
XX.   …
XXI.   …
XXII.      Ahora bien, .. estas cosas son confirmadas por la fe que hay en Cristo; porque Él mismo, por medio del Espíritu Santo nos invita así: “Venid a mi, hijos, escuchadme y os enseñaré el temor de Dios.. Guarda tu lengua del mal y tus labios de hablar engaño.. busca la paz , y corre tras ella.. . Pero el rostro del Señor está sobre los que hacen mal, para destruir su recuerdo de la tierra”.. . Y también: “Muchos dolores habrá para el pecador, mas al que espera en Jehová le rodeará la misericordia”..
XXIII.   …
XXIV.   …
XXV.   …
XXVI.   …
XXVII.   …
XXVIII.      Siendo así, pues, que todas las cosas son vistas y oídas, tengámosle temor, y abandonemos todos los deseos abominables de las malas obras, para que podamos ser protegidos por su misericordia.. . Porque, ¿adonde va a escapar cualquiera de Su mano fuerte? ¿Y que mundo va a recibir a cualquiera que deserta de Su servicio? Porque la santa escritura dice.. “¿Adónde iré, y dónde me esconderé de tu presencia?”… ¿Adonde, pues, podrá uno esconderse, adonde podrá huir de Aquel que abarca todo el universo…?.
XXIX.      Por tanto, acerquémonos a Él en santidad de alma..
XXX.    .. “Dios resiste al orgulloso y da gracia al humilde”. Por tanto, mantengámonos unidos a aquellos a quienes Dios da gracia.. siendo humildes de corazón y templados, apartándonos de murmuraciones y habladurías ociosas, siendo justificados por las obras y no por las palabras.. porque Dios aborrece a los que se alaban a sí mismos. Que el testimonio de que obramos bien lo den los otros.. . El atrevimiento, la arrogancia y la audacia son para los que son malditos de Dios, pero la paciencia y la humildad y la bondad convienen a los que son benditos de Dios..
XXXI.   …
XXXII.   …
XXXIII.   …
XXXIV.   …
XXXV.    .. Si nuestra (atención) está fija en Dios por medio de la fe..; si realizamos.. y seguimos el camino de la verdad, desprendiéndonos de toda injusticia, iniquidad, avaricia, contiendas.. engaños y murmuraciones.. orgullo y arrogancia.. . Porque.. los que hacen estas cosas son aborrecidos por Dios; y no sólo los que las hacen, sino incluso los que las consienten..
XXXVI.   …
XXXVII.   
XXXVIII.   
XXXIX.   …
XL.   …
XLI.   …
XLII.      Los apóstoles nos predicaron el Evangelio.. ordenadamente por voluntad de Dios. Así, pues, habiendo los apóstoles recibido los mandatos y plenamente asegurados por la resurrección del Señor Jesucristo y confirmados en la fe por la palabra de Dios, salieron llenos de la certidumbre que les infundió el Espíritu Santo, a dar la alegre noticia de que el reino de Dios estaba para llegar. Y así, según pregonaban por lugares y ciudades la buena nueva y bautizaban a los que obedecían al designio de Dios, iban estableciendo a los que eran primicias de ellos -después de probarlos por el espíritu- por inspectores y ministros de los que habían de creer. Y esto no era novedad, pues de mucho tiempo atrás se había escrito acerca de tales inspectores y ministros. La Escritura, en efecto, dice así en algún lugar: “Estableceré a los inspectores de ellos en justicia y a sus ministros en fe” (Is 60, 17).
XLIII.   …
XLIV.   …
XLV.   …
XLVI.   …
XLVII.    .. Pero ahora fijaos bien quienes son los que os han trastornado y han disminuido la gloria de vuestro renombrado amor a la hermandad. Es vergonzoso, queridos hermanos, sí, francamente vergonzoso e indigno de vuestra conducta en Cristo, que se diga que la misma Iglesia antigua y firme de los corintios, por causa de una o dos personas, hace una sedición contra sus presbíteros. Y este informe no sólo nos ha llegado a nosotros, sino también a los que difieren de nosotros, de modo que acumuláis blasfemias sobre el nombre del Señor por cusa de vuestra locura, además de crear peligro para vosotros mismos.
XLVIII.      Por tanto, desarraiguemos esto rápidamente, y postrémonos ante el Señor y roguémosle con lágrimas que se muestre propicio y se reconcilie con nosotros, y pueda restaurarnos a la conducta pura y digna que corresponde a nuestro amor de hermanos..
XLIX.   …
L.   …
LI.   …
LII.   …
LIII.   …
LIV.   …
LV.   …
LVI.   …
LVII.      Así pues, vosotros, los que sois la causa de la sedición, someteos a los presbíteros y recibid disciplina para arrepentimiento, doblando las rodillas de vuestro corazón, Aprended a someteros, deponiendo la obstinación arrogante y orgullosa de vuestra lengua. Pues es mejor que seáis hallados siendo poco en el rebaño de Cristo y tener el nombre en el libro de Dios, que ser tenidos en gran honor, y con todo, ser expulsados de la esperanza de Él…
LVIII.      Sed obedientes a su Nombre santísimo y glorioso, con lo que escapareis de las amenazas que fueron anunciadas antiguamente por boca de la Sabiduría contra los que desobedecen.. . Atended nuestro consejo, y no tendréis ocasión de arrepentiros de haberlo hecho. Porque tal como Dios vive, y vive el Señor Jesucristo, y el Espíritu Santo, que son la fe y la esperanza de los elegidos,.. y tendrá su nombre en el número de los que son salvos por medio de Jesucristo, a través del cual es la gloria para él para siempre jamás. Amén.
LIX.      Pero si algunas personas son desobedientes a las palabras dichas por Él por medio de nosotros, que entiendan bien que se están implicando en una transgresión y peligro serios.. . Y pediremos con insistencia en oración y suplicación que el Creador del universo pueda guardar intacto hasta el fin el número de los que han sido contados entre sus elegidos en todo el mundo, mediante su querido Hijo Jesucristo, por medio del cual nos ha llamado de las tinieblas a la luz, de la ignorancia al pleno conocimiento de la gloria de su Nombre…
LX.   …
LXI.   …
LXII.   …
LXIII.      Por tanto, es bueno que prestemos atención.., y nos sometamos y ocupemos el lugar de obediencia poniéndonos del lado de los que son dirigentes de nuestras almas, y dando fin a esta disensión insensata.., manteniéndonos a distancia de toda falta. Porque vais a proporcionarnos gran gozo y alegría sí prestáis obediencia a las cosas que os hemos escrito por medio del Espíritu Santo, y desarraigáis la ira injusta de vuestros celos.. . Y esto lo hemos hecho para que sepáis que nosotros hemos tenido, y aún tenemos, el anhelo ferviente de que haya pronto la paz entre vosotros..
LXIV.      Finalmente, que el Dios omnisciente,.. al Señor Jesucristo, y a nosotros, por medio de Él, como un pueblo peculiar, conceda a cada alma que.. llama según su santo y excelente Nombre, fe, temor, paz, paciencia, longanimidad, templanza, castidad y sobriedad, para que podáis agradarle.. a Él la gloria y majestad, la potencia y el honor, ahora y para siempre jamás. Amén.
LXV.      Enviad de nuevo y rápidamente a nuestros mensajeros Claudio Efebo y Valerio Bito, junto con Fortunato, en paz y gozo, con miras a que puedan informar más rápidamente de la paz y concordia que nosotros pedimos y anhelamos sinceramente, para que nosotros también podamos gozarnos pronto sobre vuestro buen orden.    La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros y con todos los hombres, en todos los lugares, que han sido llamados por Dios y por medio de Él, a quien la gloria y honor, poder y grandeza y dominio eterno, a Él, desde todas las edades pasadas y para siempre jamás. Amen.’
 

Polaris

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Re:La infalibilidad del Papa
« Respuesta #3 : marzo 09, 2019, 01:07:03 pm »
Hola Agustín 44,

En el resumen de la epístola del Papa Clemente a los Corintios que nos presentas en tu mensaje anterior el Papa Clemente menciona varias veces qué hay que tener “Temor de Dios”, y creo que esto debe entenderse correctamente como nos menciona el Papa Francisco en su enseñanza sobre los Dones del Espírutu Santo de la cual copio un pequeño texto:

Catequesis del Papa Francisco sobre los dones del Espíritu Santo.

Miércoles 11 de junio de 2014.

“Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

El don del temor de Dios, del cual hablamos hoy, concluye la serie de los siete dones del Espíritu Santo. No significa tener miedo de Dios: sabemos bien que Dios es Padre, y que nos ama y quiere nuestra salvación, y siempre perdona, siempre; por lo cual no hay motivo para tener miedo de Él. El temor de Dios, en cambio, es el don del Espíritu que nos recuerda cuán pequeños somos ante Dios y su amor, y que nuestro bien está en abandonarnos con humildad, con respeto y confianza en sus manos. Esto es el temor de Dios: el abandono en la bondad de nuestro Padre que nos quiere mucho.”

De esta forma  vemos, según el Papa Francisco que: “Temor de Dios”, NO significa “temor a Dios” sino “abandonarnos en Él con humildad” ... “no hay motivo para temerle”, pues Dios es Amor.

De lo que sí debemos temer, es de alejarnos de Dios, pues al hacerlo nos separamos de la Fuente de toda perfección, que es la plenitud de la vida y el amor,  sin la cual sólo tendremos carencias.

Saludos.
« Última Modificación: marzo 09, 2019, 01:24:47 pm por Polaris »