Autor Tema: Eutanasia  (Leído 51 veces)

Fegapa

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Eutanasia
« : junio 05, 2019, 03:13:12 pm »
Abrimos este tema sobre la Eutanasia, por ser un tema de actualidad,  muy controvertido y de interés en el foro de Moral Católica.

El DRAE define la eutanasia de la siguiente forma:

<eutanasia
Del lat. cient. euthanasia, y este del gr. εὐθανασία euthanasía 'muerte dulce'.

1. f. Intervención deliberada para poner fin a la vida de un paciente sin perspectiva de cura.

2. f. Med. Muerte sin sufrimiento físico.
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« Última Modificación: junio 06, 2019, 09:38:36 am por Fegapa »

cefas

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Re:Eutanasia
« Respuesta #1 : junio 08, 2019, 10:32:00 am »
Desde el punto de vista de la bondad de la muerte, nuestra visión religiosa del evento nos obliga a añadir otra definición o punto de vista, que sería "una muerte en gracia de Dios" , si usamos los términos sencillos del catecismo popular. Y es que una eutanasia, una muerte dulce en términos médicos no significa que el paciente , en términos religiosos cristiano católicos, se asegure así una eterna felicidad cerca de Dios. Para los cristianos, la muerte no se reduce a la mera biología animal, sino que añade una dimensión trascendente que siempre hemos de tener en cuenta. En alguna oración tradicional a San José, patrón de la buena muerte, se le pide nos alcance una "Eu-tanasia", una buena muerte, en los brazos de Jesús y de María. En este tema, él sería el auténtico experto. En cierto modo, como dice un mi amigo, añadiendo un sutil toque de humor al tema, Utanasia sería una voz más adecuada para aplicarla a la muerte biológica simple, reservando Eutanasia para la de un ser humano, abarcando aspectos y dimensiones que trascienden y superan la física y la biología.

deneb

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Re:Eutanasia
« Respuesta #2 : junio 10, 2019, 01:26:31 pm »
Un problema gramatical. La ciencia médica camina hacia una situación de conocimiento tal que, de quererlo así, se podrán mantener las funciones vitales de manera artificial hasta límites inesperados. Es más, es posible que en un futuro nada lejano se sepa cómo mantener vivo un cerebro incluso desconectado del riego sanguíneo del donante , manteniendo su actividad nerviosa esencial... lo que nos sitúa en escenarios poco atractivos para nuestra tranquilidad mental.  La ciencia médica y biológica, si se la considera sin ataduras ni normas morales, que es además el escenario que defienden algunos como señal de progreso autodefinido, puede tornarse un instrumento peligroso hasta para la propia supervivencia de la humanidad como especie única.  Y esta misma ciencia, enfrentada a los problemas del hombre cara a la muerte, intenta resolverlos sin tener en cuenta otras razones que las que el propio hombre decida adoptar. Y aquí tenemos un problema, al menos gramatical. Se acepta así de hecho una supuesta divinidad humana, erigido en dueño y señor de sí mismo, como sí realmente lo fuera. Se ignora voluntariamente que la vida es siempre algo recibido, de la que la persona es solamente administradora. La mejor demostración es la imposibilidad de que la persona pueda asegurar su vida ni un segundo después de declararse dueño de ella. Y si no es dueño de su vida, tampoco puede ser dueño de su muerte. Tal vez lo parezca, por el hecho de que se le permite generalmente disponer de ella con el suicidio, pero esta posibilidad solo prueba la posesión de un poder hacer, una capacidad de decisión en la administración de la vida recibida. Pero esa decisión, rechazando el don de la vida, puede ser mal recibida por el donador. Y es que el humano, al menos el hispanohablante, suele confundir la expresión "poder hacer algo" con "tener derecho a hacerlo"...,  asimilando  "poder hacer algo" con "derecho para hacerlo", y hacerlo, al llamarlo derecho,  con ausencia de responsabilidad. El ejemplo más simple y evidente de este error sería algo como esto: Puedo circular por la autopista a 300km/h porque tengo un coche rapidísimo, luego tengo  derecho para hacerlo. Esta  falacia la entendemos todos enseguida, pero escribámoslo en otra forma: puedo robarte,  porque tengo tus llaves y tu confianza, luego  tengo derecho para hacerlo. Cuando confundimos poder hacerlo con  "tener derecho" para hacerlo, cometemos un error de lenguaje, un error gramatical. La Policía , en estos dos casos, se encargará de sacarnos del error.Pero en otros supuestos menos evidentes, el proceso se repite: Puedo suicidarme o pedir que me maten, luego tengo derecho a hacerlo, puedo abortar, luego tengo derecho a hacerlo, puedo fornicar, luego tengo derecho a hacerlo, puedo no trabajar y exigir que me den de todo, luego tengo derecho a vivir sin trabajar, y así hasta el infinito.Y para colmo de males, a ese error lo llamamos "libertad", pero éste sería otro error distinto, aunque semejante.