Autor Tema: Eutanasia  (Leído 152 veces)

Fegapa

  • Administrator
  • Hero Member
  • *****
  • Mensajes: 590
    • diosoazar.com
Eutanasia
« : junio 05, 2019, 03:13:12 pm »
Abrimos este tema sobre la Eutanasia, por ser un tema de actualidad,  muy controvertido y de interés en el foro de Moral Católica.

El DRAE define la eutanasia de la siguiente forma:

<eutanasia
Del lat. cient. euthanasia, y este del gr. εὐθανασία euthanasía 'muerte dulce'.

1. f. Intervención deliberada para poner fin a la vida de un paciente sin perspectiva de cura.

2. f. Med. Muerte sin sufrimiento físico.
>

« Última Modificación: junio 06, 2019, 09:38:36 am por Fegapa »

cefas

  • moderator
  • Sr. Member
  • *
  • Mensajes: 425
  • nuevo usuario
Re:Eutanasia
« Respuesta #1 : junio 08, 2019, 10:32:00 am »
Desde el punto de vista de la bondad de la muerte, nuestra visión religiosa del evento nos obliga a añadir otra definición o punto de vista, que sería "una muerte en gracia de Dios" , si usamos los términos sencillos del catecismo popular. Y es que una eutanasia, una muerte dulce en términos médicos no significa que el paciente , en términos religiosos cristiano católicos, se asegure así una eterna felicidad cerca de Dios. Para los cristianos, la muerte no se reduce a la mera biología animal, sino que añade una dimensión trascendente que siempre hemos de tener en cuenta. En alguna oración tradicional a San José, patrón de la buena muerte, se le pide nos alcance una "Eu-tanasia", una buena muerte, en los brazos de Jesús y de María. En este tema, él sería el auténtico experto. En cierto modo, como dice un mi amigo, añadiendo un sutil toque de humor al tema, Utanasia sería una voz más adecuada para aplicarla a la muerte biológica simple, reservando Eutanasia para la de un ser humano, abarcando aspectos y dimensiones que trascienden y superan la física y la biología.

deneb

  • Full Member
  • ***
  • Mensajes: 227
  • nuevo usuario
Re:Eutanasia
« Respuesta #2 : junio 10, 2019, 01:26:31 pm »
Un problema gramatical. La ciencia médica camina hacia una situación de conocimiento tal que, de quererlo así, se podrán mantener las funciones vitales de manera artificial hasta límites inesperados. Es más, es posible que en un futuro nada lejano se sepa cómo mantener vivo un cerebro incluso desconectado del riego sanguíneo del donante , manteniendo su actividad nerviosa esencial... lo que nos sitúa en escenarios poco atractivos para nuestra tranquilidad mental.  La ciencia médica y biológica, si se la considera sin ataduras ni normas morales, que es además el escenario que defienden algunos como señal de progreso autodefinido, puede tornarse un instrumento peligroso hasta para la propia supervivencia de la humanidad como especie única.  Y esta misma ciencia, enfrentada a los problemas del hombre cara a la muerte, intenta resolverlos sin tener en cuenta otras razones que las que el propio hombre decida adoptar. Y aquí tenemos un problema, al menos gramatical. Se acepta así de hecho una supuesta divinidad humana, erigido en dueño y señor de sí mismo, como sí realmente lo fuera. Se ignora voluntariamente que la vida es siempre algo recibido, de la que la persona es solamente administradora. La mejor demostración es la imposibilidad de que la persona pueda asegurar su vida ni un segundo después de declararse dueño de ella. Y si no es dueño de su vida, tampoco puede ser dueño de su muerte. Tal vez lo parezca, por el hecho de que se le permite generalmente disponer de ella con el suicidio, pero esta posibilidad solo prueba la posesión de un poder hacer, una capacidad de decisión en la administración de la vida recibida. Pero esa decisión, rechazando el don de la vida, puede ser mal recibida por el donador. Y es que el humano, al menos el hispanohablante, suele confundir la expresión "poder hacer algo" con "tener derecho a hacerlo"...,  asimilando  "poder hacer algo" con "derecho para hacerlo", y hacerlo, al llamarlo derecho,  con ausencia de responsabilidad. El ejemplo más simple y evidente de este error sería algo como esto: Puedo circular por la autopista a 300km/h porque tengo un coche rapidísimo, luego tengo  derecho para hacerlo. Esta  falacia la entendemos todos enseguida, pero escribámoslo en otra forma: puedo robarte,  porque tengo tus llaves y tu confianza, luego  tengo derecho para hacerlo. Cuando confundimos poder hacerlo con  "tener derecho" para hacerlo, cometemos un error de lenguaje, un error gramatical. La Policía , en estos dos casos, se encargará de sacarnos del error.Pero en otros supuestos menos evidentes, el proceso se repite: Puedo suicidarme o pedir que me maten, luego tengo derecho a hacerlo, puedo abortar, luego tengo derecho a hacerlo, puedo fornicar, luego tengo derecho a hacerlo, puedo no trabajar y exigir que me den de todo, luego tengo derecho a vivir sin trabajar, y así hasta el infinito.Y para colmo de males, a ese error lo llamamos "libertad", pero éste sería otro error distinto, aunque semejante.


cefas

  • moderator
  • Sr. Member
  • *
  • Mensajes: 425
  • nuevo usuario
Re:Eutanasia
« Respuesta #3 : julio 11, 2019, 11:55:00 am »
 Vincent Lambert | © VaticanNews
Sobre el caso de Vincent Lambert, cuya vida ha pendido largo tiempo de los tribunales.
(InfoCatólica):  "Vincent Lambert, el hombre en estado casi vegetativo desde hace 11 años y cuyo caso ha generado un intenso debate en Francia, ha fallecido esta mañana en el hospital de Reims donde estaba ingresado. Hace nueve días se le dejó de alimentar e hidratar, después de que el Tribunal de Casación –máxima instancia judicial– pusiera fin a una larga batalla legal y avalara la decisión de los médicos y de una parte de la familia de no mantenerlo con vida.
Vincent ha muerto a las 8:24 de esta mañana en el Hospital Universitario de Reimns, ha dicho su sobrino Francis. Vincent Lambert muere tras 9 días de hambre y sed decididos por un tribunal francés
El caso de Vincent Lambert ha dado al vuelta al mundo, como un icono de la lucha cultural en defensa de la vida humana y su dignidad. La Academia Pontificia por la Vida ha declarado: «La muerte de Vincent Lambert y su historia son una derrota para nuestra humanidad»
Hasta aquí, la noticia escueta; pero hace un tiempo se publicó un video en el que se veía a Vincent sonreír y agitarse ante las palabras cariñosas de su madre. Está claro que, si hubiera estado inconsciente, no hubiera expresado , con ese lenguaje claro de gestos que todos comprendemos, que el cariño de su madre y sus palabras le afectaban... El lenguaje gestual de Vincent era, para mí, una prueba irrefutable de su vida interior , expresada hasta donde sus limitaciones motoras se lo permitían. Descanse en paz. Y los demás, empecemos a tomar nota de la deriva que van tomando los acontecimientos en torno a la autoridad médica o jurídica que puede decidir legalmente nuestra vida o nuestra muerte, más allá de las circunstancias normales de enfermedad o accidente. La sociedad moderna corre el peligro de atribuirse el derecho a decidir el momento en el que debemos morir o si podemos continuar viviendo...

cefas

  • moderator
  • Sr. Member
  • *
  • Mensajes: 425
  • nuevo usuario
Re:Eutanasia
« Respuesta #4 : julio 23, 2019, 01:08:09 pm »
Traemos hoy aquí una Carta al Director en una página web conocida en la que se expresan una serie de consideraciones a tener en cuenta ...
De la página www:Infocatolica.com
A la atención del Director; doctores, enfermeras y servicio de atención al paciente de los centros hospitalarios
Somos mujer e hijos de un enfermo de cáncer, fallecido recientemente en la habitación de la planta de Oncología de un centro hospitalario español.
No pretendemos comentar la praxis médica: al enfermo, tras meses ingresado, todo se le complicó y le llegó su hora.
El motivo de la carta es aportar una reflexión que esperamos sea: «atendida y entendida» en la medida de la buena intención con que se expresa.
Hace días salió en televisión el caso de una chica llamada Noa, holandesa, de 17 años que por problemas no superados causados por repetidas violaciones y tras varios intentos de suicidio, se puso en manos de los médicos para hacer desaparecer su dolor: para ello fue sedada, dejo de comer y beber, se le paró el corazón y murió. Se interpretó como una variante de la eutanasia. Aunque no es el caso que nos ocupa, en el que no hubo deseo de suicidio, sí lo es en la medida que existe reconocimiento implícito de que la sedación quita a la persona la conciencia de existir y el alimento y le conduce a la muerte.
De todos es sabido que en la mayoría de hospitales para enfermos en estado terminal, sedar para morir es práctica habitual. La ideología hedonista ha calado en la praxis médica tanto como en la sociedad. En la atención al paciente es prioritario quitar al enfermo cualquier dolor o molestia, por leve que sea, sobre todo a la hora de afrontar la muerte.
El problema surge a la hora de aplicar la sedación a un enfermo terminal. Por su trascendencia, esta sedación se debería aplicar con especial honestidad, sin enmascarar la verdad, para que sea el enfermo (o sus familiares en caso de incapacidad del enfermo) quien decida libremente cómo afrontar la muerte.
En la práctica hospitalaria se solicita autorización del enfermo o familiares para sedarlo, pero al enfermo no se le informa de que sedarlo significa perder la conciencia para morir, de forma que el enfermo sedado muere sin saber que va a morir. Para probar que es cierto, relato el ejemplo de mi marido (y me consta no es el único).
Mi marido falleció un día 13 a las 4 de la tarde. Pues bien, el día 11 por la noche había venido un doctor de la unidad de dolor; nos sacó de la habitación y nos propuso la sedación. Mi marido estaba consciente, sin dolor, un poco adormilado por la morfina y respirando despacio, pero sin agobio. El día 12 la doctora de guardia nos advirtió de su extrema gravedad y de nuevo nos propuso la sedación, aunque mi marido continuaba tranquilo. Por la mañana del día 13, el oncólogo de planta que lo trató durante el ingreso, nos saca a mis hijos y a mí al pasillo y pide consentimiento para sedarlo. Mi marido continuaba consciente, sin dolor; su respiración era débil, pero en absoluto daba sensación de ahogo, estaba tranquilo; incluso felicitó por su santo a nuestra hija Fátima.
Ante mi negativa a la sedación, el doctor, a nuestro juicio de forma obsesiva e injustificada dado el estado del paciente, dijo textualmente: «se lo voy a preguntar a su marido y si dice que sí, lo sedo, diga usted lo que diga».
Fui rezando por el pasillo camino de la habitación, porque era una tema que habíamos hablado y mi marido siempre rechazó morir sedado, pero me sentí indefensa ante la pertinaz tozudez del doctor. El doctor pasó a la habitación, se acercó a mi marido y le dijo: “José María¿ quieres que te quitemos la sensación de ahogo que tienes?". Mi marido dijo: “SI", pero de inmediato intervine yo y le dije: “Jose, te quieren sedar, ¿quieres que te seden?” Y sin dudarlo mi marido con la cabeza y la voz débil dijo: “NO".
Con evidentes signos de enfado el doctor sale de la habitación, se dirige a mí y dice: «¡Su pregunta es capciosa, está mal formulada!». ¡Casi no lo podía creer!: ¿capciosa?¿ mal formulada?. La pregunta capciosa, engañosa y mal formulada era la del doctor, no la mía. No quise discutir; pero en mi interior sentí el dolor de ver la tremenda realidad: los médicos están tan acostumbrados a la muerte, que algunos no tienen ni idea de lo que significa morir .
En el pasillo, con gran indignación, el doctor se dirige a la enfermera y le dice: “Éste no llega a tres horas". Cuando vino el sacerdote a asistirle, una enfermera se dirige a él y le dice: “Éste pronto se reúne con su jefe".
¿Éste?, ¿acaso no le conocían?. Después de varios meses de internamiento, de hablar con él a diario, de nuestro buen comportamiento como enfermo y acompañante ¿esa es la forma correcta de tratarnos?, ¿no les quedaba un poco de afecto y respeto?, ¿qué son los enfermos para ellos?.
Pues sí, en efecto fue así: mi marido falleció en más o menos cinco horas. Pero gracias a que no fue sedado, fueron las horas más importantes de su vida; se crea en ello o no (creer o no creer, no cambia la realidad).
Gracias a conservar la conciencia mi marido la mañana del 13 confesó, recibió la Unción de enfermos y la indulgencia plenaria y mientras agonizaba, a los pies de su cama, se celebró la Santa Misa. Con esas ayudas cristianas su espíritu estaba tranquilo, consciente del cariño de toda su familia, pues todos nos pudimos despedir de él, el enfermero fue testigo. Expiró con toda paz poco después de finalizar la Eucaristía y en esos momentos recibió la recomendación del alma, práctica cristiana que acompaña al alma cuando se separa del cuerpo.
Lo expuesto pone de manifiesto la importancia que tiene:
a) defender el derecho del enfermo de afrontar la muerte con la mayor dignidad; como la realidad más importante de la vida;
b) recordar al medico la obligación moral y humana de informar al enfermo y familiares de los distintos medios (humanos y religiosos) que facilitan el tránsito al enfermo; dejando al margen cualquier ideología y
c) ofrecer al enfermo y a la familia los servicios religiosos, con la misma naturalidad con que se ofrecen los cuidados paliativos de la sedación. ¡Es lo justo! y sin embargo no es así.
Los médicos no se sienten responsables de informar a los enfermos de los servicios religiosos, pero sí de la sedación; argumentan que los servicios religiosos, son una opción de fe, pero obvian que la sedación es una opción de la ideología hedonista, que propone eliminar de la existencia humana cualquier dolor o impresión desagradable como objetivo prioritario a cualquier otro por importante que sea, como es el caso que nos ocupa.
Antes de quitar la conciencia, los médicos deberían ser conscientes que son expertos en el cuidado de la vida; pero la muerte es una cuestión ontológica, que no entra en el plan de estudios de Medicina, y por tanto en su competencia .
Sedar al enfermo terminal es un acto de responsabilidad, que requiere un conocimiento profundo de lo que significa la muerte. Solo el enfermo (o familiares en caso de imposibilidad ) debe dar el consentimiento de como morir y así
a) unos elegirán la sedación por diversos motivos, tal vez por falta de fe en la trascendencia, porque el dolor resulte inaguantable o bien simplemente por miedo al trance
b) otros elegirán la atención religiosa, recibir los sacramentos cuya acción sobrenatural como la sedación llenan el alma paz y aceptación, vivir la muerte conservando la conciencia, como el paso necesario a la eternidad .
Lo cierto es que la práctica denota por parte de los médicos y en general de la praxis hospitalaria: a) una profunda ignorancia de la realidad humana de la muerte b) una imposición ideológica; c) un abuso impropio de un estado democrático, que quita al enfermo el derecho a saber que la sedación le roba la conciencia de vivir mientras tenga vida y de morir preparándose para la trascendencia.
Para el ateo con la muerte acaba todo, pero para el creyente la muerte ayudada por los sacramentos es un tránsito dulce a la transcendencia, con la posibilidad cierta del último arrepentimiento, que como hijo pródigo le devuelva la gracia que el pecado le arrebató, para disfrutar eternamente de la herencia prometida.
Sedar al moribundo sin informarle que está a punto de morir significa ocultar la realidad más importante de su vida, disimulando la verdad con una información sesgada (como en el caso de mi marido, al decirle que lo pretendido es quitarle la sensación de ahogo, sin darle a conocer el medio que se quiere usar (la sedación terminal) y el verdadero fin (una muerte inminente inconsciente).
En cierto modo esta información engañosa recuerda a la ideología del aborto, cuya ley lo define como «interrupción del embarazo», cuando la realidad es que «no lo interrumpe, lo finaliza» al poner fin a la vida del hijo engendrado. Informar al enfermo terminal de la sedación diciendo que es para acabar con la sensación de ahogo, por leve que sea, es menti. Porque: la sedación no sólo acaba con la sensación de ahogo, le resta la conciencia de vivir y le conduce a la muerte, pero se le niega la posibilidad de prepararse interiormente para afrontar el transito, haciendo como el avestruz, pero con consecuencias trascendentes.
Si lo que de verdad busca la praxis médica es ayudar al enfermo, deberían dejar a un lado sus ideologías, y presentar al enfermo y a la familia las dos opciones, para que puedan elegir en libertad: sedación o atención religiosa, sabiendo que hay muchas familias que el dolor del momento, olvidan la preparación religiosa que el moribundo precisa).
Para el enfermo cristiano los cuidados propios de la atención religiosa en la enfermedad son auxilios capaces de de curar la enfermedad y de aliviar el transito a la otra vida ayudado por las «medicinas del alma» en los momentos más importantes de la vida. Es el sacerdote, y no el médico, el encargado de facilitar esa ayuda religiosa que la sedación entorpece. También el enfermo ateo tiene derecho a saber que se muere para cambiar el testamento si lo desea, recibir con conciencia el cariño de la despedida de sus familiares y, en definitiva, también recibir las ayudas que el Señor envía a todos sus hijos al margen de creer o no en Él.
Reitero el motivo principal de mi carta, que es denunciar ante la sociedad que la sedación en los hospitales sea práctica habitual en los enfermos terminales como praxis habitual propuesta por los médicos y no a petición del paciente o sus familiares, ni en función de que el paciente sufra insoportablemente, sino por mero protocolo que por desgracia muchos familiares aceptan, aturdidos por el dolor del momento.
Informar a los pacientes de la opción de los cuidados religiosos no es cuestión de fe, es cuestión de justicia democrática y humana, sin imponer ideologías, dejando al enfermo o la familia decidir en libertad cómo orientar el tránsito según sus convicciones, sin ofrecer la sedación como única opción.
Gracias . Atentamente;



Fegapa

  • Administrator
  • Hero Member
  • *****
  • Mensajes: 590
    • diosoazar.com
Re:Eutanasia
« Respuesta #5 : julio 24, 2019, 03:36:20 pm »
Aquí hay varias preguntas:

A un enfermo que está a punto de morir :

1.- ¿ Lo sedan para morir ? Cómo dice la carta anterior o

2.- ¿ Lo sedan para mitigar el sufrimiento al morir ( suprimiendo la conciencia ) ?

3.- ¿ El sacramento  de la extremaunción y los auxilios espirituales que se dan a un moribundo, aplican o no, si está inconsciente o sedado ?

Mi opinión personal es que aplican tanto si está consciente, como si está inconsciente o sedado y si el moribundo considera que está preparado para morir, ( vivió una vida amando a Dios y al prójimo como a sí mismo ) y con su alma  en paz pide que lo seden, NO para morir, sino para mitigar su dolorosa agonía mientras muere, lo cual es diferente... es moralmente válido sedarlo .

Si el enfermo considera que aún no está preparado para morir y pide que no lo seden hasta que su alma, en paz con Dios y con su prójimo, reciba los sacramentos correspondientes a su estado, los médicos no deberán sedarlo, mientras no lo pida .
« Última Modificación: julio 24, 2019, 04:25:06 pm por Fegapa »

flozano

  • Consultores
  • Newbie
  • *
  • Mensajes: 3
  • nuevo usuario
Re:Eutanasia
« Respuesta #6 : julio 25, 2019, 01:39:46 pm »
Desde mi punto de vista, lo comentado por Fegapa es correcto,   NO para morir, sino para mitigar su dolorosa agonía mientras muere .

Un SEDANTE sin substancias que detengan el funcionamiento de los órganos básicos para vivir, es una asistencia para buen morir, (NO ES EUTANASIA).

Se define la eutanasia como el acto de provocar INTENCIONALMENTE la muerte de una persona que padece una enfermedad incurable para evitar que sufra. (CRIMEN).

Valga la comparación la eutanasia es lo que le aplican a los animales (perros, gatos, etc.), la pena de muerte por inyección letal es una eutanasia.


cefas

  • moderator
  • Sr. Member
  • *
  • Mensajes: 425
  • nuevo usuario
Re:Eutanasia
« Respuesta #7 : agosto 08, 2019, 10:22:37 am »
Cuando escucho agunas opiniones "progresistas", como se autodenominan, sobre lo que ellos denominan eutanasia, se observa en general que son gentes cuya máxima autoridad moral es su propia opinión, más o menos fundamentada según sus conveniencias, pero siempre evitando toda relación con una autoridad moral suprema, es decir, con Dios.  Serían más claros si empezaran declarando que no admiten otra autoridad que su opinión personal , considerándose dueños y señores de su vida y su muerte. De hecho, suelen referirse a la eutanasia como su derecho a elegir el momento y el modo de morir. Está claro que no tienen la menor intención de rendir cuentas de la administración que han hecho de sus vidas. No obstante, ¿cómo pueden considerarse dueños de sus vidas seres que no pueden garantizarse un solo día más y ni siquiera una hora o un solo segundo ?. Del mismo modo, las abortistas, que suelen alegar ser dueñas de su cuerpo, ¿  pueden asegurarnos que a medianoche de hoy mismo van a seguir respirando ?. Como vemos, son situaciones y opiniones aberrantes, que no resisten el análisis más simple. Por desgracia, muchos de ellos  no podrán leer estas consideraciones y, si lo hacen, tal vez procurarán pasarlas por alto... no sea que se vean obligados a cambiar de registro y aceptar obligaciones y normas morales.