Autor Tema: llueve sobre mojado  (Leído 28 veces)

benjamin

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llueve sobre mojado
« : Mayo 03, 2026, 08:48:05 am »
Llueve sobre mojado.

Usamos esta expresión para decir que los problemas rara vez vienen solos: cuando aparece uno, suelen llegar otros detrás. Pero conviene estar atentos, porque detrás de muchas dificultades también se esconde la acción del mal.

San Juan, apóstol y evangelista, nos recuerda que «el mundo entero está bajo el poder del maligno» (1 Jn 5,19). No para asustarnos, sino para que seamos conscientes de que existe un combate espiritual real. El mal busca aprovechar nuestras heridas, nuestras tristezas y nuestras fragilidades.

Si observamos la naturaleza, el mundo animal,  vemos que los depredadores se lanzan primero sobre las presas heridas. Lo hacen porque saben que son más vulnerables. De manera semejante, el enemigo de nuestras almas intenta intensificar sus ataques cuando estamos con graves problemas, cansados, confundidos o dolidos. Por eso, cuando decimos que “llueve sobre mojado”, no solo hablamos de problemas encadenados, sino también de la realidad de un combate espiritual que se hace más intenso cuando estamos heridos o vulnerables.

Muchas veces, cuando enfrentamos dificultades seguidas, pensamos que todo es una simple casualidad. Otros lo llaman mala suerte. Pero la fe nos enseña que, en medio de esas situaciones, también puede haber un combate espiritual que no siempre vemos con claridad.

Llover sobre mojado, es una estrategia de satanás. no una casualidad.

El enemigo suele atacar especialmente en nuestra vida afectiva y emocional. Lo hace cuando los problemas se acumulan, cuando nos sentimos desbordados y cuando, buscando apoyo en quienes queremos, no encontramos la respuesta que esperábamos. En esos momentos de vulnerabilidad, intenta sembrar división: en la familia, en las amistades, en el trabajo, en cualquier relación que sea fuente de bien.

   Nuestro Señor ya nos advirtió que el maligno es astuto. No se presenta de manera evidente; actúa en lo oculto, aprovechando nuestras heridas y cansancios. Por eso es tan importante estar atentos, no para vivir con miedo, sino para vivir con lucidez espiritual.

Sin embargo, no estamos solos. Allí donde el mal busca romper, Dios quiere sanar. Donde el enemigo quiere dividir, el Espíritu Santo quiere unir. Y donde sentimos que “llueve sobre mojado”, Cristo nos ofrece un refugio seguro y una fuerza que no depende de nuestras capacidades, sino de su amor fiel.




« Última Modificación: Mayo 03, 2026, 08:53:28 am por benjamin »