No todo se vale,
Para evitar desigualdades, la política internacional se rige por el Principio de Reciprocidad. Esto significa, sencillamente, que un país actúa con los demás de la misma manera en que estos actúan con él.
Por ejemplo, si una nación nos pide visado para poder visitarla, lo justo es que nuestro país les exija lo mismo. Así, mediante este principio, se asegura que cualquier medida adoptada por un Estado reciba una respuesta idéntica.
Este Principio de Reciprocidad es el principio que la mayoría de los seres humanos adoptan es su vida diaria.
Aparentemente esto seria lo mas adecuado, pero moralmente es todo lo contrario, ya que este Principio de Reciprocidad es en sí mismo el principio antiguo de << ojo por ojo y diente por diente>> Raíz de todo mal, de las guerras, de los conflictos sociales y familiares y personales.
Recientemente en España, la ciudad de Ceuta fue invadida por ciudadanos de marruecos. es una ciudad que tiene noventa mil habitantes y entraron en forma masiva alrededor de ochenta mil habitantes. Prácticamente casi todos son musulmanes y la gran mayoría profesa el islam, una doctrina que difiere profundamente de los valores occidentales.
Los musulmanes en general están en contra de la religión cristiana y aunque reconocen a Jesucristo como profeta, rechazan su divinidad y catalogan al cristianismo como un error., Esto explica por qué, en diversas naciones de mayoría musulmana, se persigue activamente a los cristianos y a otras religiones.
La gran mayoría de los musulmanes están en contra de la igualdad entre hombre y mujer, prácticamente critican todas las normas de convivencia de los países del primer mundo. pero si alguien dice algo en contra de los musulmanes entonces es homófobo. ¡!Que me lo expliquen! ¿quién es el homófobo?
Como decía Santa Teresa de Calcuta, la religión sin amor es fanatismo.
Ante el mal, Jesucristo nos enseña que no debemos callar ni ser cómplices; Cuando un soldado le pega una bofetada nuestro Señor lo reprende<< Jesús le respondió: Si he hablado mal, testifica en qué está el mal; y si bien, ¿por qué me golpeas, Juan 18, 22-23. le pide explicaciones. la pasividad no es una opción y el mal debe ser reprendido, pero siempre cuidando que nuestra respuesta no se convierta en venganza., es necesario confrontarlo con firmeza, pero sin devolver mal por mal.
Jesús nos enseña que ante una injusticia o ante alguien que nos hace daño, debemos reprenderlo, pero no odiarlo ni guardarle rencor.
Quien guarda rencor daña su salud y fácilmente puede tener relaciones conflictivas o, al menos, no plenas con las personas que lo rodean, ya que a menudo los demás sufren las consecuencias de nuestros rencores.
El cielo es un lugar de paz total; nadie puede entrar en él con odios o rencores, porque si no, no sería en absoluto un lugar lleno de amor y paz.
Si queremos ser felices, nos tenemos que deshacer por completo de nuestros odios y rencores, y amar al prójimo como a uno mismo.