Autor Tema: El gran depredador  (Leído 970 veces)

petrusdoa

  • Global Moderator
  • Sr. Member
  • *****
  • Mensajes: 369
  • nuevo usuario
El gran depredador
« : agosto 22, 2015, 12:19:13 pm »
En estos tiempos el ser humano es presentado a menudo como el gran depredador de la Madre Tierra, un ser casi artificial, cuyo número, tecnología y  hábitos amenazan a muchas especies y al propio equilibrio del sistema . Pero, ¿ es realmente tal depredador ?, y si lo es, ¿ es el único gran responsable ?.
Desde luego no somos únicos en esto de depredar, ya que la mayor parte de las especies participamos en la afición de devorarnos unos  a otros , y entre muchas y solo por apuntar hacia otro lado y desviar la atención hacia otros posibles candidatos , que haberlos haylos,  citaría, por ejemplo,  a algunos inocentes comedores de abejas y abejorros , como los llamados abejarucos por estos lares (Merops Apiaster ), esos bellos pájaros dedicados  en buena parte a devorarlas en sus ratos libres,  y aunque estudios serios afirman que su dieta no es en exclusiva de abejas ( Apis Melífera) , lo de APIaster no es muy tranquilizador ni para las abejas, tan fundamentales en nuestra alimentación,  ni para el resto de seres vivos dependientes de las plantas con flores...
Lo cierto , con la certeza relativa de cualquier opinión, es que nuestro gran grupo humano, con miles de millones de individuos consumiendo día a día parece en estos momentos el mayor y más serio peligro para el equilibrio biológico de la Tierra tal como la conocemos. He citado a los  abejarucos por poner un ejemplo de  depredador, posiblemente uno entre miles,  uno más, cuya acción puede reforzar las nuestras para romper la estabilidad del sistema biológico que nos nutre. Y es que nuestros actos, al reforzar los de ciertas especies o anular los de otras pueden estar contribuyendo, sin saberlo, a la salvación o a la perdición común . El asunto es tan complejo y tantos los factores asociados , que solo podemos, por desgracia o por suerte, atisbar algunas facetas del problema, sin saber, de hecho, cuál es la pieza clave que sostiene en pie el arco de la vida.