Y sí, somos bastante escépticos a la hora de publicar avances sanitarios que, a menudo, son más deseos que realidades. Hoy, el que presentamos parece sencillo y bien planteado, más que nada porque goza de la experiencia más que milenaria, millonaria, de algunas especies marinas conocidas...
Cuenta la tradición que hace mucho, mucho tiempo, en una ciudad china conocida, un puente sufrió problemas en un pilar que amenazaba su solidez. Y se cuenta que los ingenieros de ese tiempo recurrieron a repoblarlo con ostras para reforzarlo. Estas, al adherirse a las rocas y a la masa de los pilares, los reforzaron de tal modo que el problema quedó resuelto. Ahora, un traumatólogo chino, Lin Xiangfen, un día de vendaval, que atacaba muelles y diques sin compasión, descubrió de nuevo el potencial de esas ostras al resistirlo sin problemas, bien adheridas a su roca con su adhesivo nunca patentado. Al intuir su posible aplicación a los huesos humanos fracturados, descubrió un método y un adhesivo similar que podría, y así parece haberse demostrado, reparar, en solo unos minutos, todo tipo de huesos rotos, que ahora requieren meses para ser curados. Así, junto a su equipo, creó ese bioadhesivo, mucho menos invasivo que los clavos y placas metálicas que se suelen usar para tratar roturas. Quedamos a la espera de conocer este producto en nuestros países respectivos. No es la penicilina, pero a efectos prácticos, se le parece. Al fin y al cabo, ¿ quién no ha sufrido la rotura de algún huesecillo o hueso a lo largo de su vida ?