Autor Tema: El día a día de la astronomía  (Leído 8277 veces)

cefas

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Re:El día a día de la astronomía
« Respuesta #75 : mayo 03, 2020, 11:22:30 am »
¿ Alguien se acuerda de Oumuamua ?. Sí, de aquel pedrusco alargado que venía de ninguna parte, cruzó el sistema solar y se fue sin siquiera saludar ?. Pues Oumuamua ha tenido un digno sucesor, cuyo nombre quizás suene a algunos amigos aficionados a estos temas. Se trata de un cometa cuya órbita lo sitúa en la misma cofradía que el anterior, es decir, extrasolar.Tiene un nombre, como muchos de estos nombres, con aires extraños, habitualmente los apellidos de los descubridores, en este caso Borisov, en concreto 2I-Borisov. Lo especial de este cometa es que, aprovechando los medios técnicos actuales, se ha podido medir el caudal de agua que ha estado perdiendo durante su viaje cerca del sol. Parece ser que ha llegado a perder ( las cantidades difieren según las fuentes) decenas de litros de agua por segundo en su fase más próxima al sol. Por lo demás, ha sido un cometa similar en sus materiales a los que son habituales en los cometas de nuestro sistema. Si alguien pregunta por su tamaño, podemos decir que las estimaciones también han sido diversas , pero en el entorno de los cinco kilómetros de diámetro para el núcleo ( recordemos que casi todo lo que se ve de un cometa es  la nube o cola de polvo y agua que se desprende del núcleo, y esa cola puede ser mucho mayor que la propia Tierra). Buen viaje para Borisov. ¿ Qué les parece abordar un asteroide de estos, extrasolar, montar sobre él un buen observatorio y transmitir a la Tierra sus vistas a lo largo de miles de años ? Cuando nombren a alguno de ustedes director de la ESA o  de la NASA puede intentarlo...

deneb

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Re:El día a día de la astronomía
« Respuesta #76 : mayo 08, 2020, 12:28:08 pm »
Las enanas blancas son el remanente de las estrellas medianas como es el sol , que ya han pasado por la fase gigante roja y han perdido, en su fase final, gran parte de su masa, quedando reducidas a un núcleo caliente, muy denso y de tamaño planetario. No llegan a formar estrellas de neutrones, pero en el estadio de enana blanca pueden durar miles de millones de años, proporcionando a sus planetas, los que hayan quedado después de su explosión, nuevas oportunidades. Y ahora, en pleno apogeo de la búsqueda de lo que llaman vida extraterrestre,  resulta que los astrónomos y científicos han encontrado en estas estrella blancas una propiedad que las hace muy interesantes a la hora de investigar si sus planetas albergan vida. Como la enana es eso, enana, la zona habitable queda cerca de ella y el planeta candidato puede resultar de un tamaño visual cercano al de la propia estrella, de modo que su luz atravesará la atmósfera del planeta haciendo visible, en su espectro, con más facilidad, los trazos que denuncian la existencia de vida. Por una vez, ser pequeña resulta favorable a una estrella. Lo malo es que, antes de enanizarse, la estrella creció como gigante roja vaporizando, posiblemente, los planetas cercanos o al menos robándoles  toda su agua y dejando pocas opciones a la vida. Como otras veces, después de un momento de euforia, las condiciones necesarias para la vida se hacen presentes y suelen apagar muchas esperanzas. Pero es admirable la tenacidad con la que los científicos persiguen ese viejo sueño de encontrar algún otro mundo semejante a la tierra, y las técnicas que idean , una tras otra, como si les fuera en ello su propia vida.