¿ Recuerdan la OSIRIS, la nave de la NASA que recogió, por fin, material del asteroide Bennu , y luego comprobamos que recogió tanto que se estaba escapando del receptáculo y se temió que lo perdiera casi todo? Bien, pues parece que , por fin, han podido guardar las piedrecitas recogidas en el intento en el lugar previsto y la nave se dispone a volver... pero la cosa, dicha así, parece mucho más sencilla de lo que es en realidad. La nave está como a 18 minutos luz de la Tierra ( 18.5), de modo que una orden desde acá, "cerrar válvula 3 " tarda ese tiempo en llegar a la nave. Una vez cerrada, la señal de que lo está tarda otros 18 minutos en llegar a la Tierra .Van 37 minutos. Si queremos comprobarlo visualmente, hay que enviar otra señal para mover una cámara que se sitúe en la posición adecuada, comprobar que lo hace, etc etc. 18.5+18.5+18.5+...minutos. Todo eso lleva mucho tiempo, así que el proceso entero de guardar los materiales en la caja de seguridad para traerlos, de hecho les ha llevado a los expertos muchas horas de aburridas señales que tardan más de un cuarto de hora en llegar y otro cuarto de hora en volver. Imaginemos una conversación con un astronauta a esa distancia: "Hola Diego, aquí la estación de Haro",,, pasan 36 minutos... carraspea el altavoz,...: "Hola Haro, aquí Diego, ¿ Qué tal va todo?"; " Muy bien, danos lectura de la pantalla del depósito derecho"...+ 36 minutos..." marca 145 litros"...y así sucesivamente. Si han visto la película Interstellar podrán hacerse mejor a la idea. En fin, que los procesos los vemos comprimidos, como si todo se hiciera al ritmo que marcan las pantallas de nuestras TV, pero en realidad hay tras todo ello un trabajo lento, repetitivo, extenuante, que también deberíamos valorar. La guinda del pastel es que el comienzo del viaje de vuelta debe esperar a que pase el tren al que hay que subirse para volver a casa , y es que tanto la nave OSIRIS como la Tierra siguen su camino cada una por su lado y hay que buscar y aprovechar el momento en el que el viaje de vuelta sea lo más corto posible, so pena de no tener suficiente combustible. El tren de vuelta parece que pasa allá por marzo de 2021. Será el momento de encender motores, fijar rumbos y en dos añitos de nada, en casa. Si sobrevivimos al covid-19 , tal vez lo comentemos por aquí. Será si Dios quiere.