Autor Tema: Desde la butaca  (Leído 2904 veces)

petrusdoa

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Re:Desde la butaca
« Respuesta #15 : abril 15, 2018, 01:13:50 pm »
Esta tarde, desde mi butaca , veo la manifestación Pro Vida celebrada en Madrid, y admiro la valentía de quienes la defienden ante leyes injustas para muchos bebés, nuestra moral y nuestra ética.
Y después, en el PC, revisando la noticia en el diario ABC  y los comentarios que la gente añade, me topo con éste, que, en mi opinión, demuestra la falta de fundamentos filosóficos, científicos , éticos, no digamos religiosos, de algunos mortales de nuestro entorno. Un comentario dice: " Cualquiera de este mundo de lo unico dueño que es, es de su vida, cualquiera puede perder su vida cuando quiera, es decir si dentro de una persona hay una vida y por cualquier circunstancia esa persona quiere quitar esa vida que lleva dentro está en su derecho de hacerlo."
Y alguien le responde más o menos así:
" Nadie es dueño de su vida. ¿ Quiere una prueba ? esta misma noche puede usted morir sin que nadie le pregunte su opinión , por ejemplo,  de un infarto o un ictus. ¿ Es eso ser dueño de la propia vida ? Hemos recibido nuestra vida, pero de dueños, nada, no podemos  disponer de ella, y aún menos quitarla a los demás y aún menos a nuestros hijos. Seamos coherentes y razonables..."
Noventa y tres mil abortos al año en España garantizan un porvenir oscuro para esa nación, incapaz de acogerlos y educarlos o, al menos, darlos en adopción, pobrecillos.


deneb

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Re:Desde la butaca
« Respuesta #16 : agosto 02, 2018, 10:48:45 am »
Mi butaca también es un observatorio maravilloso. Me permite asistir, sin riesgo para la salud, a eventos mortíferos, como erupciones volcánicas, terremotos, hasta maremotos, eclipses lunares y otros eventos más o menos intimidatorios, Y uno de ellos, estos días de calores tórridos y viajes extenuantes entre estación y estación, entre aeropuerto y aeropuerto, está siendo la huelga de taxis españoles. Llega usted, maleta en ristre a su estación de tren favorita, en su ciudad portuaria favorita, y ya de entrada nota un cierto jaleillo humano donde otras veces solo hay un discreto hormigueo... Sus compañeros de viaje se apresuran a colocarse en la fila de taxis, pero es una fila extraña, llena de gente y vacía de taxis... ¡ oh, sí, decian que iba a haber huelga de taxistas !... me ahorraré algunos detalles, pero usted termina arrastrando sus maletas calle arriba o abajo una o dos horas en busca de un bus o un metro que, por lo menos, le acerque un poco a ese maravilloso hotel situado en las afueras, muy en las afueras, cerca de los pinos y el mar... Hasta aquí, todo normal, sería lo que uno espera de una huelga, no se trabaja, no se cobra, y no hay taxis. Pero no, Spain is diferent, la verdadera huelga se ha trasladado a la calle X , siempre una de las más concurridas, donde los huelguistas han decidido hacer acto de presencia huelguística para que usted pueda asociarse, se supone que voluntariamente, a sus pretensiones y demandas. Y le colapsan esa calle con sus tropecientos taxis en parada solemne, se colapsan otras diez en el entorno, y su bus, logrado tras hora y media de callejeo, se colapsa también. Y la huelga se transforma : ya no es un no trabajar de alguien, ahora es un "le incordio en todo lo que puedo" de alguien que parece pensar que es dueño y señor de la ciudad y puede hacer lo que en un día normal le llevaría derecho a la comisaría más próxima, por cortar el tráfico, impedir el derecho de los demás a moverse libremente y, si se tercia, hacerle perder su consulta médica, su dentista, su pequeña intervención ambulatoria , o su ingreso hospitalario en tiempo y forma, su entrevista de trabajo, su reunión de ventas o la entrega de una partida de congelados... maravillosos huelguistas españoles, a los que a menudo su derecho a la huelga lleva adjunto, como vistoso fleco, el derecho a hacer lo que les venga en gana. Y es que esa noche, para más inri, mientras usted jadea llegando, por fin, a su amado hotel de los diez días contados de vacaciones de los que ha perdido ya uno,  ve en la tele de la habitación cómo sus estimados huelguistas juegan sonrientes al parchís y escancian frescas cervezas de un par de neveras portátiles, acampados junto a unas tiendas de campaña, en los jardines de la calle X,  o discretamente sentados en corro entre dos taxis de la fila interminable que sigue ahí desde que usted la disfrutó hace muchas horas. Y empieza a barruntar lo que le puede esperar a la vuelta...
¡ Ah , y felices vacaciones a todos !.

cefas

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Re:Desde la butaca
« Respuesta #17 : septiembre 21, 2018, 02:12:09 pm »
Acacias 38 es una modesta serie ambientada en la España de inicios del siglo XX y que ha mantenido, a lo largo de los últimos años, cierto interés por sus valores costumbristas … hasta que le ha alcanzado la marea del relativismo y la política de género . La sociedad recatada y cristiana retratada en la serie ha visto aparecer de pronto ideas que los guionistas parecen haber descubierto de repente, sin duda aleccionados por los comités y comisiones de fomento que ya deambulan en el ente público de la TV. De pronto, la recatada criada declarará que si el amor existe ( entre dos féminas, se entiende), lo demás no importa, y los planteamientos matrimoniales de fidelidad y amor empiezan a diluirse en frases y declaraciones del mismo corte. El efecto final de estos mensajes casi subliminales es que el espectador poco avisado acabe viendo como naturales situaciones y conductas que, sin resistir la mínima crítica ética, son presentadas como símbolos de progreso y sin importancia. Amoralidad absoluta.

cefas

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Re:Desde la butaca
« Respuesta #18 : diciembre 28, 2018, 11:22:42 am »
Cuando cada año acaba, nos invade la tentación de convertirnos en aprendices de profeta y augurar , apoyados en los hechos de cada año que muere, lo que puede esperarse del siguiente. 2018 ha sido generoso en muchos campos del saber humano: astronomía;  miles de  candidatos a planetas, viajes espaciales , nuevos fenómenos cósmicos; en medicina, continuos avances en la lucha contra las enfermedades, mayor conocimiento  de los misterios más íntimos de la vida, incluidos intentos más o menos velados de clonación de humanos;  en comunicaciones, intensificación de la red que nos une cada vez más íntimamente con el resto de la humanidad y un largo etcétera que resulta difícil, por su diversidad, precisar. Sin embargo, lo que resulta más apasionante en todo este asunto es que casi nunca se acierta en el pronóstico del progreso humano. El progreso salta con apariencia aleatoria en direcciones completamente inesperadas. Valga un solo ejemplo: hace diez años nadie imaginó una humanidad que cruza los semáforos, come o se reúne con amigos en una postura común;  atentos a un móvil en su mano izquierda y el índice de la derecha tecleando furioso sobre un teclado virtual, intercambiando información con el resto del mundo. Por eso voy a hacer un pronóstico, tan disparatado que resulte imposible: durante 2019 se empezará a implantar un microchip de comunicaciones que hará innecesario el móvil a partir de 2020.   Y para el 2020 dejaremos que ese chip sea capaz de cosas como: leernos la novela  de turno , testear nuestra salud, conectarnos con el médico ( robot) asignado y recetarnos el remedio a nuestras dolencias.  Y pueden apostar a que , como ocurre siempre, estos pronósticos no se cumplirán. O sí.

cefas

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Re:Desde la butaca
« Respuesta #19 : enero 01, 2019, 03:46:05 am »
Desde un banco humilde en una ciudad mediana un día cualquiera . Finaliza el año 2018. Hace frío y niebla, un día de perros. También son días de compras, así que, cargado de bolsas, descanso un par de minutos en un banco callejero entre el mercado y mi  casa, observando el ajetreado entorno. Escena 1:  en mi misma acera, un hombre camina a buen paso, con su perro. El can, de porte mediano, lustroso ,  cabeza y cola erguidas, va unos metros por delante del dueño , tirando de la correa y , tras husmearme diligentemente,  sigue adelante dirigiendo la marcha. Este perro, como otros muchos de mi ciudad canina, ante la (solo presunta) falta de autoridad del dueño, actúa como guía y jefe de la manada, y pienso que, por ese mal camino tal vez hasta decida , ( uno es un poco mal pensado, lo reconozco ) , si le place a su autoridad de líder , poner en su sitio al pequeño y descarado cachorro humano recién llegado que le disputa el afecto de sus dueños y hasta sus derechos más elementales, incluidas la carne enlatada y la manta calefactada,  de las que siempre ha disfrutado y nunca compartido . Mientras se alejan, me pregunto si es el hombre el que pasea al perro o es el perro el que pasea al hombre. Escena 2: un hombre joven sale de una clínica veterinaria , servicios variados, scanner incluido, llevando en brazos a su perro, atraviesa la calzada ,  llega al coche y abre la puerta depositándolo cariñosamente en el asiento trasero. Arranca y se van. Escena 3: unos metros más allá, otro hombre joven atraviesa la calzada llevando en sus brazos a su pequeño hijo y al llegar al coche abre la puerta y lo deposita cariñosamente en su sillita del asiento trasero . Arranca y se van. Mentalmente, mientras arrastro de nuevo mis bolsas,  resumo la situación : perros 2, humanos 1. Y como confirmándolo,  cinco pasos adelante, mi zapato izquierdo me avisa: Socorro, jefe, he pisado algo sucio, muy sucio… y no es humano. Relatividad especial ( de las relaciones entre especies).

deneb

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Re:Desde la butaca
« Respuesta #20 : enero 14, 2019, 12:12:44 pm »
Hoy veo en TV, entre anuncios de jóvenes exultantes y ancianos felices, la espeluznante noticia del niño español de dos años que ha caído en un pozo de 25 cm de diámetro y más de cien metros de profundidad. Durante unas horas, se le oye llorar, y más tarde, iniciado el rescate, se constata que un derrumbe ha taponado la vía a los 70 m. La noticia me recuerda el caso de los mineros chilenos  atrapados en el fondo de su mina a miles de metros... pero el hecho de ser un niño añade a estas noticias un halo de ternura y un poso de protesta ¿ por qué a un niño ?. Pero en el fondo del pozo está el niño y tal vez la respuesta. ¿ Alguien hizo el pozo, tal vez sin permiso, lo acabó y lo abandonó, sin protegerlo supuestamente, con su tapa , su candado y su cerca ?. Si todo esto, preceptivo, se hubiera cumplido, el niño hubiera llegado al pozo, pero no hubiera caído en él y esta noche dormiría una vez más, caliente y feliz, en su cama, acunado por su madre. Pero va a pasarla, si vive aún, solo y helado, mojado y asustado, dolorido , en el fondo de algo que él aún no sabe que se llama pozo y que esta noche o mañana podrá ser su tumba. Pensemos en algún familiar nuestro de dos años y roguemos a Dios que salve o acoja en su seno a este pequeñín que todos a una querríamos rescatar.

petrusdoa

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Re:Desde la butaca
« Respuesta #21 : febrero 03, 2019, 11:18:37 am »
Dos noticias opuestas; la primera, positiva, la tenacidad del país ( España), logra, como ocurrió con los mineros chilenos hace unos años, sacar de la tierra por fin al niño caído al pozo de poco más de un palmo de diámetro y más de cien metros de profundidad aunque, como se temía, sin aire ni alimento, estaba muerto. Ahora empieza el calvario de jueces y juicios en busca de las responsabilidades por tal hecho.

La segunda, negativa, anuncia el declive moral e intelectual de quienes han permitido lo que sigue: una concejal de cierto ayuntamiento de ese mismo país, ha oficiado una boda entre dos perros. Estos días circula por las redes sociales un imagen del evento, concejal, policía local y asistentes, dando fe del enlace, con ambos implicados sentados en sus asientos ceremoniales, vestidos, es un decir, con ropas ad hoc, según el criterio de sus dueños. Sin embargo, en la foto se observa un detalle poco usual: dos colas peludas asomando por debajo de los ropajes. La estupidez alcanza cotas que solo se alcanzaron en los tiempos del imperio romano, y por aquel emperador de cuyo nombre no merece la pena acordarnos, que proclamó cónsul a su caballo Incitatus que, concidencias más o menos inoportunas, parece que procedía de España...

cefas

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Re:Desde la butaca
« Respuesta #22 : febrero 10, 2019, 04:44:55 am »
Me gustan la ciencia y la técnica, como a casi todos los humanos  que han llegado a conocerlas. Ayer, desde mi butaca, veía una de esas películas actualizadas, de argumentos idénticos y personajes parecidos, utilizando armas y artefactos que hace solo unos años parecían mágicos , pero que hoy día, cada vez más, ya se parecen a nuestros entes automatizados y casi pensantes, como los vehículos sin conductor, robots cirujanos, armas sofisticadas e incluso a  cosas tan cotidianas como ciertas butacas, o sofás, como quieran llamarlos, esos modernos artefactos capaces de detectar hasta si su usuario se encuentra cómodo o no , supongo que captando su incomodidad por sus movimientos involuntarios, modificando su propia geometría y su sistema adaptable… Resumiendo, todo ello apuntando a la difusión generalizada de la I.A., la  inteligencia artificial, ese penúltimo invento del intelecto humano, que empieza a abrirse paso en el reino de la tecnología digital. No hay aparato, mecanismo o sistema que se precie, y eso va incluido en el precio, que no presente entre sus acreditaciones llevar un sistema o como mínimo un chip de  I.A.
La I.A. pretende imitar lo que se supone que hace la inteligencia humana, capaz de utilizar axiomas, argumentos y demostraciones, intentos de prueba y error, etc,  para alcanzar la que se supone verdad o lo que se supone rendimiento máximo. Además de todo ello , y ahí radica su ventaja sobre el humano, se supone que la I.A. puede modificar su propio cerebro electrónico, su hardware  y  software para adaptarlo a las exigencias del problema y así mejorar su eficacia.
Como se ve, estamos creando un perfecto* remedo de la inteligencia humana, e incluso intentando mejorarla, puesto que el futuro humanoide o sistema dotado de IA podrá modificar la disposición de sus propios circuitos cerebrales o similares, hasta adaptarlos al máximo rendimiento. Y entre sus muchas aplicaciones y solo por poner un ejemplo, propio, eso sí, de un día de invierno triste y nublado, y al hilo de lo que mi película nocturna me muestra, se me ocurre un presunto futuro robot soldado IA dedicado a lo suyo, la guerra ( y ya debe circular alguno en pruebas ), que podrá cambiar su esquema, su sistema y sus armas hasta lograr la máxima eficacia matando enemigos. Y la máxima eficacia es posible que la traduzca como destrucción total. Y si el robot IA carece de ética, religión y sentimientos reales humanos, nadie puede garantizarnos compasiones o perdones… Y así, probablemente, se encontrará el humano , sin comerlo ni beberlo ni esperarlo, con el peor asteroide de la historia, El hombre endiosado habrá creado su propio destructor. Y Dios no necesitará movilizar potestad alguna ajena a la propia humanidad ,  ni cambiar un ápice de ninguna constante física pera convocarnos a todos a su presencia. La probabilidad de que las cosas ocurran así es, seguramente, mínima, pero, por una vez , Cefas el pesimista ha predominado sobre el neutral. Sin embargo, confiesa,  espera confiado que Dios  no se lo tome como una sugerencia . Al menos en mi película, al final ganaban los buenos ( como suelen) , y el ejército robot se volatilizaba en una nube naranja preciosa que dejaba paso a una visión reconfortante de bosques y jardines , lagos y montañas ...
* Me permito esta nota, porque tengo entendido que, en algunos o muchos  de estos sistemas,  de I.A. de cierta complejidad, los propios fabricantes dejan de saber cómo funciona realmente su interior y qué funciones o modificaciones se realizan en el proceso, lo que parece alarmar en cierta medida sobre nuestra posible incapacidad para controlar realmente todos los pasos de estos sistemas , que podrían hacerse casi autónomos.
« Última Modificación: febrero 10, 2019, 12:13:51 pm por cefas »

cefas

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Re:Desde la butaca
« Respuesta #23 : marzo 24, 2019, 03:32:51 am »
"José de Nazaret" era el título de una modesta película de corte religioso que pude, por fortuna, ver la otra noche en una modesta cadena de televisión en España, la Trece, de marcado carácter cristiano católico. Es un film no muy largo, de aspecto y diseño italiano, con escenarios y vestuarios que recuerdan vivamente a los que suelen representarse en los típicos belenes de nuestras tierras hispanas.
 Los actores principales, José y María, muy logrados. El protagonista huye de la imagen tradicional del José anciano para tomar la figura de un José maduro, vigoroso y humano, varón justo siempre dispuesto a cumplir las órdenes que, a menudo en sueños, recibe de Dios. Maravillosa la escena final, cuando en sus últimos momentos, con un Jesús adolescente presente, el guión nos presenta a San José descubriendo admirado en el hijo el esplendor de la divinidad del Hijo de Dios que le acoge. Iba en busca, esa noche, de alguna película de acción sencilla y entretenida. Me encontré con ésta y, a cambio, me ofreció buenos momentos de reflexión y, por qué no decirlo, de sencilla meditación y oración.