Autor Tema: Que es la Verdad ?  (Leído 3979 veces)

Jaume

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Que es la Verdad ?
« : Junio 06, 2018, 02:50:27 pm »
¿QUE ES LA VERDAD?
Esta es la pregunta que Pilatos le hace a Jesús.  Cuando Nuestro Señor le dice a Pilato: “Para esto yo he nacido y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la VERDAD”. Jn 18,37.
Jesús reiteradamente nos dice en los cuatro evangelios que el mal es el padre de la mentira. Y que Él es Camino VERDAD y Vida. Jn 14,6 
Ante esta pregunta, nos sale un sinfín de dudas, entre ellas, es lícito decir siempre la verdad aunque pueda destruir la vida de una persona?
Pondré un  ejemplo real.
 Hace pocos días un muy buen amigo mío se encontró a su cuñado con otra mujer, su hermana está completamente enamorada de su marido, llevan 24 años juntos, y tienen 3 hijos,  el más pequeño 7 años.  Y me vino a preguntar que debía hacer. Si le contaba a su hermana lo que había visto.
El era muy consciente de que si se lo decía a su hermana, rompería su matrimonio., ya que conociendo de toda la vida a su hermana, sabía perfectamente cómo iba a reaccionar. 
Por otra parte, el marido era un buen padre, y en todo lo demás, un buen marido, y decir la verdad obviamente no solo destruiría la mujer, sino también la vida de sus hijos, y uno todavía muy pequeño.   
Por otra parte, está la consigna directa de Dios. “Lo que Dios unió no lo separe el Hombre” Mc 10,9 –Mt 19,6
El,  lo primero que Hizo, fue hablar con su cuñado con el que casi rompe la amistad y este le suplico que no le dijera nada a su hermana porque rompería no solo su matrimonio sino a toda la familia.
Y se quería excusar diciendo que  ya había hablado con su cuñado y que él no era nadie para destruir un Matrimonio y  que lo que Dios unió no lo separe el Hombre.
Yo le respondí, No decir la verdad te hace cómplice.
Pero  les pedí  consejo a un Obispo muy  amigo mío y a un Moralista Dr. En teología y profesor de Moral en la facultad de teología y además es asesor de varios obispos. 
Todos y por unanimidad. Tenían el mismo criterio que yo, NO decir la Verdad te hará cómplice.   
Pero también todos y por unanimidad subrayaron que  la forma de decir la verdad,  podría  hacernos también motivo  directo de la Ruptura del Matrimonio.
Ante estas dos disyuntivas, o Cómplices de Adulterio o si no lo digo adecuadamente Motivo directo de ruptura de Matrimonio.  En los dos casos faltaría al Evangelio.
Y que es la Verdad?  Cómo y cuándo decirla ? Jesús nos dice que debemos de ser sencillos y prudentes. En la biblia hay 35 versículos sobre la prudencia.
La verdad es prudente?  O simplemente la verdad es verdad?
Continuara….
« Última Modificación: Junio 06, 2018, 02:54:42 pm por Fegapa »

Cygnus

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Re:Que es la Verdad ?
« Respuesta #1 : Junio 06, 2018, 04:40:38 pm »
Yo exploraría una tercera opción, pero primero creo que faltan datos para tomar una decisión sobre bases más firmes:

1.- ¿ La mujer con la que estaba es su amante o es una aventura ocasional ?
2.-  Si no es una aventura ocasional, ¿ cuánto tiempo llevan ?, ¿ tienen hijos ?
3.-  ¿ Está dispuesto a dejarla ?

Convencer al marido de que, si en verdad quiere a su mujer, primero debe reconocer su error, solucionarlo (dejar a la otra mujer ) y después el marido debe ser quien se lo diga a su esposa, pues si ella se entera por alguien externo, por más que busque el mejor modo de decírselo, el efecto en ella va a ser mucho peor ... Le va a perder totalmente la confianza, porque se lo ocultó y ni siquiera tuvo el valor de decirle de frente , me equivoqué, perdóname, no vuelve a ocurrir, dame otra oportunidad.

Si la mujer lo corre de la casa (pero en verdad lo quiere), va a ser mucho más fácil que tarde o temprano lo perdone y lo vuelva a aceptar, si ve en él un arrepentimiento genuino y sobre todo sabiendo que sus hijos pequeños lo necesitan cerca.

El que incurrió en el problema  tiene que afrontar su responsabilidad, si no es así significa que no está arrepentido y va a seguir engañando a su esposa.

En este caso hay que evaluar cuál es el daño menor y el mayor y actuar evitando el mayor.

Es mi opinión

cefas

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Re:Que es la Verdad ?
« Respuesta #2 : Junio 08, 2018, 02:33:27 am »
Hola Jaume. Sobre tu mensaje sobre la Verdad, me gustaría hacer algunos comentarios, tanto para dar mi opinión como para llegar a un consenso en todos sus puntos.
Como ocurre en casi todos los casos, empleamos palabras cuyo significado es variado, según el contexto...
RAE: Del lat. verĭtas, -ātis.
. f. Conformidad de las cosas con el concepto que de ellas forma la mente.
. f. Conformidad de lo que se dice con lo que se siente o se piensa.
. f. Juicio o proposición que no se puede negar racionalmente.
. f. realidad (‖ existencia real de algo).
Sin embargo, en tu mensaje usas la palabra con mayúscula, Verdad, lo que hace suponer que hacemos referencia a ese concepto en el ámbito moral y religioso. Y en ese ámbito, Jesús mismo afirma de Sí mismo " Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida " Juan 14-6
Comento esto porque , en el caso presentado, la obligación de denunciar al hermano infiel por respeto a la verdad o Verdad no la veo clara. Incluso en algunos códigos penales, como el español, los parientes próximos creo que quedan exentos de pena cuando ( CP454 ) encubren al culpable de algún delito ... a lo mejor por aquello del mal menor...
En el catolicismo, el secreto de confesión parece una extensión de esta no obligación de denunciar al culpable... aunque confieso no conocer detalles ni casos especiales... si los hubiera.
Jesús mismo, buen conocedor de los secretos humanos, no andaba contándoselos al personal...
Tampoco veo claro que se tenga obligación de denunciar al infiel comunicándolo al cónyuge, no lo he leído nunca o no lo recuerdo , pero este es un punto en el que puede existir información que desconozco. De todos modos, si existiera tal obligación, ni me imagino lo que podría ocurrir cuando los católicos se dispusieran en bloque a cumplirla...
Dicho lo cual, tampoco digo que se pueda mentir para ocultar la verdad, pero siempre se puede callar o contestar " no acostumbro a opinar sobre estos asuntos" o, aún más finamente, como el santo obispo  Atanasio de Alejandría, perseguido por el Nilo ( escribo de memoria) por la galera del gobernador que pregunta ¿ Has visto a Atanasio ?, y el interpelado contesta, con verdad, " Sí, va delante de vosotros, daos prisa ".
 A ver si me sacas de dudas, que suelo tener más que certezas. Un saludo.

Jaume

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Re:Que es la Verdad ?
« Respuesta #3 : Junio 13, 2018, 11:31:50 am »
LA verdad, guerra contra el mal.
En cesárea de Filipo,
Dios le da aquí a San Pedro las llaves del reino de los cielos, y le dice “las puertas del mal no podrán resistir, indicando que la Iglesia que aquí está fundando debe de luchar contra el mal, debe de ser una Iglesia de Salida, guerrera, combatiente del mal.
Mt.16,18Yo también te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.
La Iglesia de Cristo y los cristianos  derrotaran al mal.  Su puerta, su fortaleza debe de ser destruida. El mal debe de ser destruido, guerra del bien contra el mal.
Mateo10:34 No piensen que he venido a traer la paz sobre la tierra. No vine a traer la paz, sino la espada. La Guerra del Bien contra el Mal.


Y Mateo 10:35 Porque he venido a enfrentar al hijo con su padre, a la hija con su madre y a la nuera con su suegra; 10:36 y así, el hombre tendrá como enemigos a los de su propia casa. La Guerra del Bien contra el Mal.

Lucas 12.49
»Yo he venido a prender fuego en el mundo; y ¡cómo quisiera que ya estuviera ardiendo!
La guerra del Bien contra el mal.



Jesús nos dice que actuemos siempre en contra del mal y que nuestra indiferencia nos hace cómplices del mal.  LA Verdad ante todo.
El Profeta Ezequiel: 33,7-9
Nos dice:
Ezequiel 33:7-
7 »”A ti, pues, hijo de hombre, te he puesto por centinela de la casa de Israel: tú oirás la palabra de mi boca y los amonestarás de mi parte.8 Cuando yo diga al impío: ‘¡Impío, de cierto morirás!’, si tú no hablas para que se guarde el impío de su camino, el impío morirá por su pecado, pero yo demandaré su sangre de tu mano. 9 Pero si tú avisas al impío de su camino para que se aparte de él, y él no se aparta de su camino, él morirá por su pecado, pero tú libraste tu vida.”

Jesús  nos da luz a las palabras de Ezequiel.
Mt. 18,15
15 Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano.
16 Más si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra.
17 Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano.

Jesús, Subraya que no podemos ser indiferentes contra el mal, debemos ACTUAR y luchar contra el mal.

 El cristiano no puede ser pasivo, debe de ser activo en contra del mal. Tiene que  derribar las puertas del castillo del mal, como le dice a Pedro en Cesárea de Filipo, mensaje que  da al fundar su iglesia Mateo 16,18.
La guerra del Bien contra el mal.
Benedicto XVI: La intensidad celosa del Amor de Dios que anima su alianza con el hombre (Dt 4,24). Y es esta misma intensidad cegadora de amor la que se lee en la mirada de Jesús Resucitado: «sus ojos eran como una llama de fuego» (Ap 1,14a). La segunda es la capacidad imparable de vencer el mal como si fuera un «fuego devorador» (Dt 9,3). Así que incluso los pies de Jesús, en camino para afrontar y destruir el mal, tienen la incandescencia del «bronce bruñido» (Apoc. 1:15).
Frente al Mal, no podemos ser pasivos, hay que hacerle la guerra al mal , nuestra indiferencia nos hace cómplices. Y si nos crucifican como Cristo. Benditos seamos.


El papa Francisco nos habla constantemente de esto, Dios le dice a Caín Donde está tu hermano?  Y Caín Responde: acaso soy el custodio de mi hermano? A mi que me importa, que me importa los demás, sus problemas, su vida, esta actitud de no combatir el Mal, de no hacerle la guerra al mal, de no ir con la verdad ,  es la consecuencia de la Pobreza, de las Guerras. Papa Francisco Angelus, Roma .
En conclusión tenemos la obligación Moral, de reprender al adultero, y si no hace caso, decírselo a la persona afectada.   Moralmente no es valido el mal menor, el mal no se puede justificar, nunca se puede justificar. Ya será la Esposa y su amor a su conyuge quien romapa o no el matrimonio.   No el que dice la Verdad.


Fegapa

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Re:Que es la Verdad ?
« Respuesta #4 : Septiembre 17, 2018, 07:40:25 pm »
Les copio a continuación el siguiente mensaje del Papa Francisco sobre las "Fake news" y el periodismo de paz, a propósito de este tema : " ¿Qué es la verdad " ?

http://w2.vatican.va/content/francesco/es/messages/communications/documents/papa-francesco_20180124_messaggio-comunicazioni-sociali.html

< MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO
PARA LA 52 JORNADA MUNDIAL
DE LAS COMUNICACIONES SOCIALES

 
«La verdad os hará libres» (Jn 8, 32).
Fake news y periodismo de paz

 
Queridos hermanos y hermanas:

En el proyecto de Dios, la comunicación humana es una modalidad esencial para vivir la comunión. El ser humano, imagen y semejanza del Creador, es capaz de expresar y compartir la verdad, el bien, la belleza. Es capaz de contar su propia experiencia y describir el mundo, y de construir así la memoria y la comprensión de los acontecimientos.

Pero el hombre, si sigue su propio egoísmo orgulloso, puede también hacer un mal uso de la facultad de comunicar, como muestran desde el principio los episodios bíblicos de Caín y Abel, y de la Torre de Babel (cf. Gn 4,1-16; 11,1-9). La alteración de la verdad es el síntoma típico de tal distorsión, tanto en el plano individual como en el colectivo. Por el contrario, en la fidelidad a la lógica de Dios, la comunicación se convierte en lugar para expresar la propia responsabilidad en la búsqueda de la verdad y en la construcción del bien.

Hoy, en un contexto de comunicación cada vez más veloz e inmersos dentro de un sistema digital, asistimos al fenómeno de las noticias falsas, las llamadas «fake news». Dicho fenómeno nos llama a la reflexión; por eso he dedicado este mensaje al tema de la verdad, como ya hicieron en diversas ocasiones mis predecesores a partir de Pablo VI (cf. Mensaje de 1972: «Los instrumentos de comunicación social al servicio de la verdad»). Quisiera ofrecer de este modo una aportación al esfuerzo común para prevenir la difusión de las noticias falsas, y para redescubrir el valor de la profesión periodística y la responsabilidad personal de cada uno en la comunicación de la verdad.

1. ¿Qué hay de falso en las «noticias  falsas»?

«Fake news» es un término discutido y también objeto de debate. Generalmente alude a la desinformación difundida online o en los medios de comunicación tradicionales. Esta expresión se refiere, por tanto, a informaciones infundadas, basadas en datos inexistentes o distorsionados, que tienen como finalidad engañar o incluso manipular al lector para alcanzar determinados objetivos, influenciar las decisiones políticas u obtener ganancias económicas.

La eficacia de las fake news se debe, en primer lugar, a su naturaleza mimética, es decir, a su capacidad de aparecer como plausibles. En segundo lugar, estas noticias, falsas pero verosímiles, son capciosas, en el sentido de que son hábiles para capturar la atención de los destinatarios poniendo el acento en estereotipos y prejuicios extendidos dentro de un tejido social, y se apoyan en emociones fáciles de suscitar, como el ansia, el desprecio, la rabia y la frustración. Su difusión puede contar con el uso manipulador de las redes sociales y de las lógicas que garantizan su funcionamiento. De este modo, los contenidos, a pesar de carecer de fundamento, obtienen una visibilidad tal que incluso los desmentidos oficiales difícilmente consiguen contener los daños que producen.

La dificultad para desenmascarar y erradicar las fake news se debe asimismo al hecho de que las personas a menudo interactúan dentro de ambientes digitales homogéneos e impermeables a perspectivas y opiniones divergentes. El resultado de esta lógica de la desinformación es que, en lugar de realizar una sana comparación con otras fuentes de información, lo que podría poner en discusión positivamente los prejuicios y abrir un diálogo constructivo, se corre el riesgo de convertirse en actores involuntarios de la difusión de opiniones sectarias e infundadas. El drama de la desinformación es el desacreditar al otro, el presentarlo como enemigo, hasta llegar a la demonización que favorece los conflictos. Las noticias falsas revelan así la presencia de actitudes intolerantes e hipersensibles al mismo tiempo, con el único resultado de extender el peligro de la arrogancia y el odio. A esto conduce, en último análisis, la falsedad.

2. ¿Cómo podemos reconocerlas?

Ninguno de nosotros puede eximirse de la responsabilidad de hacer frente a estas falsedades. No es tarea fácil, porque la desinformación se basa frecuentemente en discursos heterogéneos, intencionadamente evasivos y sutilmente engañosos, y se sirve a veces de mecanismos refinados. Por eso son loables las iniciativas educativas que permiten aprender a leer y valorar el contexto comunicativo, y enseñan a no ser divulgadores inconscientes de la desinformación, sino activos en su desvelamiento. Son asimismo encomiables las iniciativas institucionales y jurídicas encaminadas a concretar normas que se opongan a este fenómeno, así como las que han puesto en marcha las compañías tecnológicas y de medios de comunicación, dirigidas a definir nuevos criterios para la verificación de las identidades personales que se esconden detrás de  millones de perfiles digitales.

Pero la prevención y la identificación de los mecanismos de la desinformación requieren también un discernimiento atento y profundo. En efecto, se ha de desenmascarar la que se podría definir como la «lógica de la serpiente», capaz de camuflarse en todas partes y morder. Se trata de la estrategia utilizada por la «serpiente astuta» de la que habla el Libro del Génesis, la cual, en los albores de la humanidad, fue la artífice de la primera fake news (cf. Gn 3,1-15), que llevó a las trágicas consecuencias del pecado, y que se concretizaron luego en el primer fratricidio (cf. Gn 4) y en otras innumerables formas de mal contra Dios, el prójimo, la sociedad y la creación.

La estrategia de este hábil «padre de la mentira» (Jn 8,44) es la mímesis, una insidiosa y peligrosa seducción que se abre camino en el corazón del hombre con argumentaciones falsas y atrayentes. En la narración del pecado original, el tentador, efectivamente, se acerca a la mujer fingiendo ser su amigo e interesarse por su bien, y comienza su discurso con una afirmación verdadera, pero sólo en parte:«¿Conque Dios os ha dicho que no comáis de ningún árbol del jardín?» (Gn 3,1). En realidad, lo que Dios había dicho a Adán no era que no comieran de ningún árbol, sino tan solo de un árbol: «Del árbol del conocimiento del bien y el mal no comerás» (Gn 2,17). La mujer, respondiendo, se lo explica a la serpiente, pero se deja atraer por su provocación:«Podemos comer los frutos de los árboles del jardín; pero del fruto del árbol que está en mitad del jardín nos ha dicho Dios: “No comáis de él ni lo toquéis, de lo contrario moriréis”» (Gn 3,2). Esta respuesta tiene un sabor legalista y pesimista: habiendo dado credibilidad al falsario y dejándose seducir por su versión de los hechos, la mujer se deja engañar. Por eso, enseguida presta atención cuando le asegura: «No, no moriréis» (v. 4). Luego, la deconstrucción del tentador asume una apariencia creíble: «Dios sabe que el día en que comáis de él, se os abrirán los ojos, y seréis como Dios en el conocimiento del bien y el mal» (v. 5). Finalmente, se llega a desacreditar la recomendación paternal de Dios, que estaba dirigida al bien, para seguir la seductora incitación del enemigo: «La mujer se dio cuenta de que el árbol era bueno de comer, atrayente a los ojos y deseable» (v. 6).  Este episodio bíblico revela por tanto un hecho esencial para nuestro razonamiento: ninguna desinformación es inocua; por el contrario, fiarse de lo que es falso produce consecuencias nefastas. Incluso una distorsión de la verdad aparentemente leve puede tener efectos peligrosos.

De lo que se trata, de hecho, es de nuestra codicia. Las fake news se convierten a menudo en virales, es decir, se difunden de modo veloz y difícilmente manejable, no a causa de la lógica de compartir que caracteriza a las redes sociales, sino más bien por la codicia insaciable que se enciende fácilmente en el ser humano.

Las mismas motivaciones económicas y oportunistas de la desinformación tienen su raíz en la sed de poder, de tener y de gozar que en último término nos hace víctimas de un engaño mucho más trágico que el de sus manifestaciones individuales: el del mal que se mueve de falsedad en falsedad para robarnos la libertad del corazón. He aquí porqué educar en la verdad significa educar para saber discernir, valorar y ponderar los deseos y las inclinaciones que se mueven dentro de nosotros, para no encontrarnos privados del bien «cayendo» en cada tentación.

3. «La verdad os hará libres» (Jn 8,32)

La continua contaminación a través de un lenguaje engañoso termina por ofuscar la interioridad de la persona. Dostoyevski escribió algo interesante en este  sentido: «Quien se miente a sí mismo y escucha sus propias mentiras, llega al punto de no poder distinguir la verdad, ni dentro de sí mismo ni en torno a sí, y de este modo comienza a perder el respeto a sí mismo y a los demás. Luego, como ya no estima a nadie, deja también de amar, y para distraer el tedio que produce la falta de cariño y ocuparse en algo, se entrega a las pasiones y a los placeres más bajos; y por culpa de sus vicios, se hace como una bestia. Y todo esto deriva del continuo mentir a los demás y a sí mismo» (Los hermanos Karamazov, II,2).

Entonces, ¿cómo defendernos? El antídoto más eficaz contra el virus de la falsedad es dejarse purificar por la verdad. En la visión cristiana, la verdad no es sólo una realidad conceptual que se refiere al juicio sobre las cosas, definiéndolas como verdaderas o falsas. La verdad no es solamente el sacar a la luz cosas oscuras, «desvelar la realidad», como lleva a pensar el antiguo término griego que la designa, aletheia (de a-lethès, «no escondido»). La verdad tiene que ver con la vida entera. En la Biblia tiene el significado de apoyo, solidez, confianza, como da a entender la raíz ‘aman, de la cual procede también el Amén litúrgico. La verdad es aquello sobre lo que uno se puede apoyar para no caer. En este sentido relacional, el único verdaderamente fiable y digno de confianza, sobre el que se puede contar siempre, es decir, «verdadero», es el Dios vivo. He aquí la afirmación de Jesús: «Yo soy la verdad» (Jn 14,6). El hombre, por tanto, descubre y redescubre la verdad cuando la experimenta en sí mismo como fidelidad y fiabilidad de quien lo ama. Sólo esto libera al hombre: «La verdad os hará libres» (Jn 8,32).

Liberación de la falsedad y búsqueda de la relación: he aquí los dos ingredientes que no pueden faltar para que nuestras palabras y nuestros gestos sean verdaderos, auténticos, dignos de confianza. Para discernir la verdad es preciso distinguir lo que favorece la comunión y promueve el bien, y lo que, por el contrario, tiende a aislar, dividir y contraponer. La verdad, por tanto, no se alcanza realmente cuando se impone como algo extrínseco e impersonal; en cambio, brota de relaciones libres entre las personas, en la escucha recíproca. Además, nunca se deja de buscar la verdad, porque siempre está al acecho la falsedad, también cuando se dicen cosas verdaderas. Una argumentación impecable puede apoyarse sobre hechos innegables, pero si se utiliza para herir a otro y desacreditarlo a los ojos de los demás, por más que parezca justa, no contiene en sí la verdad. Por sus frutos podemos distinguir la verdad de los enunciados: si suscitan polémica, fomentan divisiones, infunden resignación; o si, por el contrario, llevan a la reflexión consciente y madura, al diálogo constructivo, a una laboriosidad provechosa.

4. La paz es la verdadera noticia

El mejor antídoto contra las falsedades no son las estrategias, sino las personas, personas que, libres de la codicia, están dispuestas a escuchar, y permiten que la verdad emerja a través de la fatiga de un diálogo sincero; personas que, atraídas por el bien, se responsabilizan en el uso del lenguaje. Si el camino para evitar la expansión de la desinformación es la responsabilidad, quien tiene un compromiso especial es el que por su oficio tiene la responsabilidad de informar, es decir: el periodista, custodio de las noticias. Este, en el mundo contemporáneo, no realiza sólo un trabajo, sino una verdadera y propia misión. Tiene la tarea, en el frenesí de las noticias y en el torbellino de las primicias, de recordar que en el centro de la noticia no está la velocidad en darla y el impacto sobre las cifras de audiencia, sino las personas. Informar es formar, es involucrarse en la vida de las personas. Por eso la verificación de las fuentes y la custodia de la comunicación son verdaderos y propios procesos de desarrollo del bien que generan confianza y abren caminos de comunión y de paz.

Por lo tanto, deseo dirigir un llamamiento a promover un periodismo de paz, sin entender con esta expresión un periodismo «buenista» que niegue la existencia de problemas graves y asuma tonos empalagosos. Me refiero, por el contrario, a un periodismo sin fingimientos, hostil a las falsedades, a eslóganes efectistas y a declaraciones altisonantes; un periodismo hecho por personas para personas, y que se comprende como servicio a todos, especialmente a aquellos –y son la mayoría en el mundo– que no tienen voz; un periodismo que no queme las noticias, sino que se esfuerce en buscar las causas reales de los conflictos, para favorecer la comprensión de sus raíces y su superación a través de la puesta en marcha de procesos virtuosos; un periodismo empeñado en indicar soluciones alternativas a la escalada del clamor y de la violencia verbal.

Por eso, inspirándonos en una oración franciscana, podríamos dirigirnos a la Verdad en persona de la siguiente manera:

Señor, haznos instrumentos de tu paz.
Haznos reconocer el mal que se insinúa en una comunicación que no crea comunión.
Haznos capaces de quitar el veneno de nuestros juicios.
Ayúdanos a hablar de los otros como de hermanos y hermanas.
Tú eres fiel y digno de confianza; haz que nuestras palabras sean semillas de bien para el mundo:
donde hay ruido, haz que practiquemos la escucha;
donde hay confusión, haz que inspiremos armonía;
donde hay ambigüedad, haz que llevemos claridad;
donde hay exclusión, haz que llevemos el compartir;
donde hay sensacionalismo, haz que usemos la sobriedad;
donde hay superficialidad, haz que planteemos interrogantes verdaderos;
donde hay prejuicio, haz que suscitemos confianza;
donde hay agresividad, haz que llevemos respeto;
donde hay falsedad, haz que llevemos verdad.

Amén.>


Francisco
« Última Modificación: Septiembre 17, 2018, 08:22:00 pm por Fegapa »

petrusdoa

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Re:Que es la Verdad ?
« Respuesta #5 : Agosto 13, 2021, 12:21:47 pm »
El lenguaje es un ente vivo y cambiante, al que sigue la pista, con más o menos acierto, la real academia de turno, acotando significados  y aportando, se supone, claridades. Y verdad y sus derivados son palabras delicadas y demasiado utilizadas. A menudo confundimos la verdad con veracidad, lo mismo que veraz con verídico. Y nuestros diccionarios no aclaran del todos sus matices y alcances. Un profesor que tuve , siendo jovencito, me aclaró que veraz y verídico, ambos conceptos referidos a verdad , son ligeramente distintos. Veraz se refiere al que dice lo que él cree que es verdadero. Así, un viejecito vecino de mis padres, con el que solía charlar de vez en cuando, me afirmaba, muy serio, que la luna no había sido visitada por el hombre y que todo fueron montajes fraudulentos. La noticia podría ser verdadera o no, pero si el hombre la creía verdad, entonces , al contármelo, él era veraz. Pero siendo veraz, si el hombre pisó realmente la luna, no era verídico, porque verídico sería lo que es conforme a la verdad, a la realidad. Así, se puede ser verídico sin ser veraz, por ejemplo, cuando se dice algo cierto, verdadero, pensando que se está mintiendo. Lo que está claro es que la verdad, la acomodación de la palabra a los hechos o la realidad, es algo superior y ajeno a veces a la voluntad del que intenta expresarla.
En el idioma español, de España ( no conozco otros a fondo), se usa a veces una frase hecha que pretende remachar la certeza de lo que se afirma y es ésta: Te lo digo yo .Se usa a menudo cuando el que la dice quiere aportar su autoridad moral y su saber hacer a lo que afirma: El hombre pisó la Luna, te lo digo yo, sería una forma de aplicarla. Es una expresión ridícula generalmente, excepto en aquellos casos en los que el que la dice es una autoridad reconocida en el tema, por ejemplo un cardiólogo a su paciente o un científico a su amigo sin estudios, un argumento de autoridad. En cualquier caso, con veracidad o sin ella, con autoridad o sin ella, el asunto de reconocer y manifestar la verdad requiere siempre aplicación y estudio, Y deja , si se hace bien, un aroma o regusto de duda, como ese ligero amargor de algunas frutas que recuerda, siquiera sea de lejos, el amargor fuerte y violento del padrón en el que se injertó el árbol, como le ocurre al melocotón injertado sobre padrón de almendro amargo. Nota: aquí la palabra padrón se usa en el sentido de pie o parte inferior de un árbol sobre la que se injerta una rama compatible de algún otro árbol generalmente frutal. te lo digo yo...