Hola fegapa, Leyendo tu Respuesta R20, haces referencia al Gnosticismo. Pienso qué conviene ampliar, desde un punto de vista histórico lo referente a esta herejía en los inicios del Cristianismo. Por ello le referí al autor de unos Apuntes de la Iglesia - Primeros Siglos, pidiéndole autorización de poder usar lo que se menciona en estos Apuntes al respecto (a lo cual accedió):
"Actuación de la jerarquía eclesial ante la propagación de las primeras herejías:
¡Había tantos misterios que podían incitar a aberraciones especulativas!, por ejemplo, la persona misma de Cristo, el misterio de su Encarnación.. . Estaba también la cuestión de las relaciones con las creencias Judaicas, que se prestaban siempre a discusión. Y así, las herejías fueron tan antiguas como el mismo Cristianismo. San Pablo y San Juan ya habían tenido que enfrentarlas.
El historiador Daniel Rops, lo explica con claridad: ‘Lo propio de las herejías es agrandar elementos auténticos del dogma y de la tradición hasta el punto de falsearlos totalmente. Por ejemplo, en la Iglesia primitiva era muy difundida la idea de que Cristo no tardaría en regresar a la tierra para el Juicio Final’ (Papías fue uno de los que profesó esta idea, la cual, si se acepta más allá de ser una posibilidad, distorsiona la doctrina revelada) y, de manera similar, ‘otra concepción.. de la próxima Parusía, del retorno glorioso (de Cristo), se mezclaba también con la creencia en una constante manifestación del Espíritu Santo en ciertos cristianos favorecidos: algunos “iluminados” pretendieron ser ellos depositarios del don de profecía, muy reconocido en la primitiva Iglesia, y que, después, la Iglesia tuvo que luchar para erradicarlo.. . En el siglo II el frigio Montanus, “Montano”, -acompañado de dos mujeres “visionarias”, Maximila y Priscila (quienes abandonaron a sus maridos para seguirlo)- se había lanzado a una frenética campaña con “su” evangelización, en la que el mundo ya tocaba a su fin: El Paráclito, anunciado por Jesús, iba a aparecer en toda su gloria: lo que en el día de Pentecostés no hizo sino esbozarse, iba a tomar su sentido definitivo: “¡Gloria al Espíritu! ¡Gloria a Montano, su intérprete, lira vibrante bajo el arco de Dios!”.. En aquel Oriente en el que el misticismo se exaltaba con gusto, estas ideas tuvieron un éxito rápido; además, la austeridad a la que impulsaba no sorprendía en una región que había visto castrarse a los Gallas para poder entrar en los misterios frigios’ (estas conductas rigoristas fueron muy comunes en diferentes grupos gnósticos).
Docetismo: El Profesor en Teología de la Universidad de Tubinga a mediados del siglo XX, Karl Adam, nos lo indica en su libro El Cristo de la fe: ..(El Docetismo) ‘Fue la herejía más primitiva y sencilla, que negaba que Jesucristo tuviera una conciencia puramente humana. Todo lo humano en Jesús, según esta concepción docética, es solo apariencia. Su cuerpo es aparente. Su pasión fue aparente. Lo único real en Él es lo divino. Esta herejía (mezclada con otros conceptos gnósticos) fue ya desde comienzos del Cristianismo decididamente rechazada, ante todo por el "Verbum caro factum est" de San Juan, al principio de su Evangelio. Todos los símbolos de la fe recalcan el verdadero nacimiento de Jesús de la Virgen María y su verdadera pasión y muerte. La antigua soteriología eclesiástica, tal como (por ejemplo) la formuló San Pablo, supone la verdadera encarnación de Cristo y su verdadera muerte en la cruz.. .
El docetismo recibió su forma más avanzada por obra (del Gnóstico) Marción, que llegó a Roma, de Sínope, el año 138 y allí fue excomulgado. Marción, partiendo de su dualismo, rechazaba, por una parte, todo el Antiguo Testamento, como obra del Demiurgo malo; y por otra, para apoyar exegéticamente su docetismo, sólo admitía el evangelio de San Lucas -por él expurgado- y diez cartas de San Pablo -también expurgadas a fondo-. Cristo es para él la aparición del Dios bueno. Sólo tenía cuerpo aparente y, el año 15 de Tiberio (cuando San Juan Bautista Bautizó a Jesús, y Éste empezó su vida pública) apareció como hombre perfecto. Sólo este cuerpo aparente fue crucificado.. . Ireneo y Tertuliano, entre otros, rechazaron estas fantásticas imaginaciones.. .
La herejía docética se reduce a la manera de pensar helénica y, particularmente a la neoplatónica, que, por el pensamiento masivo se tornó todavía más grosera. Para Platón, el verdadero y propio ser, es el ser espiritual y, más profundamente el “logos” (el ser espiritual), en el que todas las formas ideales de las cosas, todas las esencias espirituales tienen su realidad. En último término, el ser verdadero es lo divino mismo, cuya copia y expresión es el logos. Por consiguiente, para Platón, todo lo perceptible por los sentidos, todo ser empírico, es solo de segunda categoría.. perece y cambia. Sólo lo espiritual no perece.. . Esta rígida distinción entre el ser divino-espiritual y el ser perceptible sensiblemente, se ahondó por influjo del oriente, en una oposición entre la materia y el espíritu.. . El pensamiento oriental es esencialmente dualista. Postula siempre una oposición hostil entre el cielo y la tierra, entre el espíritu y la materia, entre el alma y el cuerpo.. . Estas ideas duales se habían fundamentado y propagado anteriormente, primeramente, en la religión del “parsismo”. Cuando Alejandro Magno conquistó a Persia, este dualismo persa penetró en el pensamiento griego. Así nació el “helenismo”. En el neoplatonismo, estas ideas de que el fin de toda aspiración del espíritu y de toda educación consistía en desprenderse radicalmente de todo lo sensible, y.. en el éxtasis en imprimir en sí mismo lo puramente espiritual. Una corriente fuertemente antisensual, el llamado “encratismo,” se fue difundiendo en aquellos sectores que se sentían asqueados por los excesos de la desenfrenada sensualidad de la época. Cuando el cristianismo penetró en ellos, fue entendido encratísticamente, y docéticamente en su especulación. Ya los escritos de San Juan (1 Ioh1, 1; 4, 1; 2 Ioh 7) hubieron de habérselas con el docetismo. De ahí el cuidado del Evangelista en hacer resaltar que "el Verbo se hizo carne". Para este gnosticismo docético, pasaba por algo indigno el hombre’.
El gnosticismo en los siglos I y II (Nuevamente de Daniel Rops): Más sutil e insidiosa y, mucho más peligrosa fue esta herejía en ésta época. ‘Si el montanismo era una aberración del carácter, el gnosticismo fue una aberración de la inteligencia, el abuso de la especulación y de la investigación aplicadas a los misterios de Dios. Nada fácil de entender el nebuloso y caótico mundo extraño al que nos arrastra esta corriente herética. Para conocer sus notas fundamentales hay que distinguir en él dos elementos: por una parte, un método de pensamiento, que fue también una actitud espiritual (la gnosis); por otra parte, un sistema muy complejo, de explicación del mundo, de la vida y de Dios (el gnosticismo).
¿Qué fue la gnosis? La palabra, en griego, quiere decir conocimiento. ¿No era Dios el objeto primordial de todo conocimiento? Pues la gnosis era el esfuerzo por aprender lo divino, esfuerzo que se debía realizar con todo el poder de comprender, de imaginar. Era una tentativa para forzar los secretos inefables para obtener la salvación adhiriéndose a ellos (punto en el que la inteligencia alcanzaba el éxtasis, en el que la especulación se mezclaba íntimamente con la fe.. . La verdad última, la que nos salvaría para siempre, estaba más allá de una barrera invisible, más allá del mundo).
La gnosis, como actitud del espíritu, era anterior al Cristianismo. Había existido en la India, en Grecia, en Egipto, en Persia. La gnosis se presenta como una manera ideal de aprender lo divino, una manera esotérica transmitida desde épocas inmemoriales por una serie de iniciados. Podía aplicarse a todas las religiones, con la pretensión de dar a cada una un sentido más profundo (hoy en día correspondería perfectamente con el movimiento New Age). En tierra de Samaria una gnosis judía se había unido a un personaje (de quién ya hablamos en estos Apuntes), Simón, el mismo mago que quiso comprar el Don del Espíritu Santo, y fue duramente reprendido por San Pedro. Una tradición, algo confusa, referida por San Justino y Eusebio, pretende que San Pedro volvió a encontrar en Roma a Simón el Mago y tuvo que enfrentarse allí con él por segunda vez. Una gnosis Cristiana, perfectamente ortodoxa, era del todo concebible y, de hecho, existía desde los orígenes del Cristianismo. San Pablo había dicho que había una gnosis según Cristo, misterio de Dios; San Clemente de Roma y la Epístola llamada de Bernabé hablaron de “ese don de la gnosis que Dios implanta en el alma” que permite comprender mejor el sentido de las Escrituras. Pero también era grande la tentación de considerar a la Revelación como una especie de gracia misteriosa dada a los hombres por medio de la inteligencia.. .
Se evidenció el peligro cuando la gnosis empezó a proliferar como un cáncer espiritual, absorbiendo elementos venidos de todas partes, de la herejía doceta, del platonismo y del pitagorismo, del dualismo iraní, que pretendió moldear y rehacer los dogmas’.. . Esta vasta corriente religiosa (se pueden contar hasta 60 sectas gnósticas) penetró con fuerza en el Cristianismo con el auge de conversiones de personas instruidas, sobre todo al comienzo del siglo II, y desencadenó las herejías “del conocimiento”. El gnosticismo fue así un complejo de elementos Cristianos y de especulaciones heterogéneas’.. .
Principales grupos Gnósticos: ¿Cómo fue adentrándose el gnosticismo en el Cristianismo?: Ya en la carta a los Gálatas habla San Pablo de Gnósticos judaizantes y, más tarde, en sus cartas de la cautividad (Colosenses, Efesios) aparece la gnosis que se había desarrollado en las Iglesias; y, aún más claro el desarrollo de estas herejías aparece en sus cartas pastorales (1 Tim 1, 3-4; 1 Tim 6, 20). La Gnosis Cristiana pretendía poseer una revelación privada de los Apóstoles a unos pocos elegidos.
El historiador Domingo Ramos-Lísson explica que resulta difícil precisar las diferencias de contenido de éstos grupos: ‘por las variadas formas que adoptan, dentro del ambiente sincrético de los siglos I y II.. en el análisis del gnosticismo precristiano.. tengamos en cuenta influjos paganos filosóficos y religiosos, y también judíos que se presentan en el gnosticismo Cristiano.
Otra consideración es el carácter sectario que las distingue.. Se trata de grupos reducidos que se constituyen (cada grupo) en torno a una persona.. hecho que dificulta caracterizarlos.. . De todas formas, vamos a intentar señalar sus rasgos más significativos.. .
Así, destacamos una característica inicial común de las diferentes sectas gnósticas: presentarse como un intento para dar respuesta a los grandes interrogantes que se plantea el hombre sobre su identidad, su origen y su destino. También, un deseo generalizado de explicar la realidad del mal en el mundo, recurriendo a un dualismo, entroncado en la antigua religión iránica. La “gnosis” sería, pues, un saber de salvación para el hombre, que parte de un Dios absolutamente trascendente, que no tiene relación alguna con la creación. El mundo habría sido creado por un Demiurgo , que se apartó de Dios y que se identifica con el Dios del Antiguo Testamento. De ahí que el mundo creado sea malo por naturaleza. El hombre tiene un cuerpo material que le liga al mundo, de ahí que trate de liberarse de la materia y retornar al verdadero Dios. Pero todo esto sólo se puede conseguir gracias a un conocimiento reservado a los elegidos’.. .
(Daniel Rops agrega: ‘Obsesionaban al gnosticismo dos problemas: 1.- El de los orígenes de la materia y de la vida; obras visiblemente imperfectas de un Dios que debía ser perfecto y, 2.- El del mal en el hombre y en el mundo. Mientras que la ortodoxia Cristiana respondía: “El mundo fue creado por Dios perfecto, pero la falta del hombre introdujo en él el mal, ruptura esencial del orden divino”. A su vez, los gnósticos se lanzaban a más complejas explicaciones: Dios, único y perfecto, estaba absolutamente separado de los seres de la carne. Entre Él y ellos había unos seres intermedios, los eones, que emanaban de Aquel por vía de degradación; ellos, a su vez habían engendrado otros eones menos puros, quienes a su vez engendran a otros, y así sucesivamente. Unos esotéricos cálculos numéricos les permitían decir cuantas clases de eones había: su conjunto formaba el mundo completo, con sus trescientos sesenta y cinco grados, el pleroma. En medio de la serie, un eón cometió un pecado: intentó traspasar sus límites ontológicos e igualar a Dios; y arrojado del mundo espiritual, tuvo que vivir con su descendencia en el universo intermedio; y en su rebeldía creó el mundo material, obra mala, marcada por el pecado. Ciertos gnósticos llamaron a este eón prevaricador el Demiurgo’. Hasta aquí, éste paréntesis de Daniel Rops).
(Seguimos con Domingo Ramos-Lísson): ‘La lista de representantes del gnosticismo la encabezan: Simón el mago, Basílides que escribió un comentario a los Evangelios, y a Valentín que construyó un sistema muy complejo de mitología gnóstica.. .
Las primeras noticias sobre el gnosticismo aparecen en autores cristianos que combaten esta herejía.. . Algunos de estos escritos -como los de S. Justino- no han llegado hasta nosotros (sólo son mencionados por otros). En cambio otros son bien conocidos, como sucede con los de Ireneo (Adversus Haereses), Hipólito (Philosophumena), Epifanio de Salamina (Panarion) y Filasterio de Brescia (Liber de haeresibus).. .
Clemente de Alejandría recoge los Extractos de Teodato, y Orígenes, que reproduce algunos Fragmentos de Heracleón.. . Estas fuentes indirectas y fragmentarias se han ido enriqueciendo a lo largo del tiempo con la aparición de fuentes directas gnósticas, a partir del siglo XVIII, como los manuscritos de Pistis Sophia, Evangelio de María, Libro de los Secretos de Juan, Hechos de Pedro, etc..
Sin embargo, el gran acontecimiento del pasado siglo fue el descubrimiento en 1948 de la biblioteca copta de Nag-Hammadi en el Alto Egipto (a unos 100 km al norte de Luxor). La componen un total de 13 códices de papiro escritos en copto del siglo IV, en los que se recogen 52 obras gnósticas. De ellas las más relevantes son el Evangelio de la Verdad y el Evangelio Copto de Tomás, así como varias recensiones coptas del Libro de los Secretos de Juan o Apócrifo de Juan. Desde el descubrimiento hasta nuestros días se ha realizado una intensa labor de investigación.. que nos permiten conocer mucho mejor el pensamiento gnóstico.. allí están presentes escritos gnósticos, tanto Cristianos, como no Cristianos.. .
Marción.. . Nació en Sínope, en el Ponto, en la costa del mar Negro. De familia acomodada, su padre fue Obispo de la ciudad. Marción consiguió reunir una gran fortuna como armador de buques.. (y,) debido a los enfrentamientos con los defensores de la ortodoxia doctrinal su propio padre tuvo que expulsarlo de esta comunidad Cristiana. Hacia el año 138 viajó a Roma, siendo bien acogido por la comunidad Cristiana. Pero, en julio del año144 fue nuevamente expulsado (y, ratifica la excomunión el Papa Pio I) a causa de sus doctrinas poco ortodoxas. Ante esta medida su reacción fue crear su propia Iglesia, con una estructure similar a la Iglesia de Roma. La formación de esta Iglesia paralela le permitió tener un gran número de seguidores, como nos testifica S. Justino (Apología, 25, 6).. . Marción muere hacia el año 160. Lamentablemente se ha perdido para la posteridad su obra Antítesis.. . Su error más notorio arranca de un enfoque equivocado de la Biblia. Distingue entre el Dios del Antiguo Testamento, como Dios recto y punitivo, y el Dios bondadoso que predicó Jesucristo. En consecuencia, rechaza que sean idénticos.. (por ello) prescinde de todo el Antiguo Testamento, así como todos los pasajes del Nuevo que estén en relación con el Antiguo. Por tanto, su Biblia queda reducida al Evangelio de S. Lucas y a las Cartas de S. Pablo (esto último le lleva al célebre historiador anticatólico, A. Von Harnack, a sostener que Marción más que un verdadero gnóstico, es un reformador e instaurador del paulismo).. . La mezcla sincrética de ideas cristianas y paganas que llevó a cabo este autor es común a otros escritores gnósticos.. .
Entiende que el hombre y el mundo no fueron creados por un Dios bondadoso, sino por un Demiurgo, como sostenían otros partidarios de la gnosis.. De ahí que proclame un rigorismo moral de corte encratita, que repudia la procreación y el matrimonio. Tampoco admite que Cristo haya nacido realmente de María, pues -según él- había tomado sólo una apariencia de cuerpo (y, con ello estaría arruinando la redención del pecado de toda la humanidad.. la misma postura de los “docetas”).
Ireneo de Lyón (Adv. Haer., III, 3, 4), narra el encuentro que tuvo el Obispo Policarpo de Esmirna con Marción. Al ser preguntado por éste: “¿Me conoces?”, Policarpo respondió: “Sí, reconozco en ti al primogénito de Satanás”.
Montanismo: .. se conoce también como ”nueva profecía”, y de “herejía de los frigios”. Su fundador, Montano, nacido en Ardaban (Frigia), se declaró portavoz del Espíritu Santo. Pronto contó con la colaboración de dos “profetisas”, Priscila y Maximila (como ya mencionamos).. quienes anunciaban el inminente fin del mundo, que según Maximila tendría lugar poco después de su muerte. Como preparación para este evento inmediato prescribían una ascesis muy rigurosa: ayunos severos, el celibato, la continencia sexual, generosidad en las limosnas, animar al martirio, prohibición de huir de la persecución, etc.. esta rigurosidad inicial se fue mitigando con el paso del tiempo. También señalaban que la “Nueva Jerusalén” (Ap 21, 1-10) se asentaría en Pepuza o en Tymion (Frigia), y allí deberían dirigirse los creyentes para salir al encuentro de Cristo.. .
Algunos buenos cristianos, como los Mártires de Lyón, enviaron en 177 una carta a Roma a favor de los montanistas. Pero pronto se advirtió la peligrosidad de este movimiento que exaltaba una Iglesia carismática frente a La Iglesia Jerárquica y a la autoridad de la Sagrada Escritura. A finales del siglo II y principios del III fue condenado por varios sínodos.. . El fracaso de la profecía sobre el fin del mundo, tras la muerte de Maximila (a.179), supuso un progresivo descenso de adeptos’.. .".