Autor Tema: Eutanasia  (Leído 1862 veces)

cefas

  • moderator
  • Hero Member
  • *
  • Mensajes: 580
  • nuevo usuario
Re:Eutanasia
« Respuesta #15 : febrero 23, 2020, 12:04:49 pm »

Para echar un vistazo y refrescar ideas esenciales, a la vez que entender lo que traman los progres hispanos ...para aliviar, eso dicen,  nuestros últimos momentos y, de paso, poner en marcha su macabra concepción del mundo y su nulo respeto a la vida y a la dignidad del ser humano..
La Universidad Católica de Valencia ha editado un tríptico informativo, del que podemos ver un extracto en esta dirección:
https://es.zenit.org/articles/la-eutanasia-que-llega-a-espana-explicada-por-el...

petrusdoa

  • Global Moderator
  • Sr. Member
  • *****
  • Mensajes: 446
  • nuevo usuario
Re:Eutanasia
« Respuesta #16 : abril 13, 2020, 11:08:13 am »
Una eutanasia en segundo plano ?. En este artículo, D. Pedro Trevijano muestra un resumen de la situación de los ancianos, objetivo central del virus en la pandemia actual, y las carencias morales de la respuesta que dan los organismos oficiales de algunos países.
De Infocatolica.com
Los ancianos y el coronavirus
En su Encíclica «Evangelium vitae» San Juan Pablo II nos dice: «¿Cómo es posible todavía hablar de dignidad de toda persona humana, cuando se permite matar a la más débil e inocente? ¿En nombre de qué justicia se realiza la más injusta de las discriminaciones entre las personas, declarando a algunas dignas de ser defendidas, mientras a otras se niega esta dignidad?»
Pedro Trevijano Etcheverria – 10/04/20 6:09 PM
Se dice en la sabiduría popular que para medir el grado de civilización de un pueblo basta ver el modo en que trata a los ancianos. «Es preciso convencernos de que es propio de una civilización plenamente humana respetar y amar a los ancianos» (San Juan Pablo II, Carta a los ancianos, nº 12); «A medida que se prolonga la media de vida y crece el número de los ancianos, será cada vez más urgente promover esta cultura de una ancianidad acogida y valorada, no relegada al margen» (ibid. nº 14) En el Antiguo Testamento numerosos textos nos indican la gran valoración y respeto que se tenía por su prudencia, experiencia y sabiduría, a la ancianidad. Dt 5,16 dice categóricamente: «Honra a tu padre y a tu madre, como te ha ordenado Yahvé, para que se prolonguen tus días y te vaya bien sobre la tierra que Yahvé, tu Dios, va a darte».
«El cuarto mandamiento recuerda a los hijos mayores de edad sus responsabilidades para con los padres. En la medida en que ellos pueden, deben prestarles ayuda material y moral en los años de vejez y durante sus enfermedades, y en momentos de soledad y abatimiento. Jesús recuerda este deber de gratitud (cf. Mc 7,10-12)» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2218).
¿Pero sucede esto así o se considera en nuestra Sociedad que el anciano es una vida sin valor? Estos días una amiga me pasó una charla dada en un hospital de Madrid, sobre los deberes éticos ante el coronavirus. En la charla la médico que la daba distinguía entre el sistema anglosajón, con una ética liberal, en la que predomina la libertad del individuo, el principio de no maleficencia, la autonomía, el consentimiento informado. Hay también la ética judeocristiana, basada en el principio de beneficencia, en el que se destinan los recursos a quien más lo necesitan y por último está la ética utilitarista, propia de las catástrofes, en el que los recursos se destinan no al que más lo necesita, sino a aquél con quien más podemos conseguir, descartando ante todo a los ancianos, negándose ya, en el momento actual, según ella, hoy en Madrid, tratamiento a los ancianos de residencias.
Soy persona de 82 años y capellán de una Residencia de enfermos de Alzheimer, en la que afortunadamente todavía no hay personas contagiadas. A mí me enseñaron que el ser humano es una criatura de Dios y por tanto con una dignidad intrínseca. Somos además por el Bautismo hijos de Dios y, por tanto, me duele terriblemente ver como para tanta gente los ancianos son simplemente un estorbo, cuando en tantas ocasiones por su experiencia y sabiduría nos enseñan a captar mejor los verdaderos valores humanos. Me pareció terrible una frase pronunciada por el ministro de Sanidad el 20 de Febrero cuando se discutía sobre la próxima Ley de Eutanasia y se mostró favorable a que la nueva ley incluya bajo su paraguas a pacientes en fase de deterioro cognitivo leve o de demencia leve, y es que para muchos matar a un ser humano, como pueden ser los niños antes de nacer y los ancianos, ya no es por supuesto un pecado y ni siquiera un delito, sino un derecho.
En su Encíclica «Evangelium vitae» San Juan Pablo II nos dice: «¿Cómo es posible todavía hablar de dignidad de toda persona humana, cuando se permite matar a la más débil e inocente? ¿En nombre de qué justicia se realiza la más injusta de las discriminaciones entre las personas, declarando a algunas dignas de ser defendidas, mientras a otras se niega esta dignidad?» (nº 20). Y aunque muchos digan que no creen en el pecado, recordemos la frase de Jesús: «En verdad, en verdad os digo: todo el que comete pecado es un esclavo» (Jn 8,34).
El corona virus es ciertamente una desgracia terrible. Pero el confinamiento forzoso en el que nos encontramos puede tener un aspecto positivo: nos da tiempo, tiempo para pensar, reflexionar y, ¿por qué no? rezar. Espero que muchos lo consideren así y se encuentren con Dios. Rezo para que así sea.
Pedro Trevijano

cefas

  • moderator
  • Hero Member
  • *
  • Mensajes: 580
  • nuevo usuario
Re:Eutanasia
« Respuesta #17 : junio 26, 2020, 10:08:43 am »
Siguiendo con la idea de publicar en este foro las últimas informaciones sobre este tema, recomendamos la visita a la página Religionenlibertad.com para conocer, leer o descargar el libro Reflexiones sobre la eutanasia, no demasiado extenso, 50 páginas, del que es autor nuestro conocido colaborador D. Pedro Trevijano. Es un excelente análisis y resumen  de las principales cuestiones involucradas en este tema que, pese a todas las intervenciones en contra, amenaza con implantarse en varios países. De hecho, durante la actual pandemia, se han producido en España, presuntamente por ahora, una serie de actuaciones si no idénticas, sí con resultados similares, a una operación general de eutanasia. Me refiero a la negación de hospitalización para ancianos residentes en Residencias de ancianos, a los que se dejaba morir sin haberlos acogido en hospitales donde pudieron recibir tratamientos más precisos y con mejores medios materiales y técnicos. Una operación saldada con casi diecinueve mil muertos tiene una importancia numérica que puede ser decisiva a la hora de calificarla penalmente. Todos, desde jóvenes a ancianos, deberían pensar al menos que, de ser aprobada, una ley de este tipo les afectará  sin remedio, en su momento. Y tal vez, entonces, cualquier enfermero de aspecto inocente no les ayudará a morir, sino que simplemente les matará legalmente. Algo parecido en los resultados, aunque mucho más horrible en la forma,  hacían los, llamémosles médicos, nazis en los campos de exterminio. ¿ Es ese el futuro que vamos a dejar a nuestros hijos ?

petrusdoa

  • Global Moderator
  • Sr. Member
  • *****
  • Mensajes: 446
  • nuevo usuario
Re:Eutanasia
« Respuesta #18 : julio 12, 2021, 10:36:42 am »
El día 24 de marzo fue publicada en España la Ley de eutanasia que, con carácter de ley orgánica, entró en vigor en el país tres meses más tarde. En su preámbulo se la intenta justificar, a mi modo de ver,  con razonamientos insustanciales y motivaciones vanas, que no afectan a la raíz del problema, que es la naturaleza profunda de la vida humana y, aún para los no creyentes, su dignidad trascendente. He aquí algunos de sus párrafos iniciales:
“ La presente Ley pretende dar una respuesta jurídica, sistemática, equilibrada y garantista, a una demanda sostenida de la sociedad actual como es la eutanasia. La eutanasia significa etimológicamente «buena muerte» y se puede definir como el acto deliberado de dar fin a la vida de una persona, producido por voluntad expresa de la propia persona y con el objeto de evitar un sufrimiento.
 En nuestras doctrinas bioética y penalista existe hoy un amplio acuerdo en limitar el empleo del término «eutanasia» a aquella que se produce de manera activa y directa, de manera que las actuaciones por omisión que se designaban como eutanasia pasiva (no adopción de tratamientos tendentes a prolongar la vida y la interrupción de los ya instaurados conforme a la lex artis), o las que pudieran considerarse como eutanasia activa indirecta (utilización de fármacos o medios terapéuticos que alivian el sufrimiento físico o psíquico aunque aceleren la muerte del paciente –cuidados paliativos–) se han excluido del concepto bioético y jurídico-penal de eutanasia.
El debate sobre la eutanasia, tanto desde el punto de vista de la bioética como del Derecho, se ha abierto paso en nuestro país y en los países de nuestro entorno durante las últimas décadas, no solo en los ámbitos académicos sino también en la sociedad, debate que se aviva periódicamente a raíz de casos personales que conmueven a la opinión pública. ”   Fin de cita.
Esta declaración inicial, presuntamente justificativa, parte de unas cuantas imprecisiones cuando no falsedades , que querría comentar brevemente:
1.- La demanda social. En términos estadísticos creo que es puramente mediática y exagerada por los medios en los pocos casos habidos de muerte solicitada, muy explotados en los medios gubernativos. Tal demanda es, con toda seguridad, estadísticamente inexistente en la sociedad y aún podría constatarse mediante una encuesta bien realizada. Es muy posible que los verdaderos motivos sean puramente políticos, ideológicos y anticristianos, y probablemente los únicos a los que atienden las mentes legisladoras, ya que otras consideraciones filosófico, éticas, morales y religiosas, que serían de esperar en leyes de este alcance, brillan por su ausencia.
2.- Se puede definir y limitar el empleo de la palabra Eutanasia. No, no se puede definir lo que ya está definido, a menos que un parlamento se considere habilitado para redefinir el significado de las palabras a su arbitrio.
3.- Limita el alcance de la palabra “Eutanasia” a la muerte producida activamente, a petición activa del paciente ( ¿con sus excepciones ?). Parece que la “buena muerte” , la eu-muerte pasará  a ser solamente la que se aplique al paciente en los términos de esta ley, de modo que tenga que  elegir entre “buena muerte aplicada”  y  “muerte ordinaria”, como si no existiera la buena muerte con asistencia de cuidados paliativos. Claro que todos entendemos que está claro que los cuidados paliativos son caros en medios y personal, mientras que una buena eutanasia definida como se la define aquí no cargará las cuentas públicas más allá de unas decenas de euros, descongestionará las UCIS,  liberará cargas de pensiones y tratamientos  y terminará con obligaciones familiares enojosas de los parientes que las consideren insufribles.
4.- Reúne en un mismo limbo legal a la eutanasia activa con la pasiva, o sea el homicidio o asesinato legal o suicidio asistido ( aún no se le ha encontrado el nombre definitivo) con muerte con cuidados paliativos. La motivación, por lo que hemos visto, es ausente, superficial y  retorcida : ¿ una imaginada demanda social insistente, incontrolable, furiosa, irreprimible y ciega y un supuesto “ejemplo” que no pueden ignorar, el de ciertos países luz del occidente cristiano europeo ?.
Lo que no queda muy claro es si el Estado va a asumir por igual los gastos de la muerte producida en los términos de esta ley (muerte, habrá que suponer, por sustancia letal) y los gastos  producidos en el caso de muerte ordinaria, natural, con cuidados paliativos que podamos llamar ordinarios. Podríamos hablar también del temor o la sospecha de que esta ley induzca al paciente poco informado a acogerse a ella para evitar a su familia gastos extraordinarios, temor que  nacería del artículo 
“Artículo 13. Garantía del acceso a la prestación de ayuda para morir.
1.   La prestación de ayuda para morir estará incluida en la cartera común de servicios del Sistema Nacional de Salud y será de financiación pública.”
¿ Podemos suponer que los cuidados paliativos normales también seguirán incluidos en esa cartera común, al menos como se aplican hasta ahora ?
Para que no todo sea negativo, al menos se admite la objeción de conciencia:
“Artículo 16. Objeción de conciencia de los profesionales sanitarios.
1.   Los profesionales sanitarios directamente implicados en la prestación de ayuda para morir podrán ejercer su derecho a la objeción de conciencia.”

Los ciudadanos sensatos y con ellos en bloque los cristiano católicos debemos elaborar rápida y concienzudamente nuestros testamentos vitales, en el modo y manera que nos indicarán en nuestras parroquias, con el fin de que , en casa, en el hospital, en su momento, ningún médico irresponsable pueda aplicarnos su “Eutanasia” atea , obligado como quedará a respetar nuestra voluntad. No lo dejemos para mucho más tarde. Nadie nos asegura que mañana mismo no nos vaya a ocurrir algún percance. E informemos a nuestros familiares y amigos.
Todo esto, en España: los demás, si aún no les ha ocurrido, están a tiempo de impedirlo. Este tipo de mal llamada eutanasia parece tan contagiosa como el coronavirus …  Y rezaremos para que Dios reparta lucidez a los legisladores de vuestros países. En éste, pocos legisladores se atreven a votar en contra de tantas leyes injustas … veremos cómo explican su voto el día del juicio. Y conste que también rezamos por ellos.

petrusdoa

  • Global Moderator
  • Sr. Member
  • *****
  • Mensajes: 446
  • nuevo usuario
Re:Eutanasia
« Respuesta #19 : julio 14, 2021, 10:01:33 am »
Existen ya en diversos ámbitos católicos modelos del llamado  Testamento vital, documento que expresa nuestra voluntad de ser tratados médicamente de acuerdo con nuestras creencias y valores cristianos, y que,  debidamente formalizado y registrado por las autoridades sanitarias, obligarán al personal sanitario a respetar nuestra voluntad de que no se nos aplique la eutanasia activa que propugna esta Ley. Se adjunta un modelo, que es solo un posible ejemplo o guía: La Conferencia Episcopal Española ( ver en la web) ha editado el suyo, al cual se parece el que publicamos aquí, y otras diócesis españoles están también en ello. Sigue  ejemplar.

                                                          TESTAMENTO VITAL
                  DECLARACIÓN DE INSTRUCCIONES PREVIAS Y VOLUNTADES ANTICIPADAS

A mi familia, al personal sanitario, a mi párroco o al capellán católico:  Si me llega el momento en que no pueda expresar mi voluntad acerca de los tratamientos médicos que se me vayan a aplicar, deseo y pido que esta Declaración sea considerada como expresión formal de mi voluntad, asumida de forma consciente, responsable y libre, y que sea respetada como documento de instrucciones previas, testamento vital, voluntades anticipadas o documento equivalente legalmente reconocido. Considero que la vida en este mundo es un don y una bendición de Dios, pero no es el valor supremo absoluto. Sé que la muerte es inevitable y pone fin a mi existencia terrena, pero desde la fe creo que me abre el camino a la vida que no se acaba, junto a Dios.
Por ello, yo, el que suscribe   ................................ ................................... ...................................... , de sexo……………, nacido en………………..............……… con fecha …......………………., con DNI o pasaporte nº………………............………………. y tarjeta sanitaria o código de identificación personal
nº ………………………..……… , de nacionalidad …………..…...................…….., con domicilio en …………................................…………........……........................................ (ciudad, calle, número) y
con número de teléfono ………………......……,

MANIFIESTO Que tengo la capacidad legal necesaria y suficiente para tomar decisiones libremente, actúo de manera libre en este acto concreto y no he sido incapacitado/a legalmente para otorgar el mismo:

PIDO que, si llegara a padecer una enfermedad grave e incurable o a sufrir un padecimiento grave, crónico e imposibilitante o cualquier otra situación crítica irrecuperable, se me administren los cuidados básicos y los tratamientos adecuados para paliar el dolor y el sufrimiento, no se me mantenga en vida por medio de tratamientos desproporcionados o extraordinarios, que no se me aplique la eutanasia activa, ni  que se me prolongue abusiva e irracionalmente mi proceso de muerte; que no se me aplique la prestación de ayuda a morir en ninguna de sus formas, incluido el “suicidio médicamente asistido”,
Pido igualmente ayuda para asumir cristiana y humanamente mi propia muerte. Deseo poder prepararme para este acontecimiento final de mi existencia en paz, con la compañía de mis seres queridos, y para ello solicito la presencia de un sacerdote católico y que se me administren los sacramentos pertinentes. 

SUSCRIBO esta Declaración después de una madura reflexión. Y pido que los que tengáis que cuidarme respetéis mi voluntad.
Designo para velar por el cumplimiento de esta voluntad, cuando yo mismo no pueda hacerlo, a…………………………................................................…..., DNI ….............……., domicilio en …………………...........................................…. y teléfono …............…… y designo como sustituto de este representante legal para el caso de que éste no pueda o quiera ejercer esta representación  a  ……......................................................................................, DNI ….........…....…., domicilio en …………………........................................................…. y teléfono ……..............……..   Faculto a estas mismas personas para que, en este supuesto, puedan tomar en mi nombre, las decisiones pertinentes.  En caso de estar embarazada, pido que se respete la vida de mi hijo.  Soy consciente de que os pido una grave y difícil responsabilidad. Precisamente para compartirla con vosotros y para atenuaros cualquier posible sentimiento de culpa o de duda, he redactado y firmo esta declaración.
Firma:
                                       
Fecha:                              DNI:


Testigo
Domicilio y tfno.
Firma
DNI

Testigo
Domicilio y tfno.
Firma
DNI

Testigo
Domicilio y tfno.
Firma
DNI

Aceptación del representante designado para velar por la voluntad del Otorgante.
Testigo
Domicilio y tfno.
Firma
DNI

Aceptación del sustituto del representante designado para velar por la voluntad del Otorgante.
Testigo
Domicilio y tfno.
Firma
DNI
   
« Última Modificación: julio 14, 2021, 10:11:16 am por petrusdoa »

cefas

  • moderator
  • Hero Member
  • *
  • Mensajes: 580
  • nuevo usuario
Re:Eutanasia
« Respuesta #20 : julio 21, 2021, 12:21:09 pm »
De ABC.es de hoy, 21 de julio. Por fin , un colegio profesional médico parece posicionarse en serio contra otra ley elaborada por aficionados a legislar sobre asuntos en los que apenas sabrían opinar. Y con los cerebros que gobiernan este país, cualquier día legislan sobre : Modificaciones cuantitativas en las constantes físicas fundamentales y sus aplicaciones en el desarrollo de la pandemia.

 El artículo de referencia comienza así: "A pocos días de cumplirse el primer mes de la entrada en vigor de la prestación de ayuda a morir, el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (Cgcom) ha presentado este miércoles la Guía de sedación paliativa. Su objetivo es que toda la profesión médica conozca esta herramienta, que permite aliviar el sufrimiento de los enfermos en fase terminal o en casos de sufrimiento existencial refractario sin ningún tipo de dilema ético o moral.
El protocolo, elaborado conjuntamente por la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (Secpal) y el Observatorio de Atención Médica al Final de la Vida del Cgcom, recuerda que la sedación paliativa dismimuye la consciencia de los enfermos para aliviar el dolor, no para causarle la muerte. «Se trata de una herramienta bien diferente a la eutanasia si bien la raya que separa ambas cosas es fina, también es muy definida», explicó el doctor Marcos Gómez Sancho, coordinador del texto y experto en la materia los enfermos.

Debemos alegrarnos de que se abra un proceso de información técnica desarrollado por verdaderos expertos de la medicina , que aclare las dudas y supere las omisiones sufridas en el proceso de aprobación de la llamada ley de eutanasia, presentada como una conquista de los derechos humanos cuando en realidad es una negación de la dignidad  humana ante la muerte.