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« Último mensaje por cefas Enero 26, 2026, 03:58:11 am »
Ciencia es saber. Religión es creer. Este es el mensaje del científico sin Religión. Como si la Ciencia tuviera un fundamento y la Religión careciera de él. Para el científico, el fundamento de su saber es el testimonio de la Naturaleza, que muestra su organización interna, su cohesión en un modo de ser y obrar que la mente humana denomina lógico. En cierto modo, el modo de operación de la mente humana y la Naturaleza participan de un mismo sistema de relaciones, una especie de álgebra común, que los hace sentirse coherentes y parte de un solo ente global. De ahí parte la idea sorprendente de que el mundo sea entendible para nuestra mente. Pero, siempre hay algún pero, de pronto la Naturaleza ha exhibido una conducta contradictoria. Cuando el científico ha indagado y profundizado en los secretos de lo muy pequeño, la naturaleza ha perdido sus modales, ha mostrado su lado incomprensible. Nos ha dicho, en principio sospechamos que mintiendo, que sus elementos más pequeños, son dos cosas a la vez: partícula y onda. Al observar esos comportamientos, algunos de nuestros más preclaros científicos, como R. Feynman, Nóbel, afirman , despechados, que la naturaleza es absurda. Y enseñan técnicas y teorías acordes con ello, teorías que, por otra parte, el despecho debe crecer, funcionan. Una de ellas: la luz recorre todos los caminos posibles desde el foco al objeto, todos significando todos... todos con una probabilidad asociada, resultado único ganador aquel camino cuya probabilidad sea máxima, uno. Y con esa teoría y método descubren que a ellos se adaptan fenómenos ópticos complejos. De ahí la única cualidad posible: absurda. es la misma conclusión a la que se llegaría en el ejemplo siguiente. Pongámonos frente a una máquina que expide panecillos. La máquina puede expedirlos de dos tipos, aparentemente iguales en la forma, uno con gluten y otro sin él. Si la máquina funciona al azar, concluiremos que hay panecillos de dos clases, con o sin gluten, pero si la máquina puede detectar, mediante algún detector, la celiaquía del demandante, se comportará de modo lógico. Lo absurdo desaparecerá. Si Feynman supiera que el fotón- panecillo que va a observar, detectar, está pasando bajo un sensor que también comprueba si él mismo, que está observando, es o no es celíaco, no diría que hay dos posibilidades incompatibles y azarosas. Feynman sabría que algo o alguien le observa a él.
Y hete ahí que en el mundillo de la circuitería electrónica se comprueba que, si manipulamos un circuito intentando engañar a la naturaleza, el circuito se da cuenta y se comporta de modo distinto en respuesta a nuestra manipulación. Pongamos un ejemplo. Montemos el conocido circuito con dos caminos posibles, por el que enviamos un fotón, que debe comportarse de un modo u otro, con o sin interferencias, como onda o como partícula, según vaya a encontrarse, en el último tramo, a la salida, con o sin un espejo. Para los no avisados en el tema, el fotón debe desdoblarse o no apenas ha arrancado su recorrido, según exista al final el espejo o falte. Resumido: el fotón debe saber, al arrancar, lo que debe hacer, si tiene que desdoblarse o no. ¿Imposible ? Pues funciona. Actúa como si lo supiera. Y si Feynman lo diagnostica: más absurdo. Empeoremos el diagnóstico: Dejemos que el fotón arranque y cambiemos el espejo DESPUES, cuando el fotón ya se ha desdoblado ( onda) o no ( partícula)... Si siempre acierta, si siempre lo hace bien, será porque se entera de nuestra trampa y rectifica su conducta ( no se sabe cómo) o , como se comprueba, actúa siempre como si supiera lo que íbamos a hacer más tarde, cambiando el espejo o no. Feynman ahora seguramente sabe por qué, pero ya no puede decírnoslo. El juego es como enviar a mi amigo celíaco a pedir a la máquina imaginada el panecillo y, después, con el panecillo a punto de ser servido, cambiarlo por mi otro amigo, no celíaco y comprobar que la maldita máquina, siempre descubre nuestra trampa,, aunque el cambiazo lo hagamos un microsegundo antes de que el panecillo asome por la ranura. ¿ Cómo elige la masa, de trigo o maíz, durante el primer segundo, cuando aún está mi amigo celíaco frente a ella si aún no puede saber ( o incluso nosotros no lo hemos decidido) que se lo vamos a cambiar ?. Pues así funciona la cosa con las partículasondas . Algo o Alguien sabe lo que hemos hecho e incluso lo que vamos a hacer, si vamos a poner o no el espejo en el circuito real o si vamos o no a cambiar al amigo en el ejemplo imaginado.. Algunos científicos deben creer en ello o volverse locos. La explicación de una Inteligencia que nos observa e incluso sabe lo que vamos a hacer a posteriori resulta tan evidente a esas escalas de tamaño, que parece absurdo, aún más que absurdo, que nos neguemos a admitirla. Ella sabía que, al acabar este mensaje, me iba a referir a Ella. Mi afectuoso saludo y agradecimiento por haberme permitido escribirlo y a vosotros, queridos usuarios, leerlo.