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« Último mensaje por cefas Mayo 27, 2026, 12:34:45 pm »
LA politica, veces, se opone a la verdad y cuando lo hace, en general, no puede ocultarlo, porque la recta razón, aunque el mal quiera ocultarla, sobrenada como aceite sobre agua, mostrándose. Ayer intenté escribir un comentario a un artículo en un diario hispano, sobre los problemas educativos en España, donde se acumulan conflictos ,carencias, fracasos y problemas irresolubles, y donde el número de alumnos al borde del abandono no para de crecer. Mi comentario incidía en uno de los detalles que no suelen citarse cuando se tratan los orígenes o las causas, y uno entre muchos, del fracaso escolar, puede ser la generalización de la familia monoparental, un progenitor único con uno o varios hijos. Parece evidente que es un error promocionar ese tipo de familia, que se presenta como un derecho y un elemento de progreso social. En primer lugar porque la familia tradicional, la familia nacida de la unión de una mujer y un hombre, es biológica, histórica y psicológicamente necesaria y suficiente para facilitar el desarrollo físico, mental y social del ser humano. En segundo lugar, porque las funciones y tareas que requiere la crianza de un ser humano en su infancia son de tal naturaleza y complejidad que a un solo progenitor le resulta hasta físicamente imposible desarrollarlas con éxito. De hecho, muchas de estas familias están constituidas por una mujer y uno o varios hijos, y cuentan con un solo sueldo, lo que las hace inviables económicamente. Naturalmente, el sistema de ayudas estatales se presenta de inmediato como un éxito del estado progresista cuando, en realidad , la necesidad de ayudas es la prueba definitiva de fracaso de un modelo insostenible. Pues bien ese fue el contenido, resumido, de mi comentario en el diario hispano de ayer. No lo publicaron. Los católicos ya esperamos que estas cosas ocurran, pero no debemos callarnos. Hay gentes a los que la evidencia no les resulta evidente. Y no suele ser problema de neuronas sino, tal vez, de hormonas.