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Diario Oficial del Foro / Avisos
« Último mensaje por Fegapa septiembre 06, 2019, 10:00:05 pm »
En el caso de que la moderación se haga difícil por problemas técnicos o por flooding, la administración podrá suspender la publicación de mensajes y así mismo, inhabilitar el ingreso y registro de nuevos usuarios, durante el tiempo que lo considere oportuno.

Atte.

La Administración
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Diario Oficial del Foro / Noticias sobre el foro
« Último mensaje por Fegapa septiembre 06, 2019, 04:44:29 pm »
Les informamos que durante el mes de agosto tuvimos problemas de “Flooding”,  lo cual nos obligó a inhabilitar el registro de nuevos usuarios temporalmente ( entre el 21 Agosto y el 30 de Agosto del presente año ). Actualmente el registro de nuevos usuarios está habilitado, por lo cual la actividad normal del foro se ha reanudado.

Rogamos disculpen las molestias que esto pudo haberles causado.

Atte.

La Administración del Foro.
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Punto de Vista / Re:Del dïa a día de cada día
« Último mensaje por cefas septiembre 01, 2019, 12:44:03 pm »
Como es costumbre en los pequeños pueblos de mi tierra hispana, los domingos, después de la misa y cerca ya de la hora de comer,  un pequeño grupo de amigos tomábamos un refrigerio en el pequeño bar del pueblo, repleto  de clientes... Dieciséis feligreses , todos de más de sesenta años, habíamos sido los únicos asistentes a la misa, en un pueblo de unos pocos habitantes, tranquilo durante la semana , pero repleto ahora de visitantes emigrados , la mayoría adultos y parejas jóvenes, acompañados de niños de todas las edades. Hijos de gentes de este pueblo, la mayoría emigrados a la ciudad, pero extraños ahora al estilo de vida, las costumbres y los modos de pensar y ser de sus padres y abuelos. Gentes jóvenes del siglo XXI. Urbanitas  devotos del progreso y algunos de ellos millenials, los que apenas cobran mil euros al mes, que en esta nación se considera el límite mínimo de sueldo mensual para poder sobrevivir con cierta dignidad. Para nuestra desgracia, no suelen verse mucho por la iglesia los domingos, como si la Iglesia y sus celebraciones , su propio bautismo, la boda de sus padres, e incluso su probable funeral futuro, no formaran parte de su propia historia. Pues resulta que, según estudios recientes,  parte de la juventud hispana del siglo XXI ( y lo  mismo en otros muchos países) y de esos jóvenes millenials, al menos los más jóvenes, urbanitas en su gran mayoría, son gentes de costumbres y criterios bastante peculiares. No gustan en general de hipotecas ni compromisos , y muchos no se casarán o lo harán tarde, viviendo en casa de sus padres hasta bastante más allá de los treinta años. Viven habituados a comprar y vender por medio de la tablet o el móvil. Dentro de un decenio, serán la principal fuerza laboral del mundo. Viajan a través  de sus móviles y afrontan un paro sin precedentes. Hablan, se escuchan y se comunican a través de las redes sociales  más que de viva voz, incluso cuando están juntos o en comunidad. El 81% tiene su perfil en Facebook, y más del 80% duermen con el móvil al lado.Casi todo les parece accesible mediante la magia tecnológica del click que corresponda.Gastan en torno a las 24 horas semanales en navegar on line. Su preparación religiosa, incluso filosófica, es mínima, si es que han tenido la suerte de recibir alguna. La cultura actual, la ciencia y la tecnología parecen proporcionarles todo cuanto necesitan sin que sea necesario, aparentemente, preocuparse de asuntos que no sean conseguir de inmediato ( click) sus deseos, y disfrutar al máximo de la vida que se les ofrece. Muchas de las cadenas de TV y otros medios, y buena parte de la filosofía vital social, se dedican a fomentar este estilo de vida, dedicado al consumo y el hedonismo, sin otros horizontes. Solo cuando, inexplicablemente, aparece la sombra de la enfermedad o la muerte, empiezan a plantearse otras preguntas...  Afortunadamente hay excepciones , pero según rezan las estadísticas, los porcentajes de fieles a este retrato resultan abrumadores. ¿Cómo será el mundo dentro de veinte años, si las cohortes actuales dominan el panorama social , votan a líderes sin valores morales, atentos solo al progreso material de sus afines cuando no al suyo propio, y sin más horizontes que  el bienestar material y la posesión de cada vez más instrumentos de entretenimiento y disfrute ? Solo unos pocos, y los lectores de estos foros estarán sin duda entre ellos, serán capaces de devolver a sus coetáneos los principios éticos, morales y religiosos, que permitan dar a la vida humana un sentido trascendente y bien fundado, más allá de la realidad material y social actual, proyectándola a un horizonte de eternidad y dicha sin fin junto a un Dios que ahora suele ser ignorado sistemáticamente. 
Así meditaba yo mientras fingía contemplar, embelesado, las irisaciones y el temblor de la luz en el vaso de mosto ( alcohol 0%) que tocaba degustar este domingo de verano despues de misa, rodeado de jóvenes padres atentos a sus chiquillos gritadores, de feligreses maduros  comentando las incidencias de la semana, y hasta con el mismo párroco, fiel cada domingo a esta sesión de convivencia con sus feligreses, tanto los reales , dieciseis, 8%. como los potenciales ( pongamos doscientos ), el 92%.
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Moral Católica / Re:Ideología de Género
« Último mensaje por Cygnus agosto 30, 2019, 10:06:58 am »
Aquí les pongo este link de una mujer valiente y con una claridad de pensamiento excepcional, que en un congreso defiende con un gran carisma, a  la familia y la vida , y entre otras cosas nos habla sobre la Ideología de Género.

Se los recomiendo.

Pinchen el link :  https://youtu.be/eIwECe9u8JM       

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Catequesis del Papa Francisco sobre los dones del Espíritu Santo.

Miércoles 11 de junio de 2014.

“Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

El don del temor de Dios, del cual hablamos hoy, concluye la serie de los siete dones del Espíritu Santo. No significa tener miedo de Dios: sabemos bien que Dios es Padre, y que nos ama y quiere nuestra salvación, y siempre perdona, siempre; por lo cual no hay motivo para tener miedo de Él. El temor de Dios, en cambio, es el don del Espíritu que nos recuerda cuán pequeños somos ante Dios y su amor, y que nuestro bien está en abandonarnos con humildad, con respeto y confianza en sus manos. Esto es el temor de Dios: el abandono en la bondad de nuestro Padre que nos quiere mucho.”

De esta forma  vemos, según el Papa Francisco que: “Temor de Dios”, NO significa “temor a Dios” sino “abandonarnos en Él con humildad” ... “no hay motivo para temerle”, pues Dios es Amor.

De lo que sí debemos temer, es de alejarnos de Dios, pues al hacerlo nos separamos de la Fuente de toda perfección, que es la plenitud de la vida y el amor,  sin la cual sólo tendremos carencias.

Saludos.


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Las largas, larguísimas , tardes del verano, al menos las de esos días en los que podemos disponer de casi todo su tiempo en elucubraciones más o menos  sinsentido, dan mucho de sí. Una de las últimas, estaba yo repasando algunas cuestiones de esta física poco coherente que nos ocupa y me pregunté algo que no pude contestarme. Veamos.
Estoy repasando el experimento de Young utilizando un haz de electrones. Al tratarse de pártículas, se aproximarán a las rendijas a una velocidad menor que la de la  luz... pero se comportan como ondas, lo que sugiere que viajarán como ondas a la velocidad de la luz, comportándose como luz o radiación o al menos como una oscilación electromagnética... pero con una particularidad, que es que mantendrán, seguramente, su masa y su carga... ¿ Qué tipo de transformación ocurre en su naturaleza para comportarse como una onda mientras conservan su masa y su carga ? Es más, ¿ qué les ocurre cuando coloco un detector de modo que les impido comportarse como ondas, tal vez cada electrón percibe de algún modo o es alterado por la presencia de ese detector ?
Supongo que todas esas preguntas pertenecen al encanto de la física cuántica ( debería llamarse Física Encantada) , o más bien al misterio de lo pequeño, allá donde la lógica que solemos emplear en el macromundo pierde su sentido.
O tal vez, me pregunto, cuando se  genera un cosmos en el que sea posible la complejidad que percibimos, las propiedades necesarias de sus componentes, en cada uno de los niveles de tamaño , deban ser tales que no sea posible, ontológicamente, establecer un sistema único de propiedades , válido desde el tamaño infinitesimal hasta el mayor disponible. Sabemos, como ejemplo,  que a medida que disminuye el tamaño de una partícula, su relación superficie/volumen cambia drásticamente y que apenas son válidas las semejanzas con modelos macroscópicos usuales. Determinar qué naturaleza puede tener la superficie que encierra o limita una de ellas seguramente carece de sentido y se esté tratando de una especie de campo de fuerza extendida a un volumen dado. Y del mismo modo que , en programación informática, el programador debe establecer al inicio del programa las condiciones que van a regir el comportamiento de sus variables y constantes, el cosmos, en su inicio, necesite ese mismo proceso, señalando cómo es y cómo se comporta cada uno de sus componentes, independientemente de que su naturaleza tenga una equivalencia o explicación física lógica en nuestra experiencia habitual. Y todo esto, en esta larga tarde de verano boreal, me acerca un poco más a un universo poliédrico, multifacético, inmensamente complejo, mucho más cercano al constructo mental de un programador incansable que a una realidad física simple y coherente con mi simpleza mental.   

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Moral Católica / Re:Eutanasia
« Último mensaje por cefas agosto 08, 2019, 10:22:37 am »
Cuando escucho agunas opiniones "progresistas", como se autodenominan, sobre lo que ellos denominan eutanasia, se observa en general que son gentes cuya máxima autoridad moral es su propia opinión, más o menos fundamentada según sus conveniencias, pero siempre evitando toda relación con una autoridad moral suprema, es decir, con Dios.  Serían más claros si empezaran declarando que no admiten otra autoridad que su opinión personal , considerándose dueños y señores de su vida y su muerte. De hecho, suelen referirse a la eutanasia como su derecho a elegir el momento y el modo de morir. Está claro que no tienen la menor intención de rendir cuentas de la administración que han hecho de sus vidas. No obstante, ¿cómo pueden considerarse dueños de sus vidas seres que no pueden garantizarse un solo día más y ni siquiera una hora o un solo segundo ?. Del mismo modo, las abortistas, que suelen alegar ser dueñas de su cuerpo, ¿  pueden asegurarnos que a medianoche de hoy mismo van a seguir respirando ?. Como vemos, son situaciones y opiniones aberrantes, que no resisten el análisis más simple. Por desgracia, muchos de ellos  no podrán leer estas consideraciones y, si lo hacen, tal vez procurarán pasarlas por alto... no sea que se vean obligados a cambiar de registro y aceptar obligaciones y normas morales. 
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Moral Católica / Re:Eutanasia
« Último mensaje por flozano julio 25, 2019, 01:39:46 pm »
Desde mi punto de vista, lo comentado por Fegapa es correcto,   NO para morir, sino para mitigar su dolorosa agonía mientras muere .

Un SEDANTE sin substancias que detengan el funcionamiento de los órganos básicos para vivir, es una asistencia para buen morir, (NO ES EUTANASIA).

Se define la eutanasia como el acto de provocar INTENCIONALMENTE la muerte de una persona que padece una enfermedad incurable para evitar que sufra. (CRIMEN).

Valga la comparación la eutanasia es lo que le aplican a los animales (perros, gatos, etc.), la pena de muerte por inyección letal es una eutanasia.

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Moral Católica / Re:Eutanasia
« Último mensaje por Fegapa julio 24, 2019, 03:36:20 pm »
Aquí hay varias preguntas:

A un enfermo que está a punto de morir :

1.- ¿ Lo sedan para morir ? Cómo dice la carta anterior o

2.- ¿ Lo sedan para mitigar el sufrimiento al morir ( suprimiendo la conciencia ) ?

3.- ¿ El sacramento  de la extremaunción y los auxilios espirituales que se dan a un moribundo, aplican o no, si está inconsciente o sedado ?

Mi opinión personal es que aplican tanto si está consciente, como si está inconsciente o sedado y si el moribundo considera que está preparado para morir, ( vivió una vida amando a Dios y al prójimo como a sí mismo ) y con su alma  en paz pide que lo seden, NO para morir, sino para mitigar su dolorosa agonía mientras muere, lo cual es diferente... es moralmente válido sedarlo .

Si el enfermo considera que aún no está preparado para morir y pide que no lo seden hasta que su alma, en paz con Dios y con su prójimo, reciba los sacramentos correspondientes a su estado, los médicos no deberán sedarlo, mientras no lo pida .
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Moral Católica / Re:Eutanasia
« Último mensaje por cefas julio 23, 2019, 01:08:09 pm »
Traemos hoy aquí una Carta al Director en una página web conocida en la que se expresan una serie de consideraciones a tener en cuenta ...
De la página www:Infocatolica.com
A la atención del Director; doctores, enfermeras y servicio de atención al paciente de los centros hospitalarios
Somos mujer e hijos de un enfermo de cáncer, fallecido recientemente en la habitación de la planta de Oncología de un centro hospitalario español.
No pretendemos comentar la praxis médica: al enfermo, tras meses ingresado, todo se le complicó y le llegó su hora.
El motivo de la carta es aportar una reflexión que esperamos sea: «atendida y entendida» en la medida de la buena intención con que se expresa.
Hace días salió en televisión el caso de una chica llamada Noa, holandesa, de 17 años que por problemas no superados causados por repetidas violaciones y tras varios intentos de suicidio, se puso en manos de los médicos para hacer desaparecer su dolor: para ello fue sedada, dejo de comer y beber, se le paró el corazón y murió. Se interpretó como una variante de la eutanasia. Aunque no es el caso que nos ocupa, en el que no hubo deseo de suicidio, sí lo es en la medida que existe reconocimiento implícito de que la sedación quita a la persona la conciencia de existir y el alimento y le conduce a la muerte.
De todos es sabido que en la mayoría de hospitales para enfermos en estado terminal, sedar para morir es práctica habitual. La ideología hedonista ha calado en la praxis médica tanto como en la sociedad. En la atención al paciente es prioritario quitar al enfermo cualquier dolor o molestia, por leve que sea, sobre todo a la hora de afrontar la muerte.
El problema surge a la hora de aplicar la sedación a un enfermo terminal. Por su trascendencia, esta sedación se debería aplicar con especial honestidad, sin enmascarar la verdad, para que sea el enfermo (o sus familiares en caso de incapacidad del enfermo) quien decida libremente cómo afrontar la muerte.
En la práctica hospitalaria se solicita autorización del enfermo o familiares para sedarlo, pero al enfermo no se le informa de que sedarlo significa perder la conciencia para morir, de forma que el enfermo sedado muere sin saber que va a morir. Para probar que es cierto, relato el ejemplo de mi marido (y me consta no es el único).
Mi marido falleció un día 13 a las 4 de la tarde. Pues bien, el día 11 por la noche había venido un doctor de la unidad de dolor; nos sacó de la habitación y nos propuso la sedación. Mi marido estaba consciente, sin dolor, un poco adormilado por la morfina y respirando despacio, pero sin agobio. El día 12 la doctora de guardia nos advirtió de su extrema gravedad y de nuevo nos propuso la sedación, aunque mi marido continuaba tranquilo. Por la mañana del día 13, el oncólogo de planta que lo trató durante el ingreso, nos saca a mis hijos y a mí al pasillo y pide consentimiento para sedarlo. Mi marido continuaba consciente, sin dolor; su respiración era débil, pero en absoluto daba sensación de ahogo, estaba tranquilo; incluso felicitó por su santo a nuestra hija Fátima.
Ante mi negativa a la sedación, el doctor, a nuestro juicio de forma obsesiva e injustificada dado el estado del paciente, dijo textualmente: «se lo voy a preguntar a su marido y si dice que sí, lo sedo, diga usted lo que diga».
Fui rezando por el pasillo camino de la habitación, porque era una tema que habíamos hablado y mi marido siempre rechazó morir sedado, pero me sentí indefensa ante la pertinaz tozudez del doctor. El doctor pasó a la habitación, se acercó a mi marido y le dijo: “José María¿ quieres que te quitemos la sensación de ahogo que tienes?". Mi marido dijo: “SI", pero de inmediato intervine yo y le dije: “Jose, te quieren sedar, ¿quieres que te seden?” Y sin dudarlo mi marido con la cabeza y la voz débil dijo: “NO".
Con evidentes signos de enfado el doctor sale de la habitación, se dirige a mí y dice: «¡Su pregunta es capciosa, está mal formulada!». ¡Casi no lo podía creer!: ¿capciosa?¿ mal formulada?. La pregunta capciosa, engañosa y mal formulada era la del doctor, no la mía. No quise discutir; pero en mi interior sentí el dolor de ver la tremenda realidad: los médicos están tan acostumbrados a la muerte, que algunos no tienen ni idea de lo que significa morir .
En el pasillo, con gran indignación, el doctor se dirige a la enfermera y le dice: “Éste no llega a tres horas". Cuando vino el sacerdote a asistirle, una enfermera se dirige a él y le dice: “Éste pronto se reúne con su jefe".
¿Éste?, ¿acaso no le conocían?. Después de varios meses de internamiento, de hablar con él a diario, de nuestro buen comportamiento como enfermo y acompañante ¿esa es la forma correcta de tratarnos?, ¿no les quedaba un poco de afecto y respeto?, ¿qué son los enfermos para ellos?.
Pues sí, en efecto fue así: mi marido falleció en más o menos cinco horas. Pero gracias a que no fue sedado, fueron las horas más importantes de su vida; se crea en ello o no (creer o no creer, no cambia la realidad).
Gracias a conservar la conciencia mi marido la mañana del 13 confesó, recibió la Unción de enfermos y la indulgencia plenaria y mientras agonizaba, a los pies de su cama, se celebró la Santa Misa. Con esas ayudas cristianas su espíritu estaba tranquilo, consciente del cariño de toda su familia, pues todos nos pudimos despedir de él, el enfermero fue testigo. Expiró con toda paz poco después de finalizar la Eucaristía y en esos momentos recibió la recomendación del alma, práctica cristiana que acompaña al alma cuando se separa del cuerpo.
Lo expuesto pone de manifiesto la importancia que tiene:
a) defender el derecho del enfermo de afrontar la muerte con la mayor dignidad; como la realidad más importante de la vida;
b) recordar al medico la obligación moral y humana de informar al enfermo y familiares de los distintos medios (humanos y religiosos) que facilitan el tránsito al enfermo; dejando al margen cualquier ideología y
c) ofrecer al enfermo y a la familia los servicios religiosos, con la misma naturalidad con que se ofrecen los cuidados paliativos de la sedación. ¡Es lo justo! y sin embargo no es así.
Los médicos no se sienten responsables de informar a los enfermos de los servicios religiosos, pero sí de la sedación; argumentan que los servicios religiosos, son una opción de fe, pero obvian que la sedación es una opción de la ideología hedonista, que propone eliminar de la existencia humana cualquier dolor o impresión desagradable como objetivo prioritario a cualquier otro por importante que sea, como es el caso que nos ocupa.
Antes de quitar la conciencia, los médicos deberían ser conscientes que son expertos en el cuidado de la vida; pero la muerte es una cuestión ontológica, que no entra en el plan de estudios de Medicina, y por tanto en su competencia .
Sedar al enfermo terminal es un acto de responsabilidad, que requiere un conocimiento profundo de lo que significa la muerte. Solo el enfermo (o familiares en caso de imposibilidad ) debe dar el consentimiento de como morir y así
a) unos elegirán la sedación por diversos motivos, tal vez por falta de fe en la trascendencia, porque el dolor resulte inaguantable o bien simplemente por miedo al trance
b) otros elegirán la atención religiosa, recibir los sacramentos cuya acción sobrenatural como la sedación llenan el alma paz y aceptación, vivir la muerte conservando la conciencia, como el paso necesario a la eternidad .
Lo cierto es que la práctica denota por parte de los médicos y en general de la praxis hospitalaria: a) una profunda ignorancia de la realidad humana de la muerte b) una imposición ideológica; c) un abuso impropio de un estado democrático, que quita al enfermo el derecho a saber que la sedación le roba la conciencia de vivir mientras tenga vida y de morir preparándose para la trascendencia.
Para el ateo con la muerte acaba todo, pero para el creyente la muerte ayudada por los sacramentos es un tránsito dulce a la transcendencia, con la posibilidad cierta del último arrepentimiento, que como hijo pródigo le devuelva la gracia que el pecado le arrebató, para disfrutar eternamente de la herencia prometida.
Sedar al moribundo sin informarle que está a punto de morir significa ocultar la realidad más importante de su vida, disimulando la verdad con una información sesgada (como en el caso de mi marido, al decirle que lo pretendido es quitarle la sensación de ahogo, sin darle a conocer el medio que se quiere usar (la sedación terminal) y el verdadero fin (una muerte inminente inconsciente).
En cierto modo esta información engañosa recuerda a la ideología del aborto, cuya ley lo define como «interrupción del embarazo», cuando la realidad es que «no lo interrumpe, lo finaliza» al poner fin a la vida del hijo engendrado. Informar al enfermo terminal de la sedación diciendo que es para acabar con la sensación de ahogo, por leve que sea, es menti. Porque: la sedación no sólo acaba con la sensación de ahogo, le resta la conciencia de vivir y le conduce a la muerte, pero se le niega la posibilidad de prepararse interiormente para afrontar el transito, haciendo como el avestruz, pero con consecuencias trascendentes.
Si lo que de verdad busca la praxis médica es ayudar al enfermo, deberían dejar a un lado sus ideologías, y presentar al enfermo y a la familia las dos opciones, para que puedan elegir en libertad: sedación o atención religiosa, sabiendo que hay muchas familias que el dolor del momento, olvidan la preparación religiosa que el moribundo precisa).
Para el enfermo cristiano los cuidados propios de la atención religiosa en la enfermedad son auxilios capaces de de curar la enfermedad y de aliviar el transito a la otra vida ayudado por las «medicinas del alma» en los momentos más importantes de la vida. Es el sacerdote, y no el médico, el encargado de facilitar esa ayuda religiosa que la sedación entorpece. También el enfermo ateo tiene derecho a saber que se muere para cambiar el testamento si lo desea, recibir con conciencia el cariño de la despedida de sus familiares y, en definitiva, también recibir las ayudas que el Señor envía a todos sus hijos al margen de creer o no en Él.
Reitero el motivo principal de mi carta, que es denunciar ante la sociedad que la sedación en los hospitales sea práctica habitual en los enfermos terminales como praxis habitual propuesta por los médicos y no a petición del paciente o sus familiares, ni en función de que el paciente sufra insoportablemente, sino por mero protocolo que por desgracia muchos familiares aceptan, aturdidos por el dolor del momento.
Informar a los pacientes de la opción de los cuidados religiosos no es cuestión de fe, es cuestión de justicia democrática y humana, sin imponer ideologías, dejando al enfermo o la familia decidir en libertad cómo orientar el tránsito según sus convicciones, sin ofrecer la sedación como única opción.
Gracias . Atentamente;


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