Autor Tema: Diario de la acequia de mi huerto  (Leído 81 veces)

petrusdoa

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Diario de la acequia de mi huerto
« : abril 24, 2020, 01:43:09 pm »
Dice la Biblia que Dios colocó al primer hombre, Adán, en el Paraíso Terrenal, " para que lo cultivase y guardase", ( Genesis, 2,15). He ahí la primera ocupación humana y una descripción sencilla pero completa de su tarea, o al menos una de sus tareas, en la vida. Lo que ocurrió a continuación es muy conocido por todos. Adán incumplió sus obligaciones con Dios, y a consecuencia de ello, dejó a sus descendientes comprometidos con una Tierra que, de pronto, y por su pecado, dejó de ser un Paraíso para convertirse en algo muy diferente. Lo que probablemente debía haber sido  una ocupación placentera y gratificante, se convirtió en esfuerzo, sudor y, a veces, lágrimas, cuando la lluvia, el granizo, el viento o la sequía arruinaron los esfuerzos de quienes la cultivan.  Afortunadamente, las cosas no han sido ni son tan dramáticas para la mayoría de las gentes. Unos porque sus obligaciones o sus intereses los mantienen alejados del contacto y el trabajo con la tierra, y otros porque, la que a menudo llamamos aún Madre Tierra, ha conservado algunos flecos del encanto y la fecundidad que tuvo en su inicio, allá en el propio Paraíso.
Quien más, quien menos, casi todo el mundo tiene, a lo largo de su vida, ocasión para relacionarse con la tierra y sus labores, bien a sueldo de otros o como administrador , dueño y trabajador por cuenta propia de algún terreno o parcela agrícola. Y es entonces, en el quehacer diario, cuando surgen ocasiones mil para revivir, en carne propia, algunos sentimientos y experiencias que acaban imprimiendo carácter en el alma , el cuerpo y las costumbres del hombre que trabaja la tierra. Y este diario, que deseamos siempre inacabado, está pensado para traer aquí, a lo largo de sus mensajes, los testimonios de quienes deseen plasmar, junto al protagonista del diario, sus experiencias y sus impresiones, nacidas del contacto con esta  tierra madre que, por mandato divino, hemos de cuidar.
 

piem135c

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Re:Diario de la acequia de mi huerto
« Respuesta #1 : abril 24, 2020, 01:53:05 pm »
Me crié, de niño, en la misma zona donde tengo ahora un huerto, que riega un canal por el que casi siempre baja agua, procedente de varios orígenes. En mi infancia era un río de riego o acequia, de un par de metros de anchura, flanqueado a tramos por cañas y otras hierbas. Había cangrejos ( autóctonos), peces, ratas y culebras de agua y hasta unas grandes almejas de color marrón. Cuando dejaba de fluir el agua, quedaban grandes balsones y recodos inundados donde se refugiaban sus habitantes. De vez en cuando, para impresionarme, mi abuelo echaba al río un haz de leña o de sarmientos ( ramas secas de la vid) y a los pocos días recogíamos, enredados en ellas,  una abundante cosecha de cangrejos, con sus amenazantes pinzas abiertas ...
Más tarde,  el río natural, de cañas y barro, se convirtió en canal , con su fuerte estructura de hormigón armado  y se sustituyeron con planchas de hierro las tomas de agua laterales. Cuando, por alguna razón, se suspendía el suministro de agua, aunque fuera solo unas horas, ya no había balsas donde refugiarse los animales. El cauce se secaba y todos sus habitantes perecieron. Apenas quedaron vivas algunas sanguijuelas y pequeños caracoles de agua negros y viscosos.
Ayer, ahora es Abril, sin embargo, de pronto, una familia de patitos pasó por delante de mí, pateando furiosamente corriente arriba,  en busca de comida, mientras en un riachuelo que se surte de sus aguas, oí que croaban las ranas de nuevo.
Ahora  bajan también , de vez en cuando, bolsas de basura y algún bote vacío (o  eso creo) de herbicida o insecticida, los restos multicolores de la limpieza de una lata de gas oil, o una alfombra de recortes de hierba de un cortacesped... Pero a veces, y parece un milagro, vuelvo a oir croar ranas y nadar algún patito. Es un retorno ( o un espejismo) de los viejos tiempos.
Eso es, al menos, lo que quiero creer. Que poco a poco algo está cambiando.
« Última Modificación: abril 25, 2020, 10:51:45 am por petrusdoa »

piem135c

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Re:Diario de la acequia de mi huerto
« Respuesta #2 : abril 27, 2020, 11:14:12 am »
Cenando con unos amigos la noche del sábado pasado, comentábamos la desaparición de toda vida en muchos de los ríos y canales de riego que surcan nuestra región, en el valle del río Ebro, España.
Tras su buen rato de intensa, casi acalorada, discusión, encontramos dos posibles motivos que juzgamos esenciales:
Uno es la contaminación por pesticidas, insecticidas, abonos químicos, herbicidas, etc. Sabemos que , si queremos producir rentablemente, hemos de luchar contra los parásitos y competidores, llámense ratas y ratones, pulgones, trips, o mariposas de la col. Y eso no puede hacerse manualmente, artesanalmente, dijo uno,  más que en el jardín de nuestra casa, los que lo tengan.
Hay que eliminarlos con productos  que lleguen al suelo o a toda la planta y sean eficaces, bien incorporándolos al agua de riego o, más a menudo, en forma de aerosol. Luego sucede que el agua de lluvia, si llueve, y el viento, los arrastran hasta el desagüe natural, el subsuelo, y de nuevo al río, unos kilómetros más abajo. Siempre los cauces como transportadores finales.
Otro  es la modificación de los cauces para hacerlos "más eficaces". Y eso consiste en canalizarlos con hormigón en algunos casos, en otros dragar los cauces, eliminar la vegetación de sus orillas, recodos y balsas temporales con lo cual quedarán absolutamente secos durante largos períodos de tiempo.
Desaparecen así los lugares de refugio y acogida de la fauna acuática y la muerte es el resultado. Y así están hoy las cosas.
Curiosamente, nadie alegó como causa de la degradación el furtivismo. Primero porque hoy es escaso, gracias, sobre todo, al Seprona ( Organismo policial de vigilancia de la naturaleza) y, además o tal vez , porque en un ambiente relativamente natural , es difícil agotar la capacidad regeneradora de la Naturaleza.
Sea como fuere, lo que hoy queda es apenas un remedo de la exuberante naturaleza de hace años, y si fuéramos realistas, ni siquiera puede aspirar a llamarse remedo. La palabra más adecuada, aceptada unánimemente por los presentes, fue ruina.

piem135c

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Re:Diario de la acequia de mi huerto
« Respuesta #3 : mayo 01, 2020, 09:29:15 am »
Estos días, por fin, está lloviendo. Después de meses sin apenas lluvias, las nubes han vuelto a visitar nuestra tierra y llueve a ratos acompasadamente, a ratos con violencia. En las sierras de donde vienen las aguas de mi acequia,  nieva hoy con esas nieves de primavera que duran solo unas horas en los terrenos bajos, pero que dan al paisaje un tono invernal fugaz. Los verdes olvidados asoman de nuevo bajo la capa de hierbas ocres de invierno y todo se prepara para la gran explosión de vida primaveral. Mi acequia baja hoy exultante, plena de aguas de crecida, veladas de barros y algas arrancadas de fondos lejanos , rumorosa y feliz.
Pero mi pobre amiga tiene un mal vecindario. Desde su nacimiento en el  río principal, unos seis kilómetros más arriba, el terreno está poblado de fincas de recreo, casitas de huerta y lugares de descanso. Casi todos tienen su toma de agua, pero no de salida, ¿ Dónde tiran sus desperdicios?. ¿ Solo al compost?
Tal vez muchos lo hagan pero basta perder unos minutos observando qué arrastran las aguas y la lista es, por lo menos, curiosa: a veces se ven cosas como una lata de sardinas vacía, un frasco de conserva, de cristal, una tapa metálica, circular, de otro bote, pétalos de rosa , ramitas recién cortadas de una poda , un trozo de placa ondulada, un hueso roído, un gran arbusto seco que va tropezando en todas las curvas estorbando el fluir del agua... un poco de todo.
Y de vez en cuando, tal vez una o dos veces al año, el olor extraño del agua te avisa de que algo peor, siniestro y malévolo baja con las aguas. Nunca he sabido qué sea pero inmediatamente suspendo el riego porque el olor químico y desagradable avisa por sí solo. Espero que no sean restos de herbicida o insecticida y solo sea un inocente vertido cualquiera.
Pero ni se te ocurra decirlo en voz alta. Nadie tira esas cosas. ¿ O sí ?.¿ Se caerán ellas por su cuenta a la acequia ?

piem135c

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Re:Diario de la acequia de mi huerto
« Respuesta #4 : mayo 04, 2020, 01:00:55 pm »
Desde hace unos días, la acequia está seca, supongo que para operaciones de dragado y limpieza. Aunque no padezco problemas de sequía, me pregunto qué soluciones "desesperadas" podrían adoptarse para salvar un árbol ( una cosecha me parece demasiado), si la sequía lo pusiera en peligro.
Expongo aquí una reflexión sobre este tema ...
El agua es necesaria, por lo menos,  para que el árbol elabore la savia, para que ésta circule y para absorber las sustancias nutritivas del suelo. Pero en cierta ocasión leí que la planta es capaz de absorber nutrientes del suelo aunque este suelo esté seco, si ella posee humedad en la raiz... algo así como la lengua es capaz de tomar azúcar seca si ella está húmeda.
Me gustaría que alguien experto me lo confirmara o desmintiera porque, si es cierto, me bastaría con humedecer, al atardecer, las hojas, de manera que mi árbol estuviera en disposición de tomar del suelo seco, durante la noche, su alimento... u otras soluciones alternativas de emergencia.
Creo que voy a someter a esta prueba a alguna de mis plantas de cierto porte ( no me fío de hacérselo a un árbol, todavía), y estudiar sus resultados.
También nosotros, visitantes, podemos hacer pruebas con una planta de maceta, en el balcón de nuestra casa. No todo está descubierto, aunque en estos tiempos de millones de investigadores en casi todos los campos, cada vez es más difícil encontrar soluciones sencillas a problemas complicados.

piem135c

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Re:Diario de la acequia de mi huerto
« Respuesta #5 : mayo 12, 2020, 12:38:40 pm »
El boom de la construcción está llegando a mi huerto. Una tras otra, las parcelas colindantes empiezan a caer bajo el dominio del cemento y el ladrillo. Tierras feraces, que nos han dado de comer durante siglos son , ya hoy, casas, garajes, aceras y viales... Temo por la mía. La veo como un ser indefenso, amenazado de muerte por fuerzas que no conoce ni puede imaginar, lista para ser sacrificada en cuanto su dueño sucumba a la oferta inmobiliaria.
Lo peor es que la construcción se extiende precisamente por las áreas más fértiles, más "bonitas", mejor regadas, y más próximas a los lugares habitados. Dentro de unos años, a este paso, solo quedarán libres las zonas más secas y los suelos más pobres.
Y mi acequia, probablemente, lo sufrirá. Será cegada, cubierta y tal vez sustituída por las conducciones urbanas típicas: colectores de aguas residuales y tuberías de agua potable. Se terminará así cualquier procupación sobre su fauna, su flora acuática, por pequeña que fuera, su suave murmullo en el silencio de la noche y hasta su ensayo de rugido cuando baja pletórica después de una tormenta estival.
La infeliz existe ( iba a escribir "vive" ) en un país que invierte sus ahorros actuales y los que espera obtener en los próximos treinta años, en ladrillos. Cuando hayan convertido el país en un inmenso ladrillar, y todos los ahorros estén en poder de los bancos, mi acequia y yo, si aún seguimos aquí,   intentaremos paliar, yo el hambre y ella la sed, como podamos.

piem135c

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Re:Diario de la acequia de mi huerto
« Respuesta #6 : mayo 26, 2020, 12:50:06 pm »
El erizo de agua. No es una nueva especie. Hace un tiempo encontré un erizo en la acequia. Bajaba poco caudal, cosa que le salvó la vida , y el bichejo chapoteaba en medio palmo de agua hundiendo sus patitas en el barro y levantando la cabeza para respirar. Para ser erizo, era grande, más de veinte centímetros de longitud y estaba relativamente limpio a pesar del baño en barro que se estaba tomando. Como las paredes de la acequia son de hormigón de casi un metro de altura, sin salidas naturales apenas, el animal tenía pocas posibilidades de sobrevivir en cuanto subiera el caudal, cosa que ocurre un poco al azar, cada día varias veces. Decidí que, siguiendo el principio de " Si puedes hacer un favor, hazlo", era mejor salvarlo que abandonarlo a su suerte, aun sabiendo que su suerte iba a ser la desgracia de muchos escarabajos, lombrices, saltamontes y sus familias, pero ¿ Qué quieren que les diga, dónde iba yo a encontrar otro insecticida tan ecológico como "mi" erizo de agua ?
De modo que lo saqué del agua y lo dejé un rato bajo la media sombra de un viejo peral, hecho un ovillo pero, resultaba gracioso, dejando libre un ojito con el que me observaba atentamente...
Pasó media hora y casi seco, se levantó y, con ese medio trote porcino que usan, se fue a descansar a la sombra de una gran maceta, con la cara, eso sí, vuelta hacia mí, que pasaba y repasaba cerca de él sin que se inmutara. Supongo que, una vez que decidió que yo no debía ser carnívoro ( me tomé un par de hojas de peral ante él para demostrárselo), se movió hacia una gran mata de yedra que cubre lo que queda de un viejo tocón de melocotonero. Allí se ocultó y no quise molestarle más.