Temer al Señor,
En el evangelio de San Lucas Lc. 1,50, la Santísima Virgen María nos dice: Magnificat: "y su misericordia alcanza de generación en generación a los que le temen."
Hechos de los Apóstoles 13, 26. Predicación de San Pablo a los Judíos: "Hermanos, hijos de la raza de Abraham, y cuantos entre vosotros temen a Dios, a vosotros ha sido enviada esta Palabra de salvación."
San Pablo nos dice que uno de los siete dones del Espíritu Santo es el temor de Dios. 1 Corintios 12:4,7-10.
La real academia de la lengua española, la RAE, define. intr. Sentir temor. Ejemplo Temo por mis hijos. , Temo no poder ir de viaje., temo no ir al cielo.
El ejemplo que pone la RAE. “Temo por mis hijos” nos subraya que temer no indica tener miedo de una persona, sino de lo que pueda pasar., obviamente la persona no tiene miedo a sus hijos, sino tiene miedo de lo que les pueda pasar.
San Lucas nos subraya que el temer a Dios, no es miedo directo a Dios, sino miedo a alejarnos de Dios.
Los evangelios nos dicen continuamente que no hay que tener miedo de Dios, sino temer a Dios, que es muy diferente. Temer a que no seamos dignos de Dios.
En la Anunciación lo primero que el ángel le dice a María es “ No tengas miedo” Lc. 1,50
En mateo 14, 27 Jesús les dice “confiad, yo soy, no tengáis miedo”.
Juan 14, 27 no se turbe vuestro corazón no tengáis miedo.
San Juan Pablo II, sus primeras palabras como PAPA fueron “NO tengáis miedo de mirar a Dios”. No hay que tener miedo de Dios, sino “Temed a Dios” tener miedo de alejarnos de Dios.
El Papa Francisco nos dice, En su catequesis del 11 de julio del 2014: El don de temor de Dios, del que hablamos hoy, concluye la serie de los siete dones del Espíritu Santo. No significa tener miedo de Dios: sabemos bien que Dios es Padre, que nos ama, y quiere nuestra salvación, y siempre perdona, siempre; por tanto, ¡no hay motivo para tenerle miedo! El temor de Dios, por el contrario, es un don del Espíritu Santo que nos recuerda lo pequeños que somos ante Dios y ante su amor, y que nuestro bien está en abandonarnos con humildad, respeto y confianza en sus manos. Eso es el temor de Dios: el abandono en la bondad de nuestro Padre que tanto nos quiere.
Santa Teresa de Jesús nos da luz de lo que significa ese temor a Dios.
Estáte, Señor, conmigo
siempre, sin jamás partirte,
y, cuando decidas irte,
llévame, Señor, contigo;
porque el pensar que te irás
me causa un terrible miedo
de si yo sin ti me quedo,
de si tú sin mí te vas.
Llévame en tu compañía,
donde tú vayas, Jesús,
porque bien sé que eres tú
la vida del alma mía;
si tú vida no me das,
yo sé que vivir no puedo,
ni si yo sin ti me quedo,
ni si tú sin mí te vas.
Por eso, más que a la muerte,
temo, Señor, tu partida
y quiero perder la vida
mil veces más que perderte;
pues la inmortal que tú das
sé que alcanzarla no puedo
cuando yo sin ti me quedo,
cuando tú sin mí te vas.
Papa Francisco: El temor de Dios no es miedo, es humildad. Homilía 29 noviembre 2022.