Incluso desde el punto de vista de un ateo, y solo desde la ciencia más probada, el ADN del feto es distinto del de la madre y el del padre, por razones obvias , tan obvias como cualquier otro axioma científico. La ciencia dicta que el ADN del feto constituye una combinación única que no es idéntica ni al de la madre ni al del padre, salvo en el caso excepcional de gemelos idénticos respecto a otro hermano. Mientras esta teoría ( si aún se pudiera llamar así) no sea falsada, está en vigor, de modo que el feto, en sí mismo, es un ser diferente de sus progenitores. Y en cuanto a que la madre es dueña de ese ser distinto a ella es tan cierto como que la madre es dueña de su propio cuerpo y no su administradora ( no puede ni garantizarse seguir viva o mantenerse sana o, en el caso de situarnos en la hipótesis de vivir en el seno de una madre abortista, conseguir nacer)... y eso es un dominio, un ser dueña, sospechosamente sobrevalorado.