Guerra en España a los Católicos.
Hasta este punto podríamos llegar con un gobierno de extrema izquierda que actúa con un sesgo ideológico tan marcado que roza lo abiertamente comunista y que, además, muestra una hostilidad evidente hacia la Iglesia Católica. Un ejemplo reciente lo ilustra con claridad: el bloque izquierdista en España llegó a sugerir a la presidenta de la Comunidad de Madrid que el 16 de marzo de 2026 —fecha que coincide con una de las noches más sagradas del Ramadán, la Noche del Destino (Laylat al‑Qadr)— se adaptara la agenda institucional y no hubiera música en función de esa celebración religiosa. Esta noche, considerada el momento en que el Corán fue revelado al profeta Mahoma, está dedicada a la oración intensa y la meditación espiritual
Por el contrario, el Miércoles Santo, día de ceniza e inicio de la cuaresma para los católicos no fue ni siquiera nombrado en ningún noticiero de la cadena de televisión pública del gobierno.
El gesto, más allá de su apariencia de respeto cultural, evidencia una doble vara de medir: una disposición a acomodar determinadas sensibilidades religiosas mientras se desprecia o se margina sistemáticamente a la tradición católica, mayoritaria en el país.
y porque pasa esto,La situación es evidente: mientras la comunidad musulmana no interviene en los debates políticos del país, la Iglesia católica sí alza la voz cuando el gobierno legisla sobre cuestiones que afectan directamente a su doctrina, como el aborto o la eutanasia.
Y aquí está el problema: cuando una mayoría social de tradición católica ve que sus posiciones son ignoradas sistemáticamente, mientras se da un peso desproporcionado a sensibilidades mucho más minoritarias, es imposible no interpretarlo como un intento de arrinconar a esa mayoría.
Muchos ciudadanos sienten que se está construyendo un relato donde la fe mayoritaria del país debe mantenerse callada, mientras otras minorías reciben una consideración especial. Esa asimetría no es neutralidad: es una forma de hostilidad encubierta hacia quienes sostienen valores católicos y quieren que su voz sea escuchada en el debate público.