Que el fotón colapse al impactar ( precioso verbo) con la pantalla o con cualquier otro ente material , con el campo eléctrico que rodea a un núcleo u otra entidad detectable y medible. parece lógico.
Aquí Petrusodoa se pregunta: Si en el experimento de Young ocurre que el fotón va a pasar por las dos rendijas y ocurre que le han puesto un detector... y antes de pasar por ambas a la vez y chocar con la pantalla parece decidir que solo va a pasar por una de ellas, es decir, no necesita impacto para colapsar o, al menos para destruirse la coherencia que lo mantenía como onda.¿ Qué y cómo lo"sabe" o qué y cómo lo "siente" ? es como si viera o sintiera (información) lo que han puesto en el circuito, el detector, y decidiera colapsar. Parece evidente que el fotón es afectado ( informado) por la presencia del detector. Ahora bien, si el detector hubiera estado colocado sin conexión desde el comienzo del experimento, los fotones deberían estar circulando como onda porque el detector era pasivo... ¿ o no ?. Una IA me me asegura que, si es un detector real, bastaba con ponerlo y el fotón " lo sabe" y pierde la coherencia. Ahora bien, si es un detector simulado, incapaz de adquirir información... no la produce, pues no es un detector. Pero uno real, que podría y tiene de hecho componentes capaces de producir alguna interacción, pues posee bobinas, condensadores, pequeños campos eléctricos y magnéticos ambientales... aunque sea mínima, interacciona, sí. Por eso, la simple posibilidad no debe producir decoherencia o colapso, se requiere influir, aunque sea mínimamente, en el campo cuántico asociado a la partícula observada. Sobre el detector y la detección en Young , es interesante observar que el simple hecho de mirar no modifica el experimento de Young, si solo es un hecho fisiológico, aparte de que miramos y no vemos nada en particular, salvo la pantalla con los impactos. Cuando modificamos el experimento es cuando medimos. Cuando actuamos sobre los fotones, que no parecen soportar ninguna interferencia en el modo onda. Cuando extraemos una información al sistema, visto del modo información. Nuestra observación visual es insuficiente. Cuando miramos la luna, el fotón llega al ojo como onda y golpea como manifestación de un estado cuántico extendido cuando interactúa con la retina, interactúa con un átomo, transfiere energía, excita un electrón, produce cambios en el material, y se destruye la superposición ( eso de ser o no ser onda y partícula a la vez).
Desde ese punto de vista, vivimos rodeados de un mundo donde las partículas estarían en un modo dual, haciendo cosas bien distintas de lo que luego nos muestran, aunque al final, tras colapsar, recuperan la racionalidad que observamos en el día a día. Todo es, al menos parcialmente, un modelo matemático falsable, pero productivo en el que, aunque no parezca muy lógico, podemos entrever una especie de disponibilidad de las partículas a aceptar sin problemas, cualquier intervención externa, un mundo siempre a nuestra disposición, expectante ante nuestras libres o espontáneas decisiones continuas, y afectado por ellas. Es un mundo casi virtual, casi espiritual, ultrasensible, en el que la información, pura y dura, se empieza a perfilar, tal vez, como el sustrato esencial de todo.
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