Sin embargo, y a pesar de tantas y tan buenas razones, la sociedad , al menos la europea occidental o buena parte de ella, sostiene lo contrario. El aborto está pasando a ser un derecho de la mujer reconocido por las leyes y los parlamentos europeos. No hace muchos días, el propio parlamento europeo votaba en ese sentido. El virus de la ideología de género, ese engendro que proclama la libertad absoluta en el uso y disfrute de la sexualidad sin normas ni cortapisas en el orden personal y social, mostrado e inducido desde la infancia por medio del sistema que debería ser educativo, intenta acabar con los conceptos de matrimonio y familia tal como se ha entendido desde los albores de la humanidad. En un goteo incesante a través de los medios de comunicación afines, principalmente televisiones, estas ideas abortistas y de ideología de género, van calando lenta pero firmemente en las mentes poco avisadas de muchos ciudadanos, ( por estos días, los preclaros "líderes y lideresas" de esta ideología escribirían "ciudadanos y ciudadanas, miembros y miembras de nuestra sociedad" , nada de padre o madre sino progenitor A y B, nada de marido y mujer, solo compañero o compañera, nada de matrimonio, solo pareja...
En resumen, hombres y mujeres, perdón, mujeres y hombres, iguales hasta la identidad , juntos que no unidos por el amor mientras dure, sin compromisos más allá del día a día, familias ad libitum ( como en música, a su gusto ) con y como quieran, educación en el libertinaje sin apenas compromiso, derecho al aborto, y lo que los parlamentos vayan decretando para mantener ocupado y divertido al personal, al menos mientras puedan y dure, porque con familias sin o con un solo hijo, que empieza a ser lo habitual, con dos o tres padres sucesivos, y así educado... el porvenir de esta sociedad, incluso el biológico, es más bien dudoso. Pero no hay que preocuparse, Alá es grande y tal vez se encargará de solucionarlo. Por nuestra parte , hagamos lo que podamos, desde nuestro lugar en la sociedad, educando a nuestros hijos y nietos, defendiendo nuestras posturas más allá de nuestra conveniencia y nuestros intereses y rogando al buen Dios que acuda en ayuda de tantos ciegos extraviados, dedicados a guiar a otros ciegos al abismo.