Autor Tema: Cosas nuestras y de nuestra Iglesia  (Leído 24143 veces)

petrusdoa

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Re:Cosas nuestras y de nuestra Iglesia
« Respuesta #75 : Marzo 05, 2023, 04:25:50 am »
Si recorre usted nuestras calles ( España), a última hora del sábado, observará la gran afluencia de gentes que aprovechan esas últimas horas de un día de descanso para pasear, juntarse con los amigos, o sentarse un rato para ver, simplemente, pasar la vida tomado una cerveza. Pero también se ven algunas gentes extrañas, entrar en esos enormes edificios que llaman catedrales o iglesias, a practicar sus rito o lo que sea...Dicho así , y por Petrusdoa, debe sonar necesariamente mal, pero creo que es la opinión ( juicio emitido por ignorante atrevido) de muchas gentes cuando nos ven, a los católicos, ir a misa a las ocho de la tarde de un sábado...pero es lo que debe pensar una sociedad global en la que lo religioso y sus actos empiezan a ser hasta desconocidos. El apartheid al que los medios públicos están sometiendo al fenómeno religioso, al que tal vez consideran secundario, residual y un poco, si me lo permiten, sospechoso de ignorancia o fanatismo  está logrando que vaya desapareciendo, sin más, como desaparece el frío al salir el sol, o como se diluye la luz cuando se pone. En estos tiempos confusos , se ven ataúdes de famosos con flores, pero sin cruz, se disfruta de bodas ateas, de comuniones infantiles sin dios, se dan pésames sin esperanza, se dan consejos de autoayuda infalibles al que morirá mañana, se engaña al niño asegurándole que si quiere, puede, mientras se mantiene en vigor el sistema que se lo va a impedir... se sube el sueldo al necesitado y, a la vez, y un poco más, los impuestos, se engaña a la esposa sin rubor, al esposo sin vergüenza ( no sinvergüenza, o tal vez también ), se celebra al pícaro que medra sin trabajar, al ladrón que roba con destreza, se proclaman leyes prometiendo lo que saben que no va a dar tiempo a distribuir antes de que unas nuevas elecciones detengan el proceso... Mientras tanto,  unos pocos, muy pocos,  silenciosos, entran en sus templos a rezar por todos. Porque una nueva Cuaresma ha empezado. Y sí, ya sé que muchos no saben qué cosa es una Cuaresma, pero  tome usted su móvil, entre en Google  y escriba la palabra. O, como se dice ahora, pregúntele a Alexa. Alguna inteligencia virtual de Pc a la que se lo he preguntado me dice que no lo sabe. Alexa, la chica de Google, sí ... y además explica para qué es eso de la Cuaresma. Que ustedes la vivan como es debido.

cefas

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Re:Cosas nuestras y de nuestra Iglesia
« Respuesta #76 : Abril 02, 2023, 11:01:11 am »
Traigo aquí un mensaje recibido de un viejo amigo, porque su contenido y mensaje me parecen de rabiosa actualidad un domingo de Ramos . Dice así: " Cuando yo era pequeño y, como todos los niños, disfrutaba de la compañía de mis abuelos, recuerdo con cariño y ternura muchas pequeñas aventuras con mi abuelo materno al que acompañaban en los largos veranos de la infancia en sus quehaceres, idas y venidas, por el mundo agrícola y ganadero. En aquellos tiempos se convivía con caballos, perros, gallinas, cabras, cerdos y demás animales típicos de una granja. De alguno de ellos guardo un especial recuerdo. Cierto día, tendría yo ocho o nueve años, volvía a casa montado en el gran caballo de labor de mi abuelo, al que había llevado, hacia el mediodía, a beber. Al llegar a la entrada de la cuadra, la altura de la puerta no me permitía entrar montado, pero yo, inconscientemente, intenté que traspasara el umbral. El caballo se negó y permaneció quieto hasta que, llegado ni abuelo, se dio cuenta de la situación y me descabalgó apresuradamente. Aquel caballo, al que recuerdo enorme, pienso que de algún modo fue consciente de la situación y del peligro al que me estaba exponiendo y en cierto modo deliberadamente me desobedeció para salvarme. Recuerdo su nombre con gratitud, se llamaba Noble. e hizo honor a su nombre. Traigo esta pequeña historia a colación hoy, Domingo de Ramos, cuando los cristianos rememoramos la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén unos días antes de la Pascua y de su Pasión, montado en un asno. Supongo que del mismo modo que yo recuerdo con cariño al viejo y amable Noble, Jesús, Dios y hombre a la vez, también recordará con afecto al humilde animal que le llevó en triunfo el día que fue aclamado por su pueblo. Y también del mismo modo que me gustaría volver a ver a mi viejo amigo de la infancia, el Señor gustará de volver a ver y tener cerca al que le acompañó en Jerusalén ese día y le siguió acompañando miles o millones de veces, en figura e imagen, en todas las procesiones que se celebran por el mundo este día.  Por eso, a veces, imagino un cielo humanizado, que cuenta con los pequeños y los grandes seres que, de un modo u otro, han ayudado y ayudan al ser humano, Jesús lo es,  en sus tareas mundanales...¿ por qué no ?
« Última Modificación: Abril 02, 2023, 11:29:10 am por cefas »

cefas

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Re:Cosas nuestras y de nuestra Iglesia
« Respuesta #77 : Mayo 07, 2023, 02:52:16 am »
No se si algún sacerdote católico me leerá esta vez. Por si ocurriera u ocurriese, traigo aquí un tema que, a veces, me ha preocupado, aunque sea, a su vez, un tanto paradójico, y que podríamos titular: Preocupado por tanta comunión...
No, no es que me preocupe que mucha gente comulgue en las misas, es más, me alegro por ello, pero hay, hoy, en nuestras iglesias, un fenómeno que me interesa presentar, y que puede requerir algún ajuste, espero.
De vez en cuando, en la multitudinaria misa vespestina de los sábados, a la que suelo asistir, y por razones que obviamente no detallaré, no comulgo. Recordemos a los no avisados que, para comulgar debidamente, debemos cumplir un período de una hora previa sin tomar alimentos o bebidas, salvo agua, por respeto al Señor... Pues bien, suele ocurrir que, cuando llega la hora de comulgar, en casi perfecta avalancha, la inmensa mayoría de los presentes se levanta e incorpora a la fila de comulgantes, dejando prácticamente vacíos los bancos de los asistentes. Si usted no comulga, cualquiera que sea la razón, a veces incluso por ser la segunda misa en ese día, se encontrará, de pronto, solo y aislado en su lugar, durante unos minutos, tal vez  preguntándose qué hace allí, señalado por la soledad y destacado por ella. En alguna de esas ocasiones, me he preguntado si lo que se llama respeto humano, ese temor a aparecer solo y como distinto al grupo, no habrá inducido a más de uno a comulgar indebidamente... Supongo que si, como he escrito al comienzo, algún sacerdote me lee, podrá juzgar con más conocimiento de causa. Y a veces también pienso en la posibilidad de que todos pudieran acercarse al sacerdote en el altar, y comulgar o bien, con un gesto reverencial, renunciar a tomar la sagrada Forma y, de ese modo, respetar la intimidad de conciencia de cada fiel. Yo lo pensaría si tuviera alguna responsabilidad de cura de almas.
 

Jaume

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Re:Cosas nuestras y de nuestra Iglesia, respuesta a Cefas
« Respuesta #78 : Mayo 07, 2023, 10:30:49 am »
Estimado Cefas: No hay que ponerle trabas a Dios.  Recuerdo cuando estudiaba teología, el decano de la universidad muchas veces me invitaba a comer a su comunidad religiosa  y obviamente entre profesores y seminaristas la única hora posible de celebrar la “Comunidad " la misa era precisamente después de comer, todavía con el sabor del café en la boca.

 En aquella época se tenia que esperar tres horas de ayuno para poder comulgar.
 
Le pregunte a mi amigo Doctor en Teología, catedrático y Decano, porque su comunidad no cumplía el requisito de las tres  horas de ayuno y me contesto:   Esta es la única hora posible que tenemos la comunidad de rezar juntos , de Celebrar la Misa, y me dijo: ¿Tu que crees?¿que prefiere Dios? , que comulguemos o que nos alejemos de Él.

Me acorde de que Nuestro Señor instituyo el Sacramento de la Eucaristía en medio de una cena., de la cena de Pascua, donde se comía cordero asado  y hiervas amargas., y en medio de esa sena, los apóstoles con el sabor en sus bocas del cordero y hiervas amargas comulgaron todos . 

Otro Ejemplo:  estudiábamos teología y   una compañera monja que estimo mucho.  que se llama Bernardita, era sumamente inteligente, trabajaba de secretaria para el Obispo. Y un día estábamos en misa en la fila para comulgar y de repente veo que se sale de la fila y no comulga., terminando la misa le pregunte porque no había comulgado y me contesto: es que ayer llamaron al Obispo y me dijo que dijera que no estaba., obedecí una orden, pero dije una mentira y no me sentí pura para comulgar.

Le comenté el caso al catedrático que nos daba las asignaturas de Moral uno, dos y tres.  Y además en cuestiones de moral era asesor de la conferencia episcopal.  Su respuesta fue tajante: Esta es la estrategia del demonio, poner palos a las ruedas.  No comulgo porque no ha pasado una hora, no comulgo porque no me siento perfecta.

No hay nada mas grande que la comunión, y dejar de hacerlo por un tecnicismo es ponerle trabas a Dios. Claro que es muy importante prepararnos, pero si no lo hemos podido hacer DIOS es Primero.

No importan las pequeñas razones de nuestra imperfección,  por favor comulga, únete a Dios y a esa comunidad, el Papa Francisco dice que puedes volver a comulgar en un mismo día siempre y cuando sea una comunidad distinta a la primera, porque por la comunión no solo nos unimos a Dios, sino además nos unimos  a toda la comunidad presente.

El Papa Fráncico Dice." La comunión no es un premio para los buenos, sino la fuerza y sustento para los débiles y pecadores.

Dios es lo Primero, No le pongamos trabas.   
« Última Modificación: Mayo 07, 2023, 12:03:18 pm por Jaume »

cefas

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Re:Cosas nuestras y de nuestra Iglesia
« Respuesta #79 : Mayo 08, 2023, 02:49:49 am »
No me refería precisamente a monjitas, estimado Jaume; más bien suponía que habrá cristianos que acuden a misa sin disposición moral para comulgar... ¿ tendrían que comulgar para unirse a la comunidad cristiana en la celebración? Estoy de acuerdo contigo en lo de los palos en las ruedas, y que a veces los escrúpulos impiden a los buenos acercarse al Señor... pero lo que planteo va más en la dirección de los pecadores y de los alejados, divorciados, estados irregulares, etc que, asistiendo a la celebración, ¿?, se quedan en la situación descrita en mi  post. Situación que, por otra parte, puede alejarlos aún más de asistir, puesto que pueden sentirse señalados, descartados...
Añadiendo otro detalle a todo esto, en mi parroquia, durante las misas, suele haber un sacerdote confesando en un confesionario nada discreto, puesto que el penitente debe recorrer todo el templo hasta la parte de atrás del altar mayor, de modo que sirve de distracción al público y, lo se de buena tinta, cohibe a algunos, sobre todo tímidos o vergonzosos. Habiendo confesionarios en la parte trasera del templo, ¿ no sería más adecuado usar éstos ?. este caso es mucho menos serio que el anterior, pero los pequeños detalles facilitan, a veces mucho, las grandes ocasiones. Un saludo. 

Jaume

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Re:Cosas nuestras y de nuestra Iglesia
« Respuesta #80 : Mayo 08, 2023, 10:54:47 am »
Hay que dejar a Dios hacer Su trabajo, Mi queridísimo y admirado Cefas. Obviamente  la gran mayoría de las personas que comulgan lo hacen sin una buena disposición moral.

 Pero precisamente ese es el trabajo de Dios, que nos ama tanto a todos, que deja a todas sus ovejas y va en busca de la oveja perdida, y la recibe con una gran alegría como recibe al hijo prodigo.

Te lo digo con conocimiento de causa, tanto como oveja perdida, como también como hijo prodigo., pero tan bien lo fueron San Pablo, Santa María Magdalena, San Agustín, San Ignacio de Loyola y muchísimos más.

En esto de la comunión la Iglesia está muy dividida y no lo tiene muy claro, quien comulga y quien no comulga.

 Resulta que a veces en las celebraciones muy importantes de la Iglesia Católica concelebro con un sacerdote muy mayor que tiene más de 90 años, a esa misa va su doctora, una médico muy espiritual, pero divorciada y unida a otro hombre, ella asiste siempre a misa, pero no comulga ya que este sacerdote de la vieja escuela le dice que no lo puede hacer.
 
Le pregunte a un amigo, Sacerdote, catedrático y doctor en teología y me digo: yo sin lugar a duda le daría la comunión, estaba también presente un vicario episcopal, como sabes el jefe de todos los arciprestes, sacerdotes y diáconos y me digo lo mismo, que el le daría siempre la comunión. 
 
Otro ejemplo, estaba un drogadicto pidiendo limosna en la puerta de la iglesia, al término de la misa. Mi esposa al verlo fue hablar con Él, el drogadicto le digo:  vengo siempre a pedir a esta misa y eres la primera persona que me habla, me dan limosna, pero nunca me hablan, me siento un apestado. Anda le dijo mi mujer, vamos a tomarnos un café. Y fueron.   

Al día siguiente mi esposa quiso ir a esa misa y se encontró en la puerta de la iglesia al drogadicto pidiendo limosna, era una persona muy conocida pues había estado varias veces en la cárcel por robo y consumía todo tipo de drogas, especialmente heroína.  Mi esposa le digo:  estas pidiendo en el lugar equivocado, le dio la mano y lo llevo al primer asiento de la Iglesia, todos los presentes tenían su mirada en el drogadicto, llego la hora de la comunión y mi esposa lo tomo   de la mano y le digo:  ven,  el señor te espera. Y el comulgo.  Obviamente no tenía una disposición moral para comulgar. 
 
El Sacerdote que celebraba la misa se quedó tan impactado que al terminar la misa fue a hablar con el drogadicto, se lo llevo a su casa, le dio trabajo, dejo las drogas, se casó y tiene una familia normal. En fin, Dejo a Dios Hacer su Trabajo, por lo que nunca hay que descartar a nadie. esta historia tiene mas de veinte años.

 Te acuerdas del ejemplo del Agua: una botella de agua en un supermercado vale 50 céntimos, en un restaurante un Euro, en un avión 3 euros. siendo la misma botella de agua. Si no te valoran es que no estas en el lugar correcto.  En la iglesia adecuada.
 
 Y por último recordando la epístola de San Pablo a los Romanos 8, 31-39 “Y estoy convencido de que nada podrá jamás separarnos del amor de Dios. Ni la muerte ni la vida, ni ángeles ni demonios, ni nuestros temores de hoy, ni otra criatura alguna (incluidos  el Papa , Obispos Etc.) podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús Señor nuestro.

Hay que dejar actuar a Dios.
« Última Modificación: Mayo 08, 2023, 10:57:57 am por Jaume »

pacolo

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Re:Cosas nuestras y de nuestra Iglesia
« Respuesta #81 : Mayo 08, 2023, 06:47:20 pm »
La iglesia tiene la obligación de dar la comunión sin poner trabas como lo ha realizado, sí con algunos lineamientos generales.

Los fieles de tomar la comunión según su criterio personal (ejemplo la iglesia no conoce todas las causas o motivos de divorcio y el divorcio no debe ser causa de no tomar la comunión.

La iglesia se ha quedado obsoleta en sus procedimientos y lineamientos, debe pensar adelante, no lo actual o lo de atrás.

NO HAY QUE PONER TRABAS

Jaume

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Re:Cosas nuestras y de nuestra Iglesia
« Respuesta #82 : Mayo 09, 2023, 05:09:49 am »
 Querido Cefas, Tienes toda la razón, obviamente el que comulga tiene que saber lo que esta haciendo., Pero hay que darle un buen empujón a las ovejas perdidas. yo cuando celebro un entierro, que es muy a menudo, les digo antes de la comunión. los que estén preparados para comulgar pueden pasar a recibir al Señor, los demás permanezcan sentados. y solo unos pocos, y subrayaría muy pocos se acercan a comulgar.

Una vez se me olvido decirles, los que estén preparados que pasen a recibir al Señor ý los demás permanezcan sentados y mi sorpresa fue que más de la mitad de los fieles se acercaron a comulgar,  y para evitar esto, siempre invito a los que estén preparados y  por lo menos en ese momento hagan un acto de contrición y de conciencia.

Como bien subrayas el pecado no debería de ser un referente, el Amor sí.

« Última Modificación: Mayo 09, 2023, 06:48:53 am por Jaume »

cefas

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Re:Cosas nuestras y de nuestra Iglesia
« Respuesta #83 : Mayo 11, 2023, 03:46:18 am »
Como suele ocurrir, in medio consistit virtus, la virtud suele estar en el término medio, en el equilibrio central... que siempre es difícil mantener. Pero también sabemos que hay líneas rojas de las que hemos de mantenernos alejados porque, si deambulamos por sus proximidades, será fácil traspasarlas. Respecto de la comunión, asisto a misas, sobre todo en días laborables, casi todos gente mayor, donde comulga casi todo el mundo, y eso me parece normal, pero ya no lo creo normal si ocurre en misas de funerales , bodas, donde asisten gentes que de ordinario no van ni a la misa dominical. Me temo que haya quienes se pongan en la fila como si comulgar fuera un rito más de la celebración, como ponerse de pie o darse la paz. Y tal vez falte también información a los asistentes, un poco de catequesis, porque cada vez hay más gente que ni habrá asistido a catequesis ni a clases de religión ni tiene idea de lo que se trata en nuestras celebraciones litúrgicas.

Tinog

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Re:Cosas nuestras y de nuestra Iglesia
« Respuesta #84 : Mayo 12, 2023, 01:28:04 pm »
Hola Petrudoa, Cefas, Jaume y Pacolo:

He leído sus Respuestas: #75, #76, #77, #78, #79, #80, #81, #82, #83 y, #84 sobre la Comunión en las Misas; y, quisiera mencionarles lo qué considero fundamental en éste que es "El Sacramento de Sacramentos":

   1.- A lo largo de 2,000 años, siempre consideraron los sucesores de los Apóstoles (y, "de Pedro") qué, para poder acceder a la Comunión, además de estar Bautizados, se necesitaba que las personas no tuvieran  faltas graves que no hubieran sido perdonadas mediante el Sacramento de la Penitencia;

   2.- Además, para mostrar el respeto y reverencia qué implicaba Comulgar, agregaron preceptos menores (período de abstinencia de alimentos -no aplicable a enfermos- antes de Comulgar; y,  qué tan seguido se podía acceder a la Comunión);

   3.- En el detalle de quienes no debían Comulgar, los Obispos, Sacerdotes y Diáconos siempre tienen que respetar la libertad de Conciencia individual de los Comulgantes (cada persona que va a Comulgar es en Conciencia libre de decidir sí está debidamente preparado para participar de éste Sacramento); aún qué, hay que agregar, qué el tema de Conciencia es sumamente delicado, ya qué implica que dicha Conciencia esté formada (e informada) rectamente con las enseñanzas qué Jesucristo indicó a sus Apóstoles y Discípulos (las señalan los Evangelios y las Cartas Apostólicas). En ésta Libertad individual de Conciencia, solamente están excluidos los casos muy especiales en los qué los Obispos y el Papa hayan excomulgado a determinadas personas (por faltas muy, muy graves cometidas por la persona aludida en el decreto de excomunión). En el Catecismo de la Iglesia Católica, lo detalla así (#1463):
"Ciertos pecados particularmente graves están sancionados con la excomunión, la pena eclesiástica más severa, que impide la recepción de los sacramentos y el ejercicio de ciertos actos eclesiásticos, y cuya absolución, por consiguiente, sólo puede ser concedida, según el derecho de la Iglesia, por el Papa, por el obispo del lugar, o por sacerdotes autorizados por ellos. En caso de peligro de muerte, todo sacerdote, incluso privado de la facultad de oír confesiones, puede absolver de cualquier pecado y de toda excomunión" .......

pacolo

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Re:Cosas nuestras y de nuestra Iglesia
« Respuesta #85 : Mayo 12, 2023, 05:21:07 pm »
Buenas tardes Tinog,

Por eso digo, estamos hechos a la antigua y la iglesia también, debemos renovar sin afectar principios morales y la iglesia tiene algunos principios humanos (DE TEMOR, CASTIGO, ETC.).

Saludos

cefas

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Re:Cosas nuestras y de nuestra Iglesia
« Respuesta #86 : Mayo 21, 2023, 02:16:32 am »
Hola Pacolo. Coincido contigo en eso de estar hechos a la antigua. Nada nos libra de pertenecer a una especie que, en lo biológico, contamos con muchos milenios de existencia y algunos de historia. Y eso nos ata, indefectiblemente, a una serie de condicionamientos biológicos y de todo tipo de los que nos es muy difícil evadirnos. Me figuro que la ley del talión, la ira, el afán de venganza, y muchos de los que llamamos vicios innatos pertenecen a esa carga heredada. Ese es el sustrato que arrastramos por debajo de nuestra apariencia de sujetos civilizados, mejorados con el injerto que se nos hizo en el bautismo, que nos transformó en hijos de Dios. Se me ocurre que somos, la Iglesia, un bosque de arbolitos de pie o raíz silvestre, que solo darían frutos amargos, pero que han sido injertados para dar frutos de santidad. En cuanto nos descuidamos, y en ello llevamos 2023 años, más o menos, se nos nota la raíz asilvestrada. Por eso a veces se oye que la Iglesia es un cuerpo santo con muchos miembros pecadores... o un edificio precioso hecho con ladrillos de humilde barro. Y ahí andamos, durante los pocos años que se nos concede para ponernos al día con Dios. y casi sin darnos cuenta, se nos releva y vienen otros a continuar la tarea, criticar lo que hicimos nosotros y proponer nuevos métodos que arreglarán, definitivamente, dicen, los problemas pendientes... Afortunadamente, la nave de la Iglesia  tiene un capitán, Cristo, de absoluta fiabilidad.

petrusdoa

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Re:Cosas nuestras y de nuestra Iglesia
« Respuesta #87 : Agosto 08, 2023, 11:41:12 am »
Abundando en el concepto de justicia que parece predominar en  nuestras sociedades, podríamos  traducirlo más bien como venganza colectiva. El ofendido no actúa contra el ofensor, deja que el aparato estatal lo haga, pero en general se observa un deseo compulsivo de castigo, lejos del espíritu de recuperación y sanación del culpable, que debiera presidir el proceso judicial  y que suelen contener los textos penales del mundo civilizado mayormente el occidental cristiano..
Es como si la ley viajara en una dirección , la de la recuperación del culpable y su reinserción social, mientras el pueblo llano, muchos de sus individuos, clamaran simplemente venganza. Como si la venganza  pura y dura, pariente cercano de la ley del Talión, siguieran reinando en el núcleo duro del sentido de la justicia de muchos humanos que, si se les pregunta, se definen civilizados y hasta cristianos. Estos días, cuando se ha conocido un presunto delito de sangre de cierto personaje mediático, la prensa hispana ( y probablemente la colombiana) hierven de comentarios al respecto. Entre ellos, uno me ha parecido digno de ser traído, casi literalmente,  a este post, por reflejar el equilibrio y sentido común que debería reinar en el ciudadano medio que se autoproclama civilizado. Dice así:
Parece que la ley del Talión sigue vigente... pocos hablan de justicia en el sentido de devolver el bien robado y compensar a la víctima. Tal vez lo ideal fuera, lo más justo, que el culpable trabajara para compensar a la familia dañada y , en  lo posible, devolviera a la sociedad, en forma de trabajo, hasta donde fuera posible, el bien perdido...  Entonces sería fácil hablar de perdón. El mal, como siempre, no se vence con más mal, sino con el bien. En el fondo, hasta es lo más inteligente. Si no lo creen, sumen: En el caso de la Justicia vengativa solo contabilizamos males: asesinato, cárcel perpetua , dolor, odio y  vidas truncadas : Caso de Justicia reparativa: Asesinato, arrepentimiento del culpable, cárcel digna con trabajo reparador, compensación económica y emocional a la familia y la sociedad, y restauración de la vida y actividades de los actores del drama, culpable incluido. Y si hay cristianismo de por medio, además, el perdón y la oración, porque el sentido trascendente de la vida y de la muerte pueden transformar el panorama hasta permitir la paz entre los vivos y el reencuentro definitivo en el seno de Dios tras la muerte. 

deneb

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Re:Cosas nuestras y de nuestra Iglesia
« Respuesta #88 : Agosto 28, 2023, 05:19:15 am »
Ayer oí Misa en un pueblecito de montaña español , de unos cien habitantes. Solo hay una Misa a al semana. Acudieron ocho personas, y nosotros éramos dos,  lo que significa que eran como mucho seis las oriundas de la localidad. Al terminar la ceremonia, el celebrante me comentó que era lo normal... Uno se pregunta qué pasa, por qué pasa y qué podemos hacer para ayudar a solucionar este abandono masivo de la práctica religiosa  católica. El bar del pueblo estaba mucho más concurrido. A veces creo que el ser humano necesita del dolor y el sufrimiento para alcanzar a pensar en algo más serio que tomar un refresco  o pasarlo bien al modo moderno, al final pan y circo, como gustaba a los romanos.

cefas

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Re:Cosas nuestras y de nuestra Iglesia
« Respuesta #89 : Octubre 25, 2023, 01:43:53 am »
La confesión de los pecados es, en estos tiempos y en algunos momentos, un asunto serio, no porque en otros no lo fuera sino porque ahora, y cada vez más, confesarse ya no es lo que era. Hace años, cuentan todos los que lo vivieron, durante las misas era frecuente tener un confesionario abierto a la confesión de los presentes, de modo que, habitualmente, los que lo deseaban se confesaban durante la celebración. Después, poco a poco, la confesión durante la misa, y fuera de ella, al disminuir el número de sacerdotes por falta de ordenaciones, fue disminuyendo paulatinamente. Ahora, salvo en grandes iglesias, catedrales y centros de peregrinación, es decir, en parroquias de pequeñas poblaciones, barrios  y aldeas, confesarse requiere conocer exactamente las costumbres religiosas  del entorno, las del sacerdote que atiende y aprovechar el momento justo para poder hacerlo. En algunos templos se está normalizando, al menos en mi zona, la buena costumbre de dedicar un cuarto de hora antes de las misas a confesar a  quienes lo pidan, aunque hay lugares donde la nota aparece en la puerta, pero no suele haber nadie en el confesionario. Me consta que los sacerdotes en general hacen lo que pueden, y un poco más, en atender esta necesidad, pero su disminución progresiva amenaza con colocarnos en una situación próxima al desamparo. Por eso, me pregunto si la Iglesia no dispone de algún procedimiento para paliarlo. Tal vez promoviendo el sacerdocio a diáconos permanentes, o no, casados, o no, e incluso a cristianos probados de cada comunidad con las condiciones y exigencias que convengan. En tiempos semejantes a la época inicial de la Iglesia, cuando el cristiano era, a menudo, rara avis,  tal vez convengan medidas similares. Y sí, ya sabemos que un acto de contrición lava la culpa, aunque permanezca la obligación de confesarla ante un sacerdote, pero a muchos nos encantaría, resumiendo, que el sacramento del perdón, con infinitos recursos, fuera más accesible, y hoy no lo es por falta de distribuidores.