Este mediodía, en la Hispania del siglo XXI, un hispano comía con su familia, celebrando un aniversario en la vida de los abuelos, puesto que, además, hoy era el día de San Joaquín y Santa Ana, abuelos de Jesús . Uno de los nietos va a incorporarse a una universidad americana en fechas próximas. En el curso de la conversación, el abuelo pregunta al nieto, ¿ eres católico ?. El joven pone cara de asombro y contesta dubitativo... No. Sin embargo, lleva nombre de santo, fue bautizado, hizo la primera comunión, se confirmó. se ha criado en familia católica, y ha sido educado en colegios católicos. EL padre acude en su defensa... te pregunta si eres cristiano, apostilla. EL joven, algo aliviado, completa, sí, soy cristiano. Alguien de la mesa añade, entre crítico y socarrón... pues ten en cuenta que vas a estudiar en una universidad americana cristiana y católica, así que aclárate al respecto.
Aquí, Deneb cree que debe criticar el sistema educativo hispano, e incluir en ello el centro donde ese joven se ha educado, o eso dicen. Porque, que se llegue a la mayoría de edad y el educando se incorpore a una flamante universidad sin saberse y reconocerse católico, dice muy poco a favor del joven, tal vez de su colegio, poco de su familia y nada del sistema que favorece estas situaciones de extrema pobreza religiosa. De las clases, presuntas, de Religión, mejor no opinar. Ahora ya lo sabe América, ahí le enviamos un joven que ni siquiera se sabe católico, con el ruego de que nos lo devuelvan convertido a la fe que, se dice, España propagó por América y que ahora parece perdida por aquí.