En las primeras clases de pintura y dibujo se explica que hay colores cálidos y colores fríos. La paleta de colores tiene así su primera clasificación. EL amarillo y el rojo marcan los calores más cálidos. El sol da luz amarillenta , el fuego se inicia en el color rojo, y nuestra mente asocia ambos colores con el verano, el calor o el fuego... Basta echar un vistazo a los cuadros de Van Gog relativos a la siega para comprenderlo. Un campo de mies verde no sugiere calor, pero el amarillo de la mies seca sí lo hace. Un cuadro donde predominan amarillos y rojos suele sugerir al observador ideas de luz y calor, mientras otro de azules y grises acompaña mejor a una escena de mares sombríos y fríos. La misma Naturaleza provoca la clasificación. Si pinto una sala de espera de un dentista de rojo, es probable que contribuya muy poco a la tranquilidad y el frescor que necesita un paciente, y viceversa, un restaurante decorado en azules y verdes parecerá más adecuado a un cliente vacuno que a un humano dispuesto a disfrutar de los placeres de la mesa y los buenos vinos. En cierto modo, la elección del color ya condiciones y prejuzga el ambiente físico e incluso emocional que se pretende crear, a menudo guiado por lo que la propia Naturaleza crea en los ambientes naturales. Prados verdes, montañas azules, vacas rumiando, frescor y paz; cumbres llameantes, atardeceres rojos, violencia y actividad... A veces, por eso, un cuadro simple con un par de colores bien dispuestos, puede crear en el observador formado, los mismos o parecidos efectos que otros mucho más complejos y elaborados. Y por eso también, un atardecer gris y nuboso invita a encerrarse en casa y disfrutar de una buena lectura más que una tarde luminosa... y por eso también los paneles , paredes y estanterías del supermercado abundan de colores cálidos y estimulantes mucho más que de colores fríos y tranquilizantes, porque ¿ quien desea compradores abúlicos, aburridos e indecisos?. Cuidémonos, porque casi todo el mundo buscará inducirnos a comprar lo que no necesitamos y a hacer lo que no teníamos previsto, aunque tengan que pintar el mundo de color rosa para nosotros.