En un mensaje publicado estos días en estos foros se citaban un par de frases de Albert Einstein respecto del sentimiento religioso, que no me resisto a reproducir: "Un contemporáneo ha dicho, con sobradas razones, que, en los tiempos materialistas que vivimos, la única gente profundamente religiosa son los científicos serios. Difícilmente encontraremos, entre los talentos científicos más profundos, uno solo que carezca de sentimiento religioso". Si alguna autoridad tiene Einstein es la de haber sido cabeza y motor de una revolución de la ciencia como jamás se conoció antes. Y esa autoridad nos asegura que el sentimiento religioso es consustancial con la ciencia y el saber. Y llegados a este punto, podríamos concluir que la postura antirreligiosa es propia de mentes científicamente poco cultivadas. Y no se concluya que poseer un título universitario es, de por sí, garantía de poseer un espíritu científico serio, tal como lo concibe Einstein. No es lo mismo acumular información que poseer información bien estructurada. Actualmente, la formación del ser humano se centra , fundamentalmente, en la acumulación de saberes, puesto que el ejercicio de cualquier rama de la actividad humana exige ahora mucho más saber, acumular más datos, que hace solo un siglo y, cada vez más, el esfuerzo del estudio se dirige prioritariamente a capacitarse para el manejo de cantidades ingentes de pura información, big data... Como consecuencia, aspectos como la normativa ética que debe regir ese manejo suelen quedar marginados y a menudo resultan ignorados. Podemos, de ese modo, tener en la cima del poder a insignes economistas cuyo ideal personal sea su puro beneficio personal más que el principio general del bien común que aún esperan muchos de sus ilusos gobernados, y acabar regidos por criterios acientíficos, a menudo aberrantes, como podemos comprobar examinando las decisiones sociales, políticas y militares que soportamos actualmente en muchos países. Y es que la ciencia seria, la Ciencia con mayúscula, siempre acaba exigiendo del sabio una postura ética, un sentido y un propósito de la vida más allá del éxito, del beneficio y del mantenimiento del poder. Si aún no nos lo hemos planteado, si aún no hemos encontrado un sentido trascendente al hecho de disponer de una vida humana, Einstein y Petrusdoa aquí coinciden, ( efecto Dunning-Kruger ), al asegurar que nuestro espíritu científico permanece inmaduro. Y también debemos ser conscientes de que el tiempo disponible para la rectificación es siempre finito.