Ha pasado otro fatídico viernes 13 , día que fue típico de sustos informáticos y virus insidiosos en los PCs . Ese mediodía, tomando un refrigerio con unos amigos, expresé mi temor a que los de siempre, los locos asesinos de la metralleta que suponen bendecida por una divinidad contradictoria, que unas veces exige la limosna y el bien y otras el disparo o directamente el degüello, estuvieran organizando algo al respecto. Y ocurrió, como bien sabemos, una vez más, en París, como podía haber ocurrido , que ya ocurrió, en NY o en Madrid, Londres...
Estos días, como es lógico y humano , nuestras radios y Tvs ocupan casi todo su tiempo en llorar a las víctimas y pedir remedio a tanto crimen organizado; a rezar por ellas, poco, solo he visto a algunas personas al pie de los lugares de los crímenes. ( ¿ acaso los periodistas no rezan ?). Son crímenes organizados en nombre de una religión y al grito de dios es grande, que no me atrevo a escribir con mayúscula, porque ese dios no puede ser dios, pues, como bien se insiste en este foro , si es Dios no puede contradecirse, exigiendo compasión y misericordia y a la vez inmisericorde muerte al infiel. A menos que la cosa les funcione como una maquinita que suelte cada día la tarjetita aleatoria con la tarea del día: hoy toca compadecer y limosnear, hoy toca rezar diecisiete veces, lo siento , hoy toca matar a diecisiete infieles... mañana ya veremos. Un poco de lógica, razón y orden , por favor. Pero, claro, recordémoslo, el mal es ilógico, irracional y desordenado, el mal lleva en sí mismo la negación y por eso es la conducta menos recomendable y menos rentable cuando llega el balance final. Pero siempre hay tontos que lo practican, para desesperación de los que lo son menos y tienen que esperar a ver los resultados al día del cierre de las cuentas, ese que parece retrasarse una y otra vez, casi indefinidamente.