Autor Tema: Cosas nuestras y de nuestra Iglesia  (Leído 2874 veces)

cefas

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Re:Cosas nuestras y de nuestra Iglesia
« Respuesta #15 : junio 17, 2020, 02:16:47 am »
El coronavirus, que ahora se designa como Covid19, semiplalabra que da a la frase un cierto tinte de saber científico, el virus más famoso de la historia humana, ha entrado en nuestras iglesias. Recuerdo que unos días antes del comienzo de los confinamientos, se celebraban en mi parroquia unas charlas cuaresmales, a las que fuimos invitados cortésmente con un "sin miedo, pero con precaución" por nuestro párroco. Yo asistí a una, aunque sentado en la parte de atrás, en parte porque ya no me fiaba de las proximidades físicas y en parte porque no podía asistir a toda la charla por otro compromiso. También envié a mi pastor una excusa aduciendo que, dadas las circunstancias, las reuniones podían constituir un riesgo, etc etc.
Establecida la pandemia, lo comento por si algunos lectores no están al día en estos asuntos, los fieles fuimos dispensados de la obligación de asistir a la Eucaristía los domingos y fiestas, y las condiciones de prudencia establecidas por las autoridades civiles también dificultaron la presencia de muchos fieles en los templos, al fijar la asistencia en máximos del 30 al 50% de la capacidad del local.  Por otra parte, también parece cierto que algunas condiciones sanitarias en ciertos tipos de
 locales eran ( y son) poco adecuadas para estas circunstancias, sobre todo por problemas de ventilación y cercanía física.
Además, en grupos de riesgo como ancianos ( mayores de 70  años, por ejemplo ) los riesgos asociados a este virus han sido grandes, como lo prueban, en España los más de diecisiete mil ancianos fallecidos en las residencias  geriátricas.
Por todo ello, no estaría de más que, retornada la normalidad teórica ( el rebrote amaga por  todas partes), se pusiera especial cuidado en asegurar la ventilación de los locales de culto, que en muchos casos no han sido diseñados para asegurarla. Hay que reconocer, sin embargo, que la Iglesia ha establecido unos protocolos en las celebraciones que en todo momento han asegurado la limpieza y seguridad sanitaria tanto para los celebrantes como para los asistentes. También merece especial atención el hecho de que celebraciones como bodas y funerales pueden ser, y lo han sido a veces, ocasiones fatales para la libre difusión del virus y focos de contagio para grandes grupos de población. Mientras dure la situación actual de peligro, por la falta de tratamientos seguros y vacunas, este va a ser un asunto al que habrá que dedicar especialísima atención en nuestras parroquias y lugares de culto.

cefas

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Re:Cosas nuestras y de nuestra Iglesia
« Respuesta #16 : junio 19, 2020, 05:20:21 am »
Prosiguiendo el tema de ayer, relataré lo que me ocurrió unas horas más tarde. Decidí asistir a misa en una iglesia de mi población. Al llegar a la puerta, a menos de diez metros, veo que se cierra desde dentro y, suponiendo que era alguien que llegaba antes que yo, intenté abrirla, sin éxito. Como ví un par de anuncios, los leí y en uno descubro que: Cuando la misa se empiece, se cerrarán las puertas ( la iglesia que nos ocupa tiene tres).
Es decir, que el templo quedó cerrado, sin ventilación... No voy a discutir las razones, pero me parece un tanto contradictorio cerrar las puertas, cuando se sabe que los espacios cerrados son más peligrosos para posibles contagios que los bien ventilados. Por otra parte, muchos de nuestros templos, sobre todo los clásicos, monumentales a menudo, no parece que fueran diseñados con buena circulación de aire. Espero que la prudencia, preciosa virtud,  guíe las decisiones de los pastores. Dice un amigo mío que si el pastor se equivoca, tú no te equivocarás obedeciendo, aunque él se hará responsable de las consecuencias de sus órdenes... No estoy de acuerdo del todo, pero se me crea un pequeño conflicto a la hora de decidir mi conducta al respecto. Las leyes suelen obligar a la autoridad a obrar con la prudencia de un buen padre de familias, al menos lo dicen en algunas, y aunque suele cumplirse, supongo que también, cuando mandan los pastores,  las ovejas podemos y debemos opinar, sobre todo  cuando nos va la salud, o la vida, en ello.

cefas

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Re:Cosas nuestras y de nuestra Iglesia
« Respuesta #17 : julio 26, 2020, 01:24:57 pm »
Ayer, después de misa, me acerqué al celebrante y le pregunté si en España, el día de Santiago, patrono de la nación,  25 de Julio, era día de precepto. Me contestó que no, que se había suprimido, inexplicablemente para él. Le hice otra pregunta: si seguía en vigor la dispensa del precepto dominical, oír misa el domingo, que se promulgó con motivo de la pandemia. Su respuesta me sorprendió: no lo sabía, porque la información no la veía clara. Mi comentario fue este: si el precepto es sobre materia grave, que parece serlo, la obligación de informar debidamente a los fieles supongo que será importante... Y el hecho es que tuve que preguntar a mi párroco al respecto cuando terminó el estado oficial de alarma decretado por el gobierno. Su respuesta fue que ya era obligatorio oir misa los domingos y fiestas. Ante mi reticencia, por haber leído algunos comentarios en páginas afines a la Iglesia, fue que llamara al obispado. Tengo que decir que en el tablón de anuncios de la entrada de mi parroquia no he visto por el momento noticias al respecto. Y me parece que la materia es lo suficientemente importante como para que en todo momento se nos tenga informados , al menos en las parroquias, vía carteles o en las misas, sobre ello. No deja de ser hasta cierto punto arriesgado asistir a celebraciones en las que se encuentran bastante personas, hoy éramos como ochenta en la iglesia, muchos mayores, dada la situación de pandemia y contagio actuales.  Tampoco estaría de más que la conferencia episcopal o cada diócesis, vía su página oficial, fijara la norma sin ambages, porque frases como: que asistan los que puedan buenamente o la otra de : sin miedo pero con precaución, no parecen suficientemente concretas. Por eso me gustó la expresión de la norma cuando se decidió que los mayores de sesenta años estuvieran dispensados del ayuno, porque eso así sí está claro y bien definido .