Autor Tema: Nuestro idioma , el latín  (Leído 3102 veces)

cefas

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Re:Nuestro idioma , el latín
« Respuesta #15 : noviembre 19, 2020, 04:33:59 am »
Una curiosidad o punto de vista nuevo para mí sobre los idiomas. Siempre he observado que en algunos idiomas, el verbo se reserva para el final de las frases. Uno de estos es el latín. Recuerdo mis días de estudiante del Bachillerato, cuando todos estudiábamos latín al menos un año, y el trabajo final, en  mi caso, fue leer y traducir unos párrafos de alguna obra de Julio César, y creo que en aquella ocasión fue De Bello Gallico, ( que alguien de clase tradujo como Del gallito bonito*) . Las frases se desarrollaban casi como en una película o una obra de suspense: César, habiendo recorrido el bosque con sus ayudantes y examinado las posiciones de rocas, árboles y arroyos,  al campamento volvió. Hasta que no termina la frase no sabes en realidad qué es lo que va a ocurrir o qué va a hacer César . En un idioma hispano actual, el euzkera del país vasco, ocurre algo parecido, a menudo con el verbo al final. Es más, para imitar su estilo, a menudo basta con dejar en la frase en español el verbo para el final, como hacen a veces en esa zona. Ayer , a casa de mi madre a cenar fuimos... sería un ejemplo.
Y  como aplicación novedosa, en una tertulia vista en algún programa de TV, un asistente decía que el español y otros idiomas latinos se prestaban a la discusión y la interrupción interminables por ese motivo. Apenas se cita el sujeto y el predicado al principio de las frases, el interlocutor ya sabe el sentido básico de lo que va a seguir, y si puede, prosigue interrumpiendo, con su interpretación, y así sucesivamente. Ejemplo. Andrés cenó ayer en mi casa conmigo y dos visitantes amigos antiguos de la familia. Y en versión latina: Andrés, habiendo venido a mi casa donde se encontraban de visita dos antiguos amigos  de la familia, con nosotros cenó . Solo sabremos qué hizo Andrés cuando se acaba la frase.... cenó. El comentarista decía que en otros idiomas es necesario esperar a que el locutor termine la frase para poder saber lo que realmente ha dicho y poder responder, lo cual inyecta a la conversación una dosis saludable de tranquilidad y reflexión, que se pierde en los idiomas rápidos...
* No me resisto a contar una anécdota ocurrida en la clase de latín y protagonizada por un compañero cuyo nombre aún recuerdo pero que no he vuelto a ver. Al traducir su frase, sobre algo ocurrido en un campamento militar , el asunto terminó así,:... y los elefantes se comieron los ladrillos. Y es que el latín, para un hispano hablante, tiene algunas palabras que son falsos, traidores, amigos, y a veces la traducción literal y aparentemente más obvia , palabra a palabra, traiciona grotescamente el verdadero significado de la frase. Tal vez la más conocida sea aquélla que dice: " mater tua mala burra est" ,que puede consultarse hasta en Internet.

deneb

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Re:Nuestro idioma , el latín
« Respuesta #16 : diciembre 03, 2020, 03:33:15 am »
Aunque el latín no sea mi fuerte, esta mañana, mientras miraba un reloj en mi casa, he caído en la cuenta de que sé y sabemos todos más latín del que creemos. Sé leer seis  en latín, que se escribe VI, igual que vi , del verbo ver , y cinco, que  es V y así todos los números hasta el doce, por lo menos. Y poco a poco he ido recordando la numeración romana, con sus I V X L C M que se nos obligaba a combinar según sus reglas curiosas, para formar números  cualesquiera, eso sí, siempre que no fueran demasiado grandes. Y cuando vemos un reloj, decimos las doce cuando los signos escritos son XII , o las seis cuando lo que leemos es VI... oiga, exactamente igual que lo leía un legionario de la legión VI Victrix en el reloj (de sol ) de su campamento en el muro de Adriano que pretendía cortar el paso a las tribus bárbaras de la actual Escocia... (Nota. Los relojes de sol, en Escocia, nunca han tenido mucho éxito, por razones obvias) .  Pero no tengo ni idea ( aparte de otros miles de casos)  de cómo representaba un romano nuestros  millones, billones, trillones, etc. ni lo pequeño, lo fraccionario y no digamos lo imaginario. VALE ( no fiarse, esta palabra está en latín).