Autor Tema: La posicion de un católico ante el voto  (Leído 2165 veces)

cefas

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Re:La posicion de un católico ante el voto
« Respuesta #15 : mayo 21, 2019, 02:27:49 am »
Una frase oída esta misma mañana en una cadena de radio resumiría la situación y explicaría la perplejidad con la que muchos ciudadanos, los creyentes  tal vez más, ven la situación. La frase , de un político ya retirado pero con grandes responsabilidades y experiencia políticas, venía a decir que en algunos ambientes políticos era difícil encontrar a alguien con más de unos pocos, muy pocos años de cotización ( que señalarían su experiencia profesional y laboral). Y es que la política parece estar convirtiéndose en una opción más de supervivencia laboral en una sociedad en la que el trabajo se está haciendo cada vez más complicado y escaso. En efecto, a veces, demasiadas, el perfil del aspirante a ser nuestro representante es simplemente el de alguien joven que ha visto en la fidelidad al partido y el padrinazgo de alguno de sus líderes, un estupendo medio para ser incorporado a las listas electorales y, si hay suerte, ingresar en las nóminas de los políticos profesionales de por vida. El currículo profesional y laboral, la experiencia, parecen ser informaciones de poca importancia al respecto. Si desean pruebas, vean nuestras televisiones y los actos electorales, admiren la juventud exultante de muchos candidatos y examinen, si les dejan, sus currícula ( escribir el latín con la desinencia correcta ya no se valora :)) y juzguen, pues para eso están las campañas, si Senador por ejemplo, o Legislador, son títulos que cuadren a tal personaje... personaje que va a regir nuestras vidas y haciendas y tal vez hasta pretenda dictarnos sus criterios éticos y religiosos, sobre todo si se le deja...Por eso,  a los mandamientos actuales de la Iglesia, tal vez podría añadirse uno en el que se ordenara votar con diligencia a la opción más acorde con nuestros criterios morales , tras una razonable consideración de las opciones presentadas. Y si no llega a mandamiento, el voto bien fundamentado y responsablemente emitido tal vez podría ir acompañado de indulgencias, pues las consecuencias del acto de votar, de todo orden, lo merecen.

cefas

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Re:La posicion de un católico ante el voto
« Respuesta #16 : julio 02, 2019, 02:04:51 am »
Leo por ahí que algún jerarca cristiano católico insinúa o afirma que votar a un partido que promociona el aborto sería pecado grave, mientras otros lo desmienten... y sigo preguntándome al menos dos cosas al respecto. Una sobre los contenidos de las homilías, tan centradas, en exclusiva, al menos en mi entorno,  en comentar las lecturas sin entrar en detalles de aplicación actualizados y otra sobre la unicidad de criterios en materia tan importante. Mientras tanto, cada día se pierden cientos o miles de vidas en las modernas cámaras de muerte del siglo XXI. Y luego me pregunto, sin dudar demasiado de la respuesta, cómo juzgará el futuro a los responsables de esta pandemia.

petrusdoa

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Re:La posicion de un católico ante el voto
« Respuesta #17 : octubre 22, 2019, 11:56:57 am »
Reforzando la idea de que nuestros políticos y en general el sistema político no tiene demasiado interés en cultivar la capacidad crítica del ciudadano de a pie, sobre todo en temas que defiendan la necesidad o al menos la conveniencia de respetar la opción cristiana religiosa , ya que que pueden afectar a los resultados electorales, se transcribe aquí un artículo de nuestro colaborador P. Trevijano.

" La condena del comunismo por el Parlamento Europeo
Lo que el Parlamento europeo pretende es indiscutiblemente la condena de todo totalitarismo, de los que sus formas más clamorosas han sido el nazismo y el comunismo.
Pedro Trevijano Etcheverria – 21/10/19 2:27 PM

En España cualquier persona que no viva en la Luna sabe que nuestros medios de comunicación, como pueden ser televisiones y periódicos no se distinguen precisamente por su objetividad e imparcialidad. Ello les lleva a resaltar las noticias que les interesa y silenciar las que no les interesa.
En estos días hemos tenido un ejemplo clamoroso de esto. Hace ya un mes, el 19 de Septiembre, el Parlamento europeo aprobaba con 535 votos a favor, 66 en contra, y 52 abstenciones, es decir con una abrumadora mayoría del ochenta y uno por ciento, una «Resolución del Parlamento Europeo sobre la importancia de la memoria histórica europea para el futuro de Europa».
La resolución tiene una serie de considerandos y peticiones, de los que copio lo que me parece de más interés: «Considerando que hace 80 años, el 23 de agosto de 1939, la Unión Soviética comunista y la Alemania nazi firmaron un Tratado de no Agresión, conocido como el Pacto Molotov-Ribbentrop, y sus protocolos secretos, por el que Europa y los territorios de Estados independientes se repartían entre estos dos regímenes totalitarios».
«Considerando que, tras la derrota del régimen nazi y el fin de la Segunda Guerra Mundial, algunos países europeos pudieron reconstruirse y acometer un proceso de reconciliación, pero otros siguieron sometidos a dictaduras, a veces bajo la ocupación o la influencia directa de la Unión Soviética, durante medio siglo, y continuaron privados de libertad, soberanía, dignidad, derechos humanos y desarrollo socioeconómico».
Sigue diciendo: «Recuerda que los regímenes nazi y comunista cometieron asesinatos en masa, genocidios y deportaciones y fueron los causantes de una pérdida de vidas humanas y de libertad en el siglo XX a una escala hasta entonces nunca vista en la historia de la humanidad; recuerda, asimismo, los atroces crímenes del Holocausto perpetrado por el régimen nazi; condena en los términos más enérgicos los actos de agresión, los crímenes contra la humanidad y las violaciones masivas de los derechos humanos perpetrados por los regímenes comunista, nazi y otros regímenes totalitarios».
«Pide a todos los Estados miembros de la Unión que hagan una evaluación clara y basada en principios de los crímenes y los actos de agresión perpetrados por los regímenes comunistas totalitarios y el régimen nazi».
«Condena toda manifestación y propagación de ideologías totalitarias, como el nazismo y el estalinismo, en la Unión».
Lo que el Parlamento europeo pretende es indiscutiblemente la condena de todo totalitarismo, de los que sus formas más clamorosas han sido el nazismo y el comunismo.
Ahora bien ¿qué entendemos por totalitarismo? Creo que nos puede orientar bastante lo que dice la Iglesia sobre él:
San Juan Pablo II, en su Encíclica «Centesimus Annus» nos lo definía así: «El totalitarismo nace de la negación de la verdad en sentido objetivo. Si no existe una verdad trascendente, con cuya obediencia el hombre conquistasu plena identidad, tampoco existe ningún principio seguro que garantice relaciones justas entre los hombres: los intereses de clase, grupo o nación (hoy añadiríamos también sexo. La Encíclica es de 1991) los contraponen inevitablemente unos a otros. Si no se reconoce la verdad trascendente, triunfa la fuerza del poder, y cada uno tiende a utilizar hasta el extremo los medios de que dispone para imponer su propio interés o la propia opinión, sin respetar los derechos de los demás» (…). «La raíz del totalitarismo moderno hay que verla, por tanto, en la negación de la dignidad trascendente de la persona humana, imagen visible de Dios invisible y, precisamente por esto, sujeto natural de derechos que nadie puede violar: ni el individuo, ni el grupo, ni la clase social, ni la nación o el Estado» (nº 44).
Está claro que «no puede haber verdadera democracia si no se reconoce la dignidad de cada persona y no se respetan sus derechos» (san Juan Pablo II, Encíclica «Evangelium vitae» nº 101). Para un creyente, al ser la Verdad la que nos hará libres, es la fidelidad a la verdad la que es garantía de libertad y de desarrollo humano integral: «Creer en la posibilidad de conocer una verdad universalmente válida no es, en modo alguno, fuente de intolerancia; al contrario es una condición necesaria para un diálogo auténtico y sincero entre las personas» (san Juan Pablo II, Encíclica «Fides et Ratio» nº 92).
El considerar que estos derechos surgen de las leyes que se dan los hombres es una bofetada en toda su amplitud a los valores democráticos. Si mis derechos no son propiamente míos, sino una graciosa concesión del Estado, es indudable que el Estado puede en cualquier momento quitármelos. De ahí al totalitarismo no es que haya un paso, sino que ya estamos dentro de él.
Pedro Trevijano".

Publicado en Infocatolica.com

petrusdoa

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Re:La posicion de un católico ante el voto
« Respuesta #18 : noviembre 06, 2019, 05:48:22 am »

A cuatro días vista de las elecciones en España, no me resisto a publicar las consideraciones que el mismo autor del post anterior ha publicado en la misma página. dado que este tipo de manifiestos no suelen oírse en las iglesias, y por si algunos de nuestros lectores los necesitaran para formar su opinión, me parece conveniente traerlos aquí.
 
" Elecciones (otra vez)
Vivimos unos momentos no fáciles, en los que es evidente que en nuestro país y en buena parte de Europa y América muchos de los valores básicos están seriamente amenazados y debemos emplearnos a fondo para defenderlos.
Pedro Trevijano Etcheverria – 04/11/19 1:07 PM

El próximo domingo tenemos, una vez más, elecciones. Es lógico que muchos se planteen hartos de tantas elecciones, el no ir a votar. ¿Pero qué dice el Magisterio de la Iglesia?: El Concilio Vaticano II nos afirma: «Recuerden, por tanto, todos los ciudadanos el derecho y al mismo tiempo el deber que tienen de votar con libertad para promover el bien común» (Gaudium et Spes nº 75). El no votar, salvo que haya razones bastante serias, es como mínimo una irresponsabilidad y, si tengo sentido común, no tendré luego derecho a quejarme.
El primer principio ético con el que nos encontramos es el de que hay que hacer el bien y evitar el mal. Por ello a la hora de votar, como católico que soy, no puedo prescindir de mis principios cristianos, ni tampoco que me considero y soy español y en consecuencia tengo que votar lo que considero más conveniente para mi Nación.
Actualmente, seguramente la mayor amenaza contra nuestra Sociedad es la Ideología Relativista, que niega el valor absoluto de la Verdad y el Bien, y de la que una de sus consecuencias es la Ideología de Género. «La Ley natural expresa el sentido moral original que permite al hombre discernir mediante la razón lo que son el bien y el mal, la verdad y la mentira» (Catecismo de la Iglesia Católica nº 1954). Una Sociedad que no distingue el Bien del Mal, la Verdad de la Mentira, como sucede en la nuestra, está expuesta a las mayores aberraciones. Me ha gustado una Nota publicada este 30 de Octubre por los Obispos de la Provincia Eclesiástica de Valencia en la que ponen el acento sobre aquellos valores y derechos humanos que debemos proteger y así nos dicen, dirigiéndose a los políticos que salgan electos que promuevan, «el conjunto de aquellas condiciones de la vida social que permiten a los grupos y a cada uno de sus miembros conseguir más plena y fácilmente su propia perfección» (GS 26); y así sean defensores del matrimonio natural como comunidad de vida y amor conyugal, lugar natural del nacimiento de nuevas vidas, y de la familia, fundamentada en el matrimonio, célula básica de la sociedad; y para que respeten y garanticen el derecho originario y prioritario que asiste a los padres para educar a sus hijos según sus convicciones más profundas.
Otros valores que deben ser protegidos son la vida humana en todas sus fases, la paz, la convivencia, la concordia y el progreso de todos los españoles, la promoción de un orden económico justo, la lucha contra la corrupción, la protección a los más necesitados, la acogida e integración de los que por diversas razones viven entre nosotros procedentes de otros pueblos en busca de una vida mejor y más segura, la libertad religiosa individual y de las Iglesias y confesiones religiosas, que permita a las personas poder ejercitar y vivir su fe en privado y en público sin coacción.
Es indudable que no todos los Partidos son iguales y que hay algunos que son peores que otros, pues se distinguen por su odio a la Iglesia. Hay quienes presumen que la única Iglesia que ilumina es la que arde, mientras otros tratan de robar sus bienes a la Iglesia e incluso se permiten en plena campaña electoral añadir a su programa, como ha hecho el PSOE, la denuncia de los acuerdos Iglesia Estado, con lo que ciertamente no nos empujan a los católicos a apoyarles con nuestro voto.
Vivimos unos momentos no fáciles, en los que es evidente que en nuestro país y en buena parte de Europa y América muchos de los valores básicos están seriamente amenazados y debemos emplearnos a fondo para defenderlos. No nos avergoncemos de nuestra fe, sino proclamémosla, porque en estos momentos, si queremos una Sociedad mejor y más justa, no podemos facilitar la labor de aquéllos que intentan destruir nuestra Sociedad con sus ideas equivocadas."

No cabe duda de que casi todas las consideraciones apuntadas, salvo algunos apuntes locales,  son dignas de ser tenidas en cuenta por los católicos de todo el mundo. Al fin y al cabo, lo que todos deseamos es que nuestro voto, allá donde ejerzamos ese derecho, sirva para contribuir a mejorar el mundo y mantener viva y activa en la sociedad actual nuestra herencia cristiana.

cefas

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Re:La posicion de un católico ante el voto
« Respuesta #19 : diciembre 01, 2019, 04:17:56 am »
Como estos tiempos son como son, en España empieza a ser frecuente encontrarse con venezolanos recién llegados, huyendo de las condiciones de vida de su país. Y hace unos días, uno de ellos me hacía un resumen  claro y significativo de los problemas que sufren sus compatriotas... Me decía: un país donde el estado se constituye en el proveedor principal  de b¡enes y servicios, donde se suprime o coarta la libertad individual para el desarrollo de empresas, trabajo, negocios, relaciones y asociaciones ciudadanas, es un estado que anula la iniciativa privada y la libertad de sus ciudadanos. El resultado es que se reducen las inversiones, las iniciativas privadas, los contratos laborales, y se producen menos bienes y servicios, porque muchos prefieren vivir a la sombra del poder, que paga con ayudas, y sin necesidad de trabajar,  la fidelidad hacia el gobernante. Al existir menos bienes en el mercado, el comercio se reduce, la economía se apaga, la inflación se dispara y las tiendas se vacían,,, Los que aumentan son el paro, el hambre y  la emigración. Piensen a quien votan. Y mi amigo se fue, con su licenciatura universitaria todavía sin convalidar , a seguir con su trabajo, uno de escasa retribución, a pie de calle, en el otoño español de vientos duros y lluvias frías, pero trabajo al fin, que le  ha conseguido,  no un sindicato de los de proclama y huelga diaria, no un partido político  de los de declaración y rueda de prensa cada hora, ¿ adivinan quién ?. Como casi siempre,  una institución de la Iglesia católica.