Ultimamente, y en la ciudad donde vivo, menudean por las calles grupos de estudiantes acompañados de sus profesores, que acuden, día tras día, a múltiples actividades , visitas y charlas en diferentes ámbitos, lugares y entidades de la ciudad. Lo mismo te cruzas con una fila de pequeños ciudadanos formando fila , de la mano, como un rastro de procesionarias del pino perdidas en el asfalto que con grupos de adolescentes alborotando de risas juveniles las aceras. En principio es un buen sistema para que la infancia y la juventud vayan conociendo el funcionamiento de la sociedad y los diversos actores que la conforman, pero este post responde a mi preocupación, porque esta actividad parece estar creciendo exponencialmente y raro es el día que en una salida matinal cualquiera no te encuentras con uno o más grupos deambulando por las calles, yendo o viniendo de estas actividades. Pensando en los posibles motivos de este crecimiento, que habrá varios, empecemos por éste: florece ahora, en el ámbito educativo hispano , podado y hasta troceado , retorcido y transformado regularmente cada cuatro u ocho años, según el color del partido gobernante, florece ahora una idea singular: que el aprendizaje debe ser divertido. Por contra, el aprendizaje que se obtiene por el esfuerzo y la curiosidad intelectual, el saber que requiere tiempos de lectura atenta, comprensión profunda y elaboración de saberes complejos, es rechazado como dañino. Y así aceptado, se tiende a compensar las tareas arduas del aula por otras más alegres, reconfortantes y simpáticas. Pueden ser visitar una bodega, ver una exposición, acudir a un teatro, ver una película, visitar un parque, un zoo, la estación del tren o el propio ayuntamiento o un edifico notable de la ciudad. Y para completarlas, eso sí, incluyendo en casi todas unas palabras del edil correspondiente, encargado de alabar, de paso, su labor en pro de una enseñanza abierta pero inclusiva, respetuosa con el medio ambiente y la perspectiva de género, así como con los objetivos de seguridad, tolerancia, respeto y sostenibilidad requeridos por el omnipresente código ético político reinante. Mientras tanto, se reducen las horas de atenta reflexión sobre aspectos tan penosos como los teoremas geométricos, antes habituales, el cálculo inaguantable del interés compuesto, la pesadez de la Historia europea o hispana, y las horribles complicaciones de los fluidos y sus malditas leyes termoloquesea. Todo ha de sacrificarse en aras de una enseñanza amable, comprensiva, feliz, sin traumas, sin suspensos, sin esfuerzo, entretenida y, en lo posible, alejada del aula. Los resultados e todo este cambio metodológico, se verán más adelante. Tendremos de todo, como casi siempre, pero además tendremos abundancia de nuevos expertos titulados en actividades múltiples : expertos en parques de atracciones, asesores en materia de asociaciones mixtas hombre mascota, cirujanos de aves canoras, artistas del teatro frustrados ejerciendo de músicos y biólogos aficionados ejerciendo de ministros de fomento. Los puentes, los ferrocarriles, las centrales nucleares, demasiado complicadas, que nos las traigan hechas desde USA o UK. Por otra parte, los buenos ingenieros, médicos y físicos hispanos, están ya en esos países, emigrados, haciendo allí el trabajo duro, mientras aquí pasamos la vida de visita y excursión, sin leche en las tiendas, sin pienso en las granjas, pero felices. Mañana, que toca clase de formación cívica y social, vamos a ir al bosque de Caperucita en versión feminista, donde el lobo malo es recuperado y transformado en una lobita amable y dicharachera, que concilia el trabajo con el hogar, en compañía de su enésima pareja, el perro Sultán, un trans de carnero también reacondicionado , con el que Caperu comparte vida y hacienda, por ahora, siempre abiertos a posibles cambios.... La visita educativa incluirá bocadillo y refresco en la cafetería del bosque. Se realizará un trabajo resumen colectivo que servirá para la nota del trimestre de todos los asistentes con el 60%. Pasado mañana, se subirá a la estación de esquí.