La Parker va rápìda, pero mamá Tierra tampoco es lenta, sobre todo estos días que, en su vuelta anual en torno al sol, está en su punto más cercano, el perihelio; el afelio se producirá dentro de seis meses. Y aunque no lo notemos, el sábado 4 de enero, a las dos y media de la tarde (concretamente a las 14.28 hora española), viajábamos a la endiablada velocidad de 110.700 kilómetros por hora. Divídanlos entre los 3600 segundos de una hora y, relájense, somos pasajeros de una nave espacial enorme, recorremos 30.75 km. cada segundo. Nuestra Tierra recorre su órbita solar a lo largo de una elipse bajo la influencia de la gravedad solar respetando leyes que descubrió Kepler, como ésta: El radio vector que une un planeta y el Sol recorre áreas iguales en tiempos iguales, así que ahora nos toca ir más rápidos.
En los tiempos que nos ha tocado vivir, resulta que en pleno invierno boreal, los norteños estamos más cerca del sol que en verano, justo al revés que los sureños, los australes, que disfrutan, o sufren, la cercanía del sol en pleno verano... Pero hoy estos son temas menores, Hoy es día de Reyes de 2025, reyes magos muy relacionados con nuestra querida Astronomía ( debían ser nuestros patronos), y en el ámbito hispano no hay tiempo para mensajes largos, porque es día de recoger y disfrutar los regalos que, a lomos de camello, han traído de Oriente al Niño Jesús y, en nuestras casas , esta noche, a escondidas, siempre dejan alguno. Yo me tenía pedido un telescopio reflector de veinte pulgadas pero, por el tamaño de la caja, creo que va a ser de tres o cuatro, si no son una bufanda de las de dos vueltas y un par de camisas, que estos Reyes Magos son muy viejos y ya me conocen bien y saben lo que nos conviene en estos climas tan poco benévolos.